octubre 01, 2012

III SEMINARIO TRADICIÓN Y CULTURAS PERUANAS

III SEMINARIO TRADICIÓN Y CULTURAS PERUANAS

PROGRAMA DE HUARAZ
Narradores orales y coloquio
LUNES 1 DE OCTUBRE

Universidad Nacional de Ancash Santiago Antúnez de Mayolo

9 a 12 h: Inscripción de participantes

15.00 h: Inauguración a cargo de la Comisión

15.30 h
JORNADA 1 DE NARRADORES ORALES (5 participantes).

Conferencia
16. 30 h
“Memorias letradas e indígenas de la época del caucho”
 Dr. Gonzalo Espino Relucé (UNMSM).
18.30 h
JORNADA 2 DE NARRADORES ORALES (5 participantes).


MARTES 2° de OCTUBRE

8.30 h
JORNADA 3 DE NARRADORES ORALES (5 participantes)

Conferencia
9.30 h
“Vigencia y actualidad de la tradición oral de los pueblos ancashinos ”
Mg. Macedonio Villafán Broncano (UNASAM).

10.30 horas: 
JORNADA 4 DE NARRADORES ORALES (5 participantes).

11.30 h
JORNADA 5 DE NARRADORES ORALES (5 participantes).

 12.30 h: Clausura


PROGRAMA LIMA

MIÉRCOLES 3 DE OCTUBRE

Casa de la Literatura Peruana
9 a 10.30 h: Recepción de delegaciones  y acreditación
Programa Inauguración
 Sala Gustavo Mohme, Congreso de la República

10 a  11 h.
Recepción de participantes
11 h.

Palabras de bienvenida de las instituciones coorganizadoras
Dr. Gonzalo Espino Relucé, catedrático Facultad de Letras UNMSM, Presidente dela Comisión Organizadora del evento.

Dra. Adda Chuecas, directora del Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP)          
Inauguración a cargo del Dr. Víctor Isla, Presidente del Congreso de la  República.

Break y brindis de honor
11.40 a.m.
 Conferencia inaugural "Los sucesos del Putumayo en nuestra historia nacional"
 Antropólogo  Alberto Chirif 
 Comentarista: Congresista Ugo Carrillo, Grupo Parlamentario Indígena.


CASA DE LA LITERATURA PERUANA

15 a 16  h
Mesa 1: Tradiciones orales y espacios culturales
  • “La tradición oral del Norte del Perú”
 Guillermo Gil Iparraguirre (Universidad Nacional  de Piura)  
  • "La tradición oral pasqueña"
 David Salazar (UNDAC) 
  • “Relatos universales huanchaqueros y memoria étnica”
Jacobo Alva Mendo (Memorias aec 
Modera: Wendy Castillo



16 a 17 h.
Mesa 2: El agua parte de la tradición oral de los pueblos
  •  “El árbol y el agua en la literatura de tradición oral andina. El caso de La leyenda de Kiswarpukio”
Gino Damas Espinoza (UNHAVAL).
  • “Tradición oral: los Santos y el agua en la codilleras del Callejón de Huaylas”
Dante Gonzalez  (Pakarina Ediciones) 

·         “La mujer y el agua, fuentes de vida en la tradición oral amazónica”

Clarivel Valverde Cárdenas (UNMSM)  

Modera: Patricia Apaza


17 a 18. 30 h
Conferencias: Sabidurías ancestrales y educación comunitaria
  •  “Las sabidurías y la cultura educativa comunitaria andina”
 Grimaldo Rengifo Vásquez (PRATEC)
  • “La sabiduría ancestral amazónica y la educación comunitaria: nuevo modelo pedagógico indígena intercultural”
Heinrich Helberg Chávez (UNMSM)
  •  “La emergencia de las sabidurías ancestrales Andino Amazónicas, Afrodescendientes y Moche y la Educación Comunitaria” 
Jacobo Alva Mendo (MINEDU)
  • “Saberes andinos y mundo contemporáneo”
Ugo Carrillo (Grupo Parlamentario Indígena. Congreso de la República)

Modera: Rufa Olórtegui Mariño

18.30 a 20.30 h
  • “Cine y tradición indígena en la Amazonía”
 Armando Arteaga
Presentación de video
JUEVES 4 DE OCTUBRE

9 a 10 h
Mesa 3: Propuestas iniciales. Acercamientos al mundo andino
  •  “La configuración del personaje ararankay en el imaginario lucanamarquino. Una lectura desde la perspectiva sureña”
Yuly Tacas (Atuqpa Chupan/ UNMSM)
  • “El imaginario de los cerros en el  norte del Perú.
Maura Ofelia Velasco Huillcara (UNFV).

·         “Perspectivas de la coca: de mitos, leyendas a filosofía andina”

Wendy Castillo (UNFV).

  • “Análisis de tres mitos fundacionales ancashinos”
 José Antonio Salazar (Dirección Regional de Cultura, Huaraz) 
Modera: Víctor Huamalíes
           

11 a 12 h
Mesa 4 (Sala 1): Imágenes y tradición oral amazónica
  •  “El retorno del juglar”
Leonardo León Melo Reyes  (U. Pedagógica, Colombia)
  •  “Xoke, el libro de los shipibos de Cantagallo. Historieta y kené en los albores del siglo XXI”
Elías Rengifo de la Cruz (UNMSM)
  • "Tradiciones orales mestizas y tradiciones orales indígenas: las voces de la Amazonía"
Ricardo Virhuez Villafane  (Revista de Literatura Peruana).
Modera: Daysi Chubimune
11 a 12 h
Mesa 5 (Sala 2): Memoria, historia oral y verdad
  •  “Historia oral y literatura. El caso de Parcona en la obra literaria  de Gregorio Martínez”
Alejandra María Huespe (UNT IIELA-PPAI, Tucumán, Argentina),
  • “Hacia la recuperación de la memoria oral ¿huaquear o bambear?”
Sara Viera Mendoza  (UNMSM)
  • “Los intentos por contar ‘la verdad’. Sobre testimonios de la lucha histórica en Rancas (Pasco - 1960)”
Elizabeth Lino Cornejo  (Déjame que te cuente)
Modera: Maura Velazco

Conferencias:
12 a 12.30 h.
  • Una visión urbana del universo amazónico: hallazgos y extravíos en Perú brujo, de Yvo Pérez Barreto
Hildebrando Pérez Grande (UNMSM)  
12.30 a 13 h   
  • “"Del sueño del Celta a la Resistencia Indígena: Los sucesos del Putumayo 100 años después"
 Manuel Cornejo Chaparro (CAAAP).
13 a 13.30 h.
·         “Ritos a las montañas y narración oral en la sierra de Ancash”,
Mg.  Macedonio Villafán Broncano (UNASAM).
Modera: Dante Gonzalez Rosales (Pakarina)

15 a 16 h
Mesa 6: Aproximaciones al discurso andino
  •  “Minería y comunicación: Percepciones sobre la relación minería y cultura en esta zona comunidades campesinas Silco y Calcauso”
Gina Gogin Sias (UNMSM).
  • “El suwaruna y la exclusión eclesiástica, una indagación sobre esta categoría”
Edwin Chillcce Canales (UNFV).
  • “Marcelina Muñoz: Warmi masi”
Tania Pariona Icochea (UNMSM).
Modera:
16 a 17 h.
Mesa 7: Ciudades, dioses cristianos y encuentros andinos
  • “Leyendas urbanas en Lima. Recopilación, análisis e interpretación de leyendas urbanas en dos zonas de Lima metropolitana: el Cerro San Cosme y Barrios Altos”
Jorge Adrián Terán Morveli  (UNMSM).
  • “El demonio felino y el quiebre del orden andino en relatos recogidos por el Jorge A. Lira”
Daysi Chumbimune (UNMSM).
  •  “Los santos patronos de Tarata, Ticaco y Chaspaya. Un empalme entre  lo andino y la hagiografía oficial”
Teresa Judith Torres Calizaya (UNJBG).
·         “El taritsikuy: encuentro y revitalización de la madre tierra”
Rufa Olórtegui Mariño (UNASAM). 
Modera: Tania Pariona
HOMENAJE A BIBLIOTECAS RURALES DE CAJAMARCA

Mesa de homenaje
18 a 17 h.
Jaqueline Oyarse (UNMSM): “El relato en la radio. Mediaciones posibles con estéticas propias”
José Luis  Carbajo Ruíz (TAREA)  
Alonso Estrada Cuzcano (Director de la Escuela de Bibliotecología y CC.II.
UNMSM)  

Acto de Homenaje a los 40 años de Bibliotecas Rurales de Cajamarca

Conferencia
17 a 18.30h
  • “Las peras y el olmo. Tradición oral y cultura andina desde la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca”
Alfredo Mires Ortiz (Director de Enciclopedia Campesina, Cajamarca) 
  • Acto de Reconocimiento a cargo de Ugo Carrillo. 
Modera: Jacobo Alva Mendo


NARRADORES ORALES
18.30 a 20.30 h  
  • Rufa Olortegui (Quechua)
  • Macedonio Villafan (Quechua)
  • Pablo Landeo (Quechua)
  •  Emir Masegkai Jempep (Awajun)
  • Marcela Machaca Mendieta (Quechua)
  • Nelly Puitsa Shaip (Awajun)
  • Pio Mashingash Huanian (Candoshi)


VIERNES 5 OCTUBRE

9 a 10 h.
Mesa 9

  • "De la oralidad a la literatura, recuperación de tradiciones desde la perspectiva de Arguedas"
Claudia Curiel Del Aguila (CRESPIAL, USIL).
  •  “Conversaciones de los Apus en los Andes y la Amazonía”
Hugo Alfredo Huamaní Yupanqui (Centro de Educación Comunitaria Uyway - Tingo María Universidad Nacional de la Selva).
  • “El Jirka y la Pacha como reguladores sociales en el espacio andino”
Roger Grovas Villanes  (UNMSM).
  • “La huida mágica, tentativas del relato andinos”
Jair Pérez G.  (Ministerio de Cultura, Junín)  

10 a 11 h / Sala 1:
 Mesa 10: Escuela y construcción de imaginarios colectivos

  • “Inkawasi cultura inexorable. Las costumbres recogidas en la escuela”
Nancy Vélez López (I.E.P.S.M. 10084 “Virgen de las Mercedes”. Inkahuasi, Chiclayo).
  • “Pueblos indígenas de la Amazonía: imágenes y discursos en los textos escolares”
Silvia Patricia Apaza Espinoza (Imágenes y Discursos)
  • “Noticias, cuadernos de la memoria”
Alicia Arana Wimpon Victoria Crescencia López Sánchez (Chacas, Ancash/ Asociación Solidarios)  
Modera:

10 a 11 h /Sala 2
Mesa 11: Percepciones urbanas, tradición y escuela
  •  “La escuela, los relatos orales y  la comunidad de San Hilarión Alto en el distrito de San Juan de Lurigancho (Lima)”
Lourdes Suarez Santa Cruz (IEP Jean Leblanc).
  • "Fundamentos para un plan lector andino de tradición oral"
Gladys Flores Heredia (Editorial San Marcos).
  • “Anécdotas y relatos del mundo moderno: una aproximación a la gestación de las leyendas urbanas en la ciudad de Lima”
Yesabeth Muriel (UNMSM).
Modera:


Mesa 12
11 a 12  Testimonio indígenas: Huitotos
  • Santiago y Rember Yahuarcani (Huitoto)
Modera: Dina Ananco

Conferencias
12 a 12.30   h
  • “El mapa mítico del Perú en diez discursos fundacionales”
Mg.  Dimas Arrieta (UNFV). 

12.30 a 13 h.
  • : "Adolfo Vienrich y el problema de la lengua"
Mg. Dorian Espezúa (UNMSM)
13 a 13.30      
• "La tradición oral aymara"
Dr. Mauro Mamani Macedo (UNMSM).  

Modera: Dante Gonzalez (Pakarina)


15 a 16 h
Mesa 13: Nuevas investigaciones: Amazonía desde los forestales
  • “Explotación, destierro y marginación del pueblo Iquito: memoria y narrativa"
Stefano Pau (U.Cagliari, Italia)
  •  “Memoria amawaka e ideología cauchera en Las tres mitades del Ino Moxo y otros brujos de la Amazonía”
Christian Elguera Olortegui  (UNMSM).
  •  “De esta palmera se acuerdan los viejos, de esta otra, por ser nueva, aún no conozco su nombre: Una aproximación a la dinámica del conocimiento ecológico Ese Eja en la Amazonía”
Matías Pérez de Ojeda.
Modera:
6 a 17 h.
Mesa 14:
  • “Oralidad y escritura: la memoria de huatyacuri y la poética. De Ugo Carrillo en yaku-unupa yuyaynin / la memoria del agua”
Mg. Pablo Landeo (Atuqpa chupan)
  • "La otra historia: relatos indígenas de la época del caucho"
Percy Vílchez Vela (Tierra Nueva).
  • “Memorias indígenas del caucho”
 Gonzalo Espino Relucé (UNMSM)
Conferencias
16 a 16.30
  • “El discurso de los mitos en Datem del Marañón. Literatura oral de los pueblos indígenas awajum y achuar”
Heinrich Helberg Chávez (UNMSM)  

16.30 a 17  h.
Modera: Tania Pariona
ACTO DE CLAUSURA
18 a 20.30
  • Palabras del Presidente del Congreso
  • Palabras del poeta quechua y congresista: Ugo Carrillo (Grupo Parlamentario Indígena)
  • Entrega de Reconocimientos Públicos. Grupo Parlamentario Indígena.
 Narradoras Orales: “Del acervo tradicional a la Narración oral contemporánea” 



  • Marissa Amado (Déjame que te cuente)
  • Elizabeth Lino (Déjame que te cuente)
  • Cucha del Águila (Déjame que te cuente)
RECONOCIMIENTOS PÚBLICOS
1.      Alberto Chirif
2.      Alfredo Mires Ortiz
3.      Marcos Yauri Montero
4.       Manuel Larrú Salaza
5.       Grimaldo Rengifo Vásquez
6.      Jacobo Alva Mendo
7.      María del Águila
8.      Saniel Lozano
Instituciones:
9.      Bibliotecas Rurales de Cajamarca
10.  Escuela Académica de Literatura (FLCH-UNMSM)
11.  Seminario de Historia Rural
Participantes/ Instituciones
Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM)
Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann (UNJBG)
Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo (UNASAM)
Universidad Nacional Hemilio Valdizan (UNAHVAL)
Universidad Nacional de Piura (UNP)
Universidad Nacional Daniel Alcides Carrión (UNDAC)
Dirección Regional de Cultura, Huaraz
Dirección Regional de Cultura, Junín
Universidad San Ignacio de Loyola
Memorias aec
Déjame que te cuente
Revista Peruana de Literatura
Ediciones Pakarina
Asociación Solidarios
Grupo Parlamentario Indígena. Congreso de la República
Presidencia del Congreso de la Republica.
Universidad de Cagliari (Italia)
Universidad Pedagógica Nacional (Colombia)
Universidad Nacional de Tucumán (Argentina)

Exposición
IMAGINARIO E IMÁGENES DE LA ÉPOCA DEL CAUCHO
Del 14 de setiembre al 15   noviembre 2012
Centro Cultural Inca Garcilaso, Sala de Arte del 2do piso
Jr. Ucayali 391, Lima.

septiembre 24, 2012

ACERCA DEL POETA GUILLERMO CHIRINOS CUNEO

LA PRIMAVERA EXCERTA DE GUILLERMO CHIRINOS CUNEO



Por Armando Arteaga
I: INTROITO
Era otoño, neblina... Se fue en primavera excerta de imágenes el poeta Guillermo Chirinos Cuneo por esa calle absorta y sin limites del brumoso invierno limeño, veredas albeadas y escaleras abocetadas, un fondo azul marino: para adornar el tiempo, una gaviota triste, y un perro aullaba sobre el oleaje añoso del póstumo muelle, en ese septiembre del noventainueve, un abecé sonoro vuelve en música de albogue sobre las rocas. 
II: MIRADA ANACREÓNTICA 
No sé cómo es qué empecé a saber -a ciencia cierta- acerca de la vida taciturna de aquel muchacho de La Punta, varios años mayor que yo, que caminaba con la aparente pedantería de alguien que sufre de miodinia (muy de moda en el caminar para los vándalos adolescentes -de aquella época- que pululaban en los Portales de la Pza. Sn. Martín), y que también era un ser vernal, marginal, algo amadamado, y vislumbre de gran poeta: Guillermo Chirinos Cuneo. Muchacho que siempre andaba solo, azul, y triste.
Guillermo Chirinos Cuneo, o “Cuneo”, como le llamaban algunos, era parte de esa patotada limeña (¡La muchachada peruana avanza, se eleva y triunfa! era el slogan que usaba la señora Nelly Mendivil Castro desde su programa “La nueva ola peruana” desde la torre-cabina de Radio Miraflores), y que en ese último verano fabuloso de la década del sesenta, la pasamos oyentes: los badulaques -de entonces- escuchando en las radios de moda a Charles Brown, a John Lennon, y a Ringo Star. (¿Quién no llevaba ese verano un radio portátil en la mano como ahora un celular?). Era un muchacho raro, un ser muy especial, de tez blanca, nariz aguileña, ojos pardos, cejas pobladas, una frente muy amplía, y siempre bien peinado, bello y algo frusco: por su hábil manía de prosternarse a la incomunicación con las demás personas cercanas sino le interesaban los temas sobre lo que se conversaba, o al revés, se transformaba en un caso contrario, lleno de una hiperestesia existencial para plantear las cosas aparentemente más descabelladas, y de un semblante medio autista, que profetizaba cierto raro misterio, y que solía pasar con las manos metidas en los bolsillos de sus anchos pantalones azules y oscuros, en guayaberas blancas o cremas, listo para “espantar burgueses”, y muy elegante en un cansino caminar sobres sus mocasines marrones o guindas, que eran en él un recordado leid-motiv de su imagen. Llamaba mucho la atención su desafiante, pero tiernísima mirada, con la que saludaba a mi amiga Brunella. No sé exactamente, ¿Quiénes me lo presentaron, por primera vez?. No lo recuerdo: ¿O Tony Vásquez, o el flaco Podestá, o el viejo trosko Napuri?. ¿Imposible recordarlo ahora, o saberlo entonces, parece haber pasado tanto tiempo?. ¿O, vino una tarde cualquiera a sentarse a mi mesa del Versalles acompañando con su hermano Pepe “El Gordo” Chirinos?. 
Me dijo que era poeta, hablo de Rimbaud y de Martín Adán (un viejo poeta del Perú, haciendo referencia a Ginsberg, esa tarde llevaba entre sus manos el N- 4 de la revista Haravec). Recuerdo –exactamente- este episodio porque en aquel verano de 1969, me ocurrieron varias cosas extraordinarias: ingresé a la universidad, empecé a fumarLucky Strike , y me le declaré a Brunella. Frecuenté mucho, ese verano, las calles de La Punta, y meditaba sobre el futuro de la vida, la felicidad, o la muerte total de las cosas, y conversaba sobre las bellas tardes crepusculares del Malecón Figueredo. Del resultado de esa experiencia juvenil, del abandono existencial y el ocio creativo, escribí aquel poema “Botes pescadores a la puesta de sol” (II) en mi libro “Terra Ígnea”. Leí mucho también, ese verano, descubrí a los crepusculares, a Marinetti, a los herméticos italianos: a Ungaretti, a Saba, a Pavese, a Móntale. 
Brunella era una pecosa extraordinaria, ágil para nadar y sortear mil peripecias sobre los cantos rodados de la playa de Cantolao, de cabellos castaños, hija de esos emigrantes italianos que pululaban por las calles de Chucuito y La Punta. Tenía su padre una tiendecita casi al final de la Grau (una cuadra antes de llegar al Malecón Pardo), en un ambiente muy movido donde cualquiera podría degustar de un buen sándwich de jamón del país, de unas pastas divinas, o de unos inconfundibles helados de vainilla. Yo no iba tanto por el gusto de esas delicias que ofrecía Don Guiseppe Durbiano, el padre de Brunella, sino solo para mirar los ojos celestes de Brunella, esa madonna que me quitaba el sueño para siempre. Don Guiseppe, el padre de Brunella, era un italiano bonachón, y yo le caía bien, estaba segurísimo de eso, sino por andar fastidiando a su hija, hace rato que ya me hubiera metido bala. Fumaba tabaco en pipa, y siempre andaba con una boina azul marino de pintor, le entraba a la lectura, era un hombre muy culto, me buscaba la conversación, y hasta heredé de él las obras completas -en dos volúmenes- de la poesía de Leopardi, por supuesto en italiano, en una edición de 1900 (Opere di Giacomo Leopardi, edizione accresciuta, ordinata e corretta; secondo l´ultimo intendimento dell´autore da Antonio Raniere, Firenze, Felice Le Monnier, Editore). 
Como Brunela me aceptó, y empezó a trabajar de aeromoza en Air France, la recogía o me acompañaba, o nos veíamos, algunas veces, o la esperaba, haciendo tiempo (para subir a los colectivos), o divagábamos en alguno de esos cafés de los portales de la Pza. Sn. Martín o de las Galerías Boza. Por esos recovecos de los portales de la Plaza Sn. Martín, muchas veces, aparecía Guillermo Chirinos Cuneo, siempre caminando hacia ninguna parte. Ya dije, solo, azul y triste. Se repetía, era siempre el mismo muchacho que llevaba cierta sonrisa irónica, una mueca de cierto disgusto por las cosas que le rodeaban, un gran aburrimiento, una desilusión muy especial fijada en esos ojos encendidos que le daban un brillo especial. Siempre se le veía en realidad inmutable: abrumado. Yo fastidiaba a Brunella diciéndole: “Creo que ese poeta también está enamorado de ti”. Brunella no decía nunca nada ante mis locas ocurrencias, musa hipnal, solo sonreía. 
Se veía que le tenía simpatía a Guillermo (¡Ojos de caballo loco!, exclamaba), tal vez por su impecable soledad, y no era para menos, y también porque se conocían del barrio, de un tiempo atrás, Brunella vivía unas casas más abajo del barrio actual de “Pepe” Chirinos Cuneo. 
Una inesperada tarde. Brunella me presentó a Pepe (“El Gordo”) Chirinos, en la calle más loca de los limeños de entonces, en La Colmena. Al costado del estupendo Teatro Colón diseñado por Claudio Sahut. Otro muchacho de La Punta..., era el hermano menor del poeta Guillermo Chirinos Cuneo, muy parecido a él, allí estaba la cara, la pinta. Solo que más kantiano, aunque siempre callado. Pepe “El Gordo” Chirinos hizo una gran amistad conmigo, siempre estaba dispuesto para acompañarte a cualquier lugar, para realizar los acontecimientos más inesperados. 
A veces nos metíamos al cine, para matar las tardes, trotábamos al Le Paris para ver la última de Claude Lelouch, vimos todas las que llegaban de Lelouch: “Vivre pour vivre” y “Un Homme et une Femme”, o nos metíamos al Bijou donde nos soplamos -todas las tardes de un mes de octubre- un festival de cine soviético, y después vino el siguiente festival de cine yugoslavo, no nos perdimos ni el festival albanés, que fue recontra “gevy”, malazazazo..., disparatado y metálico. 
Brunella murió en un accidente aéreo, y esa desgracia fue casi imposible de soportar. Fue mi peor “dolor” sartreano, el más excéntrico de aquella temporada, una herida narcisista que jamás se cerró. Fue un bautizo hebefrénico que me dejó la impronta de cierta identificación con lo marginal y la compulsión nosológica para estudiar la cognición de la realidad. 
Y “Pepe” Chirinos, aunque callado, era divertido. La pasábamos muy bien. Nos sentábamos -horas de horas- para conversar en cualquier mesa del café Versalles, o en el Goyescas, o en el Viena, o en el Dominó. Salíamos a vagar por la ciudad de nuestras madrigueras que eran las conocidas mesas de estos cafés de los portales. Nos metíamos en aquella librería francesa del portal de la Pza. Sn. Martín (al costado del Versalles), a hojear, o a hurtar (o a “expropiar”, decía “Pepe” Chirinos, quién usaba el termino velasquista), o para agitar la adrenalina: birlar algún libro de poesía francesa, que allí los vendían muy baratos: Rimbaud, Mallarmé, Baudelaire, Prosper Merimee, Gérard de Nerval, Bretón, Prévert, Jules Supervielle, Aragón, Maupassant, Soupault, Sartre, Camus, Eluard, todos estaban allí, le livre de poche.
Fue a través de “Pepe” Chirinos que llegue con más frecuencia a su hermano Guillermo. Siempre me traía alguna mala noticia. ¡Enfermó!. ¡Lo habían metido en la clínica San Martín, o en la San Isidro. Cada vez que empeoraba, era más difícil la comunicación con él. Pepe se quedaba callado y no hablaba más. Había que sacarle las palabras en horas de conversación sobre otros temas. ¡Está escribiendo!. ¡No recibe visitas!. Así era de lacónico el “Gordo” Pepe. Para no malograr nuestra relación de amigos, por elegancia, ya casi ni le preguntaba sobre la vida de Guillermo, que a todos nos preocupaba y nos atormentaba. Pero que ya nunca más pudo ser tema de nuestra cotidiana conversación. Solo cuando Pepe quería hablaba de Guillermo. Y así fue que aceptamos, con dolor extraño, nuestro compromiso fraterno, cuando indagábamos acerca de la salud del poeta Chirinos Cuneo. 
Siempre fue difícil la comunicación con el poeta Guillermo Chirinos Cuneo. A pesar de esta distancia, siempre pude entenderme con él, a pesar de ese destino fronterizo y esquizofrénico que limitaba cualquier entendimiento normal, que siempre impedía o malograba la comprensión total. Que nos volvía a todos incomprensibles y alborotados. Pero Guillermo era un tipo brillante, controvertido, y veces se deprimía mucho. Por un buen tiempo no supe nada de él. Me enteré que la pasaba mal en la clínica de San Isidro, y que mantenía la costumbre de seguir escribiendo poemas, escribía mucho -Pepe recuerda; más de un millar de poemas-, que el doctor-psiquiatra que lo atendía no aceptaba visitas, salvo la visita de algunos familiares.


Fue un día casual y cualquiera. Conseguí su libro “Idiota del Apocalipsis” (que lo había editado la madre de Guillermo, la señora Aída Cuneo Navach , y quien asumía su omnipresente figura personal con un sello editor), que se exhibía discretamente en una de las vitrinas principales de la Librería Internacional que estaba en la primera cuadra del Jr. de la Unión, con una bellísima carátula presuntamente dibujada por Guillermo (según me a confesado recientemente Pepe, y que la familia guarda y conserva otras tres pinturas): unos caballos de buen trazo negro y pintados de rojo bermellón, que se desbordaban sobre un fondo blanco.


Poema de Guillermo Chirinos
CAIRO

El lirio de los delirios a quien alimente de sol mis pesadillas.
En el ojo del pez, la suave herida.
Cairo,
amarillo como las pústulas del loco
te solazas con el veneno bíblico de la ciencia.
Buscad en el fondo casposo de los recuerdos;
ha llegado el pánico.

Sapiencias lejanas,
destartalado tiempo de lágrimas,
transferencias psicológicas.
La cábala,
El número exacto de mi proyección somática.

Moriré
para que mi alma no recuerde;
ante quien descubrir las cicatrices del miedo,
mis estáticas señales,
mi mente vieja de corazón virgen.

Moría una nube. Nacía una estrella.
Pausa. Podredumbre.
La noche hastiada sobre la muerte del destino.
Cairo, tu simiente de espuma,
tu faz de diurna asechanza,
todo tu ser de cristal
seduce mi curioso delirio.

Escribí versos hermosos.
En estado de arte, pinté mi máscara
Y sus ojos sin luz.

Moriré,
para que mi alma no recuerde.
Moriré,
para que mis recuerdos lloren la vacuidad.

Conozco el arquetipo del sueño.
Conozco que el príncipe de los delirios
redime mi suave muerte.
Conozco el amor de la leyenda.
Y las capacidades donde acaba la moral.

Iluso espejo o espejismo,
Cairo,
Herido hermano de la nieve
de las almendras de nata,
te requiero.

Viví en el futuro
Luego en el pasado.
¿De qué oquedales nacer,
si en este mundo se puede morir mil veces?.


(Inédito, de “Guerrero del Arco iris”)
Armando Arteaga (Perú - Piura 1952). Realizó estudios de arquitectura en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Artes de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). Estudió en la Academia de Cine, bajo la dirección del cineasta Armando Robles Godoy, en el Club de Teatro con Reynaldo D’Amore, y en el TUNI con Atahualpa del Chioppo. Ha sido crítico de cine en el diario Expreso y editor de la página editorial del diario Gestión. Actualmente es director del Instituto de la Tecnología y la Cultura Andina (ITECA). Ha publicado: Callejón Sin Salida (poesía, 1986), Un Amor en que aún (poesía, 2000), Terra Ígnea (poesía, 2004), Cuentos de Cortometraje (narrativa, 2002).
 

ROGER SANTIVÁÑEZ, CUESTIONARIO Y POEMAS

ROGER SANTIVÁÑEZ, CUESTIONARIO Y POEMAS

El poeta peruano Roger Santiváñez (Piura, 1956), cuyos libros son una presencia habitual en nuestra librería, responde a nuestro cuestionario. Recientemente publicó Roberts Pool crepúsculos y reeditó El chico que se declaraba con la mirada. Un poco antes apareció en España Amaranth, precedido de Amastris, en la Colección Transatlántica de Amargord. Te dejamos aquí sus respuestas. Y, más abajo, algunos nuevos poemas.

Roger SantiváñezEn sociedades en las que todo está categorizado, marcado, ¿cómo puede el poeta desmarcarse? Es decir, si la misma etiqueta de “poeta” neutraliza la radicalidad de la poesía, ¿puedes pensar en alguna estrategia de desmarque crítico?
La única que se me ocurre es el desmarque por la vía del trabajo de lenguaje. Ahora bien, la etiqueta de “poeta” yo la identifico con la frase de Pessoa según la cual el poeta es un fingidor. Es decir, “poeta” es una máscara.  Una máscara detrás de la cual vive —goza y sufre— aquel ser humano “poeta”. Porque para ser poeta hay que fingir.  O sea, hay que fingir que uno vive como todo el mundo y no con esa conciencia y tormento de la muerte que vibra —como un aura— sobre nuestras cabezas. Además el fingimiento principal ocurre en el plano del lenguaje: nosotros inventamos un otro idioma (como se expresaría un sujeto angloparlante aprendiz de Spanish) porque el lenguaje de la poesía es autónomo. Desde este punto de vista, estamos fingiendo una lengua que no existe: la lengua poética. Sólo así puedo entender la radicalidad de la poesía, tal como tú la planteas. En este sentido, sólo un trabajo estricto con el lenguaje —una elaboración sui-generis si se quiere— podría desmarcarnos de lo categorizado y supermarcado (y en el supermercado por supuesto) de las sociedades capitalistas decadentes en las que sobrevivimos.              
Más allá de los estereotipos de la poesía —libertad de palabra, riqueza del mundo interior, expresividad de la subjetividad— ¿crees que la poesía tiene algún potencial crítico, transformacional? Dicho de otro modo, ¿no crees que la palabra poética es solipsista? ¿No crees que el capitalismo atraviesa directamente el lenguaje? ¿Y que, además, el poeta también acumula un capital cultural, participa del capitalismo, más allá de la pretendida excepcionalidad de la poesía?
Claro, el poeta acumula un capital cultural, como tú dices; sólo que es un “capital” inexistente en términos capitalistas, ya que no sirve para nada. Para ninguna inversión capitalista quiero decir. No creo que la poesía tenga algún potencial transformador, salvo que sea el enriquecimiento humano del personal que lee un poema. Definitivamente el poeta es un solipsista. Incluso, como escribió mi gran amigo el poeta Luis Alberto Castillo (hoy injustamente olvidado) en los días gloriosos de San Marcos 1975-1980: Poesía = Masturbación. No creo que el poeta —como tal— participe del capitalismo: al capitalismo le importa un bledo la poesía. ¿Que el capitalismo atraviesa el lenguaje? Por supuesto que sí, como lo atraviesa absolutamente todo. Pero yo sigo creyendo que una de las funciones fundamentales de la poesía es desalienar dicho lenguaje atravesado de o por el capitalismo. Aquí es donde entra a tallar (el verbo es exacto) el lenguaje radical, autónomo, de la poesía.
Amaranth¿Podrías mencionar alguna obra que te haya transformado, que haya puesto algo en marcha, que haya generado…? O, de lo contrario, ¿podrías construirte una genealogía?
Mi genealogía empezaría —sin duda— con Vallejo. Podría decir como Montalbetti una vez: Vallejo, Vallejo, Vallejo, Vallejo, Vallejo. Aquí ubico a Trilce. La verdad es que son bastantes los libros que me han transformado y/o empujado a la acción creadora.  Haciendo una criba en la memoria te diría: A mí me puso en marcha mucho la Antología de la poesía hispanoamericana de José Olivio Jiménez de 1970, que leí en el verano de 1974 en la calurosa Piura —mi ciudad natal en el tropical norte del Perú— cuando tenía 17 años (Huidobro, Lezama Lima, Gorostiza, Parra, Paz). Una temporada en el infierno de Rimbaud (edición de Visor).  Contra Natura  de Rodolfo Hinostroza. Los cuadernos ológrafos de Luis Hernández que llegaban a mis manos gracias a Luis La Hoz y Armando Arteaga.  En los extramuros del mundo de Enrique Verástegui. Reinos de Eielson. Cuando llegué a Lima, recién bajado del ómnibus TEPSA en 1975: Poesía completa de José Lezama Lima, un libro lindo de tapas celestes, Insulae Poetarum de Barral.   Poesía reunida de TS Eliot (versión de JM Valverde). Abolición de la muerte de Westphalen. El arte de la poesía de Ezra Pound (edición de Joaquín Mortiz, México). Así se fundó Carnaby Street de Leopoldo María Panero. El Aullido de Ginsberg. Por el 78 el Quasar de Mario Montalbetti. Y —desde aquellos días azules y hasta ahorita Personae y The Cantos del viejo fioca, a quien considero (no, eso es muy pretencioso) —según mi gusto, mejor— el más grande poeta de la historia (de mi historia en todo caso).
¿Participaste de alguna revista o colectivo? ¿Podrías contarnos de esa experiencia?
Cuando llegué a Lima —recién bajado, como te decía de mi TEPSA— conocí al grupo de novísimos poetas que frecuentaba el bar Palermo en La Colmena Izquierda. Verano de 1974. Al Palermo llegué siguiendo la pista que trazaba Estos 13 de JM Oviedo. Este grupito —una especie juvenil influenciada por Hora Zero aunque opuesta a ellos— lo conformaban Armando Arteaga, Juan Carlos Lázaro, Fredy Roncalla, Guillermo Falconí y Bernardo Rafael Álvarez.  Habiendo trabado amistad más íntima con Arteaga, él me llevó a conocer a Luis La Hoz y Oscar Aragón, con quienes tenía una suerte de grupo que a La Hoz le gustaba llamar El Oro de Acapulco —nombre tomado de un verso de Hinostroza con el que habían bautizado una hermosa plaquette suya de esa época—. Cuando entré a San Marcos (mejor dicho me trasladé desde la Universidad de Piura en 1975) fui acogido por la collera de la revista Hipócrita Lector que lideraban Marco Martos e Hildebrando Pérez, mis profesores. Con Arteaga y La Hoz lanzamos la revista AUKI impresa primero en Piura y luego en Lima hacia 1975.  Al año siguiente fundamos ESCRITURA con Luis Alberto Castillo (a quien mencioné líneas arriba) y Mito Tumi. En dicha revista tratamos de aglutinar a los jóvenes poetas de San Marcos como José Morales Saravia, Jorge Luis Roncal, Cromwell Jara, Carlos Orellana, Juan Luis Dammert, Rosa Natalia Carbonell.
Empezando 1977, un buen día visité a mi amigo Edgar O’hara —a quien había conocido en 1975 y quien era el artífice de rociadas reuniones sabatinas en un bar de la plaza San Francisco de Lima, al que llamábamos Melibea en homenaje a un excelente poema de Luis Alberto Castillo; aquelarres que juntaban a toda la poetería joven de San Marcos y la Universidad Católica. Con O’hara decidimos organizar un nuevo grupo. Les pasamos la voz a Enrique Sánchez Hernani, A Castillo, a Mito Tumi y a Guillermo Niño de Guzmán. Eso fue La Sagrada Familia. También estuvieron luego en LSF Marisol Bello, Guillermo Saravia, Luis Rebaza, Ernesto Mora, Eleonora Falco, Oscar Malca, Luis Angulo “Katongo”, Dalmacia Ruiz Rosas, Julio Heredia. Publicamos una revista con el mismo nombre del grupo, La Sagrada Familia, 4 números.
Después de la disolución de LSF, hubo un intento en 1980 de conformar una coordinadora de poetas y artistas jóvenes La Unión Libre pero esto no funcionó. Fue entonces que Jorge Pimentel nos propone a Dalmacia Ruiz Rosas —mi compañera de aquellas poéticas— y a quien redacta estas memorias, integrarnos a Hora Zero, grupo de la generación anterior a la nuestra. Y así lo hicimos. Durante 1981 me la pasé con los de HZ y con ellos aprendí y conocí el mundo de la calle y a la gente de mi país y su habla real, ya que hasta antes de eso, yo había vivido en dos burbujas sobreprotegidas: la de la pequeña burguesía acomodada piurana y la de mi vida zanahoria y académica en la Universidad de San Marcos.
Concluida mi experiencia con HZ, sentí que algo nuevo se estaba cocinando en la sociedad y en la poesía peruana. El Partido Comunista del Perú, conocido popularmente como Sendero Luminoso había empezado sus acciones armadas, el gobierno de Belaúnde era un fracaso absoluto, el narcotráfico y su ola de corrupción anegaba todas las esferas del espectro social —incluyendo las del poder político- entonces una solitaria tarde de invierno —reunido con Mariela Dreyfus en el café Wony del centro de Lima— decidimos fundar el Movimiento Kloaka, el cometa más rayado que pasó volando por el cielo de la poesía peruana. Kloaka editó un único número de su revista, lanzó manifiestos anarquistas por doquier y organizó distintos eventos en los que fusionaba poesía, rock and roll, pintura, teatro, fotografía y performance. Formaron parte de Kloaka y/o de su onda expansiva  —entre otros— Domingo de Ramos, José Antonio Mazzotti, Dalmacia Ruiz Rosas, el pintor Enrique Polanco, Rafael Dávila Franco, Rodrigo Quijano, Frido Martin, José Alberto Velarde, Julio Heredia, Mary Soto, Edián Novoa, Mario Wong, Guillermo Gutiérrez, Bruno Mendizábal, Fernando Bryce, Kilowatt , Medias Sucias (rock & roll proto subterráneo) y Delpueblo (rock fusión andina).
¿A qué te dedicas durante el día? ¿De qué vives?
Durante el día me dedico a escribir poesía desde muy temprano caminando con Butter por Cooper River Park contemplando el fluir silencioso de las aguas —Panta Rei— y los primeros atisbos del otoño. Luego me voy a Temple University donde enseño Composición y Lecturas Hispánicas. En Temple dispongo de —por lo menos— 3 horas investigando sobre lenguajes poéticos en el tercer piso de la biblioteca Paley. Vuelvo a mi jato y veo a los Phillies jugando baseball con mi esposa Kathy, quien es fanática de ellos. Después preparo mis clases y leo poesía hasa las 2 a.m. Vivo del aire, como se ve.
¿Tienes un blog? ¿Nos recomiendas alguno?
No tengo un blog, pero sí una buena amiga Elsa Costa, que fue mi alumna en Bennington College, quien —con atención por la que estoy profundamente agradecido— mantiene un blog con mi poesía denominado Junín 381 que —dicho sea de paso— es la dirección donde nací y viví hasta los 8 años en el centro de Piura, hasta que me mudé a Santa Isabel —en los suburbios en 1965— y allí ya fue otra nota. Recomendaría el blog del poeta Paul Guillén Sol Negro quien —gentilmente— acoge algunos escritos míos. Y ahora, éste, el tuyo naturalmente, que es nuevo y por el que apuesto al futuro. Muchas gracias.
Roger Santiváñez
18 de septiembre de 2012
Martello Tower, Collingswood, New Jersey /

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