junio 15, 2013

VENTANA HACIA ALGO (ES NADA) / ARMANDO ARTEAGA



VENTANA HACIA ALGO (ES NADA)

 ARMANDO ARTEAGA




Lo que me cochinea no son tus ojos
boliches negros cuchicheando
      tras las  esquinas,
siempre listos, hieráticos, bonitos
amordazando con el sueño, tres  mujeres
      en un verano caliente
y dos generaciones admirabilis:
      unidad en ella,
con ojeras, pálidas, libres, coqueteando
sino en el fulgor de esa mirada
sobre  la nieve blanca  de Huaraz (1) en el invierno:
esa pequeña estatua,  resplandor de la tarde
estatua rococó -ejemplar- soy hija del  hombre que te mira
me dices, me esgrimes, barbaridades de la vida eterna
danzas, tienes permiso para loquear
a cualquier mortal cruzándote por tu camino.

Mi camino no es la nieve, ni morir por un sendero.

Avanzo –tarde a tarde- mientras puedo y tú me dejes
jugar con el sedal castaño de tu cabellera
mientras duermes boca abajo en la pradera
ilusa, coeva, hembra descomunal, desafiando
mi instinto - casi animal-  con que te observo.


(1)  Pastorurie.



junio 07, 2013

CALLEJÓN SIN SALIDA: CAUSALIDAD DRAMÁTICA DEL CAOS ACTUAL / POR ALFONSO LA TORRE


CALLEJÓN SIN SALIDA:

CAUSALIDAD DRAMÁTICA  DEL CAOS ACTUAL

POR ALFONSO LA TORRE

(Alat)


En lo esencial, la poética desde Aristóteles, pasando por Brecht y Vallejo, hasta el ABC de Pound, es parte de un continuum,  del devenir dramático de la humanidad. En la civitas, lo mismo que en la vida, el destino o el olvido,  en los griegos, tenía un carácter catastrófico, desde la mirada ateniense, y aunque la épica social era más explicativa  para con la historia, no ausentaba su debacle,  su colectividad fatalista, que tenía muy de cerca también, la descripción de los espacios de sus hazañas fatídicas, muy de cerca de la epanadiplosis de su lenguaje (ese olfato por la descripción estelar de lo histórico);  aun  desde  la mirada espartana, el desentono de la historia es recurrente,  apenas  ha abordado la historia de la barbarie en el hombre, para develar su propia identidad, argumentando a favor de una explicación existencial de la fuerza humana;  para explicarse la naturaleza de las cosas, para dramatizar el dilema ortodoxo de estos tiempos actuales: caóticos y sorpresivos.

Chan Chan, Kahuachi, Kuelap, los referentes arqueológicos nuestros (antes de la historia), tanto como la carnicería fascista de Auschwitz y  la guerra de Vietnam, la acción individualista de un bonzo protestante y la muerte de un cantante de un grupo de rock seguido por multitudes, las fotografías documentales de Henri Cartier-Bresson y el topacio de la lluvia, o la imagen de un faisán atrapado en una red: son ingredientes literarios para motivar cualquier noticia tempestuosa en los diarios trajines de la vida actual depresiva, en el caos de la convivencia  urbana actual, donde el poeta asume su propio infierno, pero no le bastan todas estas imágenes poéticas,  o metáforas, o tropos, para luchar contra la amnesia de los desmemoriados coterráneos, de sus vecinos ladinos que pululan alrededor de su propia experiencia humana alienada, situación anímica donde el poeta (como parte de esa urbanidad), se conmueve,  y se horroriza de sus semejantes.

Tal parece ser el funcional horror de este “centrismo cultural,” de este embrollo literario (sentimental y herido), lo que redime la prestancia literaria del poeta Armando Arteaga en su primera entrega “Callejón sin salida” (Lima, 1986);  en estos tiempos de guerra y oscurantismo político.  ¿Por qué el poeta se pregunta por el destino del hombre sin encontrar una respuesta satisfactoria por parte de la historia? ¿De dónde venimos, y qué me toca padecer de la infamia del tiempo actual? ¿Habrá todavía algún recodo del camino para la vida confortable y palaciega del hombre, tal como avizoraban  los libros clásicos y fundamentales, El Libro de buen amor, por ejemplo? .
En las dificultades actuales, el “Callejón sin salida” nos espera, el túnel del tiempo no tiene luz al final de cada temporada en el infierno, menos tenemos energía (ni siquiera la eléctrica) para encender la luz de la felicidad humana, tan venida a menos.  El recurrente de “la felicidad” vardalina es el suicidio.  Socialmente, el hombre está muerto en su propia desesperación, no existe  por el momento: un “alma matinal” que ayude al esfuerzo de su estado caótico, que ayude su gesto libertario  de búsqueda hacia tiempos mejores, la salida metafísica del “tiempo mejor” de  Jorge Manrique  hacia la superficie de la historia está lapidada, la hemos clausurado, está -por ahora-  aniquilada  para la historia. 

El hombre ha destruido su propio espacio existencial  y natural,   tal es la propuesta de esta causalidad dramática que ofrece el poemario “Callejón sin salida” de Armando Arteaga, destacado exponente y activista de la poesía peruana de la década del setenta, donde los poetas proliferaban con manifiestos en mano, algunos muy entusiasmados por el jubilo de un futuro diferente y de “cambios”; al contrario, este gesto lacónico de este libro de Arteaga es casi una “rareza”, viene del desencanto, tiene ternura, y trae la reminiscencia de otros escenarios.  El poeta navega por la tradición poética: sin bitácora, sin “la rosa de los vientos”, sin identidades narcisistas, y frente al espejo de la historia, espejo que está deteriorado: donde es imposible  encontrar intacto al hombre actual;  la imagen del hombre está partida en añicos, es un laberinto para armar.

La historia, para Arteaga, en su poemario: es una fotografía, un alter ego, una confusión espontanea  de cosas, una historia de amor entre un hombre y una mujer.  El síndrome depresivo de lo social argumenta a favor de respuestas nulas para la humanidad, el poeta también ha perdido parte de su humanidad, ni los parricidios generacionales de la “historia local” poética  parecen interesarle al poeta Arteaga, su espacio literario supera los conflictos enanos de su diversidad espacial citadina, una  observación clarividente envuelve por momentos su discurso, una “clepsidra” del desencanto frente a esta realidad enigmática y surrealista apura sus pasos. 

El poeta Arteaga siempre anda dudando del tiempo actual, en la soledad total, frente a una estatua mirando la ciudad.  No hay más drama que la muerte del optimismo burgués  en esta poesía, la “ausencia de la historia” como paradigma universal ha terminado eclipsando toda la retorica actual de este fandango que llamamos poesía.  

Jesús María, Agosto, 1986. 

*Pórtico de presentación de mi libro “Callejón sin salida” (Diciembre de 1986) realizado por Alfonso La Torre (Alat), que el editor no pudo hacer llegar a la imprenta.  Pero que será publicado en la segunda edición.  


 
En Huari-Ancash: Julio Zegarra, Julio Humala, Armando Arteaga, Manuelcha Prado, y Alfonso La Torre (Alat).

junio 06, 2013

LIBRERÍA DE VIEJO / ARMANDO ARTEAGA


Mini-Ficción

LIBRERÍA DE VIEJO / ARMANDO ARTEAGA



En una librería de viejo de la calle Quilca, en una vitrina se exhibía este libro.


Ejemplar escaso:
 
ALGUNOS PAMEOS Y OTROS PROSEMAS POR JULIO CORTÁZAR

"No me des tregua, no me perdones nunca. Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tu que vuelves. No me dejes dormir en paz, pues entonces ganaré mi reino."

Poesías, juegos y piezas inefables de los trabajos La vuelta al día en ochenta mundos (1967), Último Round (1969), Divertimento (1950) y Salvo el crepúsculo (1984)

(precio rebajado porque tiene una mancha de humedad como se ve en la imagen, pero no afecta la normal lectura)

Detalles:
Editorial: Plaza & Janes, Barcelona
Año: 1999
Encuadernación: tapa blanda
Formato: 20x11 cms
Páginas: 77 pp + índice
Estado: mancha de humedad en la mitad del libro, pero se lee sin interrupciones.



*


Muy debajo, del libro, dormía un letrero que decía:


SEPARADO.


Al que un porfiado lector: cronopio y cortazianamente, había también escrito con plumón tinta azul:


SE VUELVE A CASAR. 


junio 03, 2013

MARIO VARGAS LLOSA: "GARCIA MÁRQUEZ - HISTORIA DE UN DEICIDIO" / Por Nelson Castañeda

 MARIO VARGAS LLOSA: "GARCIA MÁRQUEZ - HISTORIA DE UN DEICIDIO"

Por  Nelson Castañeda




 En febrero de 1972, Armando Arteaga me prestó el libro donde Vargas Llosa estudiaba elogiosamente “Cien años de soledad”. Hasta la mitad del volumen, el que con el tiempo arribaría al Nobel, concretaba ese propósito, en la segunda parte hablaba de técnicas literarias, interesado en ellas tomé estos apuntes que ahora comparto:

 
MARIO VARGAS LLOSA: "GARCIA MÁRQUEZ - HISTORIA DE UN DEICIDIO"
 
Durante el bogotazo ardió la pensión de Florián (donde vivía García Márquez) y su amigo Plinio Apuleyo afirma que hubo que disuadirlo "para que no penetrara a través de las llamas en su pensión incendiada para rescatar los originales de un cuento".
Toda novela es un testimonio cifrado: constituye una representación del mundo, pero de un mundo al que el novelista ha añadido algo: su resentimiento, su nostalgia, su crítica. Este elemento añadido es lo que hace que una novela sea una obra de creación y no de información, lo que llamamos con justicia la originalidad de un novelista.
 
Pero en el ejercicio de su vocación, en la operación concreta de convertir sus obsesiones en historias, el suplantador de Dios recupera su libertad y puede ejercerla sin límites. El esclavo es un ser absolutamente libre en el dominio de la forma, y es precisamente en este dominio - el del lenguaje y el orden de una ficción - en el que decide su victoria o su fracaso como suplantador de Dios.
La originalidad en literatura no es un punto de partida: es un punto de llegada. En literatura el fin modifica los medios y la originalidad es retroactiva.
 
El poeta sólo comenta y el narrador, cuenta.
Los orígenes no prueban nada. De la innumerables personas cuya memoria quedó marcada por Faulkner, Hemingway, Virginia Woolf, Las Mil y una noches„ Defoe, Borges, Camus, Conrad, sólo una escribió "Cien años de Soledad". La revelación de las fuentes de una ficción, que por lo demás, es siempre parcial y relativa, nos ilustra sobre el proceso de la creación pero no nos explica su producto. Satisface una curiosidad, no proporciona una clave.
 
El egoísmo de un creador: reclama todo para su vocación y no acepta conceder nada en lo que a ella respecta.
G.G.M: Si escribo un cuento me siento satisfecho de avanzar una línea por día. Si es una novela trato de avanzar una página.
Trabajo de 9 de la mañana a 3 de la tarde incluso los domingos. "La mala hora” consta de 41 cuadros, divididos en 10 capítulos, de los cuales 7 se componen de 4 cuadros, uno de 3 y dos de 5. Cuadros estáticos e independientes.

TÉCNICAS Y PROCEDIMIENTOS NOVELÍSTICOS:

“VASOS COMUNICANTES”
Fundir en una unidad narrativa situaciones o datos que ocurren en tiempo y/o espacio diferentes o que son de naturaleza distinta, para que esas realidades se enriquezcan mutuamente, modificándose, fundiéndose en una nueva realidad, distinta de la simple suma de sus partes.
/asociar en una entidad narrativa elementos de condición diferentes para que intercambien sus cualidades respectivas y se fundan en una realidad distinta a la mera suma de sus partes/
Vasos Comunicantes: a) aumentar desmedidamente un objeto, b) tratar así la situación creada con el realismo objetivo más ceñido, racionalizando los efectos del exceso.
 
“DATO ESCONDIDO”
Este método consiste en narrar por omisión o mediante omisiones significativas, en silenciar temporal o definitivamente ciertos datos de la historia para dar más relieve o fuerza narrativa a esos mismos datos que han sido momentánea o totalmente suprimidos.
Dato escondido ELIPTICO: el dato es suprimido totalmente de la historia. Dato escondido en HIPÉRBATON: el dato es provisionalmente suprimido, está sólo descolocado, ha sido arrancado del lugar que le correspondía pero luego es revelado - y eso modifica retrospectivamente la historia.
“CAJA CHINA”
/relato dentro del relato/ Consiste en contar una historia como una sucesión de historias que se contienen unas a otras: principales y derivadas, realidades primarias y realidades secundarias.
/no los comunica (datos o historia) el narrador al lector, sino un personaje a otro - caja china -/
“MUDA O SALTO CUALITATIVO”
Consiste en la aplicación del principio dialéctico según el cual la acumulación cuantitativa produce un cambio cualitativo.
“ELEMENTO AÑADIDO”
Es lo que tiene primacía en la realidad verbal
 
“EL PUNTO DE VISTA ESPACIAL”
Es la relación entre el espacio del narrador y el de lo narrado, entre los lugares que ambos ocupan.
El narrador puede estar dentro del mundo narrado, fuera de él o en una posición intermedia o dudosa. El punto de vista espacial es revelado por la persona gramatical desde la que se narra: la primera(yo, nosotros) indica que el narrador forma parte del mundo narrado; la tercera (él, ellos), indica una posición de exterioridad respecto de lo narrado, y la segunda (tú, vosotros) una colocación ambigua: el narrador puede estar dentro, ser una conciencia que se habla a sí misma ( tú vas, tú matas, tú te levantas) o estar fuera, ser una voz que mediante imperativos va diciendo la narración (tú vas, tú matas, tú te levantas)
 
“EL PUNTO DE VISTA TEMPORAL”
Es la relación entre el tiempo desde el que se narra y el tiempo narrado; lo determina el tiempo verbal que usa el narrador y las posibilidades son varias: el narrador se halla en un presente para narras hechos pasados (Juan ha salido de su casa, lo ha atropellado un auto y lo ha matado), o se halla en un futuro para narrar hechos pasados (Juan salió de su casa, lo atropelló un auto y lo mató), o el tiempo del narra2r y lo narrado coinciden OJuan sale de su casa, un auto lo atropella y lo mata) o el narrador se halla en un pasado para narrar hechos futuros (Juan saldrá de su casa, un auto lo atropellará y lo matará). Esta relación admite, por supuesto, diversas combinaciones intermedias.
 
“LA ENUMERACION”
Es de tres o seis miembros.
“RELACION DE CAUSA Y EFECTO”
Es normal que un hombre suelte cuescos y que las flores se marchiten, lo anormal o fantástico es que los pedos de un hombre marchiten las flores.
"melancolía" "ruido de la marmita"
Por relación de causa a efecto la melancolía puede sonar".

Nelson Castañeda. Febrero, marzo, 1972 *
La Victoria - Lima.


 Ver:




OBELISCO AL PISCO/ ARMANDO ARTEAGA

POEMA VISUAL
ARMANDO ARTEAGA





Tablero electrónico fluorescente

Juan Ramírez Ruiz en Culturefix - Manhattan




Juan Ramírez Ruiz, conspicuo representante de la poesía peruana surgida en la década de 1970, nació en Chiclayo (Lambayeque) en 1946. Víctima de un accidente de tránsito, falleció en junio del 2007. Estuvo desaparecido durante 8 meses hasta que la Policía logró encontrar su cuerpo.

Junto con Jorge Pimentel fundó el Movimiento Hora Zero que es reconocido como el mayor esfuerzo para democratizar la poesía en el Perú y, también, en Latinoamérica. Ambos poetas suscribieron el Manifiesto Palabras urgentes que fue, en realidad, la partida de nacimiento del proyecto que junto a muchos otros poetas y artistas pusieron en práctica.

Junto con Jorge Pimentel, Ramírez Ruiz también postuló la estética del Poema Integral (enarbolada por primera vez en Kenakort y Valium 10 de Pimentel, y en las primeras entrevistas realizadas a ambos), explicada posteriormente en el ensayo que apareció como una suerte de colofón de su Libro Un Par de Vueltas por la Realidad (1971); allí el poeta lambayecano explica las características principales de la nueva poética, que se convirtió en uno de los principales aportes del Movimiento Hora Zero. Tiempo después Ramírez Ruíz se apartó de Hora Zero y denunció a sus ex correligionarios de claudicación y de "compartir irresponsablemente el festín de la vida que el orden ofrece a unos pocos." ("Palabras Urgentes N° 2"). Publicó, además del libro mencionado, Vida perpetua (1978) y Las armas molidas (1996).

La poesía de Ramírez Ruiz es una de las más ambiciosas que se haya escrito en Latinoamérica. Otros escritores peruanos como José Alfredo Delgado Bravo, Alfonso La Torre, Juan Carlos Lázaro, Tulio Mora, Enrique Sánchez Hernani, Rodolfo Ybarra, Armando Arteaga, Bernardo Rafael Álvarez y Freddy Roncalla han escrito ensayos resaltando la calidad de la obra de este importante poeta.

Poemas suyos aparecen en diversas antologías nacionales y extranjeras. Y, sin duda, merece ocupar un lugar preponderante en la historia literaria de Latinoamérica.

Ver: 



junio 01, 2013

DOS VIAJES DE FELIPE BUENDIA / Fredy Roncalla

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Los tuvo,  y muy reales, a varias partes de la vieja Europa y al Brasil. Pero, establecido el centro de Lima como centro de su pintura y escritura, los viajes fantásticos de Felipe Buendía hacen de la vieja ciudad  el axis mundi. En los viajes imaginarios de Felipe lo otro es  la  China  y  la Europa de los  años 50. En Huachipa, al frente de los Jardines de la Paz donde descanza el querido y entrañable amigo, acabo de reencontrar los Cuentos de Laboratorio,  que  mantienen la huella indeleble  de un  baúl chino y una botella usada por el demonio del alcohol.

De niño, en la alturas de Chalhuanca, una vez decidí ir a la China cavando un hueco hasta el otro lado del mundo. Fue inútil por lo trabajoso del asunto, y porque  ignoraba que la imaginación, lo fantástico, te pueden llevar a cualquier confín del universo en un instante. Mas aun si el genio creativo es capaz de contar una historia  convincente. Es así que en Lima, a causa de un roonmate díscolo, el autor  es  encerrado en un baúl  que lo lleva a  un viaje  por la historia de la China en el automóvil del Dr. Lao, el embajador. Con chofer y todo. Aquí Felipe despliega un vasto conocimiento que es narrado en  forma ágil y dialogada con el embajador, con quien  charla sobre  historia,  arte y filosofía chinas. En este relato  está lo mejor de cómo  aquella cultura ha sido imaginada por otros pueblos. Desde el occidental hasta el peruano, que es un accidente de occidente. En lo fantástico de Felipe, el arquetipo de lo otro  florece en su mejor acepción, ajeno a lo sublime, lo canibalístico y deshumanizante. Con alegría, curiosidad  y gozo.  Cuando Gastón Bachelard, en su poética del espacio, dedica una capítulo  a la fascinación de las cajas, imaginamos espacios  pequeños que pasan al  infinito por un acto de evocación,  nos prepara apenas para  el baúl de Felipe, donde  ser encerrado abre inmediatamente vastos espacios.  Pensé que la Noche boca arriba de Cortázar era un referente cercano al Baúl, pero mucho más cercano  es el Metro de Marithelma Costa, donde un homeless descubre  como viajar a voluntad de Manhattan a varias estaciones de tren de Europa.
Conocí a Felipe Buendía en el Wony. Era mayor que nosotros. Y tenía un  sentido de humor extraordinario. Mas una  fina capacidad de imitación y de poner apodos. Recuerdo mucho al ayatolah, en los albores de el éxito mediático del fundamentalismo y sus espejos. Andábamos en la vanguardia y en el arte político.  El parecía distante de ello.  Pero en sus cuentos varias de su reflexiones  daban en el blanco de la condición humana. Sin pretensiones ni alardes.  Por eso, y por su gran sentido de la amistad, seguro su cercanía a nosotros, en especial a Juan  Ramírez Ruiz.
Ya pasado el  preámbulo del Wony, llegué a conocer  el apartamento de Felipe en la calle Angaraes, donde él pintaba y escribía a diario, con una disciplina envidiable. Fue ahí que  me entregó los Cuentos de laboratorio. Cierta vez  vinieron a visitarlo unos  actores de televisión. Se dedicaban a programas cómicos. La idea era hacer algunos cortos con los cuentos  de Felipe. Escogieron el Demonio del alcohol.  Y me metí de guionista para el corto.  Hice algo. Pero como tantos otros, el proyecto quedó trunco, y de los  actores no supe nunca mas. Tal  vez eran personajes de sus cuentos, que desaparecen sin dejar huella. De eso se trata el Demonio del alcohol.
Aquí el narrador, un escritor de cierto renombre, es recibido en el Callao por  amigos que lo persiguen por todas partes haciéndole tomar. De pronto  recibe unos mensajes que lo llevan al demonio del alcohol, quien  cobra una cantidad considerable de dinero para desaparecer a los amigos. Hecho el trato y pasado un tiempo no hay huella de ellos. El personaje los extraña y busca Y al final los encuentra  encerrados en una damajuana de alcohol en el cuarto del demonio, que  ya  prepara hacer  sus estragos en otra parte del planeta. Es un cuento fantástico con un sutil sentido de humor. Su belleza  recae no sólo en la trama y el estilo, sino también en cómo el narrador se presenta al borde del absurdo, sin tomarse muy en serio. Igual que el zorro andino.
Un día nos fuimos con Felipe a Huaraz, a visitar a Pepe Oviedo.  Nos llevaron a la universidad. Todo el mundo hablaba de Scorza. Felipe dijo sentirse en un lugar  lejano, como en alguna tundra de oriente. No lo entendí muy bien en medio de ese fervor andecéntrico. Seguimos la amistad por mucho tiempo y me apenó  no haberlo visto  mas a menudo  antes que nos dejara.
Pasado el tiempo su figura reaparece gracias al homenaje que Bruno  Buendía y sus amigos le hacen al decenio de su partida.  Todo lo que uno guarda de un gran y querido amigo se queda casi siempre en el tintero. A veces  el homenaje es el silencio. Pero he aquí que  los seres vivos de las tundras y  ciudades del lejano oriente, están muy cerca, como una caja china al revés. Le cuento a la  hija de mi mujer que voy a escribir  algo sobre un amigo que se mete en un baúl y viaja por la historia de la China.  Me da la fracción de segundo que le permite el smart phone y sigue con sus text messages. Ella y mi esposa son denla China.  Tras leer el relato de Felipe Buendía  me metí para siempre en el Baúl.

Flushing y Kearny
Mayo 30 del 2013
Ver: