septiembre 24, 2012

HISTORIA PERSONAL DE LA POESIA PERUANA [MEMORIAS] / Roger Santiváñez

HISTORIA PERSONAL DE LA POESIA PERUANA [MEMORIAS] / 

Roger Santiváñez

VERANO 1974

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Lima. Desciendo de un Aero-Perú en el Jorge Chávez. Son las seis de la tarde de un fresco día de enero. Mi padre me manda a la casa de su hermana Emma en Villacampa, Rímac.  En realidad, dicha jato es propiedad suya pero se la ha entregado a mi tía, quien debió dejar la casa que rentaba en Pueblo Libre, mientras mi padre –simultáneamente- sacaba a sus inquilinos de Villacampa. He viajado a Lima para trasladarme a San Marcos después de un año en la Universidad de Piura. Estando en mi ciudad natal –otoño 1973- fallece el profesor , escritor  y periodista Néstor Martos –amigo de mi padre y maestro mío de historia del Perú en la secundaria-. Con este motivo llega a Piura para los funerales, su hijo  el poeta Marco Martos. Voy a su encuentro, le doy el pésame y él me cita para la tarde del día siguiente. Esa fue mi primera conversación con un poeta.  Nunca dejaré de agradecerle a Marco aquella jornada. Nos pasamos varias horas leyendo un folder que contenía los poemas que yo había escrito hasta la fecha. Fue mi primera gran lección de poesía, tan es así, que los textos que a Marco le gsutaron, fueron los que reuní en una colección denominada Entre el paraíso y el infierno que obtuviera el primer premio de poesía en los IV Juegos Florales de la UDEP en diciembre de 1973.

A los pocos días de mi arribo a Lima, fui a buscar a Marco Martos a la Ciudad Universitaria de San Marcos. Pero no lo encontré. Entonces, deambulando por el pabellón de Letras –guiado sólo por una intuición- me acerqué a un señor de simpática pinta y le pregunté si conocía a Marco. Este señor me atendió muy cordialmente y luego de enterarse de mi nombre, me dijo ‘ah, sí, yo te conozco. Martos me pasó tu poema’, Lo que había sucedido es que en el verano de 1973, tras leer Hipócrita Lector y Estos 13, yo me había atrevido a remitirle –sin conocerlo- un texto a Marco Martos, desde Piura. Y él se lo había pasado a Francisco Carrillo, director de la inolvidable y legendaria Haraui, quien en persona –para mi sorpresa y emoción- era el señor que estaba hablando conmigo en ese instante. ‘Pero, vente conmigo’ me dijo, ‘yo voy a ver a Marco ahorita en Barranco’.Así fue como en su amplio, elegante y cómodo automóvil nos desplazamos por la costa verde –desde San Marcos- hasta el departamento que Paco tenía empezando la quebrada que baja hacia los baños, junto al Puente de los suspiros.

Descendimos luego caminando hasta Barranquito. Allí en la arena estaba Marco Martos. Luego de saludarnos me presentó  a Hildebrando Pérez y a Carlos Garayar, sus compañeros y amigos de Hipócrita Lector. Junto a ellos tomaba el sol Esther Castañeda con su truza amarillo patito. Luego de disfrutar de la playa por un buen rato, enrumbamos hacia Barranco, y en el camino -casualmente-  nos encontramos con un muchacho de largos rizos dorados e inconfundible look hippie que iba abrazado de su musa. Eran José Rosas Ribeyro y Margarita Caballero. Naturalmente esa tarde recibí mi primera lección –por parte de Marco, Hildebrando y Carlos- acerca de Estación Reunida, el grupo de los poetas niños como ellos llamaban al colectivo de Rosas, Elqui Burgos, Tulio Mora y Oscar Málaga. Otra vez en el departamento del gran Paco Carrillo –jamás escatimaré mi palabra de reconocimiento a su extraordinaria calidad humana e intelectual- vi una enorme pila de libros de poesía peruana contemporánea, disperdigados por toda la sala. Marco me explicó entonces que estaban preparando una antología que se denominaría  33 poetas 33. De Vicente Azar a Enrique Verástegui libro que lamentablemente no llegó a ser publicado.

Marco Martos tuvo la gentileza de invitarme a proseguir la conversación en su casa de La Capullana. Hasta allí llegamos en un Venegas desde la plaza de Barranco. Almorzamos y luego me pasé toda la tarde hablando de poesía con el poeta de Cuaderno de quejas y contentamientos (1969) y de Naranjita (aparecido en Hipócrita Lector 1) respectívamente el libro y el poema de Marco que a mí más me gustaban en aquellos días. En un momento de la tarde mi amigo me permitió entrar a su excelente biblioteca y allí pude disfrutar un rato largo –solo- de los estantes enormes que cubrían toda la pared del recinto.  Al final, me obsequio un libro (Los Comentarios Reales de Antonio Cisneros) y me prestó otros, entre los que recuerdo uno de Atila Joszef, el gran poeta húngaro, que a mí me había llamado la atención al descubrirlo –justamente- en Hipócrita Lector. Hacia el crepúsculo Marco me dio direcciones para salir hasta la Av. Atocongo, donde tomé un microbús hacia Lima, la dorada.

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Un buen día de aquel verano adolescente de 1974 –todavía no había cumplido los 18 años- leí en el periódic o el anuncio de un recital de poesía joven.  Era en Barranco, pasaje Tumay. Me interesé en el tema y tomé un 73-M hasta la entrada de ese distrito y preguntando llegué al número indicado.  En la puerta estaba parado un señor con un cuaderno bajo el brazo. Se trataba de un hombre de un poco más de cuarenta años, mestizo, con una mirada inteligente y bondadosa. Nos dimos cuenta que ambos estábamos allí por el mismo motivo, así que nos presentamos mutuamente. Era Félix Puescas Montero, un personaje inolvidable para todo aquel que tuvo la dicha de conocerlo. De pronto se abrió la puerta y apareció Isaac Rupay, joven poeta del que yo había leído poemas en el tabloide de Hora Zero de marzo de 1973, quien visiblemente demacrado e intrigado nos hizo pasar a la sala. Allí pudimos convencernos que se trataba de una broma de mal gusto. Alguien había puesto ese aviso en el periódic o-anunciando un recital inexistente- por jugarle una mala pasada al buen Isaac.  Contrariado por la situación, Rupay tuvo la caballerosidad de departir un rato con nosotros e invitarnos un refresco para el calor. El conocía a Félix Puescas de la bohemia literaria del centro de Lima, así que aclarado el equívoco, nos despedimos cordialmente. Esa fue la primera y la última vez que vi a Isaac Rupay, miembro de la segunda generación horazeriana de la etapa fundacional, 1970-1973. El joven poeta había nacido con una dolencia congénita en el corazón y falleció en abril de ese mismo 1974. En su memoria debemos recordar que él fundó la revista La tortuga ecuestre  cuyo primer número salió en enero de 1973 –en el cual se presentan, entre otros- buenos poemas del propio Isaac, de Elías Durand –el poeta rock de Hora Zero- y de Juan Carlos Lázaro su emblemátic o franz / historia de un gusano, que era mi favorito de ese ejemplar. Yo supe de la aparición de esta revista desde Piura, y se la encargué a mi padre, quien me la compró en Lima en uno de sus viajes.

