diciembre 08, 2005

LAS REVISTAS LITERARIA: LOS 70´S/ LUIS FERNADO VIDAL

En torno
a las revistas
literarias
(1975-1979)


Resulta paradójico que una literatura con una tradición tan rica, como la nuestra, no disponga de una infraestructura editorial lo suficientemente activa, convenientemente diversificada, que posibilite su continuidad y desarrollo. Y más curioso, si vale el término, es el hecho de que, pese a todas las dificultades o en respuesta a ellas, siga siendo tan variada y cualitativa y cuantitativamente importante. Pues, a despecho de la intencionalidad de las elecciones de los editores, la literatura verdea, retoña, prolifera de mil maneras, en diferentes tonos, en divergentes registros. Porque existe labor editorial en el país, lo que pasa es que está dedicada a la difusión de la sub-literatura, a la tarjetería y a los grafismos enfermos de la revistería esotérica. Porque existe lectura en el país, y lectores, pero perceptualmente alienados, ganados por el embobamiento colectivo de los llamados mas media. No se piense que nuestro análisis quiere ubicarse dentro del marco culturalista, ni que nuestra pretensión es desplazar a las formas en actual vigencia por las llamadas altas formas culturales. El asunto no es tan simple como para soportar un tratamiento y una solución tan pueriles. Las opciones antitéticas recién se están esbozando y cubren un amplio abanico. Lo primero que se ha planteado en este nuevo camino es colegir la revista como vehículo de expresión. Las razones están a la vista: posibilidad de análisis global, mayor libertad temática y, sobre todo, un costo de producción relativamente bajo. Así, han aparecido revistas de análisis y comentario político (Marka, Zurda, La Calle, Jornal, Quehacer, etc.), revistas de humor (Monos y Monadas) y de historietas (Collera). Habida cuenta de sus menores oportunidades de difusión, los trabajadores de la literatura han optado, también, por editar sus propias revistas. Las condiciones objetivas son duras y el nivel de competividad de la revista literaria es bajo, respecto de otro tipo de publicaciones como las políticas y sociológicas, pero el empeño es fuerte. Y ese empeño, sumado al deseo de lograr una periodicidad fija (grave falencia de nuestras empresas culturales), y alcanzar una decorosa presentación gráfica, acorde con la importancia que se otorgue al material editado, todo esto, pues, impulsado por la necesidad de expresión, han generado el terco empeño de permanecer, ya sea en la intermitencia, ya en un continuo comenzar. Y el impulso, si bien es cierto es financiero, en última instancia proviene del justo empeño de plantear las señales de protesta de una literatura cuya tradición repudia el tono áulico.Y ello ha influido para que el escritor, dejando atrás pasadas ínfulas, siga con sus propias manos todo el tránsito de la letra: desde el parto de la escritura hasta el toque artesanal que lo convierte en objeto. Los poetas, los narradores, han ingresado a los talleres, han cogido las regletas de diagramación, se han sentado a la mesa de compaginación, han empaquetado y han corrido a las librerías para ofrecer su fruta a nuestros ojos. Han utilizado al máximo las posibilidades del mimeógrafo, han descubierto la practicidad del multilith; han visto lo conveniente que es comprar y cortar el papel personalmente, han ido conociendo la simbología tipográfica y su significación.En suma, han aprendido a buscarle tres pies al gato en el empeño de abaratar los costos de producción. Y finalmente, han tomado conciencia de que gran parte de nuestros problemas editoriales residen en la circulación del espécimen gráfico. Y ahí, el ingenio ha jugado su partida: se ha utilizado con cuidado y responsabilidad el bono de pre-publicación, que facilita en algo la edición y la venta, requisitos de existencia. Y con esto se ha garantizado algo que es importante, la autonomía. Lo dicho no debe llevar a pensar triunfalísticamente que hay un auge de publicaciones, sobre todo porque hay que pensar en el carácter no-comercial o, más propiamente, no industrial de la producción de esta naturaleza, y tener en consideración la dureza de los tiempos, tan implacables que pareciera que nuestras necesidades primarias fueran exclusivas y excluyentes. Esto hace que todavía, sobre todo en materia de revistas culturales, valga la juguetona pero certera frase de Manuel Atanasio Fuentes, de salir cuando se puede o cuando se quiere, aun cuando el querer suene ahora a ironía.Salen revistas, por cierto, pero su periodicidad es incierta y su vida meteórica. Su aparición está ligada al empeño personal o de un pequeño grupo, y a un exiguo capital que se rehace siempre en la víspera. Sin embargo, allí están. La gran mayoría, revistas de poesía, con directores jóvenes, tan jóvenes como su entusiasmo y sus ganas de hacer. Y también una gran mayoría –respetable en número y en calidad– cobijada por los añosos claustros sanmarquinos. Allí mismo, donde la prensa interesada se empecina en pregonar pereza, en el centro de la marisma, en plena conmoción, la producción artística no se detiene, es más, crece, como la espuma de esta cerveza.Segundo movimiento Esta mirada que pretendemos proyectar sobre el universo de las revistas literarias no es, en mucho, completa, mucho menos exhaustiva. No nos ha sido posible disponer de toda la información, ni contar con un espectro más amplio, como hubiera sido nuestro deseo. El viejo vicio del centralismo gravita de modo determinante y negativo. La mayor producción editorial del país corresponde a Lima y el poder irradiador de este fenómeno obstruye la difusión de las revistas de otras ciudades.Partiendo de este hecho concreto es que nuestra revisión considera un alto número de publicaciones que aparecen en la ciudad capital, pero no olvidamos algunas publicaciones de los centros culturales más importantes del país. En todo caso, éste es un primer acercamiento al panorama general de las publicaciones periódicas literarias que iremos describiendo en sucesivas entregas. Cabe decir que esta revisión se marca a sí misma un ámbito temporal que va de 1975 a 1979. Limitación explicable por la insuficiencia de los materiales que hemos podido colectar. Queda el reto.Tercer movimiento Las revistas literarias tienen una viejísima tradición entre nosotros. Tradición que no sólo se asienta en la largueza del recuerdo, sino en lo memorable de sus hitos. Gran parte de ellas han permitido perfilar las líneas características de un periodo o de un grupo de escritores, unidos por nexos que siempre han estado más allá de la amistad. El Perú Ilustrado, El Ateneo, La Neblina, Lima Ilustrada, en el siglo XIX; Variedades, Mundial, Contemporáneos, Colónida, Balnearios, Mercurio Peruano, Amauta, Boletín Titikaka, Jarana, Mar del Sur, Las Moradas, Letras Peruanas, Tareas del pensamiento, peruano, Piélago, Cultura y Pueblo, Visión del Perú, Narración, Amaru, Textual, en este siglo; cada una, desde sus particulares perspectivas contribuyó al debate y consiguiente esclarecimiento de los problemas que confronta la configuración y sentido de la literatura en nuestro país. 1975.- Denostado desde antiguo, tildada de parasitaria, calificada de ancilar e impertinente, la crítica literaria ha ido reponiéndose a los argumentos en contra y, mejorando su estatuto, ha ido cobrando una importancia creciente; sobre todo, cuando es una práctica ligada a un proyecto de construcción, que entiende la literatura como reflexión, valoración y práctica estética.En ese rumbo y enmarcada por un corpus conceptual coherente con su intención de construir una crítica y una teoría literaria latinoamericanas, dentro de un proyecto que involucra a lo más graneado de la actual vanguardia crítica del continente, nuestro país ha asistido al surgimiento de una de las publicaciones más importantes de los últimos años. La Revista de Crítica Literaria Latinoamericana –que no es otra la publicación de la que hablamos– compendia esta intención autogeneradora de una reflexión propia sobre la realidad literaria latinoamericana.Entendiendo a ésta como una superestructura, el proyecto plantea su estudio en las relaciones entre el texto contexto y referente, partiendo del presupuesto de la especificidad de la literatura latinoamericana y del planteo de las condiciones políticas, sociales y económicas de la América Latina. El estudio del proyecto y de los logros de la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, obviamente, rebasan los límites de este breve ensayo, y más si se tiene en cuenta que la revista continúa apareciendo.Sin embargo, podemos afirmar que sus planteos concitan un creciente interés por la indagación de la literatura del continente en sus variadas relaciones respecto de una presunta unidad en la diversidad, y que se ensayan métodos y procedimientos cada vez más ajustados a la realidad por estudiar. Dirigida por un Comité, al frente del cual está Antonio Cornejo Polar, esta revista ha, llegado hasta la fecha al noveno número.En Arequipa, aparecieron las tres únicas entregas de la revista Creación, dirigida por Jorge Cornejo Polar. Publicación entendida como centro de congregación de todas las modalidades escriturales de la literatura, poesía, cuento, comentario de textos, en su corta existencia dio a conocer a algunos autores inéditos, casi todos provenientes del sur peruano. 1976.- Salen los dos únicos números de una interesante revista, de pequeño formato y primorosa diagramación, una de las varias que ha dirigido Carlos Orellana. Pez soluble, apareció en julio, difundió poesía europea en cuidadosas traducciones realizadas por escritores peruanos, cuyas creaciones también acogió en sus páginas, así como textos de poetas jóvenes latinoamericanos –hecha la excepción de Vicente Huidobro–. 1977.- Este año llega a su fin Hipócrita lector (el primer número data de agosto de 1972), revista de poesía y crítica que co-dirigieron Marco Martos, Elquí Burgos, Carlos Garayar e Hildebrando Pérez. Dejó de aparecer en el sexto número, aunque sus editores mantienen latente la idea de volver a la carga. Reunió a lo más significativo de la poesía actual y, lo que es más, a través de sus escasos seis números fue perfilando una idea clara de poetizar la realidad en todas sus contradicciones. Por si los poemas publicados no fueran lo suficientemente transparentes en tal intención, las notas críticas de la sección "Ojo zahorí", compendian una opción del compromiso de la poesía consigo misma y con los requerimientos de la realidad concreta.Sus páginas están recorridas por un airecillo antiacedémico, retozón, una cierta socarronería que sonríe de los figurones y de la impostación. El off en plena era in. Se caracterizó no sólo por la buena poesía reunida en sus páginas –con rarísimos altibajos, de 5º de latitud sur–, sino también por sus excelentes ilustraciones. La Sagrada Familia, vehículo de expresión grupal, generó desde su salida una discusión multánime acerca de sus postulaciones, aperturando con ello un diálogo sumamente saludable acerca de las funciones reales de la literatura.El estridentismo, presente en sus primeros números, fue modulándose al influjo de las polémicas, derivando en una posición más clara y madura. Este salto cualitativo, más la incorporación de nuevos miembros al grupo inicial, generaron su polarización interna y ulterior disolución. Las cuatro entregas de la revista son un buen testimonio de progresiones, retrocesos, enmiendas, reafirmaciones y empecinamientos; búsqueda, en suma. Concebida como una revista literaria de amplio registro, Disturbios apareció en dos oportunidades. Dirigida por Jorge Luis Roncal, Marcela Garay y Jaime Urco, supera rápidamente el marco surrealista que se impuso hasta sugerir la presencia de nuevas posiciones escriturales e ideológicas cuyas proyecciones hubiera sido deseable observar en posteriores números. Venía ilustrada por Tulio Flores. Escritura es otro intento en el cual hallamos a Luis Alberto Castillo, Roger Santiváñez y Mito Tumi, como responsables. Entendida como una revista de replanteo de formas escriturales, los directores de la revista parecerían adscribir las palabras de Lezama Lima que abren el segundo número, esto es, del escritor "que destruya el lenguaje y que cree el lenguaje. Que durante el día tenga pasado y por la noche sea milenario". Esta indagación, que, inclusive, alienta el título de la publicación, logró un nivel realmente interesante, que marca un hito en la evolución de sus mentores y en el que conjugan diversas tendencias en el nexo común de la búsqueda de un temple poético. Entre irónica y desconfiada apareció Agua ardiente, que interrogaba acerca de su carácter de revista de poesía, era clara en su naturaleza de "número único" y "sin responsables". Publicaron sus poemas Ernesto Días, José Morales, Juan Luis Dammert, José Cerna y Kike Sánchez. El nexo, un refinado y apenas perceptible agrarismo y buena dicción poética. Este año dejó de publicarse Auki, cuyos editores Armando Arteaga, Luis La Hoz y Roger Santiváñez no pudieron llegar al quinto bueno que reza el dicho popular. Auki está recorrida por una desencantada lucidez, que contempla con ironía el mundo. Gran parte de su mérito reside en el rescate de autores que la crítica oficial ignora. Este "renglón off de nuestro contexto literario", más el desempolvamiento de otros escritores de diferentes tradiciones literarias, signan su búsqueda, nada áulica. Jóvenes escritores peruanos alternaron en los cuatro números de Auki. 1978.- Dentro de una severa línea estética, que no hace concesiones a los prejuicios académicos, Vaca Sagrada apareció por primera y única vez en el mes de marzo. Revista de creación y crítica cultural, su proyecto fue bastante ambicioso, sugestivo, y, paradójicamente real, pues la creación literaria se integra en un contexto de crítica política y análisis sociológico. Revisarla y lamentar su efímera existencia son una sola cosa, ya que este primer número sugería una serie de posibilidades, a nuestro entender, muy productívas, tan pronto se superasen críticamente algunas páginas mal empleadas en bromas intrascendentes o jeroglíficos sin dirección. Venía ilustrada por Tilsa Tsuchiya y traía historietas de Juan Acevedo. Seriamente instalada en la tarea de la construcción de una literatura que refleja los intereses de clase del proletariado, Puntos de Clase es el vocero y medio de expresión del Grupo Intelectual Primero de Mayo. En los tres números publicados hasta el momento, el trabajo poético y la reflexión instalan con lucidez un aporte digno de tenerse en cuenta en el debate y práctica de las funciones de la literatura en un país como el nuestro, toda vez que la profundidad y coherencia de las postulaciones del Grupo Primero de Mayo aluden a posiciones claras y concretas. Lluvia es una publicación que, nacida con el ánimo de divulgación cultural, ha ido paulatinamente creciendo en volumen y haciendo cada vez más compleja su intencionalidad y proyecciones, posibilitando con ello un cierto grado de esclarecimiento a su director y colaboradores más cercanos. Es notorio el desbalance entre los textos publicados hasta la fecha, pero, se transparenta a través del riesgo de la elección una honesta actitud por la propia definición y la búsqueda de los nexos entre literatura y sociedad. Ha llegado ya al quinto número, no decrece el entusiasmo, y el rigor en la selección de sus contenidos se orienta con mayor eficacia. Papel de viento es una hoja de literatura popular, que se publica en Trujillo, bajo la responsabilidad de Caridad Horna, Francisco Tello y Alejandro Benavides. Adscriben su ejercicio al proyecto de profundizar la militancia de la literatura, dentro del contexto de la lucha de clases. Los textos que se publican se orientan, además, en el sentido de la configuración de una literatura entendida como popular, tránsito hacia la literatura proletaria. Qlísgen es el extraño título de una revista que publica un grupo de estudiantes de literatura de San Marcos. Cumplidamente impresa a mimeógrafo, busca constituirse en "aporte al esclarecimiento y desarrollo de la literatura nacional", en tal empeño, sus páginas desean ser "reflejo de la problemática social de nuestro pueblo". De ahí la acogida a noticias y comentarios acerca de asuntos que rebasan el restringido círculo de "lo literario". Cuestión aparte de las intenciones, el material publicado no muestra una calidad uniforme y algunos textos no son del todo coherentes con el compromiso de la revista. Pensamos que, tan pronto se ajuste el criterio de selección de materiales, esta revista alcanzará un sentido más acorde con su orientación. Ha llegado al tercer número y ya se insinúan notorias mejoras. Su dirección es anónima y colectiva, rasgo importante de tener en cuenta. El mes de octubre empezó a circular Cuartilla, revista de cuento y poesía, dirigida por Romeo Torrejón. Los textos publicados en el primer número son de Julio Polar, Jaime Guzmán y Romeo Torrejón, de temática más o menos común –asedío a las incitaciones de la ciudad, reflexión acerca del amor–, su calidad es dispar. Entusiasta hasta la pérdida del sentido de las proporciones, La tortuga ecuestre alcanzó su sexto año en 1978 y al poco tiempo cesó de trotar. Muy irregular, en lo que a calidad literaria respecta, esperamos que por lo menos haya permitido a los autores publicados tomar una distancia crítica respecto de sus textos. 1979.- Este ha sido el año en que las dos decanas de las revistas de poesía han reafirmado su presencia en el panorama editorial peruano. Cuadernos Trimestrales de Poesía, revista trujillana que dirige Marco Antonio Corcuera, pasó limpiamente la barrera de los veinticinco años. Y Haraui, la revista de Francisco Carrillo, llegó a los quince años ininterrumpidos.Ambas han visto pasar por sus páginas a lo más graneado de la lírica nacional. Los Cuadernos, además, han continuado con la organización del certamen "El poeta joven", uno de los más prestigiosos del país. Este año encuentra a la tacneña Killka en su número diez, que equivale a igual número de años; mejorada en su formato y presentación, muestra la calidad que le es característica, alentando con su presencia y continuidad la valiosa poesía sur-peruana. Sus directores son Guido Fernández de Córdova y Segundo Cancino. En pos del rescate, "para la creación literaria, para la reflexión sobre ella y otras artes, para el debate en general de la cultura, algo de un espacio perdido y necesario", viene apareciendo la revista Hueso Húmero, cuya dirección está a cargo de Abelardo Oquendo, y cuenta con el auspicio de las casas editoras Francisco Campodónico y Mosca Azul. Los dos números publicados hasta ahora permiten avizorar, en perspectiva, el campo de acción de la revista: la creación literaria en sus diversas manifestaciones, el planteamiento teórico crítico sobre la cultura en general, comentario de textos y bibliografías particulares.El espacio desplegado hasta la fecha, Hueso Húmero, comporta la actuación de un criterio que por su misma amplitud entraña el riesgo de la heterogeneidad. Aun cuando los textos de Lauer/Montalbetti/Cook, de Loayza acerca de las objeciones de Mariátegui a Riva Agüero, así como las reseñas de Montalbetti hacen pensar en la definición de un cierto liberalismo de izquierda, y la presencia de un ánimo iconoclasta que busca levantar nuevos íconos. Por otro lado, son muchas las páginas desperdiciadas por textos prescindibles. Y han visto la luz, otros bastante interesantes. Nos referimos al estudio de García Canclini, a los hermosos poemas de Wáshington Delgado, al lúcido artículo de José Ignacio López Soria. Una revista como Hueso Húmero posibilitará, en suma, la confrontación de criterios desemejantes y hasta contrapuestos, hecho por demás saludable. "Salimos con el vehemente designio de asistir a la creación de una literatura y un arte social de resistencia. Nos interesa ante todo divulgar y propagar las manifestaciones populares del mundo andino", reza el editorial del primer, y, hasta ahora, único número de Caballo de fuego, revista de Huancayo, dirigida por Manuel Jesús Baquerizo. Lo interesante, por cierto, no reside solamente en la divulgación de autores de esta región señeramente activa, sino en el tratamiento que se da a un aspecto de la función literaria, quid de su problemática actual. En tres artículos y en los textos de creación se toca el punto clave de la constitución y alcances de la literatura popular, señalando su carácter transitorio, mediante el cotejo de posiciones contrapuestas (nos referimos a los artículos de Roncal y Mora, específicamente divergentes, y al estudio de la poesía de Luis Nieto por J. Barquero). Letrapueblo es una hoja de literatura popular, cuyo primer número apareció en agosto. Bajo la dirección y responsabilidad del Círculo Artístico Lu Sin, de Lima, y el Círculo de Arte y Literatura César Vallejo, de Trujillo, esta publicación busca el desarrollo orgánico y coherente de una postulación de clase, ligada a los intereses del pueblo, dentro de una concepción nacional y democrática. El primer número da a conocer textos en los cuales la temática y el tratamiento poemáticos son consecuentes con los planteos de la revista. Esperamos que la continuidad de esta publicación ratifique la búsqueda de su estilo acorde con el compromiso, contribuyendo de esta manera a la superación de los riesgos del cliché y la consigna, en el empeño de lograr poesía verdadera, tarea que en Letrapueblo ha sido asumido a cabalidad. Este año ha asistido al nacimiento de varias pequeñas revistas, algunas se quedaron en el número único y muchas, juntando esfuerzos e intermitentes soles, se aprestan a dar el segundo paso. Viento del pueblo, vehículo de expresión del Círculo artístico literario Lu Sin, revista de poesía popular en la que, a la creación, se añade el rescate del legado tradicional. Arcilla, publicación del Taller de Arte y Literatura 19 de julio, que, como la anterior, se imprimió en mimeógrafo; responde a una caracterización de la literatura como reflejo de la lucha de clases, sin que ello conduzca necesariamente al naturalismo, ya que accede a la construcción de "un arte que defiende y lucha por la causa de los explotados".Contraviento, testimonio de literatura, tiene como directores a Carlos Orihuela, Gerardo Garciarosales, Andrés Mendizábal; revista de gran formato (medio nacional), recoge textos en los que prima un mesurado tono intimista; publica cuento y poesía. Sic, revista de creación y procreación, a cargo de Julio Heredia, Patricia Alba, Oscar Malca y José Mazzotti, apareció el mes de junio; de calidad uniforme, prima en ella una delicada y desenvuelta ironía, un precoz desencanto que no priva de algunos logros remarcables. De Junco y Capulí nace imbuida del deseo de conocer e interpretar la realidad, añade nuevos nombres al panorama de la esperanza actual; es dirigida por Sandro Chiri y Ana Mercedes Chong.En Lima, también, han aparecido Síntesis, revista de difusión cultural, director: Miguel Angel Huamán; Alfarero, Plaqueta de Poesía, editada por Diómedes Morales Salazar que ha llegado al segundo número; Poeblo, revista de poesía, su director, José Contreras; Penélope, revista de poesía y otras variaciones, responsables Armando Arteaga y Max Castillo; La Gota; y Creación, dirigida por Fernando Sánchez Olivencia. Tenemos noticias de la existencia de algunas revistas de Trujillo: Piedra Nueva, Laureal Poético, Colibrí, La palabra marginada, La achupalla incendiaria, La pluma en el espejo; de Guadalupe: Runakay; de Chiclayo. Canto General, ADEL; de Chimbote: Alborada; de Cajamarca: Raíz Cúbica, Altura; de Huánuco: Punto aparte, Insurgencia; de Jauja. Voz REunida.Fuga Hecho el balance, notamos la predominancia cuasi hegemónico de las revistas de poesía. También notamos la falencia en materia de publicaciones periódicas de relato. Desde el cese de Narración y Cuadernos Semestrales de Cuento, no han surgido revistas que propendan al desarrollo y difusión de las modalidades narrativas. Mayor orfandad padece el teatro. Salvo las publicaciones del Teatro Universitario de San Marcos y los esporádicos Cuadernos de Teatro, no existe acogida editorial para este género. Obviamente, las condiciones materiales no son propicias para la continuidad de publicaciones como las que comentamos, pero su presencia es cada vez más urgente en la instauración del debate y esclarecimiento de la función que compete a la literatura comprometida con la causa del pueblo. Suele decirse que una larga vida no es buena para la salud de una revista. No sabemos hasta qué punto puede ser cierta la aserción. Quizá quienes afirman esto piensan en la piedra del célebre ejemplo heideggeriano, empecinada en su quietud. Es bueno ver evolucionar las ideas en el interior de una revista, observar la maduración de tendencias, la superación de las limitaciones, así como es también saludable asistir a sus retrocesos y claudicaciones, pues el ejemplo enseña. Y más si las publicaciones periódicas están ligadas a proyectos culturales totalizantes, lo cual posibilita guiar nuestra percepción acerca de la pugna de tendencias en la discusión y ejercicio de las funciones de la literatura. Vaya, pues, desde estas páginas nuestra palabra de estímulo y de aliento a quienes enfrentan las circunstancias actuales, grabando en sus acciones el sello indeleble del anticonformismo, de la lucha tenaz por instaurar la luz en esta comarca de rayos intermitentes.
Lima, diciembre de 1979.

Tomado de: Vidal, Luis Fernando. “En torno a las revistas literarias (1975-1979)”. En: Lluvia. Año II. No. 5. Lima, diciembre de 1979; p. 47-58.

Imagen: Revista Auki, N- 5, editada en setiembre 1980.

diciembre 06, 2005

LITERARY, ARTISTIC,AND CULTURAL NEWS

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NOTICIAS LITERARIAS, ARTÍSTICAS Y CULTURALES
LITERARY, ARTISTIC, AND CULTURAL NEWS


Instituto de Escritores Latinoamericanos
Latin American Writers Institute
Oficina de Asuntos Académicos / Office of Academic Affairs
Departamento de Humanidades / Humanities Department
Eugenio María de Hostos Community College of CUNY

Director / Editor

Isaac Goldemberg

New York, Número/Issue 24, 2005

Asesinan a joven poeta en el Perú

Escritores peruanos y de todo el mundo se solidarizan con enérgica protesta.
Cuando se pensaba que los años del horror paramilitar y las desapariciones y crímenes masivos cometidos por las fuerzas armadas y policiales peruanas habían desaparecido, nos topamos de pronto con un hecho terrible que ha sacudido las conciencias de los escritores peruanos y de la ciudadanía.
El joven escritor apurimeño James Oscco Anamaría fue encontrado muerto en los barrancos cercanos al puente Pachachaca en Abancay, lugar donde transcurre parte de la hermosa novela del narrador José María Arguedas, Los ríos profundos. Lo macabro del caso es que el cadaver del joven poeta, profesor universitario y estudiante de abogacía, fue encontrado con evidentes signos de tortura. Tenía las uñas desgarradas, el esternón, las costillas y las piernas quebradas, le habían vaciado un ojo y su rostro lo tenía quemado. James Oscco era corresponsal de la Revista Peruana de Literatura, e inmediatamente se difundió la noticia y se elaboró una lista de escritores e intelectuales en rechazo a semejante crimen, exigiendo que las autoridades investiguen con transparencia y castiguen severamente a los culpables.
Gracias al apoyo de los escritores Rosina Valcárcel, Armando Arteaga y Feliciano Mejía, pronto se difundió la lista y se adhirieron cientos de escritores peruanos y de todo el mundo. Ahora el PEN CLUB, que reúne a los escritores a nivel mundial y en su capítulo Perú dirige el poeta Tulio Mora, ha asumido la denuncia del crimen y exige rápida actuación de la justicia peruana.
Sin embargo, lo sospechoso del caso es que la policía de Abancay, extraoficialmente, está filtrando la información de que semejante crimen se trataría de un suicidio, y afirma que el mismo James Oscco se habría infringido las heridas, y hasta –ya cadáver– se habría introducido en el costal para arrojarse luego al precipicio. Esta actitud de la policía crea sospechas sobre el móvil del crimen, pues James Oscco era un escritor de sólidos principios y había estado en prisión durante dos años por motivos políticos sin que se le probara la acusación policial.
Ahora la versión de la policía nos trae a la memoria cuando las mafias aprista y fujimorista en el gobierno declaraban que los milesde asesinatos y fosas comunes realizados por las fuerzas armadas eran casos de "autotortura" y "suicidio colectivo".
Los escritores peruanos solo exigen ahora una investigación profunda de la policía y fiscalía, y que los asesinos sean sancionados.
Palabras encendidas:
Nací al borde de los ríos que cantan a su libertad, confundido con las garzas, los zorzales y las torcazas. Confundido con mi gente que hace parir la tierra, haciendo nacer una nueva vida, desde las entrañas de las pachamamas...
Por eso quiero que mi poesía sea dulce como el vuelo de picaflores, ardiente como el fuego de los valles...
Escribo porque amo la vida, cómo no he de amarla, si vivo una sola vez.
Quiero ser canto y danza de los humildes, cuando vuelvan y pretendan asaltar las estrellas del cielo...
Finalmente, quiero joderme, para volver a nacer, y cantar el dulce canto de de los ríos y las cascadas...
Con ternura andina, James Oscco Anamaría
Para adherirse a la denuncia, escribir a penclubperu@terra.com.pe

Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2005: Perú, invitado de honor

La edición número XIX de la Feria Internacional del Libro (FIL) de la ciudad mexicana de Guadalajara tiene a Perú como invitado de honor para mostrar su diversidad literaria y riqueza cultural. Los escritores Mario Vargas Llosa y Alfredo Bryce Echenique forman parte de la delegación nacional, integrada por 300 participantes, entre artistas, diplomáticos y 49 autores, que se darán cita en Guadalajara desde el 26 de noviembre hasta el 4 de diciembre.
En la lista de escritores, artistas e intelectuales invitados se encuentran también: Fernando Ampuero, Carlos Araníbar, Jaime Bayly, Mario Bellatin, Carlos Germán Belli, Jorge Eduardo Benavides, Oswaldo Chanove, Eduardo Chirinos, Antonio Cisneros, Alonso Cueto, Francesca Denegri, Mariela Dreyfus, Peter Elmore, César Ferreira, Isaac Goldemberg, Odi Gonzáles, Ricardo González Vigil, Beatriz Guardia, Pablo Guevara, Miguel Gutiérrez, Max Hernández, Rodolfo Hinostroza, Fernando Iwasaki, Carlos López Degregori, Gregorio Martínez, Marco Martos, Mario Montalbetti, Jorge Nájar, Luis Nieto Degregori, Carmen Ollé, Julio Ortega, José Miguel Oviedo, Rossella di Paolo, Giovanna Pollarolo, Oswaldo Reynoso, Laura Riesco, Edgardo Rivera Martínez, Bernardo Roca-Rey y Sara Santiago Roncagliolo, Abelardo Sánchez León, Rocío Silva-Santisteban, Fernando de Szyszlo, Blanca Varela, Raúl Vargas, Víctor Vich y José Watanabe.
El amplio programa peruano, conformado por mesas redondas, recitales de poesía y eventos artísticos y gastronómicos, será un polo de atracción para los más de 400,000 asistentes que se reúnen en este certamen.
En el marco de la FIL, se dedicará la clausura al Quijote por sus 400 años y se rendirá homenaje al poeta peruano César Vallejo y al escritor Garcilaso de la Vega, cuya obra, al igual que la de Miguel de Cervantes, cumple su cuarto centenario. En el programa artístico se presentarán la cantante Tania Libertad y el guitarrista ayacuchano Raúl García Zárate, así como la danza folclórica del grupo Milenio, entre otros.
Número de Hostos Review dedicado a Perú será presentado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México
La Feria Internacional del Libro de Guadalajara será escenario de la presentación del nuevo número de la revista bilingüe Hostos Review, el cual está dedicado íntegramente a los escritores peruanos de la “diáspora literaria” del país sudamericano.
Titulada en esta ocasión “Destellos Digitales: Escritores Peruanos en los Estados Unidos (1970-2005)”, Hostos Review es editada por el Instituto de Escritores latinoamericanos bajo los auspicios de Hostos Community College, en Nueva York.
La presentación será el 29 de noviembre a las 7:00 P.M. en el salon Mariano Azuela del Centro de Negocios de Expo Guadalajara. Participarán los siguientes escritores: César Céspedes Castro, Isaac Goldemberg, Victoria Guerrero, José Antonio Mazzotti, Roger Santiváñez, Marita Troiano y Miguel Angel Zapata.
Entre los autores incluidos en el número destacan Julio Ortega, José Miguel Oviedo, Eugenio Chang-Rodríguez, Laura Riesco, Rodolfo Pereira, Eduardo Chirinos, Cecilia Bustamante, Mariela Dreyfus, Beto Ortiz, Héctor Velarde, Rocío Silva Santisteban, Héctor Velarde, Eduardo González Viaña y Jorge Ninapayta.
Concurso “Letras de Ultramar”
Atención: Escritores dominicanos de la diáspora
El 15 de noviembre vence el plazo para entregar tu participación en el concurso “Letras de Ultramar", organizado por el Comisionado Dominicano de Cultura en los Estados Unidos.
Este año la convocatoria es en el género poesía, y el ganador recibirá US$5,000.00 (cinco mil) dólares en efectivo, la publicación de la obra galardonada en la Editora Nacional y una invitación especial para participar en la IX Feria Internacional del Libro de Santo Domingo 2006.
Las bases del concurso están en nuestro website: www.comisionadodecultura.com

diciembre 04, 2005

TALLER DE CUENTO/ ARMANDO ARTEAGA

ESCRIBIR
UN
CUENTO


Por Armando Arteaga.









Es una acción particular escribir cuentos. Esta práctica en la literatura es la más cercana al campo de lo cinematográfico. Hacer un cuento es casi como hacer un filme. Solo que menos trabajoso como empresa. La fuerza narrativa que debe poseer un cuento es el efectivo convencimiento de que esa realidad está siempre sucediendo.Muchas teorías se han esbozado sobre el cuento y muchas técnicas se han enseñado para cómo escribir un cuento. Nos vamos a referir, con cierto criterio, del devenir histórico sobre el genero y el álgebra del cuento. El hombre siempre ha contado sus hazañas, imaginándolas, recreándolas, y deformándolas al contarlas, y las ha sublimado de la realidad al escribirlas. El cuento en perfección solo compite con el poema, y tal vez con el valor del ensayo periodístico.Contar es un acto del trascender humano. La expectativa del lector frente a un cuento es que este lo motive, lo abrume, y lo proyecte hacia la realidad contada y lo contraste con la realidad vivida a través de la experiencia humana. Desde Aristoteles se ha promovido el cuento como un suceso que comprende tres etapas: introducción, núcleo o centro, y desenlace. El cuento es, como genero literario, la estructura narrativa más antigua y a la vez la más moderna. Contar un acontecimiento (que es lo que se hacía antiguamente) es lo mismo que filmar una realidad determinada (que es lo que se hace actualmente para los noticieros de tv., o vídeo para conectar al cable o al Internet).El cuento surge desde un periodo muy temprano de nuestra cultura, ha venido en voces, primeramente, y permanentemente, de manera imaginativa. Siempre imaginamos la realidad que se cuenta. O tratamos de escuchar o leer siguiendo el hilo conductor de la anécdota en un cuento. Los hebdómadas de Daniel o los sueños de Nabucodonosor vienen en la Biblia como excelentes relatos sucedidos. Las fabliaux, los examples, los lais franceses , los roman de renart, desarrollaron las técnicas iniciales del relato y el cuento folclórico. "El Conde de Lucanor" de Don Juan Manuel y "Decamerón" de Boccaccio son obras indispensables para quienes quieran escribir cuentosEduardo Mallea, maestro de la narrativa, denota que el cuento exige la perfecta armonía entre el principio, el desarrollo y el fin. Cuando Antonioni filmó el cuento de Cortazar "Las babas del diablo" y nos entregó su visión en "Blow-up" no estaba lejos de explicar que no siempre lo que miramos del objeto es en esencia el objeto mismo. Thomas, el fotógrafo que dispara fotos en el parque londinense y descubre un crimen sin proponérselo con la ayuda de su cámara, nos está proponiendo que el ojo humano no siempre puede verlo todo. Confianza en el anteojo, no en el ojo -ya lo dijo Vallejo, que fue un gran cuentista, aparte de poeta-.Son maestros universales del cuento: Prosper Mérimee, Gerard de Nerval, Ambrosi Bierce, Guy de Maupassant, Saki, Frank Kafka, Alan Sillitoe. En latinoamerica: Jorge Luis Borges, Juan Carlos Onetti, Juan Rulfo, Horacio Quiroga, Juan José Arreola, Felisberto Hernández, y Adolfo Bioy Casares. Y, aunque no me gustan mucho: Enrique Anderson Imbert, Eduardo Gudiño Kieffer, y Augusto Monterroso. De los españoles, apenas: Max Aub, fantástico. Me quedo con Enrique Ruiz Garcia que ha definido "el cuento como la apropiación de un asunto contado con la economía máxima de los medios de expresión y provocando una explosión". Por último, entre los peruanos: Clemente Palma, Manuel Beingolea, Ventura Garcia Calderón (solo por "El Alfiler"), Felipe Buendia (solo por "El Baúl"), Julio Ramón Ribeyro , Carlos E. Zavaleta, Luis Loayza, Fernando Ampuero, Cromwell Jara, y el olvidado : Jorge Miota.Las técnicas del cuento siempre serán tus lecturas y tus vivencias. Nunca creas que alguien te pueda enseñar a escribir cuentos. Tus mentiras serán tus verdades escritas.

ARMANDO ARTEAGA, nacido en Piura-Perú, escribe poemas y cuentos, es periodista, pertenece a La Generación del 70, ha publicado: "Callejón sin salida" (Poesía, 19869, "Un amor en que aún" (Poesía, 2000), "Cuentos de cortometraje" (Narrativa, 2002), entre otros libros.

ARMANDO ARTEAGA
Publicado Lunes, Octubre 13, 2003
Foto: Armand.

diciembre 03, 2005

33 POETAS DEL 70 / PAUL GUILLEN

LIBROS
POESIA
PERUANA
CONTEMPORANEA

33 Poetas del 70 se propone mostrar la producción poética de autores nacidos entre 1943 y 1954, muchos de ellos provenientes de las provincias del Perú en un claro eje renovador y progresista de la tradición poética nacional, esta antología representa el punto tangible del Seminario «Poesía Peruana del 70. Marginalidad-Oralidad-Nuevos Sujetos Migrantes Descentrados». Dicho Seminario se constituye como una revisión crítica y teórica en torno al movimiento Hora Zero, la revista Estación reunida y otros poetas independientes como José Watanabe, Abelardo Sánchez León o Carlos López Degregori. El Seminario es organizado por el Instituto de Investigaciones Humanísticas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y por la revista virtual Enemigo rumor y cuenta con treinta y cinco ponentes de diversas partes del mundo como Argentina, Francia, Colombia, Canadá, España, Estados Unidos y Perú. Sin duda es el mayor acontecimiento y la mayor reunión en torno a la poesía peruana de la segunda mitad del Siglo XX.

33 Poetas del 70 asume un lenguaje y un imaginario gestado a lo largo de más de tres décadas. Es con la publicación en 1969 de Poemas de entrecasa de Manuel Morales que se da inicio a una nueva sensibilidad poética y a nueva forma de vivir y escribir poesía en el Perú. La poesía de la calle, la oralidad, la experimentación con la página en blanco, la revitalización de los mitos amazónicos o serranos están presentes como una forma de ceder la voz autoral a los otros que tienen velada su voz: una secretaria, una prostituta, un borracho, etc. es así como el «yo» se convierte en «vosotros», poemas polifónicos que socavan la voz autoral y la incorporan al tránsito y decurso de un diálogo abierto. Paradigmas de esta caracterización serían los poetas que integran o integraron el movimiento Hora zero como Jorge Pimentel, Juan Ramírez Ruiz, Tulio Mora, Enrique Verástegui, Jorge Nájar, José Carlos Rodríguez, Feliciano Mejía, Yulino Dávila, Ángel Garrido Espinoza o Bernardo Rafael Álvarez. Reparando en que después nos han entregado libros que se podrían denominar neo-vanguardistas como Tromba de Agosto de Jorge Pimentel; Vida perpetua y Las armas molidas de Juan Ramírez Ruiz; Ruda de José Cerna; Cementerio general de Tulio Mora o Monte de goce de Enrique Verástegui. Otros integrantes de Hora zero prefirieron una poesía con referentes distintos tales como la presencia de Borges o la mística sufí en la poesía de Ricardo Oré o la presencia de la épica proveniente de Saint-John Perse en la poesía de Eloy Jáuregui. Mención especial merece Carmen Ollé que en Noches de adrenalina indagó en los intersticios del cuerpo y la escatología.

Por otra parte, los poetas de Estación reunida vinculados tanto por su poesía como por sus ideas políticas publicaron sus primeros libros bastante tarde, José Rosas Ribeyro en 1985, Óscar Málaga en 1989 y Elqui Burgos en 1974. Para ellos la ciudad de Paris será un espacio donde se instala la marginalidad, el desencanto, la incomunicación. Con una influencia mucho más beatnik que Hora zero crearon una nueva epopeya infernal de la ciudad de Lima. En sus últimos trabajos han desarrollado vetas diferentes como por ejemplo Málaga con una poesía mucho más lírica y de referentes orientales, José Rosas Ribeyro y Elqui Burgos con una poesía que indaga desde el cuerpo su condición de seres sociales, obviamente con desarrollos que mantienen el trabajo de sus primeros libros, pero que logran una madurez formidable en su composición.

Los poetas insulares representados por varias líneas de enunciación y composición como José Watanabe y Alfonso Cisneros Cox influenciados por la concisión del hai-ku, el primero con una reformulación de la poética conversacional y el segundo con un apego más profundo por el surrealismo y el simbolismo. El movimiento de los poetas mágicos conformado por Omar Aramayo y César Toro Montalvo. La descomposición social y el pesimismo en la poesía de Abelardo Sánchez León. La experiencia de rescate de la obra de Juan Ojeda y Chirinos Cúneo por parte de la revista Auki con Armando Arteaga. Carlos López Degregori y su participación en la revista La Sagrada familia para luego alejarse de cualquier lugar visible y trabajar con presupuestos expresionistas y simbolistas. Mario Montalbetti, uno de los impulsores de la revista Hueso Húmero, con una poesía que trabaja otro plano de la emoción poética. El barroquismo-surrealismo de Vladimir Herrera o el barroquismo épico de José Morales Saravia. La poesía de Cesáreo Martínez que tiene una suerte de espejeo con Arte de navegar de Juan Ojeda. La poesía visceral y violenta de Jorge Espinoza Sánchez. Enriqueta Belevan con una poesía en apariencia delicada, pero que nos informa acerca de una existencia escéptica y silenciosa. La poesía casi testimonial de Rosina Valcárcel. Los poetas-profesores como Ricardo Falla o Sonia Luz Carrillo con importantes investigaciones en torno al tema que hoy nos convoca.

Por último, queremos agradecer efusivamente el desprendimiento de todos los poetas que cedieron sus poemas, muchos de ellos inéditos, para la publicación en esta muestra. Hacemos público nuestro total agradecimiento a Jorge Pimentel por facilitarnos un sinnúmero de material bibliográfico y fotográfico inaccesible en las bibliotecas limeñas. También Jóse Rosas Ribeyro y Enrique Verástegui que siempre estuvieron pendientes del desarrollo del Seminario.

PAUL GUILLEN.

Ciudad de Lima, 26 de julio del 2005.

CUENTOS DE CORTOMETRAJE/ ARMANDO ARTEAGA

LIBROS:

ARTEAGA:
 
OTRO ESCRITOR
FANTÁSTICO

Por Felipe Buendia


La narrativa fantástica y el realismo urbano tienen en Armando Arteaga -poeta y critico de cine- un digno representante de la perpetua evolución de las técnicas y el contenido sustancial mucho más diverso del cuento actual como genero literario importante.

Desatado y libre del feroz exhibicionismo –bastante precario- por el excesivo realismo irrenunciable de las últimas generaciones: Fernando Ampuero, Cromwell Jara, Oscar Colchado, y el mismo Alfredo Bryce, narradores cuyos cuentos han asumido los rasgos propios de copiar la realidad tal cual, monda y lironda, en el sentido evolutivo de la somera realidad peruana en su exuberante despliegue vital, con sus personajes larvarios que monologan y se regodean en sus propias verdades.

Las breves anotaciones, maduras y sagaces, con un distanciamiento significante de la dimensión humana, en sus “Cuentos de cortometraje” de Armando Arteaga , que se transforman en un considerable esfuerzo interpretativo por explicar el vacío de las cosas desde una visión melviliana, tal vez tomada de la herencia del “Bartebly”, ese cuento perfecto.

Muy cerca se encuentran las “ficciones” borgianas o cortazianas, que el mismo Arteaga reclama en sus “Cuentos de cortometraje”, del tratamiento libre de la escritura laberíntica de “Cuentos del relojero abominable” de José B. Adolph, de la expresión sorpresiva y extrañable de los “Cuentos” de Eugenio Buona, de la sabiduría cosmopolita de las “Prosas Apátridas” de Julio Ramón Ribeyro, o de la metafísica de “Un cuarto de conversión” de Manuel Mejía Valera, y de mis propias proyecciones fantásticas de “Cuentos de laboratorio”. Lo que es un mérito único de confianza en las probabilidades de la evolución literaria del cuento peruano.

No es de extrañar tampoco que el cuento “Boleto de regreso” de Arteaga este inspirado en una anécdota contada por él mismo y vivida por nosotros y el propia Manuel Mejía en el Versalles, ese café de los portales de la Plaza San Martín. Suceso cotidiano relevante que contado por Arteaga se transforma en ficción pura.

Ninguna concesión al buen o mal gusto, las “ficciones” de Arteaga están resignadas a crear cierta felicidad en el lector admitido en esa dimensión del mundo jamesiano de tomar la realidad volcada de oficio: la técnica narrativa al servicio de los valores humanos más preciados, escribir y leer, aparte del ideal serio de lograr cuentos perfectos. No hay que olvidar que Arteaga es un devoto admirador de las obras de Henry James, London, Hawthorne, y Melville.

Arteaga, entrañable y solitario amigo de las tertulias del Wony y de las páginas compartidas en el diario Expreso donde alternábamos y divergíamos nuestras opiniones periodísticas. Arteaga es reconocido como un excelente poeta de la generación del 70 , y ahora empieza esta apertura por su narrativa fantástica,  que expresa el monólogo desesperanzado del hombre contemporáneo.

Lima, 27/11/2001.

 









Arteaga.






 CUENTOS DE CORTOMETRAJE

Por Alberto Colan

El poeta Armando Arteaga (Piura, 1952), hace un alto en la ac­tividad poética, para sorprendamos gratamente con un volumen de narraciones reunidas bajo el título de: Cuentos de Cortometraje.

Arteaga es un activista literario, que participó en los Recitales Poéticos organizados por los "movimientos" y grupos literarios de las décadas de los 70's y 80's, principalmente. Marginal a di­chos grupos, fundó varias Revistas Literarias importantes: Auki; Maestra Vida, etc., en donde dio a conocer a jóvenes valores de la literatura y difundió su importante obra poética.

Su pasión por el arte, la música y la creación literaria; la pasión existencial por agotar la vida en toda su magnitud; el in­terés por documentar la realidad; y el desenfado en el tratamiento y selección de los temas. Todo ello es materia presente en Cuentos de Cortometraje.

El móvil puede ser la violencia o el amor, pero en ello el tema de la creación se introduce como otro eje de la historia -Boleto de regreso; Dos amigos; El hombre que se bebía todas las cervezas de los bares; Teatro escandinavo; etc.-; creando interesantes contrapuntos.

El cine es tema obligado en el libro. Y no podría ser de otro modo, ya que el autor demuestra ser un gran cinéfilo. Desde el mismo título: Cuentos de Cortometraje; Arteaga rinde homenaje al cine. Haciendo constantes referencias y guiños al lector, con respecto -al cine, en los títulos -El tigre se perfuma con dinamita; título de un film de Claude Chabrol-, y en la temática de algunos cuentos –El taxista, referencia al cine negro, policial-.

La gran capacidad de fabular que maneja Arteaga, le permite moverse con soltura y seguridad por los temas más disímiles, de filiación urbana. Pero su incursión en los terrenos de la temática rural -Sucedió en Pacaipampa, y Manan huyk'aqpas qonqasaqhu-, constituyen notables ejercicios de rigor compositivo que
evidencian la plana madurez alcanzada en este libro por Armando Arteaga.

Los protagonistas de los Cuentos de Cortometraje, transitan los caminos del amor, la violencia y la muerte, envueltos por un halo de nostalgia y poesía. Algunos toques de sano desenfado y buen humor, impiden que éstos tropiecen con las piedras de la solemnidad.

Cuantos da Cortometraje, es un libro que nos anticipa nuevos aires para la enrarecido literatura nacional.


Bibliografía:

-Cuentos de Cortometraje, Editorial Unión Libre, 2001 . Cuentos.
-Patrimonio arqueológico y arquitectónico de Soraya: Aymaraes, Apurímac, Edit. ITECA, 2000. Ensayo.
-Un amor en que aún, Edit. Unión Libre, 2000. Poesía.
-Callejón sin salida, Edít. Unión Libre, 1986.Poesía.


Arteaga.

 


Cuentos de cortometraje
Por Juan Carlos Lázaro


En un breve volumen de 80 pági­nas, de carácter antológico. Armando Arteaga ha reunido 25 relatos de la más variada temática. Los Cuentos de cor­tometraje (Unión Libre Editores) van desde páginas de corte netamente rea­lista a episodios fantásticos, y sus es­cenarios son unas veces la urbe y en otras la comunidad andina. Con excep­ción de un relato, cada uno de estos cuentos no sobrepasa las tres páginas. Arteaga maneja un estilo desenfadado y afectado por cierta irreverencia. Sus personajes son seres excéntricos, individualistas, reñidos con los convencionalismos. Algunos de sus re­latos de corte urbano rinden tributo al Cortázar de Rayuela. Cuando se desli­za por los terrenos de lo fantástico. Kafka asoma en sus páginas. Pero es en los relatos de corte andino donde Arteaga se esfuerza por ceñirse más a las reglas del cuento corto, con los re­sultados de originalidad, tensión y otros logros.
Arteaga (Piura. 1952) publicó anterior­mente dos colecciones de poemas: Callejón sin salida y Un amor en que aún. Y ha anunciado para este año Terra Ígnea (poesía).

De la "Revista Hechos&argumentos", Lima, 31 de Agosto de 2002.

noviembre 30, 2005

IV ENCUENTRO NACIONAL DE ESCRITORES "MANUEL JESÙS BAQUERIZO"

VISIÓN DE LAS LITERATURAS REGIONALES

Del 17 al 20 de Noviembre del 2005 en la calida ciudad de Ica, tierra del escritor A. Valdelomar y del pintor Servulo Gutierrez, con el auspicio del INC-Regiòn Ica, se desarrollò con exito este IV Encuentro que congregò a màs de 100 escritores de diversas partes del paìs.
Se presentaron ponencias, recitales y presentaciones de libros, al final hubo un almuerzo de camaraderìa con platos tipicos de Ica donde no faltò el pallar y el pisco.
Ica acogiò a los escritores con mucho beneplacito.
Entre los asistentes al IV Encuentro destacaron:
-Conferencia Magistral de Manuel Pantigoso: "Valdelomar, fundador de la crìtica literaria peruana a travès de una carta de Cèsar Atahualpa Rodrìguez".
-Conferencia Magistral de Leoncio Bueno: "Travesìa de un Creador".
-"El Escritor y su Tiempo" Josè Luis Ayala.
-"Literatura e Identidad Regional y Nacional" de Nestor Espinoza.
-"Sobre Gamaliel Churata" de Feliciano Padilla.
-"Responsabiliada social del escritor" de Luis Valdez Pallete.
-"Literatura Nacional" de Bruno Buendia Sialler.
-"Entre rabiones y voràgines: Literatura de la Selva" de Helmer Tutos Aranda.
-"Aproximaciòn a la nueva poesìa apurimeña" de Armando Arteaga.
-"Narrativa Andiana" Mark Cox.
-"Manuel J. Baquerizo" de Jesùs Cabel.
Hubieron recitales poèticos muy diversos, entro otros invitados: Mary Soto, Domingo de Ramos, Jorge Luis Roncal, Cristian Denegri, Felix Pacheco, Andrea Cabel, Alejandro Medina Bustinza, Julio Aponte, Bethoven Medina, Grupo Noble Katerba: Johny Barbieri, Luis Lagos, Ivan Yauri, Grupo Aedodosmil, Ricardo Ayllòn, la narrativa de Jorge Flores Aybar, y Zelideth Chavez, entre otros. En la parte musical acompañaron Julio Humala y Margot Palomino, y el Teatro de la UNICA.


En la foto: de izquierda a derecha: Manuel Pantigoso, Leoncio Bueno, Josè Luis Ayala, y Armando Arteaga.

DEL BARROCO LATINOAMERICANO/ Armando Arteaga

Imagen: Armand.


 DOS PERLAS EN EL MULADAR
Escribe Armando Arteaga.


 
I) DEL BARROCO: MOROCO Y MAROCO
 
 
Ingmar Bergman en su filme “El Silencio” –solo- a través de primeros planos -en vez de diálogos- que le sirven de soporte y medio expresivo para acentuar, y subrayar, instantes y dramas, nos trasunta el sentido y la significación de su universo poético y cinematográfico: la incomunicación humana. El autor es el demiurgo. “El Silencio”, es pues, ausencia de música, imagen. La música es una geometría de sonidos. El prisma de Boileau: es acústica.  Ritmos, sintaxis, y secuencias matemáticas: Bach, Haendel, y Monteverdi. Toda palabra es un camaleón, ese saurio que cambia de color en cada paisaje que se ubica. Y un filme, como un poema, es una forma de escritura, una metamorfosis. Adonr, Bernini, Vanbrugh, y Wren: fueron escritores del espacio barroco, también Boussuet en la oratoria, Corneille en la tragedia, Dryden en la sátira, Fielding en la novela, Gibbon en la historia, Góngora en la poesía, Gracien en el tratado filosófico, y en la pintura: Rembrant, Rubens, Ticiano, Tieprolo, y Velásquez.

Por lares “peruvianos”: ver “De lo barroco en el Perú” de Rafael de la Fuente Benavides (Martín Adán), y un poco más lejos: en “la entronización del gongorismo” como designa a este segmento literario Luís Alberto Sánchez, un indio ilustrado escribió su “Apologético” de Góngora: Juan de Espinosa Medrano (“El Lunarejo”). Obispo de Cusco, cura pueblerino de Calcauso, que tradujo a Virgilio del latín, y que escribía “silvias” en quechua, hebreo y castellano estupendo. Aparte de otros –churriguerescos- textos sobre Lima barroca -ciudad inexpugnable y del discurso hereotectónico- de los poetas místicos y de su vida conventual maravillosa, poco se ha escrito y se ha publicado apenas. El Padre Hojeda: su poesía casta,  en donde ocasionalmente se hace esta referencia espacial  “Ni del Perú los ídolos fingidos”. En Juan del Valle Caviedes: poeta de los “Cajones de la Ribera”,  siempre burlón y desdichado, elegíaco e ironista, poeta del amor y de la muerte, nuestro discípulo más cercano de Francisco de Quevedo.
 
En Pedro de Peralta y Barnuevo Rocha y Benavides (El Doctor Océano) : “Era Séneca extranjero y de Provincia conquistada”. Era culterano, transparente-oscuro, y académico: dominaba las matemáticas como la poesía, la música como la historia, la astronomía como la mineralogía y la medicina, activo defensor de la teoría atomística de Descartes contra las formas aristotélicas.

Peralta pensaba así:
 

“(La historia) es en fin un Poema de la verdad
sin metro; pues dexando a lo Poético la fábula,
la invención, la figura y el ritmo,
se tiene toda el alma
de la Poesía en su elegancia”.

Esa es toda nuestra tradición -moroca y maroca (europea: española y francesa)- literaria del barroco: se ven los cantos, se oyen los fulgores (Peralta).

Según Bataille, en “Lagrimas de Eros”, toda palabra está en el silencio. La noche hegeliana y el cuervo siguen siendo esa constante de relación que caracteriza a la poesía moderna, el “yo” del poeta proyectado hacia lo absoluto, desde “Igitur’ de Mallarmé hasta los surrealistas y los beatniks. El agua subterránea de la poesía es el agua que suena, en el silencio de la contemplación y el ocio creativo.

Nadie es más exacto para explicar este “silencio” que el poeta Eugenio Montale, cuando dice: ‘No, la poesía no es para mi una forma de iluminación. No emplearía esta palabra, porque cuando escribí mis poemas me hallaba en un estado de abulia, de apatía; no me pareció ser ‘un voyeur’, un iluminado. Pero si me parecía una liberación, una especie de parto. Una forma de conocimiento de un mundo oscuro que sentimos en torno a nosotros mismos”.

No a la renuncia del mundo subjetivo y la palabra, no a la desconstrucción individualista del poema. Sí a la interpretación, sí a la visión plural de las cosas. Para Góngora el poema es una metáfora del mundo. Para Buñuel el poema parece una imitación involuntaria del sueño, la luz que le es propia para hacer estallar el mundo.
 

Tal vez, un conocimiento por los abismos, una distancia entre el objeto y la conciencia, una manera de mirar el mundo: la poesía y la pintura de Michaoux, otavalos masticando ‘simora” o Ecuador, poema largo, montañas, granizadas, ¿música electrónica o cine underground?.

¿Qué nos quiso significar Ernst Munch en su cuadro “El Grito”?. Significar qué, en “El Grito”, contemporáneo y actual..., esa reducción de mar, muelle, colina, playa, y el gesto de una criatura que grita, en dónde no reconocemos ni rostro ni sexo definido, en la expresión. “El Grito” configura esa cara que llena el cuadro entero, llevado por ondas visibles de sonidos, una expresión simbólica y el horror strindbergiano del universo, un argumento, una iconografía social como en el filme “El Grito” de Michelangelo Antonioni, una neurosis. El poema tiene todo el espacio ante sí que necesita para ser verdad, realidad, o sueño. “El Silencio” y “El Grito”, filmes, se parecen en el vértigo, en el vértice de la pirámide común del véspero literario. El vermut de Venus, y el lucero cantado de la tarde. En el zenit, botes pescadores a la puesta de sol. Leer la novela “Cobra” de Severo Sarduy, bebiendo un ron y escuchado un son –montuno- cubano.

Montale en el poema “El Silencio”, explica la ausencia de música perfecta -que falta sonar en el mundo- para que estalle la belleza sin fin, la falta de rumor vital, de agua corriendo por colinas inútiles y desérticas, de un mundo inerte, en la vida cotidiana:

EL SILENCIO

Hoy hay huelga general.
No pasa nadie en la calle.
Sólo una radio portátil al otro lado de la pared.
Alguien debe vivir allí desde hace algunos días.
Me he preguntado que pasara con la producción.
La misma primavera tarda bastante en producirse.
Anticipadamente, han apagado la calefacción.
Se han dado cuenta de que es inútil el servicio postal.
No es un gran mal el retraso de las funciones normales.
Es fatal que algún engranaje no engrane.
Hasta los muertos están agitados.
También ellos forman parte del silencio total.
Tú estás bajo la lápida. De nada vale
despertarte
pues siempre estás despierta. Incluso hoy,
que hay sueño universal.

Cada uno de estos versos podría ser como los planos de un filme; unidos por un montaje lineal de lectura; encontraremos todo el infierno de un hombre contemporáneo, desde diferentes perspectivas, o de varios hombres “unidimensionales” en diferentes planos de tiempo y espacio.
Aquí tiene vigencia Kierkegaard que consagra a la existencia el plano de lo fundamental en la realización humana.

Volviendo al poema de Montale. Cuando terminamos de leer el poema “El Silencio”, toda la oscuridad del mundo se ha iluminado, singularidad y pluralidad de significados. La crudeza sutil sartreana nos invade, bien sabemos que para explicarnos este poema:

i: un marxista, podría encontrar en todo este silencio la presencia de la revolución;

ii: un freudiano, la invocación a la mujer extraviada con el tiempo y la memoria, el sueño, el poema onírico, que vuelve a recuperarla como una obsesión a través del tiempo en el espacio “unidimensional” de un hombre que es contemporáneo a nosotros, inmerso en el tedio urbano: Italia, el industrialismo, la ciudad, los artefactos, los mecanismos sociales, etc. Quizás, un nihil expresionista. Pero, ¿Quién es ese hombre contemporáneo?. ¿Montale?. ¿El proletariado?. ¿Un burgués?. ¿El obrero de Milán?. ¿El poeta?. ¿El macho al asedio de la hembra?. Un silencio, un grito o un mensaje social;

iii: un estructuralista, encontrará un código singular de sema único, o tal vez algo plural y/o polisemico.

Una respuesta breve es el poema. La búsqueda de lo poético donde todo tiene un sentido pitagórico, aun el sin sentido de los objetos mismos: un universo donde todo tiene que ser explicado por la poesía. ¿Es este el contra-sentido ideológico de nuestra época, del universo que le ha tocado vivir al poeta?. Bajo el dominio del hombre, todo carece de sentido dentro del dominio humano sin lo poético, hasta “lo poético” mismo. Es la ley, el movimiento, la cosmología del lenguaje, etcétera.

Estamos, en el lenguaje del “sin sentido”, la poesía exige que el poeta no pierda su naturaleza. La afirmación de su yo no será más que la afirmación de los demás. Cuando J. Pollock nos describe su participación en su proceso pictórico nos dice: “No abrigo ningún temor en cuanto a tener que introducir cambios, destruir la imagen, etc., ya que la pintura posee una vida propia. Yo procuro hacer salir la luz”. Y hasta cuando F.L. Wright en tantas de sus contradicciones describe: “La noche no es más que una sombra proyectada por el sol”. Todo nos remite a la contemplación solitaria.

A Montale, al poeta, solo le queda contemplar, y el silencio, esa nostalgia por querer “ver” desde su propio mundo la realidad, escribir y poetizar “lo real” desde su propia perspectiva individual.

Junio, 1974.

II) DEL UNIVERSO POETICO

Las leyes del universo poético son los resultados de nuestra capacidad de observación. La teoría es el resultado del efecto sobre la causa.
¿Cual es la mecánica de los cuerpos reales en el mundo real?. La respuesta es el poema de la cosmovisión.

Discorse e Démostrazioni Mateimatiche in torno a due nuove science, de Galileo, es el primer monumento de la sociedad histórica contra la Inquisición de la Imaginación. Luego, en el flujo de la historia, vendrán otras formas de miradas analíticas: Newton, Cópernico, Kepler, Descartes, Kant, Mendeleiev, Gauss, Einsten, Rusell, Godel, Hilbert, Reiman, Hausdorff, Brower, etc.

Parámetro: “E1 conjunto de todos los puntos se llama “espacio” de n dimensiones”
Idea: Copernico sería, entonces, el primer romántico.
Otra Idea: Los poemas mejores logrados habrían sido escritos en libros de poesía aun no editados, ad. infínitum.
Vg.: J.L. Borges describe espacios. Bibliotecas, ad infinitum. Dios sería el autor de todos los libros raros de Babilonia.

En “La Chinoise” de Godard: los nombres de Shakespeare, Diderot y Racine, Voltaire y Flaubert, Proust y Kafka, son borrados de una pizarra, la mano titubea y vuelve a borrar: P-i-r-a-n-d-e-l-o, solo queda Brecht.
¿Qué significa esto?. En el código de Godard: Brecht es el único autor que ha logrado resolver y superar el dilema entre tradición y vanguardia, que ha logrado la unidad entre arte y política.

Xántico de la literatura. Xilografía de la experiencia humana. Xilófono de otras voces. Equis, incógnita que determina una ecuación cuadrática en un libro de álgebra analítica, el yambo de la vida.

Jugando con las letras de la palabra Brecht, recordando el teorema: El número de permutaciones de n objetos diferentes es:
n
P = P = n! de la siguiente manera:
n n n

Brecht, 6 letras, 6P6= 6! = 6 x 5 x 4 x 3 x 2 x 1 = 720 formas.


Uno, escribe, luego, existe: la escritura, el poder y la fascinación de las palabras, entonces, aparece la literatura: L’etranger de Camus, Hace un año en Marienband de Alain Robbe-Grillet, La hierba de Claude Simon, marcando los limites de la “nouveau-roman”, la contenida objetividad que ha caracterizado a la “escuela de la mirada”.Libros libres, aburridos.

Las cifras y las letras se han encontrado infinitas veces en la historia de la cultura, el hombre las inventó para ser feliz, y por eso miles de años más tarde, para no aburrirnos y no aburrirse: Robert Musil empieza así El. Mirlo: “Los dos hombres, a los que debo presentar antes de contar las tres historias cuyo narrador no está de más conocer, eran amigos desde niños: les llamaremos A-uno y A-dos. Por cierto, una amistad que se conserva desde la infancia, más significa cuanto más viejo se vuelve uno.”

La muerte del personaje en la novela, el cálculo y la geometría, y la experimentación del lenguaje, que tanto aplaude el grupo Tel-Quel, con su Teoría de Conjuntos, nos vuelve al dilema exacto de la cifra y la palabra. Con tal que la belleza no muera y que la geometría no se vuelva pintura, creo que vale la experimentación.

Noviembre, 1974.

Del libro de crítica “Escritos Desterrados”.

noviembre 29, 2005

EL “PERFIL DE FRENTE” DEL POETA JUAN LUIS VELASQUEZ GUERRERO.


Imagen: Armand.

EL “PERFIL DE FRENTE” DEL POETA JUAN LUIS VELASQUEZ GUERRERO.

Por Armando Arteaga.


Nadie puede dejar de desconocer que en Piura -como decía Enrique López Albujar- todo lleva el sello del sol, y que en Ayabaca -como decía el profesor José Ignacio Páucar Pozo- una neblina casi londinense nos levanta en las mañanas. En esa Ayabaca lejana, brava y romancesca, había nacido el poeta y pintor Juan Luis Velásquez Guerrero (n. 1903- m.1970), de quién describiremos sus avatares de viajero y su testimonio errante por el mundo.
Fue allí en Ayabaca que ví por primera vez un ejemplar del libro “Perfil de frente” (Poesía, 1924) guardado en manos de un familiar cercano del legendario Elio Portocarrero , un líder campesino y protagonista de la insurrección del Cerro Negro, en 1965. Este familiar de Portocarrero me prestó el conducente ejemplar que abriera para mí las páginas del paisaje poético de J.L: Velásquez. Recuerdo haber copiado a mano en un cuaderno: Piura, Meridiana Ecuatorial, Nocturno, Charlie Chaplin, y Relatividad Generalizada, poemas que en ese momento me llamaron la atención.

Luis Alberto Sánchez escueta el vanguardismo de “Perfil de frente” como absolutamente tempestivo. De virtual audacia, llama la atención por la “gegentail” del título del poemario. Refiere que el primer verso del poema Piura: Qué soledad sin soledad siquiera, recuerda a Vallejo en “Los heraldos negros”. Acepta la abundancia de imágenes en que recala la obra de J.L. Velásquez. Los versos comprimidos. El peregne “estado de inteligencia” de una poesía hecha a pura metáfora.

Muy a la altura de otros poetas locales que irradiaron el vanguardismo literario de esa época que publicaron en la revista Prisma como Juan José Lora (Diánidas, 1925), Emilio Armaza (Falo, 1926), Nazario Chávez Aliaga (Vértice, 1925), Guillermo Mercado (El oro del alma, 1924), Alejandro Peralta (Ande, 1926), Fidel A. Zárate Plascencia (Bella inutilidad, 1924), Julián Petrovick (El cinema de Satán, 1926), Alberto Guillen (Deucalión, 1920), Jacobo Huewit (n. 1900, De la fuente del silencio), Nicanor de la Fuente (n. 1904, Aire), Luis Berninzone (n. 1899, Walpúrgicas, poemas), entre otros, vivieron el entusiasmo “ultrista” desatado por Trilce (1922) de César Vallejo.

Más al norte del Grupo Norte comparte J.L.Velásquez esa soledad quimérica y provinciana con otro poeta ayabaquino Juan María Merino Vigil (n. 1906) que escribiendo desde su hacienda San Pablo mantiene una obra casi inédita, con poemas publicados dispersos de impecable factura como : Golondrina, El bebedor de crepúsculos, Los puertos, Nocturno, y Los bajeles blancos,
José Carlos Mariátegui saluda desde la revista Mundial (31-10-1924) en “Poetas nuevos y Poesía Vieja”, este predecir sobre ambos poetas que es bastante ilustrativa: “Juan María Merino Vigil acusa en sus versos y en su prosa un temperamento lírico y panteísta de insólitos matices. Juan Luis Velásquez, niño- poeta o poeta- niño, tiene la divina incoherencia de los inspirados. Hay en su pequeño libro algunos bellos disparates y dos o tres notas admirables”. Sumemos a esta perspectiva regional de poetas piuranos, también, la presencia literaria de Hildebrando Castro Pozo (n. Ayabaca, 1890), que en 1923 publicará “Celajes de la sierra (Leyendas y cuentos andinos)”, y más tarde “Del ayllu al cooperativismo socialista” (1936) y “Las comunidades indígenas del Perú” (1945).

Un poco más lejana está la aureola literaria de Pedro Elera (n. Huancabamba, 1820), su poemario “Plegarias de un ciego” (1873) le merecen, aunque no, una nota impropia e injusta: “sus versos vulgares y flojos, se salvan por la sinceridad de los lamentos en que a veces lo hacía prorrumpir su desventura”, en “Carácter de la literatura del Perú independiente” por José de la Riva Agüero .

Años después este devenir poético de poetas de Ayabaca va a enriquecerse con la presencia de Florencio de la Sierra (n. 1903,, seudónimo de Florentino Galvez Saavedra), distinguido precursor del folklore y el indígenismo literario norteño con sus libros de poemas: “La danza de la serpiente” (1963) y “Aúllan los perros “ (1931); y con el aporte educativo de Manuel Vegas Castillo (Ayabaca, 1895), en el campo de la historia, la arqueología y la literatura (su libro “Bronces Históricos).

Sobre este marco literario local, surge el cosmopolitismo andante de J.L: Velásquez, que es obra también del sol piurano y el frío ayabaquino. Como en los cuadros rembradtnescos de Merino, las audacias pictóricas de Montero y el lirismo ardiente de Salaverry, advertido por López Albujar.
Luis Monguio en “César Vallejo, Vida y Obra” explica el exílio europeo del poeta de “Intensidad y Altura” que compartió entre sus intimos amigos a J:L. Velásquez, a Pablo y a Xavier Abril, sus compatriotas peruanos.

Velásquez emigró a París y derrochó su peculio, dice L.A. Sánchez. El poeta “hizo” política, fue deportado de Paris a Madrid junto a Vallejo. Más tarde, en Mexico, fue secretario de Trotski, publicó varios libros de poesía “María de los remedios”, “Soledad de soledades y fraternidad porvenir”, aparte de escribir “Einstein” (Mexico, 1961). Se dedicó también a la pintura.

Bién, ha dicho, de esta intensa actividad poética, ensayística y periodística, el poeta Marco Martos: “Raro magín el suyo, inteligencia fuera de lo común, podría hablar o escribir con igual versatilidad de las teorías de Einstein, de las leyes del mercado, de la poesía de Breton o de los postulados de Trotski". Su obra está dispersa en libros y revistas, por varias partes del mundo, es algo que deberíamos rescatar.

Del libro: “LA LITERATURA EN PIURA”.

noviembre 28, 2005

APROXIMACIÓN A LA NUEVA POESIA APURIMEÑA

APROXIMACIÓN A LA NUEVA POESIA APURIMEÑA
(A PROPÓSITO DEL LIBRO “OJOS TOCUYO” DE ALEJANDRO MEDINA BUSTINZA).

Por Armando Arteaga.


Hurgando en el remoto paisaje de la literatura apurimeña uno se encuentra con los orígenes tan lejos de la oralidad que se pierde esta decisión de la investigación literaria en la noche de la historia,
La literatura quechua es parte fundamental para el espacio literario apurimeño. Territorio de antiquísimas ocupaciones poblacionales ha sido depositario de múltiples espacios culturales, desde los ccechuas, los waris, los chankas y los inkas, donde ha predominado la proyección del quechua y el aymará (muy antiguo). Pero sobre todo el quechua, y después el castellano.
La historia de la literatura apurimeña que nos interesa delimitar, esta vez, para el campo estricto de la poesía, empieza con los Chankas, esa confederación tribal de Huancavelicas, Rukanas, Poccras, Vilcashuamán-Morochucos, Soras, Quechuas-Andahuaylas, y Uranmarkas.
No es tema de esta aproximación literaria indagar sobre la presencia y prestancia de lo quechua y lo aymará (más difícil todavía) en la literatura oral de Apurímac. Existió y existe actualmente esta presencia lingüística del quechua, y con grandes perdidas irremediables en la memoria de estos pueblos apurimeños, invertebrados por la morfología geológica y su bella geografía dispersa (Raimondí lo llamó “el papel arrugado”), con grandes obras perdidas en la memoria de estos pueblos, pero manteniéndose aún en harauis, huaynos y hauylias que aún perduran en los cantos y fiestas de estas poblaciones. José María Arguedas hizo un excelente trabajo de campo en 1942 por la provincia de Grau recopilando de los aravicos actuales por ejemplo el “Carnaval de Tambobamba”, más tarde “El Carnaval de Abancay”.
Aunque a los chankas les borraron de todas las páginas antiguas, los propios inkas, sus adversarios, el anónimo “A todas las Huacas” tiene una referencia especifica al Chanca Hiracochan, y hay un sin número de aportes de la poesía quechua apurimeña. En la poesía contemporánea Lily Flores es su más destacada representante apurímeña prestigiando el aporte femenino y tierno en la poesía sureña.

Para la historiografía literaria, el primer intento de interpretación y afirmación se da en “El Aprendiz de Rico” de don Pedro Espinosa de los Monteros, cura y vicario del Pueblo de San Grabiel de Guancarama (Andahuylas), escribe tanto en prosa como en poesía del amaneramiento culterano, suscritos estos a la orden entre 1654 y 1665.
Existen otros documentos de valor antropológico que testimonian la costumbre del nativo aravico que cuenta la historia oral y del escribidor castellano que traduce y recopila. Por ejemplo el “Documento de Uranmarca” con “Partida de descarga” del 22/07/1558, que se remonta en la memoria hasta 1218 firmado por Diego Maucayalli P. que encontré en un deposito de una notaria pública de Andahuaylas.

“Estos documentos contemporizados con cada uno de los sucesos enunciados expresan la increíble coherencia con la realidad y su marca histórica. Hemos contrastado cada acontecimiento, personajes y datos, se ha podido verificar la certeza de cada detalle. La escritura en cada documento varía y ha sido realizado con la intensión de perdurar en la memoria colectiva de la comunidad, “nobis impoerat ut loqueamur” nos manda que hablemos lo que narra. Tal vez estos documentos hayan sido copiados de los originales escritos en pellejos de llamas, y más tarde traspasados al papel, por diversos escribidores o calígrafos que denotan pericia en la grafía y hasta academicismo en la redacción, que hacían de secretarios en las asambleas comunales” (1)

El más alto exponente de la literatura apurimeña, aparte de J. M. Arguedas, es Juan Chancahuaña, cura pueblerino nacido en Calcauso-Antabamba que llegó a ser obispo y es reconocido universalmente con el nombre de Juan de Espinosa Medrano “El Lunarejo” por su “Apologético a favor de D. Luis de Góngora “ y por “La novena Maravilla”. Además de una voluminosa obra escriba en latín que los peruanos ignoran por no haber
traducciones y por desidia mezquina. La obra literaria de El lunarejo ha merecido el reconocimiento de la crítica entre otros de Mario Vargas Llosa, Luis Loayza, y Dámaso Alonso, entre más de doscientos escritores y críticos nacionales e internacionales que hemos recopilado. El Lunarejo escribió también en quechua “autos sacramentales”, entre ellos “El hijo prodigo” original único que se exhibe con orgullo en el Museo de Berlín.

Los textos de José María Arguedas recogidos en la zona de Abancay y Andahuaylas no están libres de algunas interpolaciones lingüísticas de época que los van modificando, es uno de los más grandes escritores, por méritos propios de la literatura contemporánea actual. Su obra es vasta y se ocupa de la problemática apurimeña vigente.

Cuando uno estudia la literatura local de Apurímac, y en especial la poesía uno se encuentra con un sin número de obras, escritores y poetas de significado valor que son ignorados y no conocidos por el mundo académico e intelectual del país. No todos tiene un significado trascendental para la poesía, pero los nombro para su conocimiento y atención futura para próximos estudios y recitales sobre la obra poética de estos. :

Abel Gutiérrez Ocampo, Jorge Flores Ramos, Arturo Flores Garcilaso, Edgar VilIanueva Nuñez, Sixto Bendezú Gutiérrez, Luis Rivas Loayza, Abelardo Pinto Ballón, Calixto Apaza Gómez, Hilda I. Delgado Vivanco , Hernán Hurtado Trujillo, Rodolfo Sánchez Garrafa, Rubén Humberto Jara, Julio César Zanabria, Juan Espinosa Medrano, Miguel Beingolea Suárez , Ricardo Calderón Gutiérrez, Rene Alarcón Montoya, Lily Flores Palomino, Alcides Acuña Arias, Meylin Enciso Rivera, Edmundo Delgado Vivanco, Manuel Gustavo Manrique, Darwin Soto Elguera, Delfín Montoya Cruz, José María Arguedas, Hugo Tello Prada, Erasmo Montoya Obregón, Humberto Urquizo Ocampo, Alex Martínez, Zolia Aguilar Pinto, Federico Latorre Ormachea, , Miguel A Delgado Vivanco, Joaquín Jara Elguera, Toribio Paniura, Saúl Rojas Vázquez, Ipenza Hermoza de Barrios, Julio C. Zanabria Hermoza, Luis Alberto del Pozo Moras, Julia Bolaños de Gutiérrez , José J. González Castañeda, Milciades Montoya Obregón, Lina Chauca Loayza, Vilma Estela Robles Miranda, Humberto Collado Román , Juan José Flores, Guillermo Viladegut Ferrufino, Marcial Ponce de León García, James Oscco Anamaría, Humberto Urquizo Ocampo, Fredy Amílcar Roncalla, William Hurtado de Mendoza, Feliciano Mejía, Nilo Tamaylla, y Alejando Medina Bustinza, entre otros.
Estoy preparando una Antología de la Poesía Apurimeña, y esta primera aproximación me ha servido para destacar los apartes sustanciales de los nuevos poetas como Fredy Amílcar Roncalla (n. Chalhuanca, 1952) por su “Escritos Mitimaes” ( New York, 1998), Nilo Tomaylla (Mamara, 1953) por su “Espantapájaros” (Cusco, 1975), Feliciano Mejía (Abancay, 1950) por sus ”Poemas racionales” y en “Le Journal des Poéts”. Estos tres poetas son trotamundos. Roncalla vive en New York, Tomaylla en Bruselas y Mejía en París.

Por otra parte, el libro “Los versos del camino” (Abancay, 1993), de Hernán Hurtado Trujillo, expresa convicción y compromiso con la palabra escrita. Y, los poemas de “Ojos Tocuyo”(Lima, Aedosmil, 2004) de Alejandro Medina Bustinza alcanzan un buen nivel de intensidad poética, aportando una terca reivindicación de la palabra lírica dentro del aporte del “quechuañol”, vital y con un gran sentido de lo espontáneo que le dan su poesía un tono directo y sencillo. Poesía esencial para comprender el transe espontaneo de la actual poesía apurimeña.

Para terminar, quiero expresar mis condolencias a los apurimeños por el vil asesinato de James Oscco Anamaría en circunstancias macabras y oscuras que deben investigarse y esclarecerse, dignas de la ficción policial de “Los crímenes de la calle Morgue” de Edgar Allan Poe.
No hay mejor homenaje “in memorian” par James Oscco que recordarlo con sus propias palabras en su poema:

SUSPIROS DE OCTUBRE

En el río de tus sueños quisiera naufragar para acariciar el universo
de tus deseos. En la fragancia de tus pétalos quisiera embriagarme
para liberarme de las noches ya lesionadas.
En el rocío de tu sonrisa quisiera navegar y bañarme para la fiesta
de octubre: agria, revoltosa, dulce, tierna y de paz.
Déjame cantar y danzar en la melodía de tu suspiro
de muña, retama, paloma, cantuta y de calandria.

Saludo a la fuerza telúrica de la nueva poesía apurimeña, y en especial a este libro “Ojos Tocuyo” del poeta Alejandro Medina Bustinza, el popular “Apu Runco”. Gracias.

--------------
(1) “Uranmarca, el pueblo de Abajo”, Armando Arteaga, Iteca-Municipalidad de Uranmarca-Sociedad Representativa de Uranmarca, Comunidad Campesina de Uranmarca, (Marzo 2003).

(*) Texto para la presentación del libro “Ojos Tocuyo” de Alejandro Medina Bustinza en la Escuela Superior de Folklore José María Arguedas. Lima, 27/10/2005.

Imagen: Armand.

JAMES OSCCO ANAMARIA, UN POETA APURIMEÑO




JAMES OSCCO ANAMARIA,
UN POETA
APURIMEÑO



POEMA DE JAMES OSCCO ANAMARIA

SUSPIROS DE OCTUBRE

En el río de tus sueños quisiera naufragar para acariciar el universo de tus deseos. En la fragancia de tus pétalos quisiera embriagarme para liberarme de las noches ya lesionadas. En el rocío de tu sonrisa quisiera navegar y bañarme para la fiesta de octubre: agria, revoltosa, dulce, tierna y de paz. Déjame cantar y danzar en la melodía de tu suspiro de muña, retama, paloma, cantuta y de calandria.

8/12/2003 .


REQUIEM PARA JAMES

James Oscco Anamaría era un joven poeta apurimeño, nacido en las frías estancias del centro poblado de Calcauso, la tierra donde naciò Juan de Espinosa Medrano, distrito del mismo nombre en la provincia de Antabamba, distrito que lleva el mismo nombre de El Lunarejo de donde he publicado mi libro "Plan de Desarrollo Integral Para El Distrito Juan de Espinosa Medrano", lugar que he visitado un sin numero de veces y donde he proyectado un Museo de Sitio para el autor de "El Hijo Prodigo". Allí queda aún la casa donde nació y vivió El Lunarejo. Hijo de campesinos de la comunidad de Calcauso, era una promesa para la joven poesía apurìmeña, junto a Toribio Paniura y Saùl Rojas (también de Calcauso), Alejandro Medina, y Hernán Hurtado, entre otros.La ultima vez lo encontré en Abancay, trabajaba como profesor. Su muerte trágica no debe quedar impune, debe investigarse los motivos de este asesinato tan cruel. Aunque era un poco esquivo y callado, me entrego unos poemas suyos inéditos que guardo por algún lugar de mis archivos, voy a buscarlos para que se publiquen. La última vez que estuvimos con Alejandro Medina en Abancay, no vino a nuestro encuentro, sus motivos tendría. Siempre fue amable conmigo y respetuoso de lo realizado en mi aporte como arquitecto para Calcauso. Andaba de profesor universitario en Abancay que ya es una ciudad cosmopolita y peligrosa de noche, no estaba incluido en la Antología de la Poesía Apurìmeña que publicò Federico Latorre Ormachea, y reclame al mismo Federico por su ausencia. Después,  Federico prologó uno de sus poemarios.Averiguare un poco más sobre este crimen y les daré mi opinión Todos los poetas de Lima lo ignoraron olímpicamente, tan ocupados como estaban mirándose al espejo del Rìmac. Que pena, James ser arrojado en un costal por el majestuoso paisaje de Pachachaca, celebrado por viajeros como Raimondi y Wiener.Sentados en una piedra frente a la Iglesia Virgen del Carmen de Calcauso, ese majestuoso templo de piedras y pircas, hablamos de ti, recordándote con Oscar Paniura Navarro, profesor y hombre visionario de Calcauso. Te recordaremos siempre, hasta pronto James.

Armando Arteaga.


PARA JAMES

Es James, poeta y profesor universitario, nació hace 35 años, en Calcauso, el mismo centro poblado de Antabamba-Apurímac-Perú donde nació Juan de Espinosa Medrano, él mismo se decía: soy lunarejo, así se llaman sus paisanos de Calcauso. Entre sus libros publicados recuerdo: "Wakcha Gaviota", "Relampagos de amor", "Siempre seré águila", allí como en el poema " Suplica de Octubre" se adelanta a los acontecimientos sucedidos, escribió: seré alimento de los condores, de los pumas... Lo han asesinado, este caso supera la ficción de "Los crímenes de la calle Morgue" de Poe.    (A.A).