octubre 27, 2009

VIII ENCUENTRO NACIONAL DE ESCRITORES "MANUEL JESÚS BAQUERIZO"

VIII Encuentro Nacional de Escritores “Manuel Jesús Baquerizo”
Miércoles 28 de Octubre del 2009

9:00 -11:00 a.m.
Inauguración muestra Fotográfica y Exposición de Libros de Ciro Alegría
Asociación de Escritores Ciro Alegría, Asoc. Artes Plásticas.

Paralelamente visita a centros educativos:
I.E. “César Vallejo”
I.E. “San Nicolás”

11:00 - 14:45
Conferencia Magistral
“Manuel Baquerizo: tránsito y magisterio de un crítico cultural
Mg. Mauro Mamani Macedo (UNMSM)
Teatrín San Francisco

11:45- 12:00
Presentación de libro
Alejandro Benavides Roldán/ Ida y retorno al mar

Mesa 1
12 - 13 h.
"Un viaje lúdico por la literatura infantil y juvenil, recordando algunos de sus temas"/
Jack Flores
“La literatura ausente: ¿dónde juega la literatura para niños?” / Dante Gonzalez Rosales (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
"Inicio en Tumbes de la Literatura Peruana post inka”/ Ricardo Pérez Saavedra
"Vallejo vanguardista"/Julio Carmona

Mesa 2

15-16.45 h
“Tomás Ruiz: El muchacho de las colinas que murió de soledad en el frente. Vida y poesía/
Dios Dado

“La poética piurana de las postrimerías: Sus pulsiones seculares y sus rasgos divergentes”/
Ricardo Musse Carrasco.

“Literatura lambayequena: su existencia y evolución”/ Rolando Farro Vassallo

“Élites literarias y periodismo en la libertad”/ Segundo Llanos-Horna

“Reflexiones entorno a la dramaturgia actual en Huánuco, Pasco y Junín”/ Helder Andrade U.

“Situación de la industria del libro en el Perú” /Diego Motta (Mov. J.M.A.)

Mesa 3
16.45 - 18 h.

“Julio Galarreta González y la literatura en Huamachuco”/ Armando Arteaga

“Literatura y Democracia” /Gregorio Torres Santillana (UNAS).

“Tareas del escritor nacional en las primeras décadas del tercer milenio”/ Grupo Literario Nueva Crónica
“Bajo el signo de la Gracia y la Eufonía del Amor”/ Viviana Gómez Espinoza

"Literatura y nuevos soportes tecnológicos. Web 2.0 y democratización cultural"/ Augusto Rubio Acosta y Milton Rojas Chávez (Chimbote)
18:00
Pasacalle /Plaza de Armas

19:00

Inauguración del VIII Encuentro
Teatro Municipal
Jueves 29 de Octubre del 2009
09: 00 -10:30
Conferencia Magistral
Ciro Alegría: novela total, narrador popular y comunidad.
Dr. Gonzalo Espino Relucé (Universidad Nacional Mayor de San Marcos).
Teatrín San Francisco

Primera Mesa Ciro Alegría
10.30 - 11.45 h.
“Héroes y faites: la cultura del honor en la lima criolla de principios del siglo XX. Apuntes para Duelo de Caballeros”/Douglas Javier Rubio Bautista (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
“La esperanza trágica de los indios y obreros en la novela Lázaro de Ciro Alegría (1909-1967)”/
Victor Huamalies Chirito (Universidad Nacional Federico Villarreal).
“Forja: La vida en la obra de Ciro Alegría” /Ana María Intili
“Análisis estructural del libro Siete Cuentos Quirománticos de Ciro Alegría” / Fernando Carrasco Núñez (UNE).
Segunda Mesa Ciro Alegría
11.45 - 13 h.
“Una mirada a la narrativa infantil y juvenil de Ciro Alegría”/ Jesús Cabel Moscoso.
“La Amazonía en la novela El mundo es ancho y ajeno”/ Manuel Marticorena Quintanilla
“La formación y valoración estética a partir de las narraciones de Ciro Alegría llevadas a la dramaturgia” /Carmen Aroni Salazar
“Paco Yunque y Calixto Garmendia, hijos del desconsuelo. La pobreza como categoría de resistencia” / Richard Leonardo (UNFV-USMP-GELLAC)
15:00 -15:45
Testimonio y presentación de libro
Luis Yañez
Julio Carmona (Fuego en cenizas dormido)
Conferencia magistral
15.45-16.15
“La narrativa de tema carcelario en el Perú”
Roberto Reyes Tarazona
Tercera Mesa Ciro Alegría
16.15 -17.15
“Ciro ALEGRIA según el Pr Henry Bonneville” / Dra. Ghislaine DELAUNE – GAZEAU (Université RENNES 2 – Haute Bretagne)
“Canto coral a los poetas muertos, una lectura acerca de Mucha Suerte con Harto Palo (1976), memorias de Ciro Alegría” / Juan Carlos Gaspar Huauya (Universidad Federico Villareal)
"Cómo leer a Ciro Alegría”/ Samuel Cavero Galimidi (Universidad Nacional Enrique Guzmán y Valle)
“Ciro Alegría” /Marcial Molina (UNH)
Cuarta Mesa Ciro Alegría
17-15 -19 h.

“Presentación y/o representación del indígena en El Mundo es Ancho y Ajeno”/ Andrés Arancibia

“El discurso subyacente en los microrrelatos de la novela los perros hambrientos de Ciro Alegría” / Henry Cesar Rivas Sucari (Universidad Nacional de San Agustín - UPCA)
“Visión cosmopolita de Ciro Alegría en 7 cuentos quirománticos” / Carlos Arturo Caballero Medina (Pontificia Universidad Católica del Perú)
"Presentación y/o representación del indígena en El mundo es ancho y ajeno. La Región, El Territorio y El Paisaje de Ciro Alegría”/ Elqui Cruz Ayala (UNMSM).

Presentación de producción editorial
19-20 h.
Hipocampos Editores
Fondo Editorial Huamachuco
Asociación de Escritores “Ciro Alegría”

Salón Personajes Ilustres Beneficencia Publica
Viernes 30 de Octubre del 2009
09: 00- 10:30
Conferencia Magistral
El mundo es ancho y ajeno: metáfora de la nación peruana.
Neker Salazar (UNFV).
Teatrín San Francisco
(Paralelo: Viaje de Delegación de Escritores a Encuentro con Rondas Campesinas en Curgos)
Teatrín San Francisco

Quinta Mesa Ciro Alegría
10.30 -11.30
“Tres puntos de vista o tres vistas en un punto: Cuarzo de Ciro Alegría, El hombre y la perla del Dr. Atl y La Perla, de Jhon Steinbeck” / Alexis Reto Agurto (Universidad de Piura).
“Neuroliteratura”/ José Wilfredo Temoche Quiroga
"Lectura sobre Mucha suerte con harto palo"/ Carlos García Miranda (UNMSM)
“La serpiente de oro en Bagua” /Eva Velásquez
Presentación de libros
11.30 -12:00
Juan Félix Cortez
Sexta Mesa Centenario de Ciro Alegría
12:00 - 13: 00 h.
“Los cuentos orales de Ciro Alegría”/ Diómedes Morales Salazar
“Calixto Garmendia en Ciro Alegría: justicia y justicieros en la memoria del ande”/
Jacobo Alva Mendo (UNMSM-Archivo de la Memoria)
“Del fiero Vázquez al Luis Pardo”/Macedonio Villafán Broncano
"Poesía y resistencia andina en El mundo es ancho y ajeno, de Ciro Alegría/ Néstor Espinoza
15:00
15:15
Presentación de Libro, Revista, Plaqueta
Grupo Editorial Arteidea
ALEC.
Poéticas Andinas. Puno
Mesa 4 Literatura Nacional
16:00-17.15 h.
“Los ríos profundos o la mirada a un mundo complejo: de la experiencia colectiva a la visión individual” /Martin Guerra
"Vigencia de la poética del indigenismo"/Miguel Maguiño Veneros (UNMSM)
“La Narrativa Amazónica Peruana, desde la Perspectiva Sociológica”/Ángel Gómez Landeo
“Clorinda Matto de Turner y Mercedes Cabello de Carbonera: el surgimiento de un discurso nacional desde la experiencia femenina”/ Oriele Manrique Campos (UNMSM Ciencias Sociales)
"Algunos soportes creativos para la creación"/Francisco León

Mesa 5 Literatura Nacional
17.15 - 18:00
"Huámbar: El carnaval frente al canon (Subalternidad, indigenismo y cultura popular los andes) / A. Villar Lurquin (PUCP)
“Los gatos endemoniados de Pedro Monge: una lectura desde la escatología, a la tradición oral del Valle del Mantaro” /Jair Pérez Grañez - Centro cultural- Universidad Continental (Huancayo)
"El desarraigo en la poesía de Vallejo"/ Julián Pérez Huarancca (Universidad Federico Villarreal)

Presentación de libro
18:00 - 18:15
Veinte del veinte. Antología del cuento universal.
Roberto Reyes Tarazona.

Mesa 6 Literaturas regionales y tendencias
18:30 -
“De estandarte de opiniones a discurso residual: Una historia cultural del teatro en el Perú independiente”/ Javier Garvich
“Arte de nuevo tipo y el teatro de Sendero Luminoso”/ Manuel Valenzuela Marroquín (UNFV)
Plenaria de Escritores:
19:00- 19:15
1º Mensaje del escritor Luis Yáñez Pacheco: “La responsabilidad social del escritor”
2º Informe del CDN GEP y Elección del nuevo Consejo Directivo Nacional
3º Elección de la Sede del Noveno Encuentro “M.J.B.”
Clausura del Evento
19:45 - 20:00 h.
Sábado 31 de Octubre del 2009
Visita a Marcahuamachuco
Almuerzo Despedida

octubre 25, 2009

JULIO GALARRETA GONZÁLEZ Y LA LITERATURA DE HUAMACHUCO

CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE CIRO ALEGRÍA
 
VIII ENCUENTRO NACIONAL DE ESCRITORES "MANUEL JESÚS BAQUERIZO"
HUAMACHUCO
DEL 28 AL 31 DE OCTUBRE DEL 2009

 
 
Ponencia:
JULIO GALARRETA GONZÁLEZ Y LA LITERATURA EN HUAMACHUCO
 

Autor:
Armando Arteaga

Galarreta.

Julio Galarreta González., escritor y profesor universitario, se ocupó de mostrarnos los atributos de la literatura huamachuquina durante la segunda mitad del controvertido Siglo XX. Publicó un sinnúmero de libros dedicados a exaltar su pasión por la literatura de Huamachuco, una vivencia existencial singularizada en emocionantes recuerdos de las “estancias del tiempo” donde pasó parte de su infancia y de su juventud. Explicó los “símbolos humanos en la literatura” desde su experiencia de lector y de maestro, mostrándonos lo vasto de su conocimiento y su destreza pedagógica en la dedicación a la enseñanza de esta asignatura. Escribió sobremanera libros congéneres a la crítica y a la historiografía literaria, algunos referidos al estudio del valor estético en el lenguaje de las obras de autores coterráneos como Abelardo Gamarra “El Tunante”, César Vallejo, Ciro Alegría y Alcides Spelucín. Y, otras venturas literarias, para impedir el descalabro del olvido como aquel libro dedicado a “Simón Bolívar y Sánchez Carrión” (U.N.F.V., Lima, 1984), o este otro libro encarnizado y desempolvando la “Dimensión literaria de Ortega y Gasset” (U.N.F.V., Lima, 1979).


El maestro Julio Galarreta González nació el 28 de septiembre de 1918, en la ciudad de Huamachuco, capital de la provincia del mismo nombre en el departamento La Libertad, donde culminó sus estudios primarios. Realizó sus estudios secundarios en Trujillo en las aulas de los colegios Seminario de San Carlos y San Marcelo, San Juan y Moderno. Empezó a publicar sus poemas en el diario La Nación y algunas estampas provincianas en prosa en el diario La Industria. Ingresó a la Facultad de Letras y Pedagogía en la Universidad Nacional de Trujillo, mientras escribía en la revista “Crítica” dirigida por Oswaldo Pflucker. La dictadura de Oscar R. Benavides lo confinó en la prisión de El Frontón en razón de sus ideas políticas, lo mismo que el Gobierno de Manuel Prado, en El Sexto, hasta que recuperó su libertad en 1944. Desde junio de 1944 hasta marzo de 1946 vivió y conspiró en el sur peruano, entre Arequipa y Cuzco, colaborando con la formación del Frente Democrático Nacional que llevó a la Presidencia de la Republica al Dr. Luís Bustamante y Rivero. Luego de esta asonada experiencia reinicia sus estudios en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional de Trujillo, publicando además algunas crónicas y artículos en el diario Chan-Chan y en el semanario NorPerú. Inicio sus estudios de Pedagogía en la Facultad de Educación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En Lima, en 1947. Fue, entonces, colaborador en las páginas del diario La Tribuna.


Julio Galarreta González terminó sus estudios de Educación en San Marcos y se graduó de Bachiller en Humanidades en la Universidad de Trujillo. En julio de 1951 publica su libro “El Perú en Abelardo Gamarra” en las Ediciones Trilce. Al mes siguiente, en agosto, fue llevado a prisión nuevamente por la policía política del dictador Manuel A. Odria acusándolo de realizar propaganda aprista por la publicación de este libro, un caso insólito. Recuperando su libertad por gestiones de la Federación de Estudiantes del Perú, y por intervención parlamentaria del Senador por Piura, Dr. Luciano Castillo. Un acontecimiento inexplicable de falta de tolerancia cívica en ese momento. Algo absurdo.


La obra literaria de Julio Galarreta González es innumerable y dispersa, caracteriza lo conciso de su experiencia docente en su mensaje estilístico que es conceptista, e incoativo, para con el terruño o la provincia, pero incorpora acertadamente la hondura espiritual de la vida interior de los seres humanos en los debates de los problemas de lo universal y lo didáctico dentro de la temática que aborda siempre, donde incursa lo ético sobre los sujetos activos de la historia literaria de Huamachuco. Su escritura es prospicua con los personajes que estudia y persiste en el camino heurístico de la investigación, busca como quería Antenor Orrego: “Llegar a la nacionalidad a través de la universalidad y llegar a la universalidad a través de la nacionalidad, he aquí la fórmula vital del hombre histórico. Aparentemente, parecen excluirse, pero, en realidad, ambas se integran y aclaran, ambas se organizan y se construyen. Universalidad sin nacionalidad es cosmopolitismo descaracterizado, nacionalidad sin universalidad es chauvinismo deshumanizado y ciego. El universo no debe eliminar a las patrias, la patria no debe devorar al universo". Indaga el ser histórico de nuestros pueblos americanos y de cada actor literario, en este caso el escritor paisano que estudia o reivindica.


Julio Galarreta González fue mi profesor en el colegio secundario, por eso mi respeto intelectual y admiración por el don entrañable y sobrenatural de su personalidad literaria que hasta ahora nos alcanza. Gran maestro, pulcro en todos sus gestos, elegante en el vestir y en la polémica, hombre de ideas amables y radicales, un visionario: un demócrata a carta cabal. Digo todo esto porque alguna vez terminamos discrepando con Galarreta: él desde la vereda de su militancia aprista y yo desde la otra vereda de mi ímpetu juvenil izquierdista, en tiempos de la dictadura de Velasco. Nunca dejamos de hablarnos y saludarnos, ningún reproche “in extremis”. Ni peleamos por culpa de nuestra ideas, al fin de cuentas “cada loco con su tema” decía, cada uno con lo suyo, cada cual con su manera de mirar las cosas. Al contrario, siempre hubo un mutuo respeto. Lo recuerdo algunas tardes cuando ya universitario, nos citábamos con el viejo Galarreta para charlar en el Café Mario (de la esquina de Tacna y La Colmena), mientras el maestro hacia un “break” para la tertulia literaria: a pesar de sus recargadas tareas en su cátedra de literatura en la Universidad Nacional Federico Villareal (U.N.F.V.). De él escuchamos por primera vez en tiempos del colegio los nombres de Leoncio Prado: la anécdota del legendario héroe de Huamachuco y sus tres golpes de su cuchara en la taza de café, del jurista y el tribuno José Faustino Sánchez Carrión “El Solitario de Sayan”, de Abelardo Gamarra “El Tunanate”, de Ciro Alegría, de Juan Espejo Asturrizaga, de Abraham Arias Larreta, de Felipe Arias Larreta, de Julio Garrido Malaver, de Antonio Samaniego, de Humberto Santillán Arista, de Teodoro Garcés Negron, y de Arístides Heredia Meiggs. Al escudriñar en la obra literaria de Julio Galarreta Gonzáles encuentro que han reseñado sobre su obra algunos escritores e intelectuales como Jorge Basadre, Luís Alberto Sánchez, Francisco Mostajo, Jorge Bacacorzo y Luís Flores Caballero, entre otros. Por lo que, sin estigmatizar nada, les recomiendo leerlo con atención. Allí vamos a encontrar con gran claridad el afecto que Galarreta sentía por los escritores de Huamachuco, allí hay un tremendo indicio de cortesía, una admiración ciudadana y cuidadosa por el alarife escritor provinciano, sin escamotear -por supuesto- el rigor literario.


Sánchez Carrión.

Galareta tiene una producción literaria extensa donde cuenta mucho la elocuencia de su prosificación. De una manera muy original ha estudiado a José Faustino Sánchez Carrión “El Solitario de Sayan” (n. el 13 de febrero de 1787 en la histórica ciudad de Huamachuco, según el historiador huamachuquino Nicolás Rebaza: “en la casona heredada de sus ascendientes al Corregidor de esa región”). El texto “José Faustino Sánchez Carrión” de Julio Galarreta González publicado en la revista "Tar Puy" (Junio, 1981), fue pórtico para sus otros dos libros acerca del tribuno huamachuquino: “Sánchez Carrión: Pasión y rumbo de la libertad” (U.N.F.V., 1982) y “Simón Bolívar y Sánchez Carrión” (U.N.F.V., 1984). Sánchez Carrión fue uno de nuestros próceres más sobresalientes. Su palabra elocuente avivó primero en favor por la Emancipación y cimentó después las bases de la Republica. Tribuno y Padre de la Republica, fue la personalidad más brillante del Primer Congreso Constituyente. Escribió en prosa y “visitado por las musas” también en verso, orador brillante, al que llamaron “El Solitario de Sayan” porque firmaba con este seudónimo sus “Cartas”. Murió en Lurín el 03 de junio de 1825: refiere así Pablo Uceda en su libro “Semblanza Histórica de Trujillo, Sánchez Carrión y Vallejo” (Trujillo, 1955). Sánchez Carrión escribió poesía de exaltación prerromántica y cívica como su oda-heroica a Baquijano y Carrillo dentro de las características planteadas por Fernando Herrera en el Siglo XVII. El 12 de noviembre de 1883 fue promulgada la Primera Constitución de la Republica, de corte liberal. Sánchez Carrión presidió la comisión que redactó esa Constitución. El libro “Bolívar y Sánchez Carrión” de Julio Galarreta aborda este “factótum”, la determinación del preámbulo de esa anarquía que sigue al Protectorado de San Martín que lo inclina a desear y propiciar la venida de Bolívar, a cuyo lado brillará en calidad de Secretario, primero, y de Ministro General, después. Su muerte fue misteriosa, pero Cayetano Heredia, médico y hombre probo, dio el testimonio de la autopsia.

Leoncio Prado (n. en Huanuco, el 26 de agosto de 1853), es otro personaje que tiene mucho que ver con Huamachuco. Luchó por la independencia de Cuba y de Filipinas, regresó al Perú por sus ideales de libertad cuando estalló la guerra entre Perú y Chile, despliega su actividad guerrillera y se une al ejercito de la Resistencia de Cáceres, cae herido en Huamachuco, donde el sanguinario coronel chileno Gorostiaga ordena su fusilamiento el 15 de julio de 1883, ya enfermo en su lecho de combatiente. La magnanimidad de su imagen histórica y legendaria le han merecido el interés de dos novelas: “Leoncio Prado” (1934) de Esteban Pavletich y “Leoncio Prado” (1979) de Raúl-Estuardo Cornejo.


Galarreta le ha dedicado lo más intenso de su obra literaria de crítico historicista al autor de “En la ciudad de pelagatos”. Su primer libro “El Perú en Abelardo Gamarra” (Ediciones Trilce, 1948), donde las elucidaciones son de una trascendencia importante, pues buscan el reconocimiento sobre el “meollo” literario de “El Tunante”. Lo rescata de la experiencia inefable del olvido, en la maquina del tiempo. Gamarra había permanecido en los extramuros de cierta ignorancia capitalina. A pesar de su importancia y la dispersión que caracterizaba entonces a la obra de Gamarra, padre del criollismo provinciano, hombre progresista y generoso activista de cierto “idealismo político y social” como le llama -también- Edmundo Cornejo Ubillus en ese aporte de Gamarra por el activismo periodístico: esa otra manera de interpretar la vida y la literatura, con pasión provinciana, en Gamarra. Galarreta ha publicado también sobre Gamarra: “Abelardo Gamarra en la crítica literaria (1972), “Abelardo Gamarra: Educador Peruano” (1972), y el “Homenaje a Abelardo Gamarra” (1974): recopilación que trae escritos de J.C. Mariátegui, J. Basadre, L.A. Sánchez, Clorinda Matto de Turner, Manuel Beltroy, Alberto Tauro, Augusto Tamayo Vargas, Jorge Puccinelli, Ciro Alegría, Alfredo Yépez Miranda, Francisco Mostajo, Abraham Arias Larreta, Alfredo Rebaza Acosta, Serafina Quinteras, Aurelio Arnao, Justo Fernández, Carlos Camino Calderón, Ladislao Meza, José Gálvez, Federico Blume, Benjamín Pérez Treviño, Clemente Palma, Armando Herrera, y el poeta huamachuqino Clomaggue (seudónimo de Clodomiro Magno Guevara).


Gamarra.
César Vallejo (Santiago de Chuco 1892-Paris, 1938), también mereció la atención de Julio Galarreta, su libro: “César Vallejo: Poeta Narrador Dramaturgo Ensayista” (1992) es un “guión de hierro” para hacer “azotacalles” en la obra de Vallejo, y seguir su itinerario de viajero por ciudades y “espacios culturales” como Santiago de Chuco, Huamachuco, Trujillo, Lima, Paris, Marsella, Niza, Biarritz, La Rochella, Madrid, Barcelona, Valencia, Burgos, Toledo, Málaga, Salamanca, San Sebastián, Guernica, Guijón, Roma, Florencia, Pisa, Génova, Venecia, Colonia, Berlín, Praga, Viena, Budapest, Varsovia, Moscú, Kiev, Kharkov, Volvogrado, Voronezo y Leningrado. Para estudiar a Vallejo desde varios ángulos y desde diversos escenarios.



Galarreta refiere que cuando nació Vallejo: “Santiago de Chuco, lar nativo de César Vallejo, era distrito de la provincia de Huamachuco, en 1892”. Santiago de Chuco se convirtió en provincia en 1903, cuando Vallejo tenía 11 años de edad. En 1905, al cumplir los 13 años, inició sus estudios secundarios en el Colegio Nacional San Nicolás de Huamachuco. Nicolás Rebaza, historiador huamachuquino, recuerda que “Vallejo vivió en la casa de la señora Depositario Galarreta, en la calle Balta, en el barrio de Cinco Esquinas”. En julio de 1920, cuando Vallejo ya había publicado “Los heraldos negros” (1918), visitó la ciudad de Huamachuco donde fue homenajeado por los alumnos y los profesores del San Nicolás, su antiguo colegio. Santiago Gastañaudi, su condiscípulo, refiere este recuerdo. Espejo Asturrizaga ha hecho perdurar este recuerdo en su libro: “César Vallejo: Itinerario del hombre”. En 1915, cuando Vallejo se graduó en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional de Trujillo, obsequió un ejemplar de “El romanticismo en la poesía castellana” para la Biblioteca del Colegio San Nicolás, con una dedicatoria donde da testimonió de su gratitud y del recuerdo hacia su Alma Mater y a Huamachuco. Otra grata evocación de Huamachuco salió de los labios de Vallejo en París. Esta semblanza está en el libro de Ernesto More: “Vallejo en la encrucijada del drama peruano”: “En una de las más dramáticas circunstancias de su vida de emigrado, en un parque parisino y ante una bella mujer que lo acompañaba, Vallejo, patético y reiterativo, nombró a la ciudad de su añoranza: Huamachuco…Huamachuco…Huamachuco…La dama le solicitó que le explique el significado de la misteriosa palabra, y el poeta, colocando en la mano femenina una moneda, le contestó: Es una deuda que tengo que pagar”.

El aporte de Galarreta al enfrentar la relación Vallejo-Huamachuco es haber podido integrar estos instantes y haberles dado un sentido de “gaudeamus” para explicar que toda obra literaria se define por la actitud del escritor ante el mundo como una manera de sentir, de vivir y de entender el lenguaje de las cosas. Las palabras del escritor o del poeta, son muchas veces justas, pero nunca pobres. La fe en las palabras elige casi siempre el fervor del poeta.

Alegría.

Ciro Alegría (Sartimbamba 1909-Lima 1967), despertó también el interés de Galarreta por la narrativa y el mundo campesino que en parte expresan las descripciones rurales de la sierra peruana norteña y los balseros de las márgenes de los ríos amazónicos en obras como “Los perros hambrientos” (1941) y “La serpiente de oro” (1935). Galarreta publicó “Ciro Alegía: La justicia social en El mundo es ancho y ajeno” (1987). Ciro Alegía es el narrador huamachuquino de mayor trascendencia y de reconocimiento mundial que se ha expresado en numerosas traducciones de sus novelas a otros idiomas. Y por lo que estamos celebrando este año el centenario de su nacimiento.

Alcides Spelucín, poeta, doctor en filosofía, y escritor liberteño, n. en Trujillo en 1897, que formó parte del grupo “Bohemia” de Trujillo (1915-1917) y que publicó “El libro de la nave dorada” (1926), también fue recipiendario del afán literario de Galarreta. Le dedicó varios estudios en revistas y publicó: “Alcides Spelucín: Hombre y Poeta” ((U.N.F.V., 1977). Poco se ha hablado de Spelucín, un vanguardista, hombre de una poesía magnifica, eléctrica y sonora, llena de fantasía, impulso de la palabra misma: “como un pájaro herido al que nadie ha curado”.


Galarreta ha realizado, también, varios antologías que destacan: “Poetas de La Libertad” (1978), “Poetas de Huamachuco” (1982), y “Huamachuco: Escritores y Maestros” (1987). Con estos estudios y aportes literarios ha reivindicado las obras literarias de algunos de sus coterráneos escritores: el profesor Víctor F. Moreno Sifuentes, por ejemplo, por su “Diccionario Popular Huamachuquino”, con 432 expresiones del habla popular. A través de Galarreta nos hemos acercado a otros escritores y poetas huamachuquinos: Nicolás Rebaza, escritor e historiador, magistrado que escribió: “Anales del departamento de La libertad en la guerra de la Independencia” (1898), y que Raúl Porras Barrenechea cita en sus “Fuentes históricas peruanas” (1952). Julio A. Chiriboga (1896-1956), catedrático de filosofía en San Marcos, publicó: “Algunas consideraciones acerca del valor” (1930) y “Reflexiones sobre pedagogía y filosofía” (1952). Alfredo Rebaza Acosta, historiador y maestro universitario, publicó el “Anecdotario del Perú”. Néstor A. Gastañadui S., poeta, publicó su libro “Kero” (1972), una recopilación de su obra poética, que recobra la algarabía del costumbrismo, la realidad arcaica del ruralismo, y el deslumbre del paisaje serrano. Clodomiro Magno Guevara “Clomaggue”, poeta, que incluye el “corpus” lingüístico huamachuquino en su poesía popular y el contexto frásico, el manejo de “regionalismos” y un vocablo campestre dentro de su poesía, sus poemas son de un gran sentimiento y belleza real, recrea la intensidad del espíritu campesino: “mi abuela Huamachuco me dio el ala/ con todo su poder para enrumbar”. Santiago Aguilar (1940), otro poeta, de quien he leído “Coral de Roca”, confirma la vigencia actual de esa expresión existencial dentro de la poesía liberteña, y que Galarreta nos ha ayudado a comprender mejor con sus criticas y estudios, cerrándose este circulo del fuego de esta poesía norteña. La creación literaria de Galarreta, coincide siempre e incluye como objeto de estudio: la obra y la vida, siempre los escritores y los poetas coterráneos que le han extendido la suprema plenitud de la recreación literaria, en donde él ha podido realizar la generosidad festiva de esa contemplación. La otra mirada creativa.

Por todo esto, rescato como obras mayores otros tres libros de Galarreta donde uno puede encontrarse con la objetividad y la peripecias literarias para hacer una ruta de la estilística como disciplina para este “critico practicante”, salido de él mismo: de su cantera propia, de una ciencia vivida con su experiencia de escritor y de profesor: Merecen ciertos halagos estos libros: “Estancia del Tiempo” (1966), “Símbolos humanos de la literatura” (1965), y “Dimensión Literaria de Ortega y Gasset” (1979), donde uno puede apreciar el valor literario de sus escritos y el “background” del maestro, que despertó en las nuevas generaciones la vocación de escribir y el hambre de leer, para descubrir al verdadero hombre nuevo, en un mundo invisible donde todo puede verse, y estudiarse. Estimuló la indagación literaria y la acción creativa, despidiéndose de todos nosotros en Lima, en 1998. Galarreta escribió siempre sobre lo que enseñó. 

A.A. en Huamachuco.

octubre 20, 2009

4 BREVICUENTOS PARA LEER EN EL AVIÓN/ Alvaro Menen Desleal

4 BREVICUENTOS PARA LEER EN EL AVIÓN
 

Alvaro Menen Desleal



1

Un pasajero, a su vecino de asiento:
-¿Has visto? El periódico informa de otro accidente de aviación.
-Sí, he visto; en la lista de muertos estamos nosotros.

2

El pasajero, al tripulante: ¿Qué isla es aquella?
-Señor, esa isla no existe.

3

Una recién casada, al sobrecargo:
-Señorita, ¿por qué arde el avión?.
-Es natural, señora: estamos en el infierno.

4

Un sacerdote, a la azafata:
-En vez de esa música moderna, ¿no pueden poner algo
delicado?
-Lo siento, padre; es la única que saben tocar los ángeles.

 
En la muerte de Alvaro Menéndez Leal
Clemente Guido

Nació en Santa Ana, El Salvador, el 13 de marzo de 1931 y murió el 6 de abril del 2000.
Es uno de los grandes de la narrativa centroamericana.

Dedicado enteramente a la literatura, tuvo el raro don de ser un ganador de premios literarios al extremo que aún al final de su segunda edad conquistó lauros que motivaron la protesta de algunos escritores jóvenes de su país porque era “un acaparador de premios que debería estar retirado”.

Los grandes no se retiran.

Su pseudónimo (ALVARO MENEN DESLEAL) fue famoso en toda América y Europa, especialmente en Argentina donde vivió por muchos años, en Francia y Alemania, donde dio clases de literatura lo mismo que en algunas universidades de los Estados Unidos.

Invadió con éxito el ensayo, el periodismo, el teatro, la poesía, pero fue su suerte el cuento breve, raro arte destinado solamente a los raros... como RUBEN DARIO, el maestro de la narrativa breve de América.

Como a todo artista con sensibilidad social, le preocuparon los problemas socio-políticos de su país y estudió Ciencias Sociales en la Universidad de El Salvador.

Es difícil decir cuál es la mejor obra de ALVARO MENEN DESLEAL porque TODAS son su mejor obra, pero algunos críticos señalan como tal a LUZ NEGRA, ganadora de los Juegos Florales de Quezaltenango en 1965.

Pero si de premios se trata, él los cortó en abundancia: Premio Nacional de Cultura (El Salvador) en 1968, Premio Miguel Angel Asturias (Guatemala) en 1970, etc., etc., etc.

Fue un favorito de EDUCA, por su calidad, la que le editó la mayor parte de su obras.

Los libros que le dieron fama bien merecida y que deben ser estudiados por los narradores jóvenes del istmo que piensen dedicarse al cuento breve, son: Cuentos Breves y Maravilloso, La ilustre familia androide, (comentada por nosotros en NAC hace algunos meses), El fútbol de los locos (comentario que tenemos pendiente), Tres novelas cortas. Para escribir en los muros (poemario). La bicicleta al pie de la muralla, y queda sin publicarse EL GRAN FINAL (ensayo).

El cáncer, sí señor, ese fue el que lo mató, pero fue el cáncer del páncreas, no el de la envidia que le tuvieron muchos raquíticos del pensamiento que lo acusaban de conflictivo porque era un experto en polemizar sobre los temas que dominaba, pero sobre todo porque le gustaba destruir a los ídolos de barro de la literatura de su país.

Que descansen en paz el hombre que le dio a El Salvador las mejores obras de narrativa breve, las que deben ser estudiadas pero difícilmente superadas por los escritores jóvenes de toda el área.

Cayó un gigante.

Que no se alegren los enanos.

Campo Bruce, Abril 10 del 2000

octubre 04, 2009

UN POEMA DE CINTIO VITIER

UN POEMA DE CINTIO VITIER


TRABAJO

Esto hicieron otros
mejores que tú
durante siglos.
De ellos dependía
tu sensación de libertad
tu camisa limpia
y el ocio de tus lecturas y escrituras.
De ellos depende
todo
lo que te parecía natural
como ir al cine
o estar triste, levemente.
Lo natural, sin embargo, es el fango,
el sudor, el excremento.
A partir de ahí, comienza
la epopeya, que no es sólo
un asunto de héroes deslumbrantes,
sino también
de oscuros héroes, suelo de tus pisadas,
página donde se escriben las palabras.
Deja las palabras, prueba
un poco
lo que ellos hicieron, hacen,
seguirán haciendo
para que seas:
ellos,
los sumidos en la necesidad
y la gravitación,
los molidos por los soles implacables
para que tu pan siempre esté fresco,
los atados
al poste férreo de la monotonía
para que puedas barajar todos los temas,
los mutilados
por un mecánico gesto infinitamente repetido
para que puedas hacer
lo que te plazca con tu alma y con tu cuerpo.
Redúcete como ellos.
Paladea el horno,
come fatiga.
Entra un poco, siquiera sea clandestinamente,
en el terrible reino de los sustentadores
de la vida.


NOTA DEL SEPELIO

En la mañana de hoy, viernes 2 de octubre, fue sepultado en el Cementerio Colón de La Habana Cintio Vitier, destacado intelectual católico, cultivador de la poesía, la narrativa, el ensayo y la crítica literaria. Fue, junto al padre Ángel Gaztelu y otros destacados escritores cubanos, fundador de la revista Orígenes en los años 40 del pasado siglo.

Antes de ser depositado en el panteón familiar, el féretro con los restos mortales de Vitier fue conducido a la capilla central del Cementerio, donde el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana , dirigió la oración fúnebre por el eterno descanso del distinguido intelectual.

Cintio Vitier había cumplido 88 años el pasado 25 de septiembre. Le sobreviven su esposa, la poetisa Fina García Marruz con quien estuvo casado 63 años, sus hijos José María y Sergio, nietos y biznietos.

(Redacción Palabra Nueva)

octubre 01, 2009

CON CARLOS EDUARDO ZAVALETA EN HUARI/ ARMANDO ARTEAGA

CON CARLOS EDUARDO ZAVALETA EN HUARI
Por Armando Arteaga

Hace ya más de un par de meses estuve en la ciudad de Huari -otra vez y tantas veces-, mientras se realizaba el XVIII Encuentro de Escritores y Poetas de Ancash donde muchas cosas gratas e inesperadas sucedieron. Y, ya entre el traslumbrar de cada una de las ponencias presentadas, y/o escuchar los recitales de los poetas, y/o asistir a las presentaciones de los recientes libros, de tantos y valiosos escritores de varias generaciones de la Región Ancash. Y, casi…, queriendo pasar como un escritor desapercibido en este “XVIII Encuentro…”, visitando Huari, que hospedó a uno de sus principales invitados, al escritor Carlos Eduardo Zavaleta (n. en Caraz, 1928): uno de los más representativos narradores de la generación del 50. Además, la Municipalidad Provincial de Huari le acaba de publicar una antología de sus cuentos más significativos y recientes, a manera de homenaje.

Un silencio metafísico enmudece las calles y las casas de Huari, asunto sólito, pero es sus esquinas cerca de la Plaza Central, uno asiste a un breve rumor de un intercambio de voces de muchachos y muchachas que juegan y conversan, y al fondo del escenario los árboles van empequeñeciéndose cada vez que la cuesta asciende. Han sido muchas las veces que he venido a Huari, y por múltiples razones. Huari duerme su eterna primavera, y cada vez la encuentro en un acelerado desarrollo urbanístico que,  poco a poco,  le van cambiando su fisonomía original –de centro poblado rural andino- que conocí cuando la visité por primera vez en el otoño del 62 acompañado del semblante patriarcal de mi padre Américo. El rumor de un pasado de pisadas de pasos perdidos por estos caminos peregrinos -entre cactus ariscos persiste, arbustos silvestres, e inmensidad de cumbres gélidas calladas al borde de la autopista que escudan con sus sombras- desde la parte alta donde se puede divisar toda la pequeña ciudad de Huari, donde me abruman unas ráfagas de vientos que avanzan entre los arbustos, donde persiste un ventarrón que hace chasquear las ramas de estos arbustos, y bruma la vista hacia el sonido sempiterno de la piedra de Chavin de Huantar.

Me he quedado para siempre con ese imagen del Huari pueblerino donde lo único que aún duerme en contraste con la actual Huari cosmopolita atiborrada por el “progreso” del boom minero es el estupendo sol andino, rubio y amarillento como retazo de pajonal de trigo, y su increíble cielo azul serrano.

Estos “Encuentros de Escritores…” son por momentos muy ceremoniosos y hasta pueden resultar muchas veces tediosos, pero uno nunca puede decir nada de esto si un solo suceso salva la mañana: estar frente a Carlos Eduardo Zavaleta, escritor admirado y leído por mí en los años 70, entre otros…, que yo comparaba con Eleodoro Vargas Vicuña: a quien conocí en el Café Palermo, en esa época de asombros y de quimeras, leí con mucha admiración su “Taita Cristo”. Y, también, lo comparaba con Manuel Mejia Valera, por quien guardaba un verdadero afecto de amistad por esa tendencia borgiana dentro de su narrativa (a quien también había conocido en el Café Versalles en uno de sus regresos de su exilio mexicano), y que había publicado “Un cuarto de conversión” (en México, en la Editorial Joaquín Mortiz, 1966); lo comparaba además con Enrique Congrains Martín, precursor del neo-realismo urbano limeño, con quien charle algunas tardes del invierno limeño del 69 en el Café Tivoli de La Colmena, y admiraba su “Lima, hora cero” (1954). Y su novela “No una sino muchas muertes” (Buenos Aires, 1958). Y, aquí, torciéndole el cuello al cisne de la memoria, nunca había visto en persona a Carlos Eduardo Zavaleta, aunque siempre teniéndolo presente ante el hontanar narrativo de su libro “Vestida de luto” (Editorial Alfa, Montevideo, 1969), de donde recuerdo exactamente su cuento “El cuervo blanco”, escritor que admiraba desde lejos.

Y, ahora, muchos años después, en la senectud de esta búsqueda del tiempo perdido, por ese compromiso con la literatura, estar en Huari con Carlos Eduardo Zavaleta, conversando y almorzando en la misma mesa del restaurante hararino que nos abruma con veleidades culinarias del lugar. Uno la pasa bien aquí. con Zavaleta, pues el escritor caracino tiene mucho sentido del humor, y una increíble memoria para recordar acerca de cualquier episodio o tema literario propuesto, o que se aborde en la conversación.

 

Le recuerdo -indagando fructuosamente- sus años iniciales en San Marcos, pero él me responde con cierta espontaneidad en “abintestato” de algunas de sus ocupaciones ajenas a la literatura: catedrático, empleado en la cancillería, y agregado cultural. Recuerda a Alfredo Bryce, su alumno excéntrico. Era un buen estudiante, mejor escritor, algo desordenado. Desempolvo otro recuerdo: Francis Scout Kay Fitzgerald, buscador de perfecciones, lo llama así. C.E. Zavaleta, además lo ha leído en ingles, que por lo demás, nuestro novelista, domina y conoce. Ha traducido algunas cosas del caótico Fulkner. Le hace un reproche fundamental por ese ímpetu épico que posee, a pesar de su técnica narrativa que es innegable. Recordamos a otros escritores de la generación perdida donde desfilan Jhon Dos Passos, Ernest Hemingway, y el final del “Ulises” de Joyce.

El tiempo es cruel. Nos quedan solo unos minutos. Terminamos hablando rápidamente de ciudades europeas que conoce muy bien, pues sus ocupaciones de agregado cultural lo han llevado en gestión diplomática por esos lares increíbles, aunque muy modesto, lo sé. Pero, viajero, conoce muy bien, se nota su gesto de maestro, muy bien la literatura inglesa y la literatura norteamericana, cosa rara, en nuestro mundo literario peruano. Hemos terminado este almuerzo de tamales verdes de choclo y truchas fritas, asentado con una excelente hierba luisa caliente para el frío. Vuelven entonces los recuerdos, en el camino de regreso al hotel: ciudades y escritores, vamos de Londres a Dickens, de Praga a Kafka, de Paris a Guy de Maupassant, y por último: de Lima a Sebastián Salazar Bondy.

Al día siguiente, cuando me toca exponer mi ponencia sobre el escritor carcino Celso V. Torres, le recuerdo que “Juana la Campa te vengará” es su cuento que más me gusta, ambientado en Tarma, insisto en que es un gran observador de lo andino-amazónico rural y de lo urbano, y que es un excelente escritor de “cuentos cortos”. Le pregunto si aún no se ha peleado ¨literariamente hablando con Fulkner¨. Me dice: no. No es para tanto, me palmea el hombro.

Como en una esquina del ring para un boxeador frente al exigente publico huarino que ha asistido al “XVIII Encuentro...”, cuando me toca exponer, le lanzo un piropo al escritor: “Para nosotros C. E. Zavaleta es uno de los escritores más representativos de la narrativa latinoamericana, al nivel de Rulfo”. Al terminar, hicimos un aparte, y me agradeció la referencia. Me hace una confesión personal: “Está contento con el recibimiento que le ha tributado la gente de Huari”. Se lo merece, doctor, le digo. Me responde: “Desde hace ya más de un año es viudo, y que le friega no haberle dedicado más tiempo a su querida esposa, por andar en estas cuitas de la literatura”. Le respondo que el oficio de escritor en el Perú es así de ingrato, muy duro. Al fin de cuentas, uno viene al mundo solo y se va también solo. Y empieza a llover en Huari.

Por la noche, estábamos casi vecinos en las habitaciones del hotel que nos alberga, nos cruzamos en el hall y seguimos platicando de literatura para vencer lo rutinario, hablamos algo de Julio Ramón Ribeyro, de Arguedas. De los escritores ancashinos: de Arnao, de Ladislao Meza, y me devuelve otro piropo, me dice que le gustó oír mi ponencia sobre Celso V. Torres, su paisano, escritor carasino.

C. E. Zavaleta ha comprado muchos libros de los escritores jóvenes de Ancash, que se han exhibido en la Feria de Libros de la Plaza de Huari, sale a buscar una caja de cartón en algunas de las bodegas aledañas al hotel, en unos minutos regresa con una caja vacía de vinos Ocucaje. Aquí va a ir madurando mejor (se refiere a los libros de los escritores jóvenes que ha comprado) –me dice-. De manera cómplice. Los libros y los vinos son las mejores cosas del mundo, le respondo.

Mirando el cielo de Huari, pienso en ese refrán de sabiduría andina y popular:

Cielo serrano,
Cojera de perro,
Lágrimas de mujer,
No hay que creer…


Ahora lo miro a C.E. Zavaleta desde la ventana de mi habitación del hotel mientras en Huari empieza a desatarse una gran lluvia serrana. Sorpresa: “Es la hora perfecta para la caminata solitaria…”. El escritor C. E. Zavaleta ha salido a caminar bajo la lluvia abrigado de su gabán azul de lana, y su bufanda escocesa, y lleva puesto una boina azul marino, con sus anteojos grandes de siempre y de carey, en mi recuerdo.

-Zavaleta es un gran escritor- le digo a mi acompañante de habitación el escritor huarasino José Antonio Salazar Mejia que ha venido a Huari para presentar su libro “La tradición histórica oral ancashina”.
-Sí- me responde-. El viejo es bueno, me gustan sus cosas que escribe.