Con Félix Puescas decidimos regresar al centro de Lima. Una vez en la intersección de Tacna y Colmena, me propuso caminar hasta el Palermo mítico bar de escritores, intelectuales y artistas del que yo había tenido noticia a través de Estos 13 (1973) la singular antología de la generación de 1970 que JM Oviedo preparó para Ediciones Mosca Azul. El Palermo tenía una notable tradición en las letras peruanas desde la década de 1950. Mientras enrumbábamos por la Colmena –a la altura del Tívoli ,otro famoso bar de artistas- nos encontramos con un muchacho de lentes cuadrados y abundante, lacio pelo negro. Era el joven poeta Armando Arteaga, quien luego de que Félix me lo presentara, desapareció entre el gentío de la avenida, asegurándonos que en un breve rato llegaría al Palermo. Al enterarme de su apelativo recordé que yo había leído un poema suyo que me había gustado bastante en el número 2 de La Tortuga ecuestre, emisión publicada con el espacio donde debe ir el nombre del director en blanco. Luego me enteraría que cerca de Isaac Rupay –en la fundación de la revista- había estado Gustavo Armijos, quien luego de una diferencia entrambos , había continuado con la publicación desde el tercer número y hasta el día de hoy. Por su lado, Isaac Rupay fundó una nueva revista Eros de la cual solo salió un muy buen número hacia fines de 1973. Aquí Rupay contó con la valiosa colaboración de Enrique Verástegui, José Cerna, Vladimir Herrera y  Santiago Lopez Maguiña. Eros ha entrado en la historia de la poesía peruana también porque allí se dieron a conocer los famosos tres poemas que iniciaron la leyenda de la joven poeta suicida de los 70s María Emilia Cornejo.

Entré al Palermo con Puescas y no sé cómo nos hemos sentado en una mesa donde estaban Juan Carlos Lázaro, Fredy Roncalla y Guillermo Falconí. Recuerdo que Lázaro hablaba apasionadamente de sacar una nueva revista de poesía. Todos exteriorizábamos entusiasmo ante la idea. De pronto apareció Armando Arteaga, cumpliendo su promesa. Allí hemos estado como hasta las nueve o diez de la noche, momento en que Félix y los muchachos me han acompañado hasta la esquina de Colmena y Tacna donde abordé el micro que me llevaría hasta mi alojamiento en el Rímac. Meses después –estando en Piura- me enteraría de la salida de aquella revista de la que hablaba Juan Carlos Lázaro, con el cortazariano nombre de Cronopios. Vino con poemas de su editor,  de Guillermo Falconí , Vladimir Herrera y Fredy Roncalla. También poesía visual de Jorge Pimentel, a quien –justo- habíamos divisado desde lejos aquella noche en el Palermo. Pimentel –a la sazón- acababa de regresar de España con su libro Ave Soul bajo el brazo y –diríamos trotaba como un caballo dentro de las inmediaciones del bar,elegantísmo con  terno y chaleco azul.  Por esos días me compré un ejemplar de Ave Soul en el legendario Kiosko de Don Néstor Jáuregui en la esquina de Azángaro y Parque Universitario, en la Colmena. Yo era asiduo de este maravilloso puesto de expendio poético. En una de esas visitas mías aquel  enero conocí allí al joven poeta Bernardo Rafael Alvarez –recien llegado de Pallasca así como yo de Piura- quien poco después publicó su primer libro ‘Aproximaciones & Conversaciones’

 
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A partir de esa noche Armando Arteaga se convirtió en un visitante asíduo de mi habitación en Villacampa. Caía en cualquier momento y siempre era bien recibido. Hablábamos animadamente de poesía y salíamos a caminar por el centro de Lima, una de las pasiones principales de Armando . En una de sus visitas mi nuevo amigo me invitó a ir a una fiesta que habría en la casa de Elsa Sánchez León en Miraflores. Quedamos en encontrarnos frente al Haití. A eso de las seis y media de la tarde del día fijado, vi aparecer a Armando, al lado de Luis La Hoz y su esposa Marilyn Palacio junto a Oscar Aragón, y a Rocío La Hoz – hermana de Lucho- y más atrás a Fernando Ampuero. Cuando llegamos al apartamento de Elsa, allí estaban Fredy Roncalla e Ivonne Río, José Oviedo, Vladimir Herrera y Oscar Málaga. Fue una noche de ron con coca-cola, de ‘Pronto llegará el día de mi suerte’la canción de Héctor Lavoe y Willy Colón que rayaba en todo Lima y por supuesto temas de los Beatles y los Rolling Stones. Recuerdo que en un momento conversé con Herrera, quien al yo decirle que había leído sus poemas publicados en Haraui y en Eros, me respondió: ‘Ah, esa es mi prehistoria’. La gente bailaba y las parejas constituidas se besaban bajo la gran noche veraniega de ventanales abiertos y brisas refrescantes. Era mi primera fiesta de poetas, tras mi llegada a Lima. Gracias Elsa por esa hermosa ocasión. Para mí, Elsa Sánchez León –por su atractiva personalidad, cultura e inteligencia- es la musa de aquel grupo generacional que- como escribió Lucho La Hoz en ‘Auki’-  se inicia con El Oro de Acapulco.

En efecto, tal había sido el nombre de la plaquette con poemas de La Hoz y Oscar Aragón –publicada hacía poco- que Armando me había obsequiado en una de sus primeras visitas a mi casa. El Oro de Acapulco aludía a un verso de Rodolfo Hinostroza en Contranatura, el cual a su vez traduce del inglés ‘golden Acapulco’: un tipo de marihuana de ribetes roji-dorados famosa en México y USA en la época de los hippies. A mí me encantó esa plaquette, Cuadernos de Berlioz, ediciones La Joven Parca. Hasta ahora recuerdo el poema de Lucho: Constanza, cuyo arranque decía: ‘A mi no me jode el viento’ y culminaba rezando: ‘Hapiness is a warm gun, los pájaros y los que me robaron la alegría’ con cita a esa rara y hermosa canción de los Beatles en el disco blanco, que escuchábamos hasta morir en casa de Nicolás Yerovi –sita en Francia, Miraflores- adonde Lucho nos llevaba con frecuencia. También recuerdo su poema ‘Arte Poética’ que mencionaba a Bob Dylan, pero lo más impactante para mí fue el poema ‘Contemplación de una muchacha que monta en bicicleta’ de Oscar Aragón, sin duda una de las muestras más rotundas del talento estríctamente lírico de este poeta amigo mío, con quien me sentaba en La Sevillana, cerca de su casa en Enrique Palacios, con las chatas de ron de aquel tiempo, para ver desaparecer el sol de ese verano sobre los techos de Miraflores.

Comencé a parar con ellos. Con Armando, Lucho y Oscar. Nos encontrábamos en el Wony por las mañanas y empezabamos temprano. O sino de frente en la casa de Lucho en Corpac.  Salíamos a Barranco o a cualquier sitio. El asunto era caminar, explorar la ciudad. Dar vueltas por San Felipe, por ejemplo con una nigeriana que yo había traído de un viaje medio hippie que hice hasta Arica en Chile. Y por las noches siempre al Wony con Armando. Una de esas noches –un domingo exáctamente- conocí allí a Enrique Verástegui, quien estaba acompañado por Enriqueta Beleván. Me sorprendió que Enrique hubiera leído un poema y entrevista míos que hacía poco –en diciembre de 1973-se había publicado en ‘Amigos’ la revista de la Universidad de Piura. Tomamos unos cuantos tés o cafés y nos despedimos. Yo estaba feliz porque admiraba la poesía de Verástegui –como casi todo el mundo en ese momento- dada a conocer en su primer libro ‘En los extramuros del mundo’. Armando –aunque tambien la estimaba mucho- se mostraba más frío, disociador, y le tomaba el pelo a mi exhultación juvenil cuando me acompañaba por la Colmena hasta Tacna para tomar mi carro.

Los fines de semana Armando me iba a ver para quitarnos al cine-arte de San Marcos, cuyas funciones se ofrecían en el sexto piso del Ministerio de Trabajo. Recuerdo que una de las primeras películas que vimos fue ‘América, América’ de Elia Kazan. Impresionante la gesta de la inmigración –en este caso desde Turquía a principios del siglo XX- hacia los Estados Unidos. A Armando le gustaba salir caminando por la Av Salaverry, Wilson y hasta el Wony por la Plaza Francia, mientras discurría sobre el filme que habíamos espectado. El había estudiado cine en la Academia de Robles Godoy, así que era un experto. Puedo decir que entre esas caminatas y las palabras previas a cada funcion de Juan Bullita, se fue formando mi gusto por las películas de cine-club. Allí aprendí mucho sobre la nouvelle vague francesa, el neo-realismo italiano, el free cinema inglés, el cinema novo brasilero, el nuevo cine latinoamericano, la escuela de Nueva York, el cine de los paises socialistas; todo procedente de las neovanguardias de los 50s y  60s, cuando no el cine negro yanqui de los 40s, o las obras maestras de los grandes autores. En una de aquellas salidas del Ministerio de Trabajo Armando me presentó a Santiago Lopez Maguina, un excelente pata , que había publicado poesía en Haraui y La Tortuga Ecuestre, siendo luego de la partida de Eros. Yo conocía su nombre, así que nos relacionamos rápidamente. Con Armando o a veces sólo con Santiago caminábamos por la ruta ya mencionada hasta el centro, mientras mi nuevo amigo teorizaba sobre el pensamiento de los formalistas rusos, el círculo de Praga, los estructuralistas franceses –ya fuera en literatura, antropología o psicoanálisis- . Era una delicia para el intelecto escucharlo a grandes tramos. De rato en rato yo lo interrumpía con un comentario, una pregunta o una duda. Y entonces Santiago proseguía sobre el punto. A veces me decía: ‘Me gusta conversar contigo. Esto me ayuda a precisar y a formalizar mis planteamientos’.Al año siguiente, en 1975, cuando llegué a San Marcos, ya tenía mi pequeña base semiótica para asistir a los cursos de Luis Fernando Vidal, Desiderio Blanco y Raúl Bueno.

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Una tarde que fui solo al cine-club de Salaverry me tocó ver la famosa obra ‘Los paraguas de Cherburgo’ con la insuperable Catherine Denueve. Estando en Piura yo había oído muchas veces a mi padre ponderar esta película. Y también la música de la banda sonora, portadora de un dispositivo lírico y nostálgico devastadores. Salí de la función atribulado, pensando que en mi tremenda soledad yo debía buscar una chica. Que yo también tenía que vivir el amor, un tipo increíble de amor, así como el de la pareja de la pantalla. Entonces recordé a Patricia.

Ella había sido mi enamorada sin que yo lo supiera en el verano piurano de 1969. Sucede que en enero de ese año –por primera vez asistiría junto a los patas de mi barrio, Santa Isabel en Piura- a una fiesta de cumpleaños con chicas. Era el santo de Pulga, chapa de Edgardo Valdiviezo Arrese. Así fue como conocí a Patricia. Ella era una linda niña en el apogeo de la pubertad, con su minifalda amarillo patito y pulquérrima blusa blanca.El asunto es que otro pata de la collera de Santa Isabel –Pachy De Armero- se templó de ella –ignorando que yo también pasaba por la misma circunstancia- y formalmente se hicieron enamorados, aunque Patty muy sutilmente me demostraba su verdadero amor por mí. Poco después –a fines del verano- ella se trasladó a Lima con toda su familia y nunca más volví a tener noticias suyas. Es decir, sí tuve: me llegó una carta de amor a poco de su partida, pero Pachy recogió la misiva del correo del barrio –pendejamente porque era amigo del empleado de aquella oficina- y me la mostró celoso e intrigado. A mí me dio rabia que hubiera interceptado mi carta. En un arranque la hice pedazos y lo dejé parado en la esquina donde nos reuníamos. Perdí el contacto con Patricia.

Varios  años después, en el verano de 1972, no se qué extraña nostalgia tuve de mi recordada amiga de la pubertad y conseguí su dirección en Lima. Le escribí y ella me contesót: “Veo que mis cartas son respondidas alguna vez, en algún año”. Cruzamos un par de epistolares  mensajes aquella vez y nuevamente perdimos el contacto. Hasta aquella tarde cuando salí del cine-arte de San Marcos en 1974 e impactado por “Los paraguas de Cherburgo’ decidí ir en su busca a Barboncito, un agrupamiento residencial cerca de la Av. Arequipa en Miraflores sobre la Av. Aramburú. Tenía en la memoria la numeración exacta, de modo que pude llegar a mi destino. Serían las siete de la noche cuando toque la puerta de su apartamento, pero Patty no estaba. Sin embargo al día siguiente me encontré con ella y empezó ese romance con el que había soñado después de la película.
Con Patricia deambulábamos por las calles del Centro de Lima. Una vez compramos unos vasos en Marcazzollo en la Av Abanacy y nos fuimos a un parque de Jesús María a estrellar los cristales contra el muro, sólo por el acto de liberación que eso nos significaba. Sentíamos tan fuerte la represión de la sociedad sobre nosotros, en aquellos días adolescentes que buscábamos romperla de cualquier modo. También nos gustaba frecuentar los acantilados del Parque Salazar al final de Larco, ahí nos pasábamos las horas contemplando el mar de Lima con sus chalanitas lejanas. O lateábamos hasta el Olivar de San Isidro –desde la casa de Patty- para disfrutar de su íntima frescura bajo los frondosos ficus y el olor de las buganvillas, aislados del mundo real y del tráfago citadino. Nos encantaba tendernos en la grama besándonos dulcemente hacia el atardecer, dueños de todo y de nada, con nuestra sana manera de sentirnos apasionadamente locos de amor, en medio de una ciudad que todavía era desconocida para mí y que Patty con su delicada apostura me descubría cada día.

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Pero llegó un momento en que tuve que partir a Piura de regreso, convocado por mi padre –después de haberme inscrito para dar el examen de traslado a San Marcos- .  Antes de mi vuelta a la soleada tierra natal hice un viaje hasta Arica, en Chile, cruzando la frontera por el sur del Perú.  Marché con dos amigos de mi coelgio en Piura, Oswaldo Angulo y Pulga Valdiviezo. Estando en Arica nos dedicamos a vagar por la ciudad y sobre todo por la playa La Lisera donde conocimos a unas chicas, quienes nos dijeron para ir por la noche a una espectacular discoteca llamada La nueva generación. La plata se nos acabó a los tres días, así que tuvimos que volver. Pero nos pasamos una brevísima temporada excelente con nuestras amigas chilenas. Peluza Thompson era el nombre de la linda muchacha con quien me tocó explayarme en La Lisera respirando el aroma salino del mar frente al morro de Arica, después de bailar en la discoteca Another Day de Paul Mc Cartrney y Mind Games de John Lennon que aquel verano hicieron furor.

Cuando volví a Lima desde Tacna en un Tepsa –viaje alucinante de casi 24 horas- leí en el periódico acerca de un homenaje que se le tributaría a Emilio Adolfo Westphalen, quen regresaba al Perú después de muchos años de ausencia. Tomé la 59 B en la esquina de la casa de mi tía Emma  en Villacampa y bajándome en la primera cuadra de Abancay me dirigí al salón de actos de la Casa de Pilatos, en Ancash donde funcionaba el INC. Comenzaba a caer la noche veraniega cuando principió la ceremonia. En la mesa se encontraban Ricardo Silva-Santisteban, Javier Sologuren, Francisco Bendezú, Carlos Germán Belli y el propio Westphalen. Ni bien se había iniciado el evento y Francisco Bendezú tomó la palabra. Dijo que todos los que estaban en la mesa eran poetas como correspondía que fuera, menos una persona –afirmó-  “ y entonces pregunto” –clamó levantando la voz: ¿Qué hace aquí Ricardo Silva-Santisteban que no es poeta?

-No he publicado todavía ningún libro –replicó el aludido- pero sí soy poeta. Y tan es así que en 1964 gané el primer premio en el concurso de poesía de San Marcos. Y tú Paco fuiste miembro del jurado –concluyó

-Como sería de malo que ni siquiera me acuerdo –retrucó Bendezú

En ese momento Javier Sologuren cogió el micrófono y expresó lúcidamente que nadie estaba en ese recinto para escuchar ese tipo de discusiones, sino para rendirle homenaje al gran poeta Emilio Adolfo Westphalen y que él no se merecía tan bochonorsa situación. El público respondió con una sonora ovación. Y el acto continuó.  Pero Paco Bendezú volvería a la carga poco después. Durante sus intervenciones varios de los presentes habían mencionado a Octavio Paz en referencia al surrealismo en Latinoamérica y a propósito de Westphalen. De súbito se oyó un golpe de mano sobre el verde tapete  de la mesa y la voz de Bendezú tronó a los cuatro vientos:

-¿Hasta cuándo vamos a seguir hablando de Octavio Paz?

Silencio total en la sala. Entonces Paco observando al público, continuó:

-Veo que aquí hay muchos poetas. Yo quisiera preguntarles: ¿Quién de ustedes ha aprendido algo de Octavio Paz?

-!Todos, todos! –gritó Enrique Verástegui que estaba apostado –junto a Tulio Mora-en el balcón de afuera del salón de actos. En ese instante vi abandonar el sitio a Marco Martos haciendo un gesto de desagrado.
Por fín el evento prosiguió y a la salida me encontré con Mito Tumi. Con él nos dirigimos hacia la Plaza San Martín. Allí nos pasó la voz brevemente Oscar Aragón.  Y de pronto se nos acerca Jorge Pimentel que venía por la Colmena Izquierda caminando solo.Buscando un café, nos metimos a uno en la esquina de Cueva y Carabaya. En realidad era una cantina bastante desolada.  Esa fue la primera vez que conversé con el co-fundador de Hora Zero (el otro es Juan Ramírez Ruíz). Aragón ya se había ido, así que Mito, Jorge y yo nos sentamos a platicar un ratón.  Recuerdo que hablamos de Ave Soul el libro pimenteliano que acababa de salir. Mito Tumi opinó que era una poesía más cuidada que la de Kenacort y valium 10 –opera prima de Jorge- a lo que éste replicó: ¿Y qué te parece el poema que he publicado en Posdata? –Ah, eso está mejor –concluyó Mito refiriéndose a Camino pedregoso texto que había aparecido en la revista que por esos días dirigía Alfredo Barnechea. Yo –por mi parte- le pregunté a Pimentel si se iba a reorganizar Hora Zero (disuleto a la sazón), y Jorge me respondió: “Uff, ése es un trabajo enorme”. Sin embargo, tres años después –en 1977- él rearmó el Movimiento, esta vez con el concurso de Tulio Mora (aunque ya no participaría Juan Ramírez Ruíz) como ya es historia. Volví luego a Piura, como queda dicho, por una breve temporada, premunido de mi mejor descrubrimeinto de esa época: Contranatura de Rodolfo Hinostroza, la edición de Barral que me conseguí en la librería de Juan Mejía Baca.  [CONTINUARA]
 
Ver: 

septiembre 22, 2012

PRIMER ENCUENTRO DE ESCRITORES Y ARTISTAS: MOYOBAMBA

PRIMER ENCUENTRO DE ESCRITORES Y ARTISTAS 
MOYOBAMBA 28 Y 29 SETIEMBRE 2012


Expositores Invitados:

Oswaldo Reynoso Díaz (Lima)
 Carlos Garrido Chalén (Tumbes)
Armando Ayarza Uyaco (Iquitos)
Luis Salazar Orsi (Rioja)

Organiza: 
Asociación Cultural Luis Hernán Ramírez Mendoza.

PROGRAMA DE LA IV FERIA DEL LIBRO DE BERNAL: 27-30 Setiembre 2012



PROGRAMA DE LA IV FERIA DEL LIBRO DE BERNAL  
   

El Instituto para la formación de la lectura en el Perú (INFOLECTURA) con el patrocinio de la Municipalidad Distrital de Bernal, organiza la IV FERIA DEL LIBRO DE BERNAL “Félix Puescas Montero”, la misma que se llevará a cabo del 27 al 30 de setiembre, cerrando las actividades de aniversario de este distrito, ubicado en la Provincia de Sechura, Región Piura. Este evento cultural permitirá fomentar la lectura y elevar la cultura de los habitantes del distrito de Bernal y toda la región Piura.
La IV Feria del Libro de Bernal contará con la presencia de 35 personalidades de la literatura, el arte y la cultura en general. Entre los invitados de honor estará el laureado con el Premio Casa de las Américas de Cuba, Dante Castro Arrasco, y el reciente premio de novela corta del Banco Central de Reserva, Carlos Rengifo. Entre los escritores piuranos de renombre, estarán Alberto Alarcón, Armando Arteaga y Juan Félix Cortés.
También vienen Willy del Pozo (Ayacucho), Miguel Ángel Vallejo (Lima), Ricardo Ayllón (Chimbote), Alejandro Benavides, Carlos Sánchez Vega, Domingo Varas, Luis Flores Prado, Robert Jara, Josué Vallejos, Miguel Arbildo, Víctor Gómez, Omar Aliaga (Trujillo), William Guillén (Cajamarca), Darío Vásquez Saldaña (San Martín), Samuel Ancajima (Tumbes). También los piuranos Teodoro Alzamora, Cosme Saavedra, José Lalupú, Fabián Bruno, Reynaldo Cruz, Jorge Tume, Abelardo Alzamora, Wilfredo Temoche, Eugenio Amaya, Gilberto Vegas, Santos Fiestas, entre otros.
Dentro del marco de esta Feria del Libro, se tiene previsto el testimonio de los escritores, presentaciones de libros, expo-venta de libros a precios populares, promociones del plan lector, conferencias magistrales y debates. Asimismo, espectáculos musicales con la presentación del cantautor latinoamericano “Rasu Ñiti”, El Grupo Folklórico “Namul” de Guadalupe (La Libertad), la peña criolla “Trovadores de Chepito” y los hermanos Rumiche Fiestas de Sechura. También números de teatro, mimo y cuentacuentos, a cargo de “Los comediantes itinerantes” de Trujillo y el mimo internacional Julio Pinedo.
Esta es una propuesta cultural diferente y única en toda la región Piura, por lo que los organizadores invitan a las familias piuranas a disfrutar de los cuatro días de Feria, del 27 al 30 de setiembre, en la Plaza Cívica “Ramón Castilla”. Las actividades se inician a partir de las 9 a.m. hasta las 9 p.m. y el ingreso es libre.

Programa
Jueves 27 de setiembre

09:00 a.m. Apertura de stands
10:00 a.m. Ceremonia de Inauguración.
- Palabras de bienvenida, a cargo del alcalde Félix Ayala Cherre.
- Declamación poética, por el escritor Willy del Pozo.
- Participación musical del cantautor latinoamericano “Rasu Ñiti”.
- Palabras de agradecimiento, a cargo de Jorge Tume, presidente de la Comisión Organizadora.
- Palabras de inauguración.
- Brindis de honor.
11:00 a.m. Testimonio: “Mi vida y la literatura”, a cargo del escritor Armando Arteaga.
Feria rodante: Lectura de cuento y poesía por los propios escritores.
- Coronado: Willy del Pozo y Carlos Rengifo.
- Chancay: Darío Vásquez y Alejandro Benavides.
12:00 a.m. Conferencia: “Te hablo de mi libro”.
- “La danza de los espíritus”, a cargo del escritor Williams López.
- “La elefanta Flor”, a cargo del escritor Miguel Ángel Vallejo.

04:00 p.m. Espectáculo musical, a cargo del cantautor latinoamericano “Rasu Ñiti”.
05:00 p.m. Presentación de los libros:
- “Hablando al amor”, del escritor Willy del Pozo.
- “El dolor en los labios”, del escritor Carlos Rengifo.
06:00 p.m. Conferencia: “Froilán Alama, un personaje de novela”, a cargo del escritor Teodoro Alzamora Lozano.
07:00 p.m. Testimonio de vida y obra, a cargo del escritor Carlos Rengifo.
08:00 p.m. Recital poético-musical.
Poetas: Armando Arteaga, Willy del Pozo, Samuel Ancajima y Ricardo Ayllón.
Cantautor latinoamericano “Rasu Ñiti”.

Viernes 28 de setiembre

09:00 a.m. Espectáculo de cuentacuentos, a cargo de “Los comediantes itinerantes”, de Trujillo.
10:00 a.m. Conversatorio: “Sechura y su literatura”, a cargo de los escritores Eugenio Amaya, Gilberto Vegas y Santos Fiestas.
11:00 a.m. Conferencia: “Te hablo de mi libro”.
- “Besos volados”, a cargo del escritor Ricardo Ayllón.
- “El churre del escapulario”, a cargo del escritor Juan Félix Cortés.
Feria rodante: Lectura de cuento y poesía por los propios escritores.
- Chepito: Miguel Ángel Vallejo y Santos Fiestas.
- Santo Domingo: Carlos Rengifo y Teodoro Alzamora.
- Onza de oro: Eugenio Amaya y Alejandro Benavides.
- I.E. Baltasar Ramos Juárez de Rinconada Llícuar: Armando Arteaga y Darío Vásquez.
12:00 a.m. Show humorístico “El taita Serapio”, a cargo del escritor Willy del Pozo.

04:00 p.m. Espectáculo de teatro, a cargo de “Los comediantes itinerantes”, de Trujillo.
05:00 p.m. Conferencia: “La cultura y los medios de comunicación”, a cargo del periodista y escritor Reynaldo Cruz.
06:00 p.m. Presentación de libros sobre la Provincia de Sechura, a cargo del Dr. Raúl Mendoza Agurto.
- Presentación del libro “Nuevos relatos amazónicos”, del escritor Darío Vásquez Saldaña.
07:00 p.m. Conversatorio: ¿Qué hacer para que nos gusten los libros?, a cargo de los escritores Ricardo Ayllón y Armando Arteaga.
08:00 p.m. Recital poético-musical.
Poetas: Juan Félix Cortés, Reynaldo Cruz, Alejandro Benavides y Wilfredo Temoche.
Cantautor latinoamericano “Rasu Ñiti”.

Sábado 29 de setiembre

09:00 a.m. Espectáculo de cuentacuentos, a cargo de “Los comediantes itinerantes”, de Trujillo.
10:00 a.m. Chulucanas y su literatura.
Presentación de los libros:
- “Es la garúa, Haikus”, del escritor José Lalupú.
- “Relatos de La Encantada”, del escritor César Elías Preciado.
- “Cuenta el Ñañañique”, de escritores de Chulucanas.
11:00 a.m. Conversatorio: “La columna, el último refugio del escritor de periódico”, a cargo de los periodistas Omar Aliaga (diario Correo, de Trujillo), Renato Sandoval (Diario Correo, de Piura) y Domingo Varas (Docente universitario de Trujillo).
12:00 a.m. Testimonio: “¿Por qué me hice escritor?”, a cargo del escritor Dante Castro Arrasco.
12:45 a.m. Espectáculo de mimo, a cargo del mimo internacional Julio Pinedo.

04:00 p.m. Espectáculo de teatro, a cargo de “Los comediantes itinerantes”, de Trujillo.
05:00 p.m. Guadalupe y su literatura.
Presentación de los libros:
- “Nostalgia de barro”, del escritor Robert Jara.
- “Ficciones de un pajarillo”, del escritor Josué Vallejos.
- “El jilguero y otros cuentos”, del escritor Miguel Arbildo.
06:00 p.m. Conferencia: “Te hablo de mi libro”.
- “77+7 nanocuentos”, a cargo del escritor William Guillén Padilla.
- “Pescador de olvidos”, a cargo del escritor Víctor Gómez.
- “El cencerro dorado”, a cargo del escritor Cosme Saavedra.
07:00 p.m. Conversatorio: “Los cincuenta años de ‘La ciudad y los perros’, novela de Mario Vargas Llosa”, a cargo del docente universitario Domingo Varas.
08:00 p.m. Recital poético-musical.
Poetas: Alberto Alarcón, Luis Flores Prado, Fabián Bruno y Cosme Saavedra.
- Grupo Musical “Namul”, de Guadalupe (La Libertad).
- Grupo Musical de los Hermanos Rumiche Fiestas (Sechura).

Domingo 30 de setiembre

09:00 a.m. Espectáculo de mimo, a cargo del mimo internacional Julio Pinedo.
10:00 a.m. Homenaje al poeta piurano Félix Puescas Montero, a cargo de los escritores Armando Arteaga, Alberto Alarcón, Jorge Tume y el Dr. Raúl Mendoza Agurto.
Participación musical: Cantautor “Rasu Ñiti” y Grupo “Namul”.
11:00 a.m. Conversatorio: “Mitos y realidades del plan lector en el Perú”, a cargo de los escritores Ricardo Ayllón y Alejandro Benavides.
12:00 a.m. Testimonio: “¿Para qué sirve la literatura?”, a cargo del escritor Dante Castro.
12:30 a.m. Peña Criolla.
01:00 p.m. Clausura de la Feria.

BANDERA BLANCA ANUNCIANDO LA CHICHA DE JORA 



Ver:


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septiembre 18, 2012

IV Feria del Libro en Bernal

El Tiempo:
http://gua30.wordpress.com/2012/09/26/feria-del-libro-en-bernal/

IV Feria del Libro en Bernal

Textos:Correo correopiu@grupoepensa.pe |Fotos:Correo

16 septiembre 2012 | Bernal -
El Instituto para la formación de la lectura en el Perú (INFOLECTURA), con el patrocinio de la Municipalidad Distrital de Bernal, organiza la IV FERIA DEL LIBRO DE BERNAL, la misma que se llevará a cabo del 27 al 30 de setiembre, cerrando las actividades de aniversario de este distrito, ubicado en la Provincia de Sechura, Región Piura.
Este evento cultural permitirá fomentar la lectura y elevar la cultura de los habitantes del distrito de Bernal y toda la provincia de Sechura.
Este año se contará con la presencia de 35 escritores, poetas, músicos y actores de diferentes regiones del país. Entre ellos tenemos al gran novelista Carlos Calderón Fajardo (Puno) y al Premio Casa de las Américas Dante Castro (Lima).
También estarán presentes Carlos Rengifo, Miguel Ángel Vallejos (Lima), Willy del Pozo (Ayacucho), Ricardo Ayllón (Chimbote), Alejandro Benavides, Carlos Sánchez Vega, Bethoven Medina, Domingo Varas, Julio Pinedo, Luis Flores Prado (Trujillo), William Guillén (Cajamarca). Además, estarán los piuranos Alberto Alarcón, Armando Arteaga, Luis Eduardo García, Teodoro Alzamora, Cosme Saavedra, José Lalupú, Fabián Bruno, Reynaldo Cruz, Jorge Tume, Eugenio Amaya, Gilberto Vegas, Santos Fiestas, entre otros.
Se hace la cordial invitación a toda la comunidad norteña del Perú, en especial a la región Piura, para darse cita a la Plaza Cívica "Ramón Castilla" de Bernal, y disfrutar de estos cuatro días de actividades culturales, en los que se ofrecerán presentaciones de libros, ofertas editoriales, promociones del plan lector, conferencias magistrales, talleres, actividades infantiles, así como espectáculos musicales, de teatro y de mimo.
Las actividades se inician a partir de las 9 de la mañana, y el ingreso es libre.
Ver: 
Diario Correo de Piura
RPP

septiembre 15, 2012

XI ENCUENTRO NACIONAL DE ESCRITORES “MANUEL JESÚS BAQUERIZO”



XI ENCUENTRO NACIONAL DE ESCRITORES  
“MANUEL JESÚS BAQUERIZO”


  Homenaje a los creadores cajamarquinos
Cajamarca – Perú, 14 al 17 de noviembre de 2012

CONVOCATORIA

Una de las preocupaciones permanentes de los lectores y trabajadores de la literatura es la existencia de una visión hegemónica, sesgada y unilateral de la producción literaria en el país, distante del curso real, diverso y multinacional que ésta tiene. Tal constatación conlleva a desplegar un esfuerzo colectivo que se proponga aportar sustantivamente en la tarea de develar el rostro real de la creación literaria y la reflexión teórica y crítica en nuestro país.

El XI Encuentro Nacional de Escritores “Manuel Jesús Baquerizo” es un espacio orgánico cultural que reunirá de la manera más amplia posible a todos los escritores, investigadores, docentes, estudiantes, editores y promotores, residentes en el país o en el extranjero, estableciendo al mismo tiempo un esfuerzo conjunto con músicos, artistas plásticos, científicos sociales, con el fin de valorar la trascendencia de la obra literaria y cultural de la literatura cajamarquina así como desarrollar los puntos del temario.

En este sentido, convocamos a los creadores, estudiosos, editores y promotores y trabajadores del arte y la cultura en general a participar en el XI Encuentro Nacional de Escritores «Manuel Jesús Baquerizo” y a hacer de éste un importante y trascendente espacio de diálogo, debate y divulgación de ideas y propuestas,  de intercambio cultural, y al mismo tiempo un escenario en donde los trabajadores de la literatura de nuestros países y regiones se hermanan, unen voluntades, ideas, proyectos culturales y fortalecen planteamientos.


TEMARIO

        El temario que desarrollará el XI Encuentro Nacional de Escritores “Manuel Jesús Baquerizo” es el siguiente:
1. Trascendencia de  la vida y obra de los escritores Mario Florián, Alfonso Peláez Bazán, Demetrio Quiroz Malca y otros creadores cajamarquinos.
2. Literaturas regionales en el Perú. Literatura cajamarquina.
3. Literatura, sociedad y educación.


SEDE

Ciudad de Cajamarca

ACTIVIDADES

1. Ponencias y conferencias: Estarán a cargo de escritores invitados por la Comisión Organizadora. Además, los escritores participantes podrán inscribir sus ponencias enmarcadas en el temario del  Encuentro enviando una sumilla de 15 líneas a las direcciones electrónicas que se consigna en la presente convocatoria, hasta el 15 de octubre de 2012. Las ponencias calificadas por el Comité Académico integrado por docentes de la UNC y la UNMSM, formarán parte del Programa del Encuentro.

2. Mesas de debate: Serán constituidas por 4 escritores y abordarán los diversos puntos del temario.

3. Lecturas y presentaciones de libros: Se organizarán mesas de lectura conformadas por escritores previamente inscritos y calificados por la comisión organizadora. La presentación de libros podrá igualmente ser solicitada por email hasta el 30 de octubre del 2012. Se acompañará 3 ejemplares, alcanzados a la Comisión, para ser donados a la biblioteca del Gremio de Escritores del Perú, a la Biblioteca del Gobierno Regional de Cajamarca y a la Biblioteca del Concejo Provincial de Cajamarca. La Comisi3n Organizadora podrá programar la presentación de obras literarias y actos de homenaje y reconocimiento que considere de trascendencia. Los libros a presentarse deberán haber sido editados en el presente año.

4. Conferencias en instituciones educativas y gremiales: Se programará lecturas y conversatorios en instituciones educativas y sociales de Cajamarca.

5. Feria de libros y revistas: Durante el Encuentro podrán participar en la Feria de libros los autores, promotores y editoriales, sin ninguna restricción, previa coordinación con la Comisión Organizadora.

6. Actividades culturales: Se programará eventos artísticos. Habrá además exposición de pintura.

7. Turismo: Paseo de confraternidad de los escritores asistentes.

COSTOS

Inscripción (incluye certificación)
-Asistentes en general:
Profesionales:  S/. 20.00
Estudiantes  :  S/. 10.00

AUSPICIO

Municipalidad Provincial de Cajamarca
Municipalidad Distrital de Baños del Inca, Cajamarca
Universidad Nacional de Cajamarca


Informes e inscripción

gremio_de_escritores @yahoo.es

Sede del Gobierno Regional de Cajamarca

Por la Comisión Organizadora

Federico García Hurtado
Presidente del GEP

César Aliaga Díaz
Vicepresidente del Gobierno Regional de Cajamarca

septiembre 11, 2012

PRESENTACION "ULISES Y TAYKANAMO EN ALTAMAR" DE BETHOVEN MEDINA




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 Ayer en la presentación del libro "Ulises y Taykanamo en altamar" de Bethoven Medina: Roberto Rosario Vidal, Gonzalo Espino, Bethoven Medina, Fransiles Gallardo, Jorge Roncal y Armando Arteaga.

septiembre 08, 2012

Michel Houellebecq: Jacques Prévert es un imbécil

  Michel Houellebecq

Jacques Prévert es uno de esos hombres cuyos poemas aprendemos en el colegio. Resulta que amaba las flores, los pájaros, los barrios del viejo París, etc. Pensaba que el amor alcanzaba su plenitud en un ambiente de libertad; en general, estaba más bien a favor de la libertad. Llevaba gorra y fumaba Gauloises; a veces la gente lo confunde con Jean Gabin; por otra parte, fue él quien escribió los guiones de El muelle de las brumas, Las puertas de la noche, etc. También escribió el guión de Los niños del paraíso, considerado su obra maestra. Todas éstas son buenas razones para aborrecer a Jacques Prévert; sobre todo si uno lee los guiones que Antonin Artaud escribió en la misma época y que nunca se rodaron. Es lamentable comprobar que ese repugnante realismo poético, cuyo principal artífice fue Prévert, sigue causando estragos, y que la gente se lo atribuye a Leos Carax como si fuera un halago (del mismo modo que Rohmer sería sin duda un nuevo Guitry, etc.). De hecho, el cine francés nunca se ha recuperado de la llegada del sonoro; acabará enterrado por su culpa, y bien está.

En la posguerra, más o menos en la misma época que Jean-Paul Sartre, Jacques Prévert tuvo un éxito enorme; a uno le impresiona, a su pesar, el optimismo de esa generación. En la actualidad, el pensador más influyente sería más bien Cioran. En aquella época escuchaban a Vian, a Brassens… Enamorados que se besuquean en los bancos públicos, boom de natalidad, construcción masiva de viviendas de protección oficial para alojar a toda aquella gente. Mucho optimismo, mucha fe en el porvenir y un poco de imbecilidad. Es evidente que nos hemos vuelto mucho más inteligentes.

Prévert tuvo menos suerte con los intelectuales. Sin embargo, sus poemas rebosan de esos estúpidos juegos de palabras que gustan tanto en Bobby Lapointe; pero es cierto que la canción es, como suele decirse, un género menor, y que hasta los intelectuales tienen que distraerse. Cuando abordan los textos escritos, su auténtico medio de sustento, se vuelven implacables. Y el «trabajo del texto», en Prévert, siempre es embrionario; escribe con nitidez y verdadera naturalidad, a veces incluso con emoción; no le interesan ni la escritura ni la imposibilidad de escribir; su gran fuente de inspiración es, ante todo, la vida. Así que, con pocas excepciones, se ha salvado de las tesis de tercer ciclo. No obstante, ahora ha entrado en la Pléiade, lo cual constituye una segunda muerte. Ahí está su obra, completa y fijada. Es una magnífica ocasión para preguntarse por qué la poesía de Prévert es tan mediocre, hasta el punto de que uno siente a veces, al leerla, una especie de vergüenza. La explicación clásica (porque su escritura «carece de rigor») es completamente falsa; en realidad, a través de sus juegos de palabras, de su ritmo leve y nítido, Prévert expresa a la perfección su concepción del mundo. La forma es coherente con el fondo, que es lo máximo que se puede exigir de una forma. Por otra parte, cuando un poeta se sumerge hasta ese punto en la vida, en la vida real de su época, juzgarle según criterios meramente estilísticos sería un insulto. Si Prévert escribe, es porque tiene algo que decir; eso le honra. Desgraciadamente, lo que tiene que decir es de una estupidez sin límites; a veces da náuseas. Hay chicas bonitas y desnudas, hay burgueses que sangran como cerdos cuando los degüellan.

Los niños son de una inmoralidad simpática, los gamberros son seductores y viriles, las chicas bonitas y desnudas entregan su cuerpo a los gamberros; los burgueses son viejos, obesos, impotentes, están condecorados con la Legión de Honor, y sus mujeres son frígidas; los curas son orugas viejas y asquerosas que inventaron el pecado para impedir que vivamos. Ya sabemos todo esto; podemos preferir a Baudelaire. O incluso a Karl Marx, que por lo menos no se equivocó de diana al escribir que «el triunfo de la burguesía ha ahogado los estremecimientos sagrados del éxtasis religioso, del entusiasmo caballeresco y del sentimentalismo barato bajo las aguas heladas del cálculo egoísta». La inteligencia no ayuda en absoluto a escribir buenos poemas; sin embargo, puede impedir que uno escriba poemas malos. Jacques Prévert es un mal poeta, más que nada porque su visión del mundo es anodina, superficial y falsa. Ya era falsa en su época; ahora deslumbra por su nulidad, hasta el punto de que toda su obra parece derivarse de un tópico gigantesco. A nivel filosófico y político Jacques Prévert es, sobre todo, un libertario; es decir, fundamentalmente, un imbécil.

Ahora chapoteamos desde nuestra más tierna infancia en las «aguas heladas del cálculo egoísta». Podemos acostumbrarnos a ellas, intentar sobrevivir en ellas; podemos también dejarnos llevar por la corriente. Pero resulta imposible imaginar que la liberación de las fuerzas del deseo sea capaz, por sí misma, de provocar un recalentamiento. Una anécdota cuenta que fue Robespierre quien insistió en añadir la palabra «fraternidad» a la divisa de Francia; ahora estamos en condiciones de apreciarla plenamente. Desde luego, Prévert se consideraba partidario de la fraternidad; pero Robespierre no era, ni mucho menos, adversario de la virtud.

De "Letres françaises"  N- 22 (Julio-1992).
En El mundo como supermercado
Traducción: Encarna Castejón