noviembre 04, 2009
octubre 27, 2009
VIII ENCUENTRO NACIONAL DE ESCRITORES "MANUEL JESÚS BAQUERIZO"
VIII Encuentro Nacional de Escritores “Manuel Jesús Baquerizo”
Miércoles 28 de Octubre del 2009
9:00 -11:00 a.m.
Inauguración muestra Fotográfica y Exposición de Libros de Ciro Alegría
Asociación de Escritores Ciro Alegría, Asoc. Artes Plásticas.
Paralelamente visita a centros educativos:
I.E. “César Vallejo”
I.E. “San Nicolás”
11:00 - 14:45
Conferencia Magistral
“Manuel Baquerizo: tránsito y magisterio de un crítico cultural
Mg. Mauro Mamani Macedo (UNMSM)
Teatrín San Francisco
11:45- 12:00
Presentación de libro
Alejandro Benavides Roldán/ Ida y retorno al mar
Mesa 1
12 - 13 h.
"Un viaje lúdico por la literatura infantil y juvenil, recordando algunos de sus temas"/
Jack Flores
“La literatura ausente: ¿dónde juega la literatura para niños?” / Dante Gonzalez Rosales (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
"Inicio en Tumbes de la Literatura Peruana post inka”/ Ricardo Pérez Saavedra
"Vallejo vanguardista"/Julio Carmona
Mesa 2
15-16.45 h
“Tomás Ruiz: El muchacho de las colinas que murió de soledad en el frente. Vida y poesía/
Dios Dado
“La poética piurana de las postrimerías: Sus pulsiones seculares y sus rasgos divergentes”/
Ricardo Musse Carrasco.
“Literatura lambayequena: su existencia y evolución”/ Rolando Farro Vassallo
“Élites literarias y periodismo en la libertad”/ Segundo Llanos-Horna
“Reflexiones entorno a la dramaturgia actual en Huánuco, Pasco y Junín”/ Helder Andrade U.
“Situación de la industria del libro en el Perú” /Diego Motta (Mov. J.M.A.)
Mesa 3
16.45 - 18 h.
“Julio Galarreta González y la literatura en Huamachuco”/ Armando Arteaga
“Literatura y Democracia” /Gregorio Torres Santillana (UNAS).
“Tareas del escritor nacional en las primeras décadas del tercer milenio”/ Grupo Literario Nueva Crónica
“Bajo el signo de la Gracia y la Eufonía del Amor”/ Viviana Gómez Espinoza
"Literatura y nuevos soportes tecnológicos. Web 2.0 y democratización cultural"/ Augusto Rubio Acosta y Milton Rojas Chávez (Chimbote)
18:00
Pasacalle /Plaza de Armas
19:00
Inauguración del VIII Encuentro
Teatro Municipal
Jueves 29 de Octubre del 2009
09: 00 -10:30
Conferencia Magistral
Ciro Alegría: novela total, narrador popular y comunidad.
Dr. Gonzalo Espino Relucé (Universidad Nacional Mayor de San Marcos).
Teatrín San Francisco
Primera Mesa Ciro Alegría
10.30 - 11.45 h.
“Héroes y faites: la cultura del honor en la lima criolla de principios del siglo XX. Apuntes para Duelo de Caballeros”/Douglas Javier Rubio Bautista (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
“La esperanza trágica de los indios y obreros en la novela Lázaro de Ciro Alegría (1909-1967)”/
Victor Huamalies Chirito (Universidad Nacional Federico Villarreal).
“Forja: La vida en la obra de Ciro Alegría” /Ana María Intili
“Análisis estructural del libro Siete Cuentos Quirománticos de Ciro Alegría” / Fernando Carrasco Núñez (UNE).
Segunda Mesa Ciro Alegría
11.45 - 13 h.
“Una mirada a la narrativa infantil y juvenil de Ciro Alegría”/ Jesús Cabel Moscoso.
“La Amazonía en la novela El mundo es ancho y ajeno”/ Manuel Marticorena Quintanilla
“La formación y valoración estética a partir de las narraciones de Ciro Alegría llevadas a la dramaturgia” /Carmen Aroni Salazar
“Paco Yunque y Calixto Garmendia, hijos del desconsuelo. La pobreza como categoría de resistencia” / Richard Leonardo (UNFV-USMP-GELLAC)
15:00 -15:45
Testimonio y presentación de libro
Luis Yañez
Julio Carmona (Fuego en cenizas dormido)
Conferencia magistral
15.45-16.15
“La narrativa de tema carcelario en el Perú”
Roberto Reyes Tarazona
Tercera Mesa Ciro Alegría
16.15 -17.15
“Ciro ALEGRIA según el Pr Henry Bonneville” / Dra. Ghislaine DELAUNE – GAZEAU (Université RENNES 2 – Haute Bretagne)
“Canto coral a los poetas muertos, una lectura acerca de Mucha Suerte con Harto Palo (1976), memorias de Ciro Alegría” / Juan Carlos Gaspar Huauya (Universidad Federico Villareal)
"Cómo leer a Ciro Alegría”/ Samuel Cavero Galimidi (Universidad Nacional Enrique Guzmán y Valle)
“Ciro Alegría” /Marcial Molina (UNH)
Cuarta Mesa Ciro Alegría
17-15 -19 h.
“Presentación y/o representación del indígena en El Mundo es Ancho y Ajeno”/ Andrés Arancibia
“El discurso subyacente en los microrrelatos de la novela los perros hambrientos de Ciro Alegría” / Henry Cesar Rivas Sucari (Universidad Nacional de San Agustín - UPCA)
“Visión cosmopolita de Ciro Alegría en 7 cuentos quirománticos” / Carlos Arturo Caballero Medina (Pontificia Universidad Católica del Perú)
"Presentación y/o representación del indígena en El mundo es ancho y ajeno. La Región, El Territorio y El Paisaje de Ciro Alegría”/ Elqui Cruz Ayala (UNMSM).
Presentación de producción editorial
19-20 h.
Hipocampos Editores
Fondo Editorial Huamachuco
Asociación de Escritores “Ciro Alegría”
Salón Personajes Ilustres Beneficencia Publica
Viernes 30 de Octubre del 2009
09: 00- 10:30
Conferencia Magistral
El mundo es ancho y ajeno: metáfora de la nación peruana.
Neker Salazar (UNFV).
Teatrín San Francisco
(Paralelo: Viaje de Delegación de Escritores a Encuentro con Rondas Campesinas en Curgos)
Teatrín San Francisco
Quinta Mesa Ciro Alegría
10.30 -11.30
“Tres puntos de vista o tres vistas en un punto: Cuarzo de Ciro Alegría, El hombre y la perla del Dr. Atl y La Perla, de Jhon Steinbeck” / Alexis Reto Agurto (Universidad de Piura).
“Neuroliteratura”/ José Wilfredo Temoche Quiroga
"Lectura sobