diciembre 30, 2006

LA ANTOLOGíA DE LA POESÌíA PUNEÑA DE SAMUEL FRISANCHO PINEDA/ ARMANDO ARTEAGA

LA “ANTOLOGIA DE LA POESIA PUNEÑA” DE SAMUEL FRISANCHO PINEDA

Por Armando Arteaga

Sumándose a las celebraciones del “Año de los Vencedores del 2 de Mayo” (1966), Samuel Frisancho Pineda tuvo la gentileza y el acierto de publicar su “Antología de la Poesía Puneña” (1), gesto que, para algunos puede parecer tardío, pero que, hay que festejar ahora como un hito importante en el estudio de la literatura regional de Puno, mejor, fue un suceso destacado: para reflexionar acerca de la poesía collavina, donde encontramos el deseo ferviente de explicar el proceso de este contexto -social y literario- regional de esta poesía.
 
Samuel Frisancho Pineda, escritor y periodista puneño, director del Diario "Los Andes".

A partir de la segunda década del siglo XX, se nota en las diversas regiones del país una necesidad imperiosa de tener voz propia. Pero no es esta “Antología de la Poesía Puneña” la excepción de la regla. Ya en Puno en 1920 circulaban los periódicos “El Siglo”, “El Eco de Puno”, “Los Andes”, y otras “medios de comunicación” que por impulso del grupo Ork´opata (antes “Bohemia Andina”) hicieron circular las revistas “La Tea” y posteriormente el “Boletín Titikaka” (tribuna abierta a las relaciones internacionales de los poetas puneños). Emilio Armaza define la orientación de este mensaje como: “Sístole y diástole, la tendencia vanguardista y la vernácula constituyen hoy la médula de la literatura indoamericana”. En estas revistas literarias, empezaron los nuevos y jóvenes poetas puneños a divulgar sus respectivos trabajos, y también otros escritores de entonces, que armonizaban con el mismo proyecto nativista.

José Tamayo Herrera en su “Historia Social e Indigenismo en el Altiplano” (1982), no deja de explicar su repentino asombro al ver como empezaba a desarrollarse en Puno esta efervescencia intelectual y cultural, que empezaba a cincelar un nuevo estado de la realidad regional en donde se expresa parte de este auge de la llamada “intelligentsia” puneña.

Puno tenía todas las condiciones para proponer un pensamiento autónomo e integral, para avizorar su destino histórico inmerso en el proceso de nuestra cultura andina. Allí estuvieron los primeros juristas como precursores de este nuevo ímpetu cultural: Toribio Pacheco, Juan José Calle, Mariano H. Cornejo, José Frisancho Macedo. El pensamiento indigenista lo integraban: Gamaliel Churata, Francisco Chukiwanca Ayulo, Manuel A. Quiroga, y Santiago Giraldo (genuino precursor del socialismo científico peruano). Allí también estaban en la punta del “iceberg” de este movimiento los escritores puneños como Lizardo Luna, J. Alberto Cuentas Zavala, Eduardo Pineda Arce, Alfonso Torres Luna, Adrián Cáceres Olazo, quienes empezaban a destacar en el marasmo cultural nacional de ese momento, y mostraban un particular interés por exhibir las virtudes locales de su región, sin caer en chauvinismos regionalistas, ni mezquindades locales, al contrario, eran cosmopolitas y estaban muy enterados e interesados por el devenir de la “escena contemporánea”, además tenían una vinculo de gran raigambre con el terruño altiplanico. Músicos como Teodoro Valcárcel, Jorge Huirse, y Luis Rivarola, comienzan a trascender fronteras nacionales, y recorren el mundo (ancho y ajeno) con los aportes musicales de los andes sureños. En este contexto cultural también estaban los poetas.

Samuel Frisancho Pineda tuvo la certeza de que había llegado el momento trascendental –cuatro décadas después- de esta fuerza espiritual que nos traen los poetas puneños -del veinte- para ir diseñando cómo había sido el proceso de la poesía puneña (2).

En la primera parte de esta “Antología de la Poesía Puneña”, se recogen los homenajes líricos a la patria chica, de toda esta poesía cívica referida a Puno: Enrique Ancieta, Renato Morales de Rivera, Adrián Solórzano, Luis N. Chavaría, Gustavo A. Manrique, Aurora Chacaltana, María Consuelo Ramírez Figueroa, Oscar Cano Torres, Luis Ángel Aragón, Miguel Ángel Ugarte y Ch. , y Manuel A. Quiroga.

El verdadero aporte de la “Antología de la Poesía Puneña” de Samuel Frisancho Pineda destaca en que ha dividido el proceso de la poesía puneña del siglo XX en “Cuatro Épocas”, sumando dos apéndices de “Poetisas” y “Poetas Nuevos”. Frisancho supo muy bien entender el “auge” de esta poesía regional, diseñando con plenitud intelectual este proceso de su literatura (teniendo en cuenta solo la poesía).

A esta “Primera Época”, Frisancho la ha llamado “Románticos”, y allí están: Adrián Solórzano Therroba, Celso H. Briones Morales, Pablo F. Crespo, José Antonio Cáceres, Antonio César Ponce, y M. Ignacio Frisancho Macedo. Toda este “Primera Época” recoge las influencias del romanticismo de Lamartine y Zorrilla, Espronceda y Bécquer, lo mismo que el inminente flujo literario de Byron, Martí y Bello, así como el aporte “localista” de Salaverry y Melgar; estos poetas desarrollaron con premura y destreza: el yaraví, la plegaria, el rondel, el boceto literario, la rima desempolvada, y el canto sagrado hacia la musa (a la mujer amada). Aunque aquí encontramos una garrafal omisión, se ignora olímpicamente a Gabino Pacheco Zegarra, que desarrolló en su poesía sentimental: el wayño, y la infantil ternura de apego a la naturaleza.

La "Antologia de la Poesia Puneña" de Samuel Frisancho Pineda (!966).
Es cierto, Frisancho solo ordena el panorama de esta “Segunda Época” que llamó “Modernistas”, y no pudo desarrollar un estudio explicativo del proceso de la poesía puneña de este instante, como sí lo desarrolló Francisco Mostajo para la poesía arequipeña, en su tesis: “El Modernismo y el Americanismo” (Imprenta de la revista Sur, 1896, 72 p.p.), aunque años después según Monguió (3), el mismo Mostajo la calificó de balbuceo juvenil, pero no por ello –dice Monguió- pierde la tesis su validez como documento de la época, y más tarde el singular aporte de Mostajo al tema de las literaturas regionales, en sus “Palabras de Anuncio” que es el Prólogo a su trabajo “Pliegos al viento” de recopilación sobre el modernismo arequipeño.
Mostajo es el primer intelectual y escritor que estudia esta problemática con apertura, de conocimiento adecuado y visión histórica. No se ha podido encontrar hasta la fecha un trabajo de esta intensidad de rescate y valoración sobre los otros “modernismos regionales”, salvo estos “Pliegos al viento” sobre el movimiento characato. Me atrevería a decir que algún aporte más modesto es más tarde el de Rubén Sueldo Guevara en su “Panorama Actual de la Literatura Cuzqueña” (1949), y algo de mayor rigor e intensidad la “Poesía Cuzqueña” (Derrotero para una ubicación de la poesía cuzqueña contemporánea) (1956) de Luis Nieto, la “Breve Antología de Poetas Piuranos” (1950) de Carlos Robles Razuri y las “Páginas de Oro Lambayecanas” (1963) de José Barragán Carvallo, se sumaron a estos esfuerzos, al igual que propuestas de mayor envergadura como el “Panorama Actual de la Poesía Peruana” (1938) de Estuardo Núñez, “De lo barroco en el Perú” (1928) de Martín Adán, y para los agnósticos: recomendamos leer la tesis universitaria de César Vallejo “ El romanticismo en la poesía castellana” (1915), que va sumando a los espacios regionales la configuración nacional: en tendencias, estilos, escuelas, y pareceres geográficos. De todas maneras, el aporte acertado de Samuel Frisancho Pineda es que alinea de manera irrefutable a los poetas más representativos del “modernismo puneño” del siguiente parecer: Renato Morales de Rivera, Federico More, José Marcos Frisancho Macedo, Manuel A. Quiroga, Remigio H. Franco, Víctor Ballón Angulo, y Manuel Francisco Ballón. Dejando allí el esquema del proceso literario de esta tendencia del “modernismo puneño”.

La llamada “Tercera Época” de Frisancho no lleva nombre, pero corresponde al vanguardismo, el surrealismo y el indigenismo puneño. En este esquema formativo están los siguientes poetas: Gamaliel Churata, Alejandro Peralta (el màs surrealista de todos), Emilio Vásquez, Emilio Armaza, J. Alberto Cuentas, Dante Nava, Luis de Rodrigo, Benjamín Camacho, Ernesto More, Alberto Mostajo. Luis Chavarría, Alejandro Cornejo, Rómulo Díaz Dianderas, Aurelio Martínez Escobar, Carlos Oquendo de Amat, Enrique Ancieta, y Víctor A. Villar Chamorro. Es este el proceso más recio y brillante de la poesía puneña. Es la “época” del Boletín Titikaka, del desarrollo de los grandes libros como “El pez de oro” de Churata (4), “Falo” de E. Armaza, “Ande” de Alejandro Peralta, “5 Metros de poemas” de Oquendo de Amat, “Puna” de Luis de Rodrigo, “Kollasuyo” de Emilio Vásquez, “Baquica Febril” de Dante Nava, “Pututo” de J. Alberto Cuentas Zavala, de la “idealidad trunca” de Enrique Ancieta y su libro “Sangre”, que es un poeta que hasta ahora me llama mucho la atención su versatilidad cultural y poética, pero que se le olvidó muy pronto, injustamente. Tan bergsoniano es Ancieta, como Churata y Armaza, como Emilio Vásquez y Luis de Rodrigo, al mismo nivel.

Poco se ha estudiado en esta “Tercera Época” del aporte vanguardista y surrealista de sus componentes, aunque si se a exaltado el mensaje indigenista y vernácular en la antología “Poesía Indigenista” que lleva las “Palabras Liminares” de Enrique Cuentas Ormachea, y la acertada selección y el estudio “La poesía indigenista” de Manuel Suárez-Miraval. Tres fueron los postulados normativos de esta generación proteica que emergió en innumerables llamaradas como la “Poesía Indigenista del Altiplano”, nos explica Manuel Suárez-Miraval: “la comunión cierta con el mundo en torno (que repercutió en el paisaje y en la actitud anímica de ofertorio con el medio ambiente); el instinto recuperado de afianzamiento en los valores y aportes de la Provincia (que incidió en la madurez de los reclamos de autonomía); y la beligerancia intelectual que encabezó el grupo sabiamente dirigido por Gamaliel Churata” (5).

La "Poesìa Indigenista" de Manuel Suàrez-Miraval: la vanguardia, el surrealismo y el indigenismo puneño.
La “Cuarta Época”, muestra ya el desgaste del proceso del vanguardismo, el surrealismo y el indigenismo puneño, es esta “ Cuarta Época” la del cenit. Forman parte de este eclipse: M. Guillermo Arce y Escobar (que perteneció al grupo Ork´opata), Humberto Traverso, Oscar Cano Torres, y Fernando Manrique Enríquez, poetas que empiezan a buscar otro tipo de estética y una nueva dimensión para la palabra.

En los apéndices de “Poetisas”, Frisancho recoge el aporte de genero, es una aproximación visionaria a la ternura de la mujer escritora, están allí: María Consuelo Ramírez de Torres Luna, Mercedes Bueno Morales, Victoria E. Saavedra Robledo, Julia Catacora de Barra y Nelly Ramírez de Vergara, todas ellas: voces muy interesantes, llenas de una nueva sensibilidad poética.

En el último apéndice “Poetas Nuevos” ya estamos en la “poesía nueva” que va a sobresalir en la década del sesenta hasta fines de la década del setenta: Ignacio Frisancho Pineda, Vicente Benavente, Efraín Miranda Lujan, José Luis Ayala y Omar Aramayo. De estos poetas, es de suponer, Frisancho avizoraba los grandes aportes para la poesía contemporánea en “Choza” de Efraín Miranda, en “Celebración del Universo” y “Pacha Mama” (avance de la nueva poesía actual en aymará) de José Luis Ayala, y en “Caleidoscopio” de Omar Aramayo (otro surrealista notable, aunque tal vez él prefiera para sí el concepto “ultraórbico”).

La “poesía del lago” después de la celebrada “Antología de la Poesía Puneña” de Frisancho, ha seguido evolucionado hacia nuevas propuestas, destacan entre estas nuevas voces: Vladimir Herrera (un caso aparte que merece tenerse en cuenta por sus libros “Mate de cedrón”, “Del verano inculto”, y “Trafalgar Square”, destacado poeta de la generación del 70), Boris Espezúa, José Alberto Velarde, Alfredo Herrera Flores, Pacha Jota Willka, José Paniagua Núñez (Jóspini), Gloria Mendoza Borda, Leoncio Luque Ccota, y Rodolfo Plaza Valdivia, entre otros (6).

Queda mucho por estudiar de la poesía puneña, pero nunca olvidemos del singular aporte de Samuel Frisancho Pineda por esta tonificante “Antología de la Poesía Puneña” , quién fue también Director del Diario “Los Andes” y uno de los intelectuales que luchó denodadamente para la reapertura de la Universidad Nacional del Altiplano.
Revista boliviana "Kollasuyo" (1939) donde publicò Gamaliel Churata (Arturo Peralta).
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(1) “Antología de la Poesía Puneña” de Samuel Frisancho Pineda, Editorial “Los Andes”. Puno-Perú. 1966.

(2) Se han publicado después de la edición de “Antología de la Poesía Puneña” (1966) de Samuel Frisancho Pineda algunos estudios (ensayos) y otras antologías sobre el proceso poético puneño del que nos referimos ahora, destacando sus aportes:

-“Churata, su obra y el indigenismo o peruanismo profundo” de José Varallanos, 1971.
-“La poesía indigenista de Puno” de Juan Luis Cáceres Cuadros, Puno, 1972.
-“Antología general de la poesía puneña” de José Luis Ayala, Lima, 1987.
-“Antología de la poesía puneña” de Omar Aramayo, Arequipa, 1999.

(3) “La poesía postmodernista peruana” de Luis Monguió. Fondo de Cultura Económica, México. 1954.

(4) “El pez de oro” de Gamaliel Churata . La Paz. Editorial Canata (1957). Libro magistral que leí en la edición boliviana, como si fuese el “Ulises” de Joyce, en 1969 (ese 08 de noviembre del mismo año falleció Churata en Lima), y a partir de mi amistad con Mario Peralta, hijo de Churata, mientras estudiábamos cinematografía bajo la dirección de Armando Robles Godoy, en la Academia de Cine (en el edificio del Jr. Washington frente a la Casa-Museo de Mariategui). Recuerdo haber conversado mucho –ese año- sobre Churata (poeta y periodista), y sobre otros escritores bolivianos como Franz Tamayo, Manuel Maria Pinto, Ricardo Jaimes Freyre, Alcides Arguedas, Juan Francisco Bedregal y Jaime Sáenz (a quién llamábamos el último surrealista boliviano), a la salida de clases y algunas veces acompañados, de varias tazas de café de Chanchamayo y abundantes cigarrillos, con nuestro profesor Alfonso La Torre (Alat), con Luis Arauco y el “diablo” Zamalloa, en el Café Monarca de Guzmán Blanco. No olvidemos que Churata fue muy respetado como poeta y periodista en Bolivia, su “Preludio de Konkachi” fue celebrado y publicado en “Kollasuyo” (revista mensual de estudios bolivianos), en La Paz, en agosto de 1939.

(5) “Poesía Indigenista” de Manuel Suarez-Miraval, Festival del Libro Puneño, 1959.

(6) Acaban de aparecer varios libros que son vitales para entender mejor el proceso de la poesía puneña:
-“Antología comentada de la literatura puneña” de Feliciano Padilla. Fondo Editorial Cultura Peruana. 2005.
-“Literatura de Puno” de Miguel Ángel Guzmán. Colección Perú Lee. 2006.
-“Oquendo” de Rodolfo Milla. Tomo I. Hipocampo Editores. 2006.