abril 17, 2012

EMILIO SALDARRIAGA GARCIA Y EL GRUPO LITERARIO "LIBERACIÒN" / ARMANDO ARTEAGA

LA LITERATURA EN PIURA

Ponencia: I Congreso del Consejo Hispanoamericano de Artes y Letras  
15-17 de Agosto del 2008
Piura-Perú. 

Gutierrez, Briceño, Cortés, Arteaga: I Congreso del Consejo Hispanoamericano de Artes y Letras 


EMILIO SALDARRIAGA GARCIA Y EL GRUPO LITERARIO "LIBERACIÒN".

Por Armando Arteaga

Por motivo del 126º Aniversario de la creación política de la provincia de Ayabaca, fui invitado para la presentación de mi libro “Los orígenes formativos de Ayabaca”, editado por la UNI., y la Municipalidad Provincial de Ayabaca, a fines de 1987.

Al pasar, rumbo hacia la sierra de Ayabaca, por la calurosa Sullana, por no sé qué razón muy especial, y tal vez, por algo sentimental, quise dejar algunos ejemplares de este libro acerca de la historia de Ayabaca, para los anaqueles de la Biblioteca Municipal de Sullana. Aún recuerdo, este detalle, de esta rápida visita realizada hacia el recinto de la destartalada Biblioteca Municipal de Sullana.

Recuerdo haber sido acompañando por mi tío Leonardo Núñez Palacios (hermano de mi madre Dolores), quien gentilmente concurrió conmigo a esa aventura, algo disparatada, motivada por mi desvergonzado entusiasmo de novel escribiente. El binomio: tío y sobrino, desfiló en aquella oportunidad, como en imágenes de cine mudo que tiene algo de un gag impromptu del neorrealismo italiano, y en blanco y negro. Y que, ahora, ad libitum: me parecen imágenes de una escena notoriamente provinciana y nostálgica, cuando echamos cuesta abajo por las bucólicas calles de Sullana (La Perla del Chira), cargando en nuestros brazos varios paquetes de libros que esa mañana llevamos para aquella desavenida biblioteca. Asunto que, por momentos, me parece, mirando hacia atrás: algo birrio, a la distancia, fomentado por mi irreverente esnobismo literario de entonces: caminata de varias cuadras que realizamos con un entusiasmo de ceremonia ritual, y del convencimiento: que son los libros -esos agentes intrusos-, los que enriquecen el contenido total de una biblioteca en cualquier parte del mundo, y que son sus lectores, los que se benefician con ese contenido de los libros. 


Cuál sería mi fructífera sorpresa esa mañana alborotada, por la inesperada presencia de estos dos extravagantes visitantes, diplomáticos de alguna lejana teneduría imaginaria de Babel, encontrar al poeta talareño Don Emilio Saldarriaga García entre los lectores de aquella franciscana, medrosa y distraída Sala de Lectura de la Biblioteca Municipal de Sullana, quien además para mi suerte: era amigo personal de mi tío Leobardo Núñez Palacios. Siendo él, quien me presentó ipso facto: a este legendario personaje.

 Este encuentro, misterioso y fallido, con el poeta Saldarriaga (nacido en Talara: 06-10-1920, y fallecido en Sullana: 05-04-1990), y que, varios años después me empuja a escribir, y a pronunciar este simbólico miserere del recuerdo para que la gente más joven conozca sus hazañas literarias, trajo inmediatamente hacia mi memoria algunas imágenes de mi infancia piurana. Esa parte de mi vida -más omnipresente- que he pasado divagando hasta este renglón de mi inconfidente etapa estudiantil universitaria -y desde hace mucho tiempo- acerca de los rústicos, pero contundentes, libros de la poesía social de Saldarriaga, y de los acérrimos poetas del Grupo Literario Liberación: el olvido en la literatura suele ser un duro látigo con indiferencia acumulada.

Era cierto, el personaje, intelectual y luchador social, que representa Saldarriaga, por momentos, opaca y diluye la imagen, para algunos: dimorfa, del poeta. Ese gran poeta del “sencillismo” literario piurano. El “sencillismo” es una escuela de extenso raigambre y contenido descifrable dentro de la poesía piurana compitiendo siempre con el racionalismo existencial vigente de la poesía contemporánea, otorgándole un sentido emocional y una expresión de lirismo. Pero, el personaje, escritor comprometido, ésta lleno de humanidad. Aunque, áspero poeta, como lo han resaltado malévolamente, sin ninguna ingenuidad, algunos críticos lenguaces: que de críticos tienen solo la lentejuela del lenocinio y la mala lengua, para disminuirlo, para hacerlo in icono mínimum, para echarlo al olvido dentro del parnaso literario piurano. Esas diminutivas expresiones sobre su obra poética pasan, a partir de ahora, como misceláneas literarias de la incomprensión, son desacertadas injurias, contra un hombre de letras, contra un intelectual a la prueba de fuego: un autodidacta. Su obra literaria y política, ocupa una parte importante de la historia de la literatura piurana y de la historia de las luchas reivindicatorias del proletariado petrolero talareño.

  Saldarriaga: apunte de Jorge Burgos 70.

Por todo esto, a ese instante de mi encuentro fugaz e inédito en aquella mañana sullanense con Saldarriaga, que me resultaba sorprendente, estar frente a un personaje mítico, una leyenda en vida. Además, yo había vivido, en una parte de mi infancia en la casa de la abuela Carmen, en Sullana, hojeando sus “Versos Sencillos” (1952), tomados de un viejo estante biblioteca de la sala de la casa familiar de la calle Ugarte, del lado antecesor materno.

Los “Versos Sencillos” de Saldarriaga: “en el papel verano”, siempre los he asociado al suceso de mirar, en esa sala de la casa familiar, el retrato del abuelo Don Ramón Núñez Luna: desde cuyos ojos irradiaba una luz muy especial, casi metafísica. Mientras husmeaba otras revistas y papeles donde alguna vez fui aprendiendo acerca de las hazañas sindicales de Sinforoso Benítez Algalobos y de Alejandro Taboada Crisanto. Memorable río de palabras que fui escuchando de parientes y de vecinos cercanos al entorno familiar de Don Ramón Núñez, quien había sido un impecable técnico y trabajador petrolero. Ya había fallecido, hace buen tiempo, pero fue testigo presencial de esa parte de la historia talareña, hoy apenas recordada por pocos.

Hildebrando Castro Pozo y Sinforoso Benítez.  Socialismo peruano y piurano.


Haré un margen para decir algo sobre Sinforoso Benítez, quien abre la puerta de la historia del movimiento proletario petrolero talareño que más tarde va a sopesar: el suasorio de esta poesía social de Saldarriaga. Es Sinforoso, un espartano luchador social de los campesinos yanaconas piuranos y del proletariado petrolero talareño, ligado a los inicios del socialismo de Hildelbrando Castro Pozo y de Luciano Castillo, líder sindical perseguido por las dictaduras de todo pelaje y por las componendas de todas esas épocas difíciles de contubernio político. En su largo batallar, Sinforoso alternó situaciones de riesgo de vida con Froilán Alama (personaje retomado en la novela “Froilán Alama, el bandolero” (1975) de Carlos Espinoza León, y "El Gran Bandolero Froilán Alama" de Raúl-Estuardo Cornejo).



Froilán Alama se conoció con Sinforoso Benítez.  Froilán Alama,  ha inspirado dos novelas,  en torno a la semblanza de su personaje, de dos escritores piuranos: Carlos Espinoza León y Raúl-Estuardo Cornejo.

Y, en una de las tantas arbitrarias deportaciones que padeció, sucedió también este episodio: en un barco noruego, hacia Guayaquil, fue asistido con una ayuda económica por el poeta José Santos Chocano, mientras viaja a Colombia invitado a presenciar la coronación del poeta Flores. El poeta de “Oro de Indias” al comprender la situación de injusticia y de represión social que se le aplicaba a Sinforoso, lo recomendó con ciertas autoridades y amistades que tenia en el Guayas. 
 
Sinforoso se encontró un día con Froilán Alama y con Chocano: en varios de sus avatares políticos.

Sinforoso gustaba de los poemas de Federico García Lorca, y cantaba las canciones de la guerra civil española. De estos avatares de Sinforoso dan testimonios los libros de Dagoberto Torres y de A. Humberto Velarde. Sinforoso es el precursor de la protesta social y literaria que lideró más tarde Saldarriaga.

Jacobo Cruz Villegas: maestro e historiador de "Catac Ccaos"
 
Otros de los episodios que destacan como antecedentes a la presencia de la poesía Saldarriaga, son los acontecimientos de la huelga petrolera de 1931. Ese movimiento fue encarnado por el mártir petrolero Alejandro Taboada Crisanto, y fue el elemento continuador de las hazañas de lucha social que encabezó más tarde Sinforoso. De estos sucesos que cuentan los acontecimientos del sindicalismo talareño de Alejandro Taboada Crisanto, son varias las paginas impresas por varios escritores locales y foráneos que se han ocupado de esta época social, y a quien Saldarriaga dedicaría mas tarde un libro de poesía “Elegía…” sobre este mártir talareño. Y de quien, con acierto, se ha ocupado también del mismo tema: Don Jacobo Cruz Villegas en su libro “Catac Ccaos” (1982), donde se ha realizado un “testamento abierto literario” de esa masacre fatídica. Lo mismo que, en la novela “Jijuneta y Alma Mía” de Víctor Borrero Vargas, donde se exaltan y se perennizan recuerdos. Se da también, un episodio traído del vox pópuli transformado en inolvidable anécdota, en otra novela sobre Talara, “Así es la pena en el paraíso” (1983) de Carlos Calderón Fajardo, donde aparece Saldarriaga con esta semblanza: “El poeta Emilio Saldarriaga, que dirigía el Grupo Liberación y que vivía dando clases de mecanografía, le dedicó una oda lírica a su belleza”.


Dos novelas sobre Talara y la IPC.

Fidel y Velasco: socialismo .

Es así, que sobre este proceso de lucha social del proletariado talareño, y sobre Saldarriaga, existen muchas versiones, y sucesos: el más caro, que va a terminar con la expulsión de la IPC. del país, y con la revolución de los militares nacionalistas que encabezó el general Juan Velasco Alvarado.

Velasco: en olor a multitud.

Saldarriaga ha sido para el imaginario popular piurano siempre un poeta de los más representativos, aunque sus “Versos Sencillos” (1952), los conocen muy pocos. Y, es este personaje algo mitológico de la historia de la poesía piurana ligada a la historia del sindicalismo petrolero talareño, este viejo “lobo estepario”, que ahora tenía frente a mí, conversando, animadamente. Así fue que estuve, de pura casualidad, frente a este legendario personaje histórico, poeta, intelectual autodidacta, y luchador social. Saldarriaga ya andaba algo achacoso para entonces, pero seguía dándole al vicio de la lectura de los libros raros, mejor si eran de poesía, emoción alturada de sus palabras que automáticamente comprendí y celebré obsequiándole “Los orígenes formativos de Ayabaca” (1986), además de mi primer libro de poesía “Callejón sin salida” (1986).

Echamos una conversación muy rápida en un aparte del mediodía sullanense. Por esos detalles difíciles de la vida, Saldarriaga había recalado antes como bibliotecario –para ganarse los garbanzos- en la Biblioteca Municipal de Talara, pero ahora en el reposo del guerrero, ya en sus cuarteles de invierno, leía todavía con gran pasión en esta Biblioteca Municipal de Sullana. No ha podido zafarse de los libros –me decía-. Pero, ya andaba retirado de todo bullicio del mundo, venia solo a leer a esta biblioteca, y a conversar con algunos amigos, rara vez lo rodeaban los jóvenes estudiantes del Colegio Salaverry para hacerle preguntas difíciles que él contestaba con mucha paciencia. La vida le parecía aburrida, sin cultura, y solo los libros lo entretenían, lo sacaban de la abulia y de la prosaica manera tan vulgar de vivir que tiene algunos terrestres y otros pedestres sacrílegos, seguidores de cierto fariseísmo sin Cristo. Así mismo asumía la crítica como forma de la razón pura de vivir.

Fue en esta conversación muy rápida y espontánea, acompañada de una “primera” de cañazo mezclada con cremolada de tamarindo, unos tamales verdes, y unas lonjas de pavo, que nos enredamos en aquella conversación que aún recuerdo. Algo sonrojado por mis comentarios sobre lo que decía, me daba respuestas cortas a mis pesadas preguntas, esa mañana que lo abordé para preguntarle por el Grupo Literario Liberación. Ha pasado mucho tiempo de eso, le reprochó al tiempo.

Genaro Carnero Checa: Lucha nacionalista por el petróleo de Talara.

Escribo, todo esto, con un afán de reivindicación: para con la obra poética de Saldarriaga y para con las hazañas literarias locales de sus compañeros del Grupo Literario Liberación, que lo acompañaron en su aventura de agitación cultural anti-imperialista. Eran, entre otros, recuerda estoicamente: Danilo Valladares, Agustín Silva, Juan Palacios Moscol, Alberto Mazza López, Eduardo Farro Castillo, Guillermo Carnero Hoke: (“Crecimiento de la palabra (1940), Agrocantos (1945), “Poemas de un desterrado aprista” (1942), “Epopeya de Atahualpa” 1944), y la antología “Portada de fe” (1944), donde también aparecen poemas suyos), Lina Burneo, Julio Alarcón Carrera, y Eusebio Arias Vivanco, los llamados “poetas petroleros”. 

Habló, de la misma manera, de Genaro Carnero Checa, alabándolo por ser consecuente con la causa de los trabajadores petroleros, al autor de “Corazón bandera” (1960) y de “Los Peces Infernales” (México, 1979), llamándolo “El Negro”. Y, de su hermano Luís Carnero Checa, a quien consideró uno de los poetas más representativos de la poesía social de Piura, por sus libros: “Estancia de la voz” (1941), “Constancia del gesto” (1941), “La ciudad profunda” (1958), los “Poemas leales” (1944), y sonrió al citar: “Poesía y papel sellado” (1960), obra maestra.


Luís Carnero Checa: Poeta social y su obra maestra: "Poesía y papel sellado".

Poesía del desencanto, la de Saldarriaga, que había seguido a través de algunos contactos literarios desde la cada vez más americanizada y cosmopolita ciudad de Talara, la polémica literaria entre “floridistas” y “boedos”, por eso adoptó como pose literaria el “sencillismo” tardío de Baldomero Fernández Moreno, al publicar sus “Versos sencillos” luego de probar suerte con la novela “Los amantes” (1950). La influencia del “sencillismo” argentino venia acompañada de su entusiasmo por Oliverio Girando y por Macedonio Fernández. Su poesía asumiría después un protagonismo humanista, de versos cortos y libres. Pasando por los predios de Vladimir Maiakovski, Sergio Esenin, Bertolt Brecht, Nazım Hikmet, y Marcos Ana.

Hijo de aquel ahondamiento del estado de depresión y pesimismo de la posguerra europea, vio aparecer el cosmopolitismo del “boom” petrolero en la ciudad de Talara y el "American way of life" que empezaba a imponerse como forma de vida, ver las fotos del libro “Ensayo Histórico Geográfico de Talara y sus Distritos” de Baudilio Chapilliquen Chapilliquen, así como la amargura de la penetración imperialista de la Standard Oil, ávida de chuparse hasta la última gota del petróleo talareño. Empieza en él, como poeta, una toma de conciencia crítica frente a esta actitud prepotente de esta empresa norteamericana para con el pueblo talareño y los trabajadores petroleros.

La obra de Saldarriaga es extensa, llena de varios libros recordados, muchos de ellos editados a mimeógrafo: “Poemas selectos” (1955), “Poema de un Adolescente” (Trujillo, 1966) con Prólogo de Henri des Lescoët, “Petróleo” (Trujillo, 1967), “Renacer” (Quito, 1967), “Poetas Petroleros” (Talara, 1067), Símbolos y Trompos” (Trujillo, 1968) con Prólogo de Miguel A. Varillas, “El” (Piura, 1969), “Réquiem Para El Ángel Barbado” (Talara, 1971), “Elegía a Alejandro Taboada” (Talara, 1976) con la "Presentación de Luís Ricardo Furlán" e ilustraciones de Agustín Silva, y por ultimo “Dorian” (El Ángel Indómito) editado en Sullana, en 1979. Saldarriaga fundó el Grupo Literario Liberación el 1ro. de Julio de 1956, convirtiéndose este grupo literario en el primero conformado desde sus inicios por trabajadores, mucho antes que el Grupo Primero de Mayo de Víctor Mazzi. Pruebas al canto, la mejor manera de recordar al poeta Emilio Saldarriaga García, es entrando "de llano" al esplendor de su propia poesía. Veamos, por ejemplo, este “Poema”, dedicado a Julio Arpistidis:

Este verso mío
que escribe este verano
en el papel verano
en el papel muerto,
verso triste,
verso inédito del presente
verso que se avergüenza
de llorar la lágrima de su tiempo.

Verso rebelde,
verso de soledad,
verso que le duele mucho al corazón
verso que protesta
verso que no se arrodilla
ante los poderosos
verso mío para los pobres
verso mío para los niños del mundo
verso en fin verso,

Verso rebelde, soberbio, solo,
verso sin banderas, sin fronteras,
verso lleno de amor, para todos,
verso en fin verso

Saludamos el protagonismo histórico de esta transparente y robusta poesía de Saldarriaga, llena de contradicciones humanas, como una parte importante de la poesía piurana, y como uno de los más altos exponentes de la “poesía social” latinoamericana. 


 Talara, provincia petrolera de Piura, distrito de El Alto: muestra como parte de su paisaje, estos "martillo" o "caballitos" o "burritos",  con lo que se extrae el Petróleo frente al mar piurano, imágenes que aún quedan de la devoradora obsesión monetaria por el petróleo de la IPC, dejando explotación y destrucción del medio ambiente contra la cual luchó con su poesía y con su "revolución cultural" el poeta Saldarriaga.


Final del Congreso.

Con éxito terminó el I Congreso Ordinario “José Estrada Morales-Antonio Negrete Pérez-Sergio Mouat” del Consejo Hispanoamericano de Artes y Letras que se desarrolló durante la semana del 15-16-17 de Agosto del 2008 en la calida ciudad de Piura, evento de hermandad literaria a nivel internacional donde destacaron las ponencias literarias y recitales de escritores y poetas latinoamericanos representados por Perú, Ecuador, Argentina y Colombia. Cada uno de ellos encarnó las palabras de afecto y solidaridad de sus respectivos pueblos, países hermanos, que se unieron para forjar los lazos de amistad y fraternidad, esgrimiendo los ideales la paz, la literatura y el arte.