junio 20, 2017

Reunión infra

Reunión infra


IGNACIO ECHEVARRÍA | 09/06/2017

Ignacio Echevarría




Se reunieron en Barcelona por iniciativa propia, sin el patrocinio de nadie, hace un par de semanas. Uno vino de Francia; otro, de Estados Unidos; otro, de México, todos por sus propios medios. Se alojaron en casas de amigos. Eran cinco poetas infrarrealistas, representantes del movimiento de vanguardia surgido en México a comienzos de los años 70.

El infrarrealismo fue dado a conocer internacionalmente por la crónica legendaria -mitificadora a la vez que mistificadora- que de sus orígenes y de su diáspora hizo Roberto Bolaño en Los detectives salvajes (1998). Los realvisceralistas sobre los que discurre la novela eran -son- los infrarrealistas que en la actualidad, cuarenta años después, vuelven a reagruparse y a dejar constancia no sólo de su existencia, sino también de la vigencia de su actitud respecto a la cultura institucionalizada, actitud fundada en toda una ética respecto a lo que debe ser la creación poética.

Casa Amèrica Catalunya brindó hospitalariamente su sede para que los infrarrealistas presentaran la reedición de Perros que habitan las voces del desierto (Matadero, México, 2016), la amplia y bien documentada antología del movimiento armada tres años atrás -en el 2014- por uno de ellos, Rubén Medina, autor también del extenso y excelente ensayo introductorio.

El público que llenó la sala de actos de Casa Amèrica Catalunya acudió allí incentivado, en su mayoría, por la curiosidad de ver de cerca a los compañeros de Ulises Lima y Arturo Belano. Es decir, para ver en carne y hueso a Rafael Barrios, a Jacinto Requena, a Piel Divina, a Felipe Müller, personajes de la novela. Para ver qué ha sido de esos jovencísimos melenudos de aspecto hippioso que rodean a Mario Santiago y a Roberto Bolaño en las fotos de la época.

El encuentro de Casa Amèrica sirvió para sustituir esas viejos fotos por los rostros actuales de aquellos jóvenes: los de hombres ya sexagenarios, labrados por la alegría y las penalidades. Al poco de comenzado el acto, quedó claro que quienes participaban en él tenían nombres propios, correspondientes a personalidades bien caracterizadas: Jorge Hernández Pieldivina, Rubén Medina, Bruno Montané, José Peguero, José Rosas Ribeyro. Junto a ellos, en recuerdo de las mujeres del grupo, Ana María Chagra, compinche de Hora Zero, el movimiento de vanguardia peruano al que desde sus comienzos se hermanó el infrarrealismo.

Todos leyeron -estupendamente, por cierto- poemas notables, algunos emocionantes, otros impactantes, ya propios, ya de los compañeros ausentes. Todos respondieron sin fatuidad, con agudeza, apasionamiento, humor y un suculento anecdotario a las preguntas que yo mismo, como presentador del acto, les hice. A medio camino entre el recital, el memorial y la apología (pues el renacimiento infrarrealista no deja de suscitar suspicacias y resistencias en el sistema cultural mexicano, que sigue haciendo el vacío a todas sus manifestaciones), el acto sirvió para debatir cuestiones como la posibilidad de mantener vivo el espíritu de la vanguardia, de resistirse a la mitografía y a la comercialización, de trascender la fosilización historiográfica, de transmitir a los más jóvenes el espíritu “infra”. Se hizo el recuento de las diferentes etapas que el movimiento ha atravesado, del papel determinante que desempeñaron dentro del mismo Mario Santiago Papasquiaro y Roberto Bolaño, de los frecuentes malentendidos que rodean sus figuras.

En Perros que habitan las voces del desierto las páginas correspondientes a Bolaño se ofrecen en blanco, con sólo el título y la procedencia de los poemas.La viuda de Bolaño no autorizó su inclusión en la antología y el hueco así dejado tiene un efecto perturbador.

De la renovada vitalidad del infrarrealismo da cuenta la proliferación de ediciones que rescatan su producción, la más reciente la de Uso y abuso y Peso neto, hermoso poemario de Cuauhtémoc Méndez, en Ediciones Sin Fin (Barcelona), donde se publicó Sueño sin fin, de Mario Santiago. En México apareció en 2014 Demasiados lobos andan sueltos: crónicas infrarrealistas(Rayuela), volumen que se abre con un “Manifiesto del periodismo infrarrealista” suscrito, entre otros, por Javier Valdez, recientemente asesinado. Se lee allí: “El periodismo infrarrealista no rehúye las noches fatídicas, los días fatídicos, las horas fatídicas. No mira desde afuera. Se intoxica de lo que pasa. Recorre un túnel oscuro, siente la marea”.

La llama sigue viva.

http://www.elcultural.com/revista/opinion/Reunion-infra/39724



junio 13, 2017

MAUKALLACTA / ARMANDO ARTEAGA

MAUKALLACTA / ARMANDO ARTEAGA



MAUKALLACTA

Osamentas de pescados secos, escamas, espinas
Desperdigadas a lo largo de esta inmensa cordillera
Adobes derruidos unos
Otros esbeltos en los muros, piedras perfectas
Formando una estupenda geometría
Ni una señal actual de la vida
Aquí la muerte duerme eternamente
Aquí hubo mucha vida hace miles de años
Cactus sobre peñascos ariscos
El chaman tomaba “San Pedro” de siete pitas
Nadie ha llegado antes que yo
A este lugar
Olvidado
Abandonado
Allí dormía el artesano  después de una faena
Allá duerme todavía su eterno descanso
¿Que hago yo aquí?
Mirando piedras
Restos de cerámica policroma
Restos de textiles estupendos
Cestería de mimbre
Instrumentos
que fueron cambiando la vida
Herramientas
que fueron cambiando la muerte
la guerra la muerte la guerra
la fuerza de un cacique pueblo de olleros  hijos del puma
¿Qué hace aquí este reloj solar?
Intihuatana:
¡desde qué tiempo!
Intacto,
Incólume
Inalterable
Inmarcesible
Invicto
(segundos, muertes…, ya en mi vida)
Inminente
El tiempo no le ha realizado ninguna mella
Ni ha disturbado su encanto
Ni ha cambiado mi manera de pensar
Eran más sabios
Eran más amautas
Movimiento en espiral que impulsaba la vida
Era la escuela el arte la técnica
Hacia afuera: un tempo lento
Impulso centrifugo
Reflujo centrípeto hacia la meditación
Mezcalina, la simora
Horizontalidad para ver más allá la vida y la muerte
Para saber adónde ir, mear, comer
¿Qué hacer?
Revolución
Un circulo rojo el sol perfecto era el dios del este agricultor y trabajador
Era el sol era la autoridad era el creador era la estadística y la estética
Pero no…  la teoría de probabilidades…, y falló el sistema
Eclipse de sol
Debe haber sucedido un cambio político imperfecto
Religiosa contradicción la vida
El tiempo
Tiempo de decadencia
Imágenes  de un mundo que cambia
La cuadratura del círculo  y el pitagorismo de la circunferencia
¿Qué pasó?
¿Por qué tanto silencio?
Tierra cocida
Tierra muerta
El mundo la vida sigue dando vueltas
Una avispa iracunda ha depositado  una discrepancia en su panal
En una hornacina
Flores silvestres amarillas violetas azules
Vértigo de otro tiempo
Todo ha muerto
Todo
Solo estas ruinas
Y yo
 Quedamos
Un visitante
Un viajero, un extranjero
Pasaba por aquí
Me detuve –en otro tiempo-
Debo irme
Ruinas muertas
Arenas movedizas
Un viento hacia el sur
Otro viento hacia el norte
Otra vez yo
Y el discreto sendero que se bifurca
hacia no sé que otras ciudades. 
Recuerdo a Pitágoras
Las líneas paralelas nunca se encuentran, ni en el infinito.

Otra vez la ciudad.
Otra ciudad.
Tiahuanacú
Excremento de huanacú
Guanarpo
Ají,  secos
Maíz…





La H es muda \ Armando Arteaga


LA H ES MUDA  \  ARMANDO ARTEAGA






LA H ES MUDA  

hacemos el amor en el silencio
habitamos la misma ciudad solitaria
hartazgo frente al paisaje desolado
hastío por los dulces provinciales
habanera la tarde bajo el sol
hámago de abejas sobre la miel
la hache es muda, sorda, coja, pordiosera
harpía
haraposa
hazmerreir:
una hebdómada
muchacha.



mayo 23, 2017

EL BARROQUISMO DE JUAN DE ESPINOZA MEDRANO


EL LUNAREJO, UN INDIO ILUSTRADO

Por Armando Arteaga



 Cuando uno camina por las glaciales calles del pueblo de Calcauso, en la provincia de Antabamba, en el departamento de Apurímac, el visitante foráneo tiene la impresión de estar viviendo en otro tiempo. Los niños que juegan canicas o fútbol en la plaza actual del centro poblado que da al atrio de la Iglesia Virgen del Carmen de Calcauso retienen el tiempo, el pasado en el presente, dan brincos, cantando los chopos reflejados en los charcos de agua que ha dejado la lluvia, kimsa, pichqa, tawa, gritan, y hacen más grata la estancia, estas piruetas infantiles sobre el paisaje verde andino y el cielo serrano, azul e intenso. Aquí en Calcauso nació y pasó parte de su infancia uno de los hombres más inteligentes y cultos que ha tenido la literatura: Juan de Espinosa Medrano, El Lunarejo.

En realidad, el escritor del “Apologético en Favor de D. Luis de Góngora” se llamaba Juan Chancahuaña, por eso todavía los campesinos lugareños lo llaman cotidiana y cariñosamente “Juanito”. Queda -in promptu- su casa que ha sido declarada monumento histórico de la nación, pero nada se ha realizado hasta ahora por restaurar y poner en valor este inmueble sencillo y humilde, de adobes y techo de paja (que ahora remplaza in extremis la calamina).

“Juanito” era un vivaz muchachito calcausino que sus padres entregaron al cura pueblerino como ayudante, pero al destacar por sus dotes de inteligencia, sobresalió entre los demás.  Andaba siempre con la oreja pegada -tocando madera- sobre la puerta de la sacristía, por lo que era cierta alma privilegiada para la flor de la liturgia. Este cura pueblerino le dio su apellido y lo llevó a estudiar al Cusco, donde Juan de Espinosa Medrano terminó de Obispo, y se le llamó el “Demóstenes Indiano”, por su brillante oratoria.

Una hermosa niña me queda mirando y tiene en la cara el famoso lunar que ostentaba el escritor apurimeño, y que recuerda el mote que los lugareños dan a los calcausinos, mollebambinos, silqueños y viteños.

Este hombre que tradujo a Virgilio al quechua era diestro en escribir haylle y huayllias.  Al referirse sobre la textualidad quechua que cesó de fluir momentáneamente en la extirpación de idolatrías, según Edmundo Bendezú en “La Otra Literatura Peruana”, siguió fluyendo nuevamente por las venas del pueblo indígena y cantando en los taquis religiosos, paganos y cristianos, y criollos como el gongorino Juan de Espinosa Medrano. Fue grande su obra desperdigada en quechua, con voz tan personal como la de Kilku Warak’a. Testigo de este acontecimiento es El Hijo Pródigo, que duerme en alguna vitrina del Museo de Berlín, cuyo original sirvió para la traducción al alemán que hiciera Middendorf.

Luis Alberto Sánchez en “Los Poetas de la Colonia y de la Revolución” asegura:  Este Juan de Espinosa Medrano era natural del pueblecito de Calcauso, de la doctrina de Mollebamba, en la provincia de Aimaraes, donde nació en 1632, y no en Lima, como equivocadamente cree Menéndez y Pelayo, aunque más adelante, incurriendo en evidente contradicción, lo llama cuzqueño. El Apologético de Espinosa Medrano esta escrito en limpio y claro estilo, no exento de leves enmarañamientos.

A José Carlos Mariátegui le faltó vigor en su visión del colonialismo supérstite, habría que rebuscar un poco más en aquello de la irremediable mediocridad de la literatura de la Colonia. No obstante supongo válida su apreciación sobre el tiempo colonial, El repertorio colonial se compone casi exclusivamente de títulos que a leguas acusan el eruditísimo, el escolasticismo, el clasicismo trasnochado de los autores. Fue injusto Mariátegui cuando escribió en 7 Ensayos: El Lunarejo, no obstante su sangre indígena, sobresalió sólo como gongorista, esto es en una actitud característica de una literatura vieja que, agotado ya el renacimiento, llegó al barroquismo y al culteranismo. El “Apologético en Favor de Góngora” desde este punto de vista, está entro de la literatura española. No obstante, creo, El Lunarejo siempre representó una fuerza centrífuga, pero indiana.

Hasta Rafael de la Puente Benavides (Martín Adán) en su  tesis “De lo Barroco en el Perú” ninguneó a El Lunarejo, fue bisoño al no entender sino al gongorismo como una historia inverosímil, síntoma de la invasión y de la confluencia y no de la síntesis. Apenas es tangencial: En oriundez de El Lunarejo, defensor de Góngora en el siglo XVII; en el Cuzco, convertido a mestizaje, y en sitios semejantes, voces airadas predican contra la forma diferente en diferente idioma, contra la élite a la francesa en el pasmo de la indiada. Difícil de entender, pero vale. Mejor, Martín Adán,  cuando refiere: Razones -van y vienen- en discursos enzarzados y estériles; y el Perú padece en acrecentado menester y aprieto.

Tres escritores diferentes sí avistaron el mensaje de El Lunarejo, o conocieron otras obras como Philosophia Thomística o La Novena Maravilla.

Mariano Picón-Salas en su libro De la Conquista a la Independencia exalta la obra de crítica literaria más curiosa que produjera toda nuestra época colonial, y explica: El Lunarejo, que a veces escribe con un estilo digno de Gracián y dice, por ejemplo, “el bulto del libro sólo denota que tiene mucho papel.   No crecen  los tomos para echar hojas, sino para madurar frutos, que eso les quedó a los libros de su linaje de árboles”...,  y va un poco más: El auto de El Hijo Pródigo cuyo autor se supone fue el gran mestizo cuzqueño Espinosa Medrano, me parece dentro de la literatura americana la obra maestra de ese teatro indígena.

Dámaso Alonso en su Ensayo de Métodos y Límites Estilísticos - Poesía Española, alabando las bondades del estilo literario del escritor apurimeño dice: Ya vimos cómo Espinosa Medrano notó el valor expresivo de los esdrújulos (“con su acento dactílico y despeñado” admirable formulación del Lunarejo).

En los años 70, Luis Loayza en El Sol de Lima dijo algo admirable sobre el prestigio literario que muchos sentimos dio la obra de El Lunarejo, para la posteridad: Un americano podía ser superior a un europeo por la cultura y la víctima de la demostración sería un lejano crítico portugués ya desaparecido, una sombra. Al final quedó fortalecido el prestigio de Góngora, pero sobre todo su defensor ganó su propio combate. Los españoles que elogiaron el libro del Lunarejo no sospechaban que les estaba cobrando un desquite.

Por el vector de la literatura coma vocación, como verdadero oficio, es intachable el aporte de El Lunarejo, por allí apunta El Lunarejo en Asturias de Mario Vargas Llosa, compañero y amigo de aventuras literarias de Luis Loayza.

Algunos otros escritores locales paisanos antabambinos de El Lunarejo han escrito sendos ensayos apologéticos sobre su obra literaria, J. Agustín Tamayo Rodríguez y Antonio Centeno Zela, aparte del sureño chileno Gastón Toro.

Para terminar recordaré al personaje Plutón en el Auto Sacramental del Robo de Proserpina y Sueño de Endimión que, para muestra un botón, es parte de la poética de El Lunarejo, versos limpios:

El sol, la luna, la estrella Venus,
el rayo hebra reluciente,
la aurora anunciadora del día...




Calcauso, julio de 1999.

 Del libro: "La Literatura en Apurimac".





mayo 06, 2017

En Perú, el "canon oficial" está excluyendo a muchos poetas



En Perú, el "canon oficial" está excluyendo a muchos poetas


Muchos poetas peruanos son ignorados por el “canon oficial” de la literatura pero merecen ser rescatados, afirma Armando Arteaga, también poeta y director del Instituto de la Tecnología y la Cultura Andina-Amazónica. Hay voces “latentes” en la poesía del país, dijo, aunque al igual que en América Latina, a su juicio el siglo XXI aún no ofrece una corriente poderosa.

   Más aún, sostuvo que la poesía se encuentra “en crisis” en Perú y Latinoamérica. “Creo que hemos ganado en cantidad, hay más poetas, pero hay menos poesía” sostuvo.
   Habló de “grandes exponentes” de la poesía regional durante la segunda mitad del siglo XX, y mencionó a Pablo NerudaCésar VallejoNicanor Parra y Octavio Paz. Lo que va de este siglo no ofrece nombres de esa envergadura, dijo Armando Arteaga a la agencia de noticias china Xinhua.
   "Sigo considerando los años 70, del siglo pasado, como una continuidad de la generación del 50 y la del 60, durante los cuales hubo una excelente poesía, pero después no ha habido un avance", expresó.
   En esa línea, habló de “algunos destellos que por ahí surgen” con posibilidades de expansión. “Tengo la impresión de que hay una fuerza poética latente, pero está formándose; posiblemente en una década las cosas estarán más claras para el surgimiento de una nueva poesía con una nueva visión".
   Arteaga, que participó del reciente Festival Internacional de Poesía Palabra en el Mundo, realizado en Lima, pidió a los autores más jóvenes que trabajen con la palabra, “depurando el lenguaje”.
   Definió a Perú como “un país milenario, con una riqueza extraordinaria y eso se puede ver en todos los pueblos de Perú, donde se pueden encontrar escritores y poetas", sostuvo.
   En particular los de las zonas andinas y amazónicas no son reconocidos, y fue entonces cuando hizo notar que “hay muchos libros que no están en el canon de la literatura oficial, creo que hay que ir a descubrir esto, hay que buscar lectores, publicaciones y republicar de nuevo los libros que se han editado antes".
   Insistió en reclamar una valoración de estos escritores que “tienen una vigencia extraordinaria. Perú está en deuda con ellos y son escritores vigentes”.
   La entrevista completa está disponible en este enlace:

noviembre 21, 2016

BETHOVEN MEDINA: SUBSTANCIA & FORMA


BETHOVEN MEDINA EN EL CONCIERTO DE LA POESÍA LATINOAMERICANA

SUBSTANCIA & FORMA
                                                                                         Por: Roger Santiváñez *



LOS siete días de la creación del mundo, las siete notas musicales, los siete días de la semana, los siete cuerpos del ser humano, las siete palabras de Cristo, los siete colores de la gama cromática & los siete ensayos sobre la Realidad (Homenaje a JC Mariátegui), reunidos en siete secciones de siete poemas cada una. Es decir, estamos ante una configuración estructural estrictamente simétrica sosteniendo este nuevo y brillante libro del poeta Bethoven Medina: Éxodo a las Siete Estaciones.
En efecto, una profunda reflexión sobre la experiencia humana va avanzando –en forma de círculos concéntricos diríamos- por sus vívidas páginas: “MARTES, ¿Dime si ésta es la Vida? / nacer, crecer, reproducir y morir aletas a la deriva;” lo cual no impide al poeta testimoniar el mundo cotidiano: “SABADO, la noche huele a incienso y entre lejanas guitarras / se escuchan lamentos de bolerista,” y luego una visión puramente lírica “y colibríes de néctar sedientos vuelan al  amanecer”; lirismo que –recordamos- distinguió a su autor desde los días primigenios de nuestra generación del 80, cuando Bethoven Medina nos entregó Necesario silencio para que las hojas conversen.



Desde aquella dicción conversacional el poeta ha enriquecido su discurso con un aire metafísico [Vallejo dixit]. Así leemos: “Medito la angustia de ser sólo hombre y nada más” o “La eternidad de los astros me da vida, / como la luna sorprende a desesperados marineros”. Situación crítica que se resuelve con una esperanza que sólo podremos encontrar dentro de nosotros mismos y en estrecho contacto con la naturaleza: “Me apodero de mí y descubro luz. / Surgen vientos del fondo del verano, / y descubro objetos húmedos por la brisa. / Me nutro del aroma de cucardas”.
En suma, un rítmico fraseo que nos demuestra la madurez poética de Bethoven Medina y lo coloca en un sitial de expectativa en el concierto de la poesía latinoamericana de hoy.

  • Docente de Universidad de Temple, Filadelfia. EE.UU.

 Bethoven Medina
  Fotos: Guido Sánchez. La Industria.

noviembre 06, 2016

Centenario del nacimiento del escritor huancabambino Edmundo Cornejo Ubilluz.

Centenario del nacimiento del escritor huancabambino Edmundo Cornejo Ubilluz. 

En el Centro Social Huancabamba. Lima. San Miguel.
JR. ALFONSO UGARTE # 130 SAN MIGUEL, LIMA. ..

CENTENARIO DEL NACIMIENTO 
DEL 
DR. EDMUNDO CORNEJO UBILLÚS


SABADO CULTURAL, 12 de NOVIEMBRE, 6:30 pm.




PROGRAMA
1. Saludo de bienvenida del Presidente de nuestro Centro, Ing. Néstor Huamán Guerrero, y develamiento de retrato de Don Edmundo Cornejo en compañía de su hija, Señora Amalia Cornejo. 

2. Testimonio sobre la personalidad de Don Edmundo Cornejo y su encomiable labor por el desarrollo de nuestra institución. A cargo de Carlos Cruz Vidarte, Presidente del Comité de Cultura. 

3. Presentación de traje típico de Huancabamba y de los tradicionales dulces Huancabambinos con la colaboración de la Señora Betty Zevallos. 

4. Presentación del baile El Chique con la colaboración del Señor Augusto Salvatier.

5. El Calendario Cívico de Piura, valioso aporte sobre la historia de la región, comentado por el escritor Armando Arteaga.

6. Vals “Huancabambina” a cargo de la agrupación artística Son Perú, bajo la dirección de los profesores Sandra Alata y Luis Tipiciano. 


7. Testimonio familiar de sus nietas, Talía Vargas, Tilsa Tanaka y de su hija Amalia Cornejo 

8. Marinera San Miguel de Piura a cargo de la agrupación artística Son Perú.

9. Interpretación del Himno a Huancabamba.

10. Brindis con el tradicional rompope.

11. Tradicional café con tortillas y degustación de los dulces Huancabambinos.


NOVIEMBRE 2016

octubre 22, 2016

HOMENAJE A RAÚL ESTUARDO CORNEJO AGURTO (EL ALMA DE PIURA)

CONSEJO INTERNACIONAL DE LAS ARTES

HOMENAJE
A
 RAÚL ESTUARDO CORNEJO AGURTO

(EL ALMA DE PIURA)


PARTICIPAN:

*
POESÍA:

RUTH HURTADO ESPEJO

(LA POÉTICA DE RAÚL ESTUARDO CORNEJO AGURTO)

CYNTHIA BRICEÑO VALIENTE

(APROXIMACIÓN A LA  OBRA POÉTICA  “LA ROSA Y EL VIENTO”
DE RÁUL ESTUARDO CORNEJO AGURTO)


*
NARRATIVA:

FERNANDO CASANOVA GARCÉS
(DE LA “PIURANIDAD” DE ENRIQUE LÓPEZ ALBUJAR AL “ALMA DE PIURA” 
DEL  DR. RÁUL ESTUARDO CORNEJO AGURTO)

DIMAS ARRIETA ESPINOZA

(DEL “HORIZONTE AL SOL” A LA VIOLENCIA MORROPANA DE FROILAN ALAMA Y EL BANDOLERISMO EN LA NARRATIVA PIURANA)


*
ENSAYO
ARMANDO ARTEAGA NÚÑEZ

(DE “LA ALDEA ENCANTADA” DE YAPATERA AL VAGABUNDEAR DE LAS “ANDANZAS DE UN BACHILLER” POR EL MUNDO.  UN VIAJE AL INTERIOR DEL VIAJE:   POR LAS COORDENADAS PIURANAS DEL TIEMPO)

*


FECHA:
JUEVES 03 DE NOVIEMBRE 2016
LUGAR:
INSTITUTO RAÚL PORRAS BARRENECHEA
Calle Narciso De La Colina 398, Miraflores
Tf: (01) 4456885
HORA:
7 P.M.

Brindis de Honor.





HOMENAJE AL ESCRITOR PIURANO RAÚL ESTUARDO CORNEJO AGURTO

NOTA DE PRENSA

El escritor piurano Raúl Estuardo Cornejo Agurto cumple, el 06 de Noviembre del 2016, 80 años.  Por tal motivo el Consejo Internacional de las Artes que preside la escritora Ruth Hurtado Espejo celebrará un Homenaje a su labor creativa literaria, tanto como escritor y como profesor universitario.  Son seis décadas que Raul Estuardo Cornejo viene dedicándose a la tarea de escribir poemas, ficciones y ensayos que tratan de la problemática de nuestra región Piura.

Raúl Estuardo Cornejo Agurto estudio en la Universidad de San Marcos Literatura y Derecho, obtuvo el Doctorado de Letras con una tesis sobre la vida y obra de López Albújar.  Ha publicado poesía narrativa y ensayo, son más de veintisiete libros editados, entre los que destaca de manera especial “El Alma de Piura” (Elogio de un sentimiento), un tratado acerca del “laberinto de la soledad” piurana.  Ha realizado estudios también en la Universidad de Madrid, Salamanca, Paris, y Londres. 

Sin embargo, Raúl Estuardo Cornejo Agurto, hasta el momento no se le ha reconocido sus méritos literarios e intelectuales.  Por esta razón el Consejo Internacional de las Artes, le rinde esta vez este sentido homenaje donde participan algunos de los más destacados escritores de la región Piura, desarrollando el siguiente programa cultural en la sede del Instituto Raúl Porras Barrenechea, Miraflores, Lima:
POESÍA:

RUTH HURTADO ESPEJO
(LA POÉTICA DE RAÚL ESTUARDO CORNEJO AGURTO)

CYNTHIA BRICEÑO VALIENTE
(APROXIMACIÓN A LA  OBRA POÉTICA  “LA ROSA Y EL VIENTO”
DE RÁUL ESTUARDO CORNEJO AGURTO)

NARRATIVA:

FERNANDO CASANOVA GARCÉS
(DE LA “PIURANIDAD” DE ENRIQUE LÓPEZ ALBUJAR AL “ALMA DE PIURA” DEL  DR. RÁUL ESTUARDO CORNEJO AGURTO)

DIMAS ARRIETA ESPINOZA
(DEL “HORIZONTE AL SOL” A LA VIOLENCIA MORROPANA DE FROILAN ALAMA Y EL BANDOLERISMO EN LA NARRATIVA PIURANA)

ENSAYO

ARMANDO ARTEAGA NÚÑEZ
(DE “LA ALDEA ENCANTADA” DE YAPATERA AL VAGABUNDEAR DE LAS “ANDANZAS DE UN BACHILLER” POR EL MUNDO.  UN VIAJE AL INTERIOR DEL VIAJE:   POR LAS COORDENADAS PIURANAS DEL TIEMPO)

El Homenaje a Raúl Estuardo Cornejo Agurto se realizará el  JUEVES 03 DE NOVIEMBRE 2016.
En el  INSTITUTO RAÚL PORRAS BARRENECHEA Calle Narciso De La Colina 398, Miraflores Tf: (01) 4456885.  A las 7 P.M.


Froilan Alama


mayo 09, 2016

SECHURA: HISTORIA Y LITERATURA

SECHURA:

HISTORIA Y LITERATURA

Por Armando Arteaga


Indios cocinando chicha.  Baltazar Jaime Martínez de Compañon.

Todo nos amenaza.  Es cierto, lo que dice Octavio Paz en su poema: “Más allá del amor”: “Todo nos amenaza:/ el tiempo,  que en vivientes fragmentos divide/ al que fui/ del que seré/ como el machete a la culebra;/”.  Por supuesto, el golpe del machete (como el tiempo histórico) divide en dos partes inertes el cuerpo deslizante y muerto de la culebra, o extingue al macanche, o mata al colambo, o diseca al jeñape bajo el sol del desierto, extinguiéndonos, aniquilando todo vestigio de vida; dejando atrás los milenarios “tiempos tallanes”.  La literatura y la lengua (hablada y escrita) es pues también un testimonio de todos los tiempos. 

Así se fue convirtiendo en lengua muerta el “sec”: la lengua de los tallanes, del que solo nos quedan unas cuantas palabras para luchar contra la adversidad de estos “tiempos modernos”. Por suerte, hoy sabemos que “chabot” era  un pez de agua dulce del río Chira, ahora extinguido, queda el vocablo “sec”.  El obispo Baltazar Jaime Martínez de Companón rescató en 1783 algunas palabras celebres del “sec”, gracias a que su sobrino José Ignacio de Lecuanda, remitió a España (en 1803) nueve tomos de materiales gráficos  que consideró la “Descripción geográfica del partido de Piura, perteneciente a la intendencia de Truxillo”, donde se registran actividades de agricultura, industria, minería, caza, pesca, deportes, música, danza, medicina, flora, fauna, y también asuntos militares, religiosos, del aporte nativo; donde la literatura importó muy poco, a pesar de que Martínez de Compañón era un religioso ilustrado que se preocupó por conocer detalles culturales de la diócesis que se le había encargado: mandó a pintar mapas, planos, dibujos y acuarelas, sin otros textos que títulos, rótulos, cuadros estadísticos, equivalencias filológicas y trascripciones musicales. 

El obispo Martínez de Compañón rescató algunos vestigios  (cerca de Sechura) de esta lengua de Colán: palabras tallanes que han  ido variando en su uso por los distintos pueblos; así tenemos, la palabra “Muerte” (en castellano), recogida después en diversas crónicas y estudios lingüísticos asumió otros significantes variados: “Lactuono” (en Sechura), “Dlacati” (en Colán), y “Lacatu” (en Catacaos).  Vocablos tallanes que le han ido dando nuevas formas y sonidos a  diversos “piuranismos” a través de la oralidad y de la literatura.  El botánico ingles Richard Spruce aún en 1864 reconoció treintaiseis palabras tallanes (“The cultivation of cotton in the Piura and Chira Valleys of northen Perú”, Londres, 1864).  

Aparte de Martínez de Compañón, han hurgado por este emporio lingüístico del “sec” a través de la historia: desde cronistas tempranos como el jesuita historiador Bernabé Cobo (“Historia del Nuevo Mundo”, 4 vols.  Sevilla 1890-1895) y Joseph de Acosta (“Historia Natural y Moral de las Indias”, 1590), y otros mas tardíos como Andrés García de Zurita  (Electo Obispo de Trujillo, 1649), Fray Antonio de la Calancha  (”Crónica Moralizada…”, 1638), Diego de Molina (temprano visitante de Piura que escribió en quechua “Sermones de la Cuaresma en lengua quechua” en 1649); y de los investigadores, viajeros,   y  estudios actuales,  desde  Paul Rivet, Antonio Raimondi, Héctor Cevallos Saavedra, Justino Ramírez, Carlos Robles Rázuri, Zuriel Mendoza, a Martha Hildebrandt y Alfredo Torero.

Siguiendo a Octavio Paz, y el rumbo de sus palabras: “Más allá de nosotros,/ en las fronteras del ser y el estar,/ una vida más vida nos reclama./”  Tallan y quechua,  es casi toda la toponimia piurana de los territorio donde pasiblemente se posesiono el “sec”, que fue una lengua expansiva.  Del “sec” solo nos quedan unas cuantas palabras desde que se fue convirtiendo en una “lengua muerta”. Algo que aún nos refriega en la memoria. Sabemos, “la modernidad” actual amenaza los aportes culturales de la “tradición” histórica, pero no solo para suplantarla dialécticamente por otros valores, sino que busca sepultarla, ignorarla, negarla, creando “otra” sociedad deshumanizada cada vez más. 

Por demás, aceptar que Sechura: “Érase un pueblo de pescadores”, no es faltar a la verdad, aunque es limitarla, por cierto.  Los sechuras también eran agricultores, eran hombres de invención tecnológica (haciendo intercambio comercial con Centroamérica desarrollaron balsas enormes manipuladas a vela grande en donde viajaban hasta sesenta personas con sus respectivas cargas.  Agustin de Zarate (“Historia del descubrimiento y conquista de las Provincias del Perú…”, Amberes, 1555) los vio navegar, confundiéndolos con una carabela turca o portuguesa, sus adversarios marítimos de España, tal describe en su “Libro I, Capítulo sexto de su Relación del Descubrimiento y Conquista del Perú”.  La balsa de vela la usaron también para la pesca, tal el grabado que publicó Gerónimo Benzoni en “Storia del Mondo Nuevo” (Venecia, 1565). Aunque,  a tener en cuenta, también la “Miscelánea Antártica” de Miguel de Cabello Balboa, es la obra más literaria, por su riqueza y destreza, conoció la zona norteña (con estada en  Quito) y hasta escribió una relación con la provincia de Esmeralda: “Verdadera descripción y relación con la provincia y tierra de las Esmeraldas”, lo mismo que: la Leyenda de Naymlap. 

Los sechuras han demostrado a través de la historia que tienen una gran imaginación literaria y filosófica.  El humor sechurano es rebelde.  Eran rebeldes y constructores para dominar el territorio, al posesionarse en espacios difíciles (el desierto siempre amenazado por diversos fenómenos atmosféricos y marítimos) desde los tiempos pre-cerámicos, que avizoran en sus estudios arqueológicos investigadores como Edward Lanning (“A ceramic sequere for the Piura and Chira coast, north Perú” (Berkeley, 1963): el primer investigador social  que diseño el esquema del cronograma arqueológico,  y otros investigadores como  David Kelley, Paul Tolstoy, Elena Decima Zamecnik, James B. Richardson, y Mark A. Mc Conaughy (en las décadas del sesenta y setenta).  En esa apertura,  dan testimonios muchos estudios de la arqueología en Piura, especialmente este ultimo aporte de Paolo Pastori  (arqueólogo italiano) que ha publicado la Municipalidad Provincial de Sechura: “Chusís, Un pueblo Moche en la antigua Sechura” (2015).  Testimonio que Pastori confirma: en el manejo adecuado del medio ambiente por los sechuras, siempre amenazados por las lluvias y el Fenómeno del Niño desde tiempos remotos.  Para corroborar esto,  ver también el inventario de Víctor Eguiguren en “Las lluvias en Piura”, y la presencia prodiga del mar, pleno de recursos marinos,  que sustentaron una autosuficiencia alimentaria en la región.  Los sechuras, fueron originarios y respetuosos  del “derecho”  cuando reclamaron sus tierras y las compraron.  Fueron indómitos desde antes de la ocupación chimú, y aún más tarde cuando les cae la desventura de la presencia de los incas en los territorios del Bajo Piura.

Un día de marzo, del verano de 1972, de estos temas  perpetuos conversábamos bajo la héjira filosófica de la tradicional “fresca” vespertina sechurana  con uno de sus más destacados escritores de la literatura piurana, Jorge E. Moscol Urbina: autor de “Cuentos sechuras” (1967) y “Mangacheria rabiosa” (1986), entre otros libros; a la “fresca” vespertina, que consiste en beber chicha (en la alegría que trae el “pachuco”) debajo de los soportales de una vivienda piurana elaborada de “quincha tallán” al vaivén de una hamaca, cuando la conversación se elaboraba en “asuntos difíciles de entender” pregunté (¿incrédulo de su existencia?) a Moscol Urbina acerca de “la despenadora”: personaje “mochik” y mítico (que aplica la eutanasia a un viejo enfermo que va a morir ahorcándolo), y que aparece, desde ya,  en un cerámico vicus, costumbre “practica” en comunidades andinas del norte peruano que hasta el siglo pasado se ha realizado; y que,  otros escritores peruanos como Ventura García Calderón, Francisco Vega Seminario, Aurelio Arnao, Fernando Romero,  y hasta el propio Vargas Llosa: precisaron en sus paginas.   

De esas “cosas increíbles”,  uno pasaba el “respetado”  tiempo piurano,  conversando con “Jemu”  (Moscol Urbina): uno de los escritores que conocía perfectamente “el universo filosófico del  sechura”, legado coloquial que uno puede seguir encontando cuando lee a otros escritores sechuranos que aun conservan la tradición de la “fresca”  vespertina, y que expresan lo mejor de la cultura sechurana: Félix Puescas Montero, Antonio Rumiche Ayala, Gilberto Vegas Núñez, Emilio Amaya Chunga, Raúl Mendoza Agurto, Santos Liborio Fiestas, y Jorge Tume, que en sus  paginas literarias muestran las semblanzas de las vicisitudes del pueblo sechurano. 


Indios colando chicha.  Baltazar Jaime Martínez de Compañon

mayo 01, 2016

Lanzando un haz de luz sobre la guerra sucia \ Maynor Freyre

Lanzando un haz de luz sobre la guerra sucia

Maynor Freyre

Maynor Freyre

Comparto esta noche la mesa con un escritor que sabe de las lides de narrar sobre temas muchas veces considerados tabú: los combates insurgentes nacidos a partir de la rebelión de muchos jóvenes, atraídos por un discurso violentista que consideraban el único camino para salir del entrampamiento, la injusticia y la miseria en que la gran mayoría del pueblo peruano ha permanecido hundido. Un ejemplo es la postración socio económica en la que aún viven los pobladores de Huancavelica, Ayacucho y Apurímac pese a haber sido cruel escenario de una cruenta guerra interna de 14 años con 75mil muertos y 16 mil desaparecidos, según informe de la Comisión de la Verdad.

Hasta la fecha se prosiguen encontrando fosas comunes donde las víctimas fueron llevadas valiéndose de ardides, las hicieron cavar las fosas  con engaños y luego las ultimaron sin piedad. Tal el caso de Putis, donde los nombres de los culpables permanecen ocultos por los militares, que creen con eso pacificar el país a través del terror sicológico: no te metas a sublevarte porque ni siquiera podrás encontrar los restos de tus deudos.

Dante Castro publicó Otorongo y otros cuentos y luego Parte de combate, casi paralelamente cuando Luis Nieto Degregori sacaba a luz Harta cerveza y harta bala y Como cuando estaban vivos, abordando el tema de la guerra interna en su pleno desarrollo, pero con distintas ópticas. La de Castro más cercana a los combatientes subversivos. La de Nieto, más testimonial. Y hace menos de una semana atrás, para ser más precisos el domingo que pasó, Luis Dapelo desde París publica un artículo de respuesta a una selección de narrativa corta hecha por Fernando Ampuero y a la postura de Jacqueline Fowns, corresponsal de El País de España, quienes soslayan al cajamarquino Alfredo Pita, al piurano Miguel Gutiérrez, al chimbotano Luis Fernando Cueto, al ayacuchano Julián Pérez y a su paisano Sócrates Zuzunaga, más bien novelistas que abordan el mismo tema. También a Félix Huamán Cabrera, canteño que supo afrontarlo con diversos libros de cuentos y novelas.

Hoy nos convoca César García Lozada, antiguo contertulio de los bares de bohemia literaria de los ochentas, como el Woony de la calle Belén y el Queirolo, supérstite hasta hoy en día de aquella vieja hornada de tabernas. Hágase la luz, se intitula la obra que trata desde un punto de vista en apariencia neutral la situación vivida en Huamanga entre los fines del segundo gobierno de Belaúnde Terry y el primero de Alan García Pérez.

La novela es la visión de un profesional que urgido por las necesidades de empleo se va a laborar a un centro de electrificación que trata de llevar la luz a los pueblos afectados por loe hechos bélicos. De esta manera recogemos un punto de vista casi neutral, de quien vive entre dos fuegos y trata de cumplir su labor a cabalidad abstrayéndose de tomar partido por ninguno de los bandos en combate.
Los empleados de esa filial de Electro Perú atraviesan circunstancias delicadas, donde se ven obligados a pactar con uno y otro bando para cumplir con esta labor urgida que busca calmar los ánimos de los desamparados al dotarlos de alumbrado público y alumbrado hogareño.

Elías Sologuren, el protagonista principal de la novela, se enfrenta a la absurdidad de este mundo abracadabrante desde su llegada, cuando padece –debido a una obtusa confusión—el ingreso a ese infierno de prisiones donde uno sin saber leer ni escribir puede terminar como una víctima más del abuso de los medios estatales. Sabremos si salva o no de estas infelices circunstancias  y a qué costo.
Enseguida nos trasladamos a un pueblo víctima de la “pacificación” donde la búsqueda del cumplimiento de los objetivos los conduce a un infame pacto que casi al final se ha de romper con consecuencias inesperadas, porque la luz para aquellos desvalidos no parece querer hacerse sobre su negro luto.

A posteriori viene el raro e inesperado encuentro con un viejo compañero de colegio que finge de profesor universitario, pero cuyo rol es del quintacolumnista que ya lleva un par de centenas de detectados que han pasado a la condición de desaparecidos. El fungidor terminará en una situación delicada al ser descubierto por la contrainteligencia subversiva que dice tener ojos y oídos por doquier.

Los festejos no dejan de darse en la zona de guerra, donde los combates se efectúan fuera del perímetro de la ciudad y el resto de habitantes transcurre sus días atemorizado por las redadas intempestivas cuando llega la noche o arrastrándose a los bares en busca de paliar sus temores entre sonoras risas, pero sabiendo que en cualquier momento la cosa revienta sin avisar. Así hasta un señor ministro con escolta y todo no puede escaparse de la matonería de la soldadesca embravecida en esa tierra de nadie.

El amor no podía estar ausente en medio de tal vorágine, mas se da entre seres desesperanzados, buscando curarse de malos recuerdos y hábitos arraigados. Desconfiados el uno del otro, transcurriendo con las justas el día al día sin construir nada para el mañana incierto.

El temor los acompaña hasta a zonas neutrales, donde al parecer nada ha de suceder, pero la desconfianza cunde y el pavor se incrusta a cada instante hasta quitarle a uno el apetito, confundiendo una mirada esquiva, un acto desesperado, con algún peligro, pese a que el personaje sabe que no ha cometido el mínimo desliz. Un sentimiento de culpa persigue a quienes se han atrevido a pisar zonas vedadas.

El momento de espectar los tenebrosos resultados de esa guerra sorda se da cuando se ven precisados a viajar a la ahora denominada zona del VRAEM pues es necesario realizar unas obras por aquella zona, donde los militares de han hecho de un grupo electrógeno dejando sin luz a un pueblo de la región. Caminos regados de putrefactos cadáveres humanos siendo devorados por perros y cerdos conforman un inesperado espectáculo que deja a los funcionarios electrificadores turulatos. No obstante ahí no ha de quedar la tétrica sorpresa: las rondas campesinas salen en razia y son obligadas a traer cabezas degolladas y una tremenda cantidad de orejas para demostrar al terrible comandante Lobo que han cumplido con su deber.

Para reponer el grupo electrógeno despojado deben viajar a una zona bastante lejana, en  la cual se van a dar de narices con las pintas subversivas más amenazantes y de improviso con una columna senderista en las alturas que a pocos kilómetros los interceptará decomisándoles sus identificaciones, como signo de que lo peor les espera, Todos tiemblan ante la aparición de la columna guerrillera comandada por un jovenzuelo. Saben que no puede esperarles otra cosa que la muerte. Elías recurre entonces a su vieja experiencia de luchador sanmarquino para pactar con estos hombres a cambio de traerles alimentos y medicinas. Los esfuerzos para cumplir con tal compromiso son intensos y se ve obligado a endeudarse para ello. Al final cumplirá con su palabra empeñada pero los militares también poseen innumerables ojos y oídos, la única manera de imponerse en esta guerra absurda para la que no han sido entrenados. Sabedor de tal situación Elías opta por evadirse subrepticiamente en un ómnibus. Veamos si la luz se hace o no al leer este interesante libro que nos deja ver lo terrible e inimaginable de dejar en manos de personas entrenadas para matar el destino de los pueblos.