mayo 26, 2007

A UNA MUJER/ JULIO CORTAZAR



UN POEMA DE JULIO CORTAZAR

Escritor argentino. n. Bruselas (1914-1984).


Foto: Armand.




A una mujer


No hay que llorar porque las plantas crecen en tu balcón, no
hay que estar triste
si una vez más la rubia carrera de las nubes te reitera lo
inmóvil,
ese permanecer en tanta fuga. Porque la nube estará ahí,
constante en su inconstancia cuando tú, cuando yo -pero por
qué nombrar el polvo y la ceniza.
Sí, nos equivocábamos creyendo que el paso por el día
era lo efímero, el agua que resbala por las hojas hasta
hundirse en la tierra.

Sólo dura lo efímero, esa estúpida planta que ignora la
tortuga,
esa blanda tortuga que tantea en la eternidad con ojos
huecos,
y el sonido sin música, la palabra sin canto, la cópula sin
grito de agonía,
las torres del maíz, los ciegos montes.
Nosotros, maniatados a una conciencia que es el tiempo,
no nos movemos del terror y la delicia,
y sus verdugos delicadamente nos arrancan los párpados
para dejarnos ver sin tregua cómo crecen las plantas del
balcón,
cómo corren las nubes al futuro.

¿Qué quiere decir esto? Nada, una taza de té.
No hay drama en el murmullo, y tú eres la silueta de papel
que las tijeras van salvando de lo informe: oh vanidad de
creer
que se nace o se muere,
cuando lo único real es el hueco que queda en el papel,
el gólem que nos sigue sollozando en sueños y en olvido.


Salvo el crepúsculo, Buenos Aires, 1996.

POEMAS DE ALEJANDRA PIZARNIK


POEMAS DE ALEJANDRA PIZARNIK

Buenos Aires (1936-1972)



AMANTES

una flor
no lejos de la noche
mi cuerpo mudo
se abre
a la delicada urgencia del rocío


CANTORA NOCTURNA

Joe, macht die Musik von damals nacht...

La que murió de su vestido azul está cantando.
Canta imbuida de muerte al sol de su ebriedad.

Adentro de su canción hay un vestido azul, hay
un caballo blanco, hay un corazón verde tatuado
con los ecos de los latidos de su corazón
muerto.

Expuesta a todas las perdiciones, ella
canta junto a una niña extraviada que es ella:
su amuleto de la buena suerte. Y a pesar de la
niebla verde en los labios y del frío gris en los
ojos, su voz corroe la distancia que se abre entre
la sed y la mano que busca el vaso.

Ella canta.


CENIZAS

La noche se astilló de estrellas
mirándome alucinada
el aire arroja odio
embellecido su rostro
con música.

Pronto nos iremos

Arcano sueño
antepasado de mi sonrisa
el mundo está demacrado
y hay candado pero no llaves
y hay pavor pero no lágrimas.

¿Qué haré conmigo?

Porque a Ti te debo lo que soy

Pero no tengo mañana

Porque a Ti te...

La noche sufre.


COLD IN HAND BLUES

y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo
y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
y por qué
tengo miedo
ANNE GRAY HARVEY (ANNE SEXTON)



Estados Unidos, Massachusetts (1928-1974)



DESEANDO MORIR

Ahora que lo preguntas, la mayor parte de los días no puedo recordar.
Camino vestida, sin marcas de ese viaje.
Luego la casi innombrable lascivia regresa.

Ni siquiera entonces tengo nada contra la vida.
Conozco bien las hojas de hierba que mencionas,
los muebles que has puesto al sol.

Pero los suicidas poseen un lenguaje especial.
Al igual que carpinteros, quieren saber con qué herramientas.
Nunca preguntan por qué construir.

En dos ocasiones me he expresado con tanta sencillez,
he poseído al enemigo, comido al enemigo,
he aceptado su destreza, su magia.

De este modo, grave y pensativa,
más tibia que el aceite o el agua,
he descansado, babeando por el agujero de mi boca.

No se me ocurrió exponer mi cuerpo a la aguja.
Hasta la córnea y la orina sobrante se perdieron.
Los suicidas ya han traicionado el cuerpo.

Nacidos sin vida, no siempre mueren,
pero deslumbrados, no pueden olvidar una droga tan dulce
que hasta los niños mirarían con una sonrisa.

¡Empujar toda esa vida bajo tu lengua!
que, por sí misma, se convierte en pasión.
La muerte es un hueso triste, lleno de golpes, dirías,

y a pesar de todo ella me espera, año tras año,
para reparar delicadamente una vieja herida,
para liberar mi aliento de su dañina prisión.

Balanceándose allí, a veces se encuentran los suicidas,
rabiosos ante el fruto, una luna inflada,
Dejando el pan que confundieron con un beso
Dejando la página del libro abierto descuidadamente
Algo sin decir, el teléfono descolgado
Y el amor, cualquiera que haya sido, una infección.



LA BALADA DE LA MASTURBADORA SOLITARIA

Al final del asunto siempre es la muerte.
Ella es mi taller. Ojo resbaladizo,
fuera de la tribu de mí misma mi aliento
te echa en falta. Espanto
a los que están presentes. Estoy saciada.
De noche, sola, me caso con la cama.
Dedo a dedo, ahora es mía.
No está tan lejos. Es mi encuentro.
La taño como a una campana. Me detengo
en la glorieta donde solías montarla.
Me hiciste tuya sobre el edredón floreado.
De noche, sola, me caso con la cama.
Toma, por ejemplo, esta noche, amor mío,
en la que cada pareja mezcla
con un revolcón conjunto, debajo, arriba,
el abundante par en espuma y pluma,
hincándose y empujando, cabeza contra cabeza.
De noche, sola, me caso con la cama.
De esta forma escapo de mi cuerpo,
un milagro molesto, ¿Podría poner
en exhibición el mercado de los sueños?
Me despliego. Crucifico.
Mi pequeña ciruela, la llamabas.
De noche, sola, me caso con la cama.
Entonces llegó mi rival de ojos oscuros.
La dama acuática, irguiéndose en la playa,
un piano en la yema de los dedos, vergüenza
en los labios y una voz de flauta.
Entretanto, yo pasé a ser la escoba usada.
De noche, sola, me caso con la cama.
Ella te agarró como una mujer agarra
un vestido de saldo de un estante
y yo me rompí como se rompen una piedra.
Te devuelvo tus libros y tu caña de pescar.
El periódico de hoy dice que se han casado.
De noche, sola, me caso con la cama.
Muchachos y muchachas son uno esta noche.
Se desabotonan blusas. Se bajan cremalleras.
Se quitan zapatos. Apagan la luz.
Las brillantes criaturas están llenas de mentiras.
Se comen mutuamente. Están más que saciadas.
De noche, sola, me caso con la cama.

DOS POEMAS DE SYLVIA PLATH


Sylvia Plath (USA, 1932-1963)

Espejo

Soy plateado y exacto. No tengo preconceptos.
Cuanto veo, lo trago inmediatamente
Tal cual es, sin empañar por amor o desagrado.
No soy cruel, sólo veraz:
Ojo de un pequeño dios, cuadrangular.
Casi todo el tiempo medito en la pared de enfrente.
Es rosada, con lunares. La he mirado tanto tiempo
Que creo que es parte de mi corazón. Pero fluctúa.
Las caras y la oscuridad nos separan una y otra vez.

Ahora soy un lago. Una mujer se inclina sobre mí,
Buscando en mi extensión lo que ella es en realidad.
Luego se vuelve hacia esas mentirosas, las bujías o la luna
Veo su espada y la reflejo fielmente.
Me recompesa para ella. Que viene y se va.
Todas las mañanas su cara reemplaza la oscuridad.
En mí ella ahogó a una muchachita y en ní una vieja
Se alza hacia ella día tras día, como un pez feroz.



Cruzando el Agua

Lago negro, barco negro, dos personas negras recortadas
en papel.
¿Adónde van los árboles negros que beben aquí?
Sus sombras deben cubrir Canadá.

Un poco de luz se filtra de las flores acuáticas.
Sus hojas no desean que nos apresuremos:
Son redondas, chatas y cargadas de secretos consejos.

Mundos fríos se sacuden del remo.

El espíritu de la negrura está en nosotros, está en los peces.
Un tronco levanta ahora una pálida mano, como despedida;

Las estrellas se abren entre los lirios.
¿No te enceguecen estas sirenas sin expresíon?
He aquí el silencio de almas confundidas.

mayo 21, 2007

RESPUESTA A UNA POETISA TONTA/ ARMANDO ARTEAGA

RESPUESTA A UNA POETISA TONTA

Armando Arteaga



Al final nos vamos a morir
de beber tanta agua rara, de tener sed
o hambre de escribir poesía

Nos vamos a rodar por la pendiente
por andar en la joda de buscarle
la sin razón a cualquier cosa

Es cierto, mi querido Narciso
Los poetas con tufo alcohólico
siempre me han dado asco,
y es natural todo eso

Hay quienes masticaban
un clavo de olor como Hudson Valdivia
después de todo quienes son esas señoras
para que pregonen olores

La zorra apesta tanto
por falta de limpieza
y las uvas no andan tan lejos

Dejen tranquilos a los beodos y a los tristes.
Basta de tanto papel higiénico ciudadano
Todos, a limpiarse la boca y el culo.

ADIOS AL SIGLO XX/ EUGENIO MONTEJO


ANTOLOGIA DE LA POESIA LATINOAMERICANA (2)


EUGENIO MONTEJO


ADIÓS AL SIGLO XX

a Alvaro Mutis

Cruzo la calle Marx, la calle Freud;
ando por una orilla de este siglo,
despacio, insomne, caviloso,
espía ad honorem de algún reino gótico,
recogiendo vocales caídas, pequeños guijarros
tatuados de rumor infinito.
La línea de Mondrian frente a mis ojos
va cortando la noche en sombras rectas
ahora que ya no cabe más soledad
en las paredes de vidrio.
Cruzo la calle Mao, la calle Stalin;
miro el instante donde muere un milenio
y otro despunta su terrestre dominio.
Mi siglo vertical y lleno de teorías...
Mi siglo con sus guerras, sus posguerras
y su tambor de Hitler allá lejos,
entre sangre y abismo.
Prosigo entre las piedras de los viejos suburbios
por un trago, por un poco de jazz,
contemplando los dioses que duermen disueltos
en el serrín de los bares,
mientras descifro sus nombres al paso
y sigo mi camino.

mayo 14, 2007

EGUREN: SURRÈALISTE/ ARMANDO ARTEAGA

EGUREN: SURRÉALISTE


Por Armando Arteaga

José María Eguren es el más moderno de todos nuestros poetas. Se adelantó a su tiempo, fue fiel solo a su vocación de hacer “figuras”, de habitar por las “sombras” de una gran poesía. Ya Mariátegui dijo de Eguren que: “su poesía es una visión tan virginal de las cosas”.

También Octavio Paz, refiriéndose a la Antología de la Poesía Surrealista Latinoamericana elaborada por el crítico rumano Stefan Baciu, al reprocharle ciertas ausencias y presencias, se ratifica en el poder de las palabras de algunos poetas antologados por meritos propios. Aunque para algunos Eguren tiene muy poco que ver con el surrealismo (pues, no pertenecía al movimiento), y los surrealistas lo adoraban, dice Octavio Paz: “Sí, Eguren es surrealista por el mundo onírico que presenta su poesía”.

Eguren, el màs moderno de nuestros poetas.

En el poema “La silueta” aparece el mundo del arrabal y del hampa, dibujando la estancia de un crimen:

En la triste estancia,
esteras, camillas
alumbran lámparas
amarillas.
Bajo cobertores
Están forajidos,
Con raros temblores
Dormidos.
En pared siniestra
Del fondo alumbrado
Se ve la silueta
De un asesinado.
Con el aire altivo,
Faz tenebricida:
Rostro vengativo
Después de la vida.
¡Ay, no está en la alcoba
cadáver presente;
pero está la sombra,
con ira doliente!.

Mariátegui siempre halló a Eguren: “más gótico que latino”. Desarrolló precisamente una influencia a lo Maeterlinck –de los buenos tiempos- y de Mallarmé, por las rutas del sueño. Y, en aquel poema “La muralla”, la eterna lucha entre los hombres y el testimonio de sus restos que han quedado en ruinas, pero allí, se yergue la majestuosidad del pasado, a través de “La Muralla”:

Con bravío ceño
está la muralla,
frente al bosque bruno de encinas
¡parada!
Cual erguida sombra,
cual fiero fantasma,
al venir las brumas, aterra
el alma:
y con armadura
de peña canteada,
domina los siglos guerreros
en bronca batalla,
Del espanto reina
nefasta,
con lívidos huesos circunda
su cimera blanca.
Mas, en torvas horas,
treme la muralla:
los rudos sillones se inclinan,
los cóndores graznan;
Y los temporales
con sus largos trenes avanzan;
y con alaridos,
las furias le dan batallas:
se eleva del monte
purpurina llama:
y encendidos troncos gigantes
baten la muralla:
redoblan tambores los mustios
seres de montaña
que al hombre abominan
con iras calladas;
y obscurece el sol de los muertos,
la peña dorada:
¡mas, bravía al viejo, al instante
guarda la muralla!

Casi un filme, lleno de sombras. Nada más sorprendente repartir los versos como imágenes, y por eso, el reclamo de Octavio Paz del pre-surrealismo de Eguren. Para muestra en este poema “Canción cubista” de Eguren, que es algo de lo más increíble:

Alameda de rectángulos azules.
La torre alegre
del dandy.
Vuelan
mariposas fotos.

En el rascacielos
un gallo negro de papel
saluda la noche.

Más allá de Hollywood,
en tiniebla distante
la ciudad luminosa
de los obeliscos
de nácar.

En la niebla
la garzona
estrangula un fantasma.

Xavier Abril ha diferenciado el hermetismo de Eguren con otros de la vanguardia latinoamericana. Emilio Armaza ha enfatizado simbolismo y metafísica en su poesía. Estuardo Núñez ha realizado un seguimiento minucioso relacionado la vida y la obra del poeta barranquino como vanguardista. Hay que volver a leer a Eguren con otros ojos. Basta de hablar solo de simbolismos valerianos, de walkirias y de marionetas como fantasmas que llenan el infinito de su poesía. Eguren es el poeta más representativo de nuestra modernidad dentro de la poesía peruana, siempre tan genial, como César Vallejo y como Marín Adán.

El rumano Stefan Baciu incluyò a Eguren en su Antologìa de la Poesìa Surrealista Latinoamericana.
A Eguren se le ha querido ver solo como un poeta minimalista, e intimista. Nada más alejado de su trabajo poético que estas fáciles intenciones, cargó sobre sus hombros –dice L.A. Sánchez- el san benito de “simbolista”. Eguren es la apertura más moderna de nuestra tradición poética..

Eguren se puede suponer moderno –decía Mariátegui- porque admira el avión, el submarino, el automóvil. Mas en el avión, en el automóvil, etc., admira no la máquina, sino el juguete. El juguete fantástico que el hombre ha construido para atravesar los mares y los continentes. Eguren ve al hombre jugar con la máquina. No ve tal vez, la alienación moderna que ha deslizado locura sobre estas acciones del hombre contemporáneo. La modernidad de Eguren viene de la percepción infantil que tiene para mostrarnos la historia y la histeria: como alineación actual del hombre.

 Eguren

(Del libro: “La Poesía Surrealista en el Perú”)

mayo 08, 2007

PAJAROS SUBTERRÀNEOS, AVES RARAS/ ABELARDO OQUENDO

Inquisiciones.
Diario La Repùblica: Pàgina Cultural Martes 06/05/2007



Pájaros subterráneos, aves raras


Abelardo Oquendo.



Hace un par de meses se mencionó en esta columna a esa enorme masa de escritores ileídos que preocupan a Margaret Cohen, esas decenas de miles de novelas producidas en el siglo XIX y en Gran Bretaña que "nadie ha leído ni leerá jamás", según calcula Franco Moretti. Nadie, para Moretti, significa aquí ninguno cuya opinión cuente, esto es: capaz de inscribir un autor o un libro en el establecimiento literario. Porque fuera de él no hay sino el extenso olvido donde están sepultados los escritores muertos junto a sus libros muertos.
En esos ‘grandes cementerios bajo la luna’ han empezado a hurgar recientemente, en nuestro medio, Carlos Carnero, Gonzalo Portals y Rubén Quiroz, quienes en 2006 publicaron Los otros, volumen en el cual rescataron a cuatro poetas infrecuentes en las antologías: Mercedes Delgado, Luis Berninzone, Augusto Lunel y Guillermo Chirinos Cúneo, un poemario de cada uno. "Bandada de pájaros subterráneos" los llamaron en su texto introductorio.
En estos días otro poeta, Luis La Hoz, ha reunido en un tomo, editado por Cultura Peruana, a 10 aves raras de la poesía peruana, de cuya obra nos ofrece una selección. Como en el caso anterior se trata de poetas de circulación menor, si bien no todos excluidos de las antologías. Ellos son Vicente Azar, Augusto Lunel,Pedro Gori, Walter Curonisy, Juan Bullita, Guillermo Chirinos Cúneo, Patrick Rosas, Enriqueta Bellevan, Óscar Aragón y Armando Arteaga. Como se puede ver, algunas de estas aves –exactamente cinco– son más raras que la otra mitad. Pero al paso que vamos y si los rescatistas, recíprocamente, no toman más en cuenta el trabajo que sus afines han emprendido, habrá quienes pierdan pronto su condición subterránea o su rareza. Guillermo Chirinos Cúneo y Augusto Lunel despuntan como susceptibles de eso. En buena hora; aunque no faltará algún maligno por ahí que levante los hombros y diga que los muertos desentierren a los muertos.
No es así. En lo que respecta a Carnero, Portals y Quiroz la morbidez parece serles ajena: llenos de vitalidad anuncian el segundo volumen de Los otros, con Fernando Quíspez Asín, Carlos Alfonso Ríos, Rafael Méndez Dorich y Manuel Mejía Valera. Y en cuanto a Luis La Hoz, al margen de su cacería de aves más o menos raras, es un poeta activo y en plena y madura producción.

mayo 03, 2007

FEDERICO LATORRE ORMACHEA Y EL RESURGIMIENTO DE LA LITERATURA APURIMEÑA/ ARMANDO ARTEAGA

FEDERICO LATORRE ORMACHEA 
Y EL RESURGIMIENTO DE LA LITERATURA  APURIMEÑA

Por Armando Arteaga

Eran tiempos difíciles, de guerra, todo andaba trastocado en Apurímac. Sendero Luminoso atacaba violentamente por un extremo de la convulsionada ciudad de Abancay, y por el otro extremo, inesperadamente, las fuerzas policiales hacían casi lo mismo, reprimiendo cualquier intento de desobediencia civil proveniente de la ciudadanía pensante que estaba asqueada de esta situación. Cada vez era más insoportable vivir atrapado como “presa fácil” en ese sándwich de “pan con pescado” engendrado por esta violencia que nos tenía a todos podridos.


Fue una situación -tan impune y miserable- de la que se fueron aprovechando algunos buitres nocturnos que actuaron a la sombra de cierta complicidad sistemática. Vivir en una ciudad así –convulsionada por la violencia- se hizo cada vez más insoportable. La mayoría de la gente buena, hizo sus maletas, y se largaron de la que había sido esa bucólica ciudad de Abancay, y de Apurímac. Se cerraron todos los espacios para la reflexión literaria y menos para la expresión poética. La gente vivía en permanente sospecha y en total desconfianza. Ese era el escenario cultural en el que muchos escritores apurimeños estúpidamente tuvieron que desarrollar su propio silencio. Poner su propia lapida mortuoria a cualquier intento de apertura para la literatura. Allí, en ese teatro del terror (de “tempestad en los andes”) fomentado por Sendero Luminoso y por las Fuerzas Policiales (Estado), un hombre solitario y amante de la literatura no se inmutó para nada, sino que al contrario, hizo su propia batalla para ganar el espacio libre de la imaginación creativa y la promoción de la literatura apurimeña.

Hace ya un puñado de años conocí al profesor Federico Latorre Ormachea, bajo el volcán (curiosamente llevaba ese mediodía en el cartapacio la novela de Malcolm Lowry): en la puerta de ingreso de la Casa de la Cultura de la ciudad de Abancay (Apurímac), mientras litigaba e investigaba sobre algunos aspectos relacionados con el Patrimonio Cultural, Arqueológico y Arquitectónico de la Región Apurímac. Fue un encuentro muy rápido, casi brusco, promovido por el mismo profesor Latorre Ormachea, con quién esa tarde luego del intercambio de los respectivos saludos y de nuestras credenciales personales, en pocos minutos nos hicimos amigos y almorzamos en el más cercano restaurante de la esquina más certera, mientras conversamos sobre la literatura y los escritores de Apurímac.




El libro "Dios, el Gran Poeta:Antologìa de Poetas Apurimeños, realizada por el profesor Federico Latorre Ormachea.

El profesor Latorre Ormachea tiene en su haber publicados un sin número de libros en los respectivos géneros literarios de: el cuento, la poesía, la leyenda, el ensayo, y la novela. Algunos libros suyos se difunden por su obstinada abnegación de maestro, por su vocación de escritor, y por ser el mismo un autentico promotor cultural. Latorre Ormachea ha publicado libros como “Canto a mi tierra” (poemario), “Leyendas de Oro de Apurímac” (narrativa), “Lecturas Selectas” (Poesía Apurimeña), y este último de su cosecha que lleva el misterioso resumen de “Dios, el gran poeta” (Poetas representativos de Apurímac): que se ocupa de mostrar parte del panorama actual de la poesía apurimeña.


 El profesor Federico Latorre Ormachea ha publicado multiples libros sobre la literatura de Apurìmac

Del profesor Latorre Ormachea se puede decir lo mismo que Mario Vargas Llosa escribió de la memoria de Sebastián Salazar Bondy: “ocupa todos los quehaceres de la literatura: la poesía, la ficción, la crítica, etc. Donde no hay nada, lo viene realizando todo, para darle sentido a su trabajo literario”.

En una Región como Apurímac, donde el escritor casi no existe, para los incrédulos e incultos, no pasa de ser cualquier personaje: un ser pintoresco, extraño, fuera de serie, o cualquier loco venido a menos. Allí donde casi nadie lee, ni siquiera periódicos (hasta hace un par de años llegaban solo media decena de ejemplares de “El Comercio” vía terrestre, que lo compraban algunos ciudadanos notables). No había ediciones, ni de “El Peruano” en la Presidencia de la Región y menos en la Corte Suprema. En el Hotel de Turistas ponían un solitario ejemplar de “Expreso” en una mesa del salón de espera, donde alguna vez pude leer mi propia y drástica critica de cine. La literatura casi no tiene adeptos, nadie lee nada, y existe la prematura chatura de llamar “intelectual” a todo aquello que no se entiende fácilmente, y de mediocrizar casi con uniformidad la “inopia cultural” de algunos despistados profesores que confunden a Vargas Vicuña con Vargas Vila. Sobre las cenizas de esta “inopia cultural” ha resurgido el profesor Latorre Ormachea, como la “Ave Fénix”, simbolizando la eternidad entre los antiguos y modernamente la resurrección. Llevó hacía Apurímac, como a Bitinia, el culto de los dioses griegos por la poesía. Se puede decir de él que inventó también el alfabeto y la escritura rural, del castellano vigente, sobreponiéndose al predominio del quechua hablante, reviviendo el idioma actual: utilizando aquel gusano de la literatura para volver a teñir de color púrpura las “nuevas” letras apurimeñas, que son al fin y al cabo, parte de su batalla por devolverle a su región: la transparencia de un propio lenguaje. Batalla que por cierto ha ganado.

Sobre estas cenizas ha resurgido el profesor Latorre Ormachea como la “Ave Fénix”, ya les dije, con sus libros para espetarles de frente a los desertores, a los que no creen en nada, para hacernos saber que la literatura apurimeña existe desde la noche de la historia como en otras regiones del país, que la literatura apurimeña sigue teniendo vigencia. Que la Región Apurímac no es un número insólito, ni la desgracia estadística siempre marcada por la pobreza, el analfabetismo y la marginalidad. Se escribe y se habla en Apurímac, en quechua, pero también se escribe y se habla, en castellano, es una literatura bilingüe, con vigor actual. Y los escritores siempre le han dado vida natural a esta Región del Apurímac. Los escritores no son desertores, ni mediocres. Los escritores tienen el compromiso con su pueblo y su lenguaje. Los escritores viven con pasión su verdadera vocación literaria. El profesor Latorre Ormachea ha empezado desde hace varios años esta tarea de recuperar su propio brillo literario regional. Batalla que va ganado, y que yo admiro por eso, por su tenacidad y su forma de vida asumida, sin resquebrajamiento provinciano, con estoica actitud de maestro, e investigador. Fiel a su vocación y a su oficio vital: de escritor.

El escritor apurimeño no es marginal, ni bisiesto. Ni es un escritor para los domingos, vive: materialmente y espiritualmente, su dura realidad, pero a pesar de llevar una vida de desarraigo, de olvido y de fundamentales premuras, ya se vislumbra en Apurímac una literatura que puede ser vista también en “vitrina” (como paradójicamente se llamaba la revista del poeta Feliciano Mejía en los años setenta). Perdurar, este ha sido el esfuerzo que hay que subrayar del profesor Latorre Ormachea. Vocación de trascender, estudio y respeto por las diversas manifestaciones culturales y literarias que han desarrollado los diversos escritores del “papel arrugado” como llamó Raimondi a Apurímac.

 Federico Latorre Ormachea escribe poesìa, narrativa, ensayo, y es ademas un investigador expontaneo sobre la literatura de Apurìmac


Latorre Ormachea tal vez sea su más preclaro escritor en permanente lucha contra el pendón mortal del olvido, que ha tenido a bien reunir a un conjunto de poetas en esta Antología con el desenfrenado nombre de “Dios, el Gran Poeta”. Esta Antología, ayuda a vislumbrar con mayor interés este aparente desolado panorama, que hasta hace poco era “el vacío desalentador”,  lo que parecía ser el canon literario en Apurímac.


Latorre Ormachea ha trabajado con bastante esmero sobre la historiografía literaria de la región Apurímac, y sigue investigando actualmente. En “Dios, el Gran Poeta” aparece por primera vez y reivindicada en esta “Antología” el coloquio navideño de Josefa Francisca de Azaña y Llano (1696), religiosa apurimeña, del Monasterio de las Descalzas Concepcionistas de la Villa de Cajamarca, que hacía versos sacramentales. Lily Flores Palomino, una de las más destacadas poetas mujeres que escribe en quechua, aparecen los poemas de su destacado Troj (1971). Lo mismo, José María Arguedas y su Katatay; Jorge Flores Ramos (a quien recordamos como uno de los grandes exponentes de la literatura apurimeña por su libro “Grito”); Julio César Sanabria Hermoza (quién ha realizado también una Antología de dos volúmenes de "La Literatura Apurimeña"); Abel Gutiérrez Ocampo y su poesía metafísica. También poetas como, Hugo Tello Prado (de quien ha incluido su facticio poema “Sabascha”; Erasmo Montoya Obregón y Luis Rivas Loayza, entre otros. Todo este trabajo silencioso y fructífero de Latorre Ormachea, merece nuestra mayor consideración y permanente atención.

DADA NO SIGNIFICA NADA/ ARMANDO ARTEAGA

DADA NO SIGNIFICA NADA


Por Armando Arteaga

Dada fue una revolución. Dada fue un estado de animo. Dada estaba en contra de todo. Contra la estupidez humana.

Todo empezó por 1916, en Zurich, Tristán Tzara alzó su voz, que en realidad fue un grito, el estallido más fuerte, salvaje y divertido de todos los tiempos para la literatura y las demás “bellas artes” de occidente. Fue un buen momento para la poesía total.

Tristàn Tzara, el lider "Dada":

Todo empezó en el “Café Volta iré”, al frente del cual vivía Lenin. Allí se redactó por primera vez el “Primer Manifiesto Dada” que lo firmaron Francis Picabia, André Bretón, Marcel Duchamp y Ribemant-Dessaignes, entre otros locos e iconoclastas artistas, poetas e intelectuales. Dada fue el primer llamado de atención antes de que el surrealismo empiece a tener identidad ciudadana. Dada estaba por la destrucción total de todo lo que se había realizado hasta entonces. Dada estaba en contra del futuro, incipiente cosa que aterraba después de la guerra. ¡Dada estaba a favor de la unidad!. ¡Dada era una cochinada como todas las cosas del mundo!. ¡Nadie puede escapar al destino!. ¡Nadie puede escapar a Dada!. ¡Tan sólo Dada puede hacer a usted escapar al destino!. ¡Me debe usted: 943.50 francos!.

Hasta ahora, y desde que empezamos en los años 70, el humor destructivo de Dada era lo que nos atraía a los jóvenes de aquellos años, y aunque algunos de esos jóvenes (del 70) se han vuelto tarados, nada importa. Dada era todo un rebrote de posición irracionalista, una actitud subversiva, una pose anarquista. El activismo, la desobediencia y la insolencia de Dada pronto empezaron a empalagar a las mentes más lucidas y contemporáneas de entonces.

El primero en romper con el purismo desordenado de Dada fue Bretón. El humor destructivo y corrosivo de Dada fue integro y eficaz. Dada fue también un grito destemplado. Y desesperado.

Dada fue impetuoso y terrorista. Pero no se daba ninguna importancia. Por eso se salvó Dada como mensaje. Por eso nos queda de Dada su forma de berrinche infantil, su lado jocoso que rescatamos del “Manifiesto del señor Antipirina”. Dada se adelantó a todos nosotros, por eso fue una actitud vanguardista. Dada en 1918 ya no era solo un sueño, o una actitud irrespetuosa frente a la vida y el arte. Dada no daba para más.

Era apenas una torta de pastel reventada en la cara de cualquier espectador distraído, una burla. Por eso Tzara terminó aceptando su propia muerte: DADA NO SIGNIFICA NADA.

Fue trágico el asunto. Dada se vuelve el hazmerreír de la gente, se aburguesa, es solo un delirio, y termina por morir. La muerte de Dada estaba echada. Todas las poses no son más que eso, poses vanas y estúpidas.

Revista "Dada".

Dada dejó muchas cosas para los que han vendido después. Aparte de varios “Manifiestos” locos, modas, “collages” de palabras (o cadáveres exquisitos) que hasta ahora deslumbra el cementerio de los grandes comentarios:

¡No más borrachos!
¡No más aeroplanos!
¡No más vías urinarias!
¡Basta de enigmas!

De todas maneras: los “Siete manifiestos dadaístas” de Tristán Tzara que editó en 1972 Tusquets Editor (Barcelona), no deja de motivarnos y meternos en la vida ilógica, en la cómica independencia del disparate puro.

Manifiesto "Dada".

Aunque después vino la incólume experiencia del anti-establishment de la beat generation, el “Wow” de la guitarra de un tal Jimi Hendrix que inmortalizó otras cosas tan increíbles como los poemas de los “dada”. Llegó Hendrix y todos “aprendimos a meternos los dedos en la nariz en público” y sin vergüenza. Nada importó, todos sabemos ahora cuán cochino, inmundo, y cínico es el mundo publico.

La vida era en los setenta muy dadaísta todavía. Me da asco ver a tantos poetas muertos, a montones incrementan una montaña de barro y de excremento. Y hay uno en especial, que me da más pena todavía, ni servil oficialista ni obcecado oposicionista. Rompiendo con la razón de las cosas todos se pueden ir a buena parte.

(Del libro. “La Poesía Surrealista en el Perú”)