septiembre 04, 2017

50 AÑOS DEL DIÁLOGO VARGAS LLOSA-GARCÍA MÁRQUEZ

50 AÑOS DEL DIÁLOGO VARGAS LLOSA-GARCÍA MÁRQUEZ


Oviedo, García Marquéz, Vargas Llosa



El 5 y 7 de setiembre de 1967 en el auditorio de la Facultad de arquitectura de la UNI, escenario cultural de primera importancia en la Lima de aquellos años, tuvo lugar el diálogo entre Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez, dos de los grandes exponentes del boom literario latinoamericano contemporáneo.

El título de la conversación fue La novela en América Latina, a propósito del flamante suceso de Cien años de soledad, hablaron de los temas y formas de la escritura, el misterio de la creación, la identidad y el compromiso del literato latinoamericano.

El primer diálogo tuvo tal suceso que a pedido de los asistentes dio lugar a la segunda sesión dos días después. El resultado fue un texto revelador del valor y la trascendencia de la generación del boom y su novedosa visión pos moderna, que ha sido publicado en varias ediciones agotadas.

La Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Artes de la UNI quiere recordar este histórico acontecimiento, en el escenario en el que tuvo lugar, catalogado como obra maestra de la arquitectura moderna latinoamericana construida por iniciativa de Fernando Belaúnde Terry entre 1951 y 1953.

El Arquitecto José Beingolea Del Carpio Decano de la institución, informa que el programa conmemorativo recreará el diálogo en los medios de la época, reunirá y documentará la memoria de algunos de los asistentes al inusitado encuentro, y dará la voz a los críticos literarios de tres generaciones que en una mesa redonda evaluarán en perspectiva histórica, las ideas expuestas en la fluida conversación sostenida. Finalmente, una placa recordatoria dejará la huella presente de la celebración.

Tendremos la presencia de artistas, escritores, arquitectos que estuvieron hace 50 años en el dialogo y otros que dialogaran con el publico asistente: Fernando de Szyszlo Valdelomar, José Ignacio López Soria, Adolfo Córdova Valdivia, Frederick Cooper, Oswaldo Núñez Carvallo, Javier Sota Nadal, Carlos Bernasconi, Armando Arteaga, Sandro Chiri, Agustín Prado Alvarado, Augusto Ortiz de Zevallos, Víctor Pimentel Gurmendi, entre otros. 

La cita es este jueves 7 de setiembre a las 17:00 hs. en el auditorio Fernando Belaúnde Terry de la Facultad de Arquitectura de la UNI.

-- 
   Ruth Luna Cruz
    IMAGEN INSTITUCIONAL FAUA UNI
    T: 481-1070 anexo 4642 / C: 987492332

García Marquéz, Agurto, Miro Quesada, Vargas Llosa

julio 26, 2017

VISITA DE MEDICO EN MARRUECOS / ARMANDO ARTEAGA

VISITA DE MEDICO EN  MARRUECOS / ARMANDO ARTEAGA



Una vieja desdentada y ñoña
es ahora la inmaculada escritura
de la gente que camina por estas calles
de este pueblo Marakoet, sin asfalto, rural
y con una iglesia estupenda en la misma plaza
donde anidan palomas en los arquitrabes
de su fachada llena de tiempo ido y de penurias.
En este escenario de vagas reminiscencias
una mujer vestida de negro y con velo, católica
pasa por mi costado con un ramo de flores amarillas
Amarillo es el otoño que empieza a fenecer
con las caídas de las hojas de los árboles.
La tarde está arruinada y el único poeta de este pueblo
Tiene una magnífica casa cerca del cementerio.
Al que miro venir por la ventana a través del patio
mientras enciendo un cigarrillo negro.
El poeta era un hombre de cierta fama, alto
e increíblemente, delgado.
Como el cigarro mío que se acababa.
Era un poeta, a carta cabal.  Un hombre bueno. 
Vestía un traje negro, sombrero, bufanda.
Sus ojos, de águila,  turban
a cualquier comerciante, inexperto, de la palabra.
Hablamos de política y de poesía.  Bebimos un par de whiskies 
escoceses y picamos aceitunas.
Me dedicó  su último  libro y yo le obsequié el mío.
Nos despedimos. La tarde estaba en muere.  Chévere,
pajita y pulenta, -como dicen en Lima-.
Y yo tenía que olvidarme de este pueblo
Y también de este poeta beat
famoso
que había decidido
morir
en este pueblo (sin aceleración moderna y sin teléfono).
Volví a ser parte de la gente inconclusa que camina por estas calles. 


*


julio 11, 2017

QUÉ MIRADA / ARMANDO ARTEAGA

QUÉ MIRADA / ARMANDO ARTEAGA



Escribir sobre la inmensidad de tu mirada
es algo deslumbrante y tempestivo.
El vibrante equilibrio de las cosas
Dispuestas en la natura escena de los sueños.
Volver  esa mirada hacia el espejo
Algo se ha muerto entre nosotros.
Comprenderás que el tiempo es un testigo
despiadado, amigo de la nada
Algo se ha roto entre nosotros
No mires nunca hacia lo pasado
No eches ni de reojo la mirada
hacia la primavera perdida en la memoria.
Lo muerto está ya muerto.
No es moribundo el amor
abandonado en el oleaje de la historia taciturna.
No es etérea esta desesperación
dejada por tu ausencia en  esta playa.

Da cólera el paisaje así
vivido,  eternamente en tu mirada, el resplandor
de tus ojos, da apenas brillo
a este desencuentro.
Se ha vuelto tormentosa la bahía
donde anidan  las tardes de lo injusto.

Escribir algo triste y decadente
me salvó de este amor salvaje dando vueltas
otra vez en el discreto insomnio
de esta noche.





julio 10, 2017

LA CAJA NEGRA / ARMANDO ARTEAGA



LA CAJA NEGRA / ARMANDO ARTEAGA

Hombre parado aquí
                                     en el escenario
Hablando de teoremas sin sentido
                                     fuera del escenario
Hombre mirando la calle
                                     la tragedia
Hambre de decir cosas banales
                                     la comedia
Hombre loco riéndose de la historia
                                     la épica
Histeria moderna del hombre hasta pintarse  la cara
                                     el happening
Hombre en el manicomio hablando solo
                                      el realismo
Hombre desnudándose en la esquina
                                      la vanguardia
La belleza será o no será
                                       el surrealismo
Un perro lee un telegrama, da su discurso
                                       en El Parlamento,
                                       el teatro del absurdo

Miramos, solo miramos

Como yo/ como tú/ como todos nosotros
Que nos quedamos –niños- en el silencio
Para mirar la luz que sale del discreto escenario/ del discurso/
                                           de la caja negra




junio 20, 2017

Reunión infra

Reunión infra


IGNACIO ECHEVARRÍA | 09/06/2017

Ignacio Echevarría




Se reunieron en Barcelona por iniciativa propia, sin el patrocinio de nadie, hace un par de semanas. Uno vino de Francia; otro, de Estados Unidos; otro, de México, todos por sus propios medios. Se alojaron en casas de amigos. Eran cinco poetas infrarrealistas, representantes del movimiento de vanguardia surgido en México a comienzos de los años 70.

El infrarrealismo fue dado a conocer internacionalmente por la crónica legendaria -mitificadora a la vez que mistificadora- que de sus orígenes y de su diáspora hizo Roberto Bolaño en Los detectives salvajes (1998). Los realvisceralistas sobre los que discurre la novela eran -son- los infrarrealistas que en la actualidad, cuarenta años después, vuelven a reagruparse y a dejar constancia no sólo de su existencia, sino también de la vigencia de su actitud respecto a la cultura institucionalizada, actitud fundada en toda una ética respecto a lo que debe ser la creación poética.

Casa Amèrica Catalunya brindó hospitalariamente su sede para que los infrarrealistas presentaran la reedición de Perros que habitan las voces del desierto (Matadero, México, 2016), la amplia y bien documentada antología del movimiento armada tres años atrás -en el 2014- por uno de ellos, Rubén Medina, autor también del extenso y excelente ensayo introductorio.

El público que llenó la sala de actos de Casa Amèrica Catalunya acudió allí incentivado, en su mayoría, por la curiosidad de ver de cerca a los compañeros de Ulises Lima y Arturo Belano. Es decir, para ver en carne y hueso a Rafael Barrios, a Jacinto Requena, a Piel Divina, a Felipe Müller, personajes de la novela. Para ver qué ha sido de esos jovencísimos melenudos de aspecto hippioso que rodean a Mario Santiago y a Roberto Bolaño en las fotos de la época.

El encuentro de Casa Amèrica sirvió para sustituir esas viejos fotos por los rostros actuales de aquellos jóvenes: los de hombres ya sexagenarios, labrados por la alegría y las penalidades. Al poco de comenzado el acto, quedó claro que quienes participaban en él tenían nombres propios, correspondientes a personalidades bien caracterizadas: Jorge Hernández Pieldivina, Rubén Medina, Bruno Montané, José Peguero, José Rosas Ribeyro. Junto a ellos, en recuerdo de las mujeres del grupo, Ana María Chagra, compinche de Hora Zero, el movimiento de vanguardia peruano al que desde sus comienzos se hermanó el infrarrealismo.

Todos leyeron -estupendamente, por cierto- poemas notables, algunos emocionantes, otros impactantes, ya propios, ya de los compañeros ausentes. Todos respondieron sin fatuidad, con agudeza, apasionamiento, humor y un suculento anecdotario a las preguntas que yo mismo, como presentador del acto, les hice. A medio camino entre el recital, el memorial y la apología (pues el renacimiento infrarrealista no deja de suscitar suspicacias y resistencias en el sistema cultural mexicano, que sigue haciendo el vacío a todas sus manifestaciones), el acto sirvió para debatir cuestiones como la posibilidad de mantener vivo el espíritu de la vanguardia, de resistirse a la mitografía y a la comercialización, de trascender la fosilización historiográfica, de transmitir a los más jóvenes el espíritu “infra”. Se hizo el recuento de las diferentes etapas que el movimiento ha atravesado, del papel determinante que desempeñaron dentro del mismo Mario Santiago Papasquiaro y Roberto Bolaño, de los frecuentes malentendidos que rodean sus figuras.

En Perros que habitan las voces del desierto las páginas correspondientes a Bolaño se ofrecen en blanco, con sólo el título y la procedencia de los poemas.La viuda de Bolaño no autorizó su inclusión en la antología y el hueco así dejado tiene un efecto perturbador.

De la renovada vitalidad del infrarrealismo da cuenta la proliferación de ediciones que rescatan su producción, la más reciente la de Uso y abuso y Peso neto, hermoso poemario de Cuauhtémoc Méndez, en Ediciones Sin Fin (Barcelona), donde se publicó Sueño sin fin, de Mario Santiago. En México apareció en 2014 Demasiados lobos andan sueltos: crónicas infrarrealistas(Rayuela), volumen que se abre con un “Manifiesto del periodismo infrarrealista” suscrito, entre otros, por Javier Valdez, recientemente asesinado. Se lee allí: “El periodismo infrarrealista no rehúye las noches fatídicas, los días fatídicos, las horas fatídicas. No mira desde afuera. Se intoxica de lo que pasa. Recorre un túnel oscuro, siente la marea”.

La llama sigue viva.

http://www.elcultural.com/revista/opinion/Reunion-infra/39724



junio 13, 2017

MAUKALLACTA / ARMANDO ARTEAGA

MAUKALLACTA / ARMANDO ARTEAGA



MAUKALLACTA

Osamentas de pescados secos, escamas, espinas
Desperdigadas a lo largo de esta inmensa cordillera
Adobes derruidos unos
Otros esbeltos en los muros, piedras perfectas
Formando una estupenda geometría
Ni una señal actual de la vida
Aquí la muerte duerme eternamente
Aquí hubo mucha vida hace miles de años
Cactus sobre peñascos ariscos
El chaman tomaba “San Pedro” de siete pitas
Nadie ha llegado antes que yo
A este lugar
Olvidado
Abandonado
Allí dormía el artesano  después de una faena
Allá duerme todavía su eterno descanso
¿Que hago yo aquí?
Mirando piedras
Restos de cerámica policroma
Restos de textiles estupendos
Cestería de mimbre
Instrumentos
que fueron cambiando la vida
Herramientas
que fueron cambiando la muerte
la guerra la muerte la guerra
la fuerza de un cacique pueblo de olleros  hijos del puma
¿Qué hace aquí este reloj solar?
Intihuatana:
¡desde qué tiempo!
Intacto,
Incólume
Inalterable
Inmarcesible
Invicto
(segundos, muertes…, ya en mi vida)
Inminente
El tiempo no le ha realizado ninguna mella
Ni ha disturbado su encanto
Ni ha cambiado mi manera de pensar
Eran más sabios
Eran más amautas
Movimiento en espiral que impulsaba la vida
Era la escuela el arte la técnica
Hacia afuera: un tempo lento
Impulso centrifugo
Reflujo centrípeto hacia la meditación
Mezcalina, la simora
Horizontalidad para ver más allá la vida y la muerte
Para saber adónde ir, mear, comer
¿Qué hacer?
Revolución
Un circulo rojo el sol perfecto era el dios del este agricultor y trabajador
Era el sol era la autoridad era el creador era la estadística y la estética
Pero no…  la teoría de probabilidades…, y falló el sistema
Eclipse de sol
Debe haber sucedido un cambio político imperfecto
Religiosa contradicción la vida
El tiempo
Tiempo de decadencia
Imágenes  de un mundo que cambia
La cuadratura del círculo  y el pitagorismo de la circunferencia
¿Qué pasó?
¿Por qué tanto silencio?
Tierra cocida
Tierra muerta
El mundo la vida sigue dando vueltas
Una avispa iracunda ha depositado  una discrepancia en su panal
En una hornacina
Flores silvestres amarillas violetas azules
Vértigo de otro tiempo
Todo ha muerto
Todo
Solo estas ruinas
Y yo
 Quedamos
Un visitante
Un viajero, un extranjero
Pasaba por aquí
Me detuve –en otro tiempo-
Debo irme
Ruinas muertas
Arenas movedizas
Un viento hacia el sur
Otro viento hacia el norte
Otra vez yo
Y el discreto sendero que se bifurca
hacia no sé que otras ciudades. 
Recuerdo a Pitágoras
Las líneas paralelas nunca se encuentran, ni en el infinito.

Otra vez la ciudad.
Otra ciudad.
Tiahuanacú
Excremento de huanacú
Guanarpo
Ají,  secos
Maíz…





La H es muda \ Armando Arteaga


LA H ES MUDA  \  ARMANDO ARTEAGA






LA H ES MUDA  

hacemos el amor en el silencio
habitamos la misma ciudad solitaria
hartazgo frente al paisaje desolado
hastío por los dulces provinciales
habanera la tarde bajo el sol
hámago de abejas sobre la miel
la hache es muda, sorda, coja, pordiosera
harpía
haraposa
hazmerreir:
una hebdómada
muchacha.



mayo 23, 2017

EL BARROQUISMO DE JUAN DE ESPINOZA MEDRANO


EL LUNAREJO, UN INDIO ILUSTRADO

Por Armando Arteaga



 Cuando uno camina por las glaciales calles del pueblo de Calcauso, en la provincia de Antabamba, en el departamento de Apurímac, el visitante foráneo tiene la impresión de estar viviendo en otro tiempo. Los niños que juegan canicas o fútbol en la plaza actual del centro poblado que da al atrio de la Iglesia Virgen del Carmen de Calcauso retienen el tiempo, el pasado en el presente, dan brincos, cantando los chopos reflejados en los charcos de agua que ha dejado la lluvia, kimsa, pichqa, tawa, gritan, y hacen más grata la estancia, estas piruetas infantiles sobre el paisaje verde andino y el cielo serrano, azul e intenso. Aquí en Calcauso nació y pasó parte de su infancia uno de los hombres más inteligentes y cultos que ha tenido la literatura: Juan de Espinosa Medrano, El Lunarejo.

En realidad, el escritor del “Apologético en Favor de D. Luis de Góngora” se llamaba Juan Chancahuaña, por eso todavía los campesinos lugareños lo llaman cotidiana y cariñosamente “Juanito”. Queda -in promptu- su casa que ha sido declarada monumento histórico de la nación, pero nada se ha realizado hasta ahora por restaurar y poner en valor este inmueble sencillo y humilde, de adobes y techo de paja (que ahora remplaza in extremis la calamina).

“Juanito” era un vivaz muchachito calcausino que sus padres entregaron al cura pueblerino como ayudante, pero al destacar por sus dotes de inteligencia, sobresalió entre los demás.  Andaba siempre con la oreja pegada -tocando madera- sobre la puerta de la sacristía, por lo que era cierta alma privilegiada para la flor de la liturgia. Este cura pueblerino le dio su apellido y lo llevó a estudiar al Cusco, donde Juan de Espinosa Medrano terminó de Obispo, y se le llamó el “Demóstenes Indiano”, por su brillante oratoria.

Una hermosa niña me queda mirando y tiene en la cara el famoso lunar que ostentaba el escritor apurimeño, y que recuerda el mote que los lugareños dan a los calcausinos, mollebambinos, silqueños y viteños.

Este hombre que tradujo a Virgilio al quechua era diestro en escribir haylle y huayllias.  Al referirse sobre la textualidad quechua que cesó de fluir momentáneamente en la extirpación de idolatrías, según Edmundo Bendezú en “La Otra Literatura Peruana”, siguió fluyendo nuevamente por las venas del pueblo indígena y cantando en los taquis religiosos, paganos y cristianos, y criollos como el gongorino Juan de Espinosa Medrano. Fue grande su obra desperdigada en quechua, con voz tan personal como la de Kilku Warak’a. Testigo de este acontecimiento es El Hijo Pródigo, que duerme en alguna vitrina del Museo de Berlín, cuyo original sirvió para la traducción al alemán que hiciera Middendorf.

Luis Alberto Sánchez en “Los Poetas de la Colonia y de la Revolución” asegura:  Este Juan de Espinosa Medrano era natural del pueblecito de Calcauso, de la doctrina de Mollebamba, en la provincia de Aimaraes, donde nació en 1632, y no en Lima, como equivocadamente cree Menéndez y Pelayo, aunque más adelante, incurriendo en evidente contradicción, lo llama cuzqueño. El Apologético de Espinosa Medrano esta escrito en limpio y claro estilo, no exento de leves enmarañamientos.

A José Carlos Mariátegui le faltó vigor en su visión del colonialismo supérstite, habría que rebuscar un poco más en aquello de la irremediable mediocridad de la literatura de la Colonia. No obstante supongo válida su apreciación sobre el tiempo colonial, El repertorio colonial se compone casi exclusivamente de títulos que a leguas acusan el eruditísimo, el escolasticismo, el clasicismo trasnochado de los autores. Fue injusto Mariátegui cuando escribió en 7 Ensayos: El Lunarejo, no obstante su sangre indígena, sobresalió sólo como gongorista, esto es en una actitud característica de una literatura vieja que, agotado ya el renacimiento, llegó al barroquismo y al culteranismo. El “Apologético en Favor de Góngora” desde este punto de vista, está entro de la literatura española. No obstante, creo, El Lunarejo siempre representó una fuerza centrífuga, pero indiana.

Hasta Rafael de la Puente Benavides (Martín Adán) en su  tesis “De lo Barroco en el Perú” ninguneó a El Lunarejo, fue bisoño al no entender sino al gongorismo como una historia inverosímil, síntoma de la invasión y de la confluencia y no de la síntesis. Apenas es tangencial: En oriundez de El Lunarejo, defensor de Góngora en el siglo XVII; en el Cuzco, convertido a mestizaje, y en sitios semejantes, voces airadas predican contra la forma diferente en diferente idioma, contra la élite a la francesa en el pasmo de la indiada. Difícil de entender, pero vale. Mejor, Martín Adán,  cuando refiere: Razones -van y vienen- en discursos enzarzados y estériles; y el Perú padece en acrecentado menester y aprieto.

Tres escritores diferentes sí avistaron el mensaje de El Lunarejo, o conocieron otras obras como Philosophia Thomística o La Novena Maravilla.

Mariano Picón-Salas en su libro De la Conquista a la Independencia exalta la obra de crítica literaria más curiosa que produjera toda nuestra época colonial, y explica: El Lunarejo, que a veces escribe con un estilo digno de Gracián y dice, por ejemplo, “el bulto del libro sólo denota que tiene mucho papel.   No crecen  los tomos para echar hojas, sino para madurar frutos, que eso les quedó a los libros de su linaje de árboles”...,  y va un poco más: El auto de El Hijo Pródigo cuyo autor se supone fue el gran mestizo cuzqueño Espinosa Medrano, me parece dentro de la literatura americana la obra maestra de ese teatro indígena.

Dámaso Alonso en su Ensayo de Métodos y Límites Estilísticos - Poesía Española, alabando las bondades del estilo literario del escritor apurimeño dice: Ya vimos cómo Espinosa Medrano notó el valor expresivo de los esdrújulos (“con su acento dactílico y despeñado” admirable formulación del Lunarejo).

En los años 70, Luis Loayza en El Sol de Lima dijo algo admirable sobre el prestigio literario que muchos sentimos dio la obra de El Lunarejo, para la posteridad: Un americano podía ser superior a un europeo por la cultura y la víctima de la demostración sería un lejano crítico portugués ya desaparecido, una sombra. Al final quedó fortalecido el prestigio de Góngora, pero sobre todo su defensor ganó su propio combate. Los españoles que elogiaron el libro del Lunarejo no sospechaban que les estaba cobrando un desquite.

Por el vector de la literatura coma vocación, como verdadero oficio, es intachable el aporte de El Lunarejo, por allí apunta El Lunarejo en Asturias de Mario Vargas Llosa, compañero y amigo de aventuras literarias de Luis Loayza.

Algunos otros escritores locales paisanos antabambinos de El Lunarejo han escrito sendos ensayos apologéticos sobre su obra literaria, J. Agustín Tamayo Rodríguez y Antonio Centeno Zela, aparte del sureño chileno Gastón Toro.

Para terminar recordaré al personaje Plutón en el Auto Sacramental del Robo de Proserpina y Sueño de Endimión que, para muestra un botón, es parte de la poética de El Lunarejo, versos limpios:

El sol, la luna, la estrella Venus,
el rayo hebra reluciente,
la aurora anunciadora del día...




Calcauso, julio de 1999.

 Del libro: "La Literatura en Apurimac".





mayo 06, 2017

En Perú, el "canon oficial" está excluyendo a muchos poetas



En Perú, el "canon oficial" está excluyendo a muchos poetas


Muchos poetas peruanos son ignorados por el “canon oficial” de la literatura pero merecen ser rescatados, afirma Armando Arteaga, también poeta y director del Instituto de la Tecnología y la Cultura Andina-Amazónica. Hay voces “latentes” en la poesía del país, dijo, aunque al igual que en América Latina, a su juicio el siglo XXI aún no ofrece una corriente poderosa.

   Más aún, sostuvo que la poesía se encuentra “en crisis” en Perú y Latinoamérica. “Creo que hemos ganado en cantidad, hay más poetas, pero hay menos poesía” sostuvo.
   Habló de “grandes exponentes” de la poesía regional durante la segunda mitad del siglo XX, y mencionó a Pablo NerudaCésar VallejoNicanor Parra y Octavio Paz. Lo que va de este siglo no ofrece nombres de esa envergadura, dijo Armando Arteaga a la agencia de noticias china Xinhua.
   "Sigo considerando los años 70, del siglo pasado, como una continuidad de la generación del 50 y la del 60, durante los cuales hubo una excelente poesía, pero después no ha habido un avance", expresó.
   En esa línea, habló de “algunos destellos que por ahí surgen” con posibilidades de expansión. “Tengo la impresión de que hay una fuerza poética latente, pero está formándose; posiblemente en una década las cosas estarán más claras para el surgimiento de una nueva poesía con una nueva visión".
   Arteaga, que participó del reciente Festival Internacional de Poesía Palabra en el Mundo, realizado en Lima, pidió a los autores más jóvenes que trabajen con la palabra, “depurando el lenguaje”.
   Definió a Perú como “un país milenario, con una riqueza extraordinaria y eso se puede ver en todos los pueblos de Perú, donde se pueden encontrar escritores y poetas", sostuvo.
   En particular los de las zonas andinas y amazónicas no son reconocidos, y fue entonces cuando hizo notar que “hay muchos libros que no están en el canon de la literatura oficial, creo que hay que ir a descubrir esto, hay que buscar lectores, publicaciones y republicar de nuevo los libros que se han editado antes".
   Insistió en reclamar una valoración de estos escritores que “tienen una vigencia extraordinaria. Perú está en deuda con ellos y son escritores vigentes”.
   La entrevista completa está disponible en este enlace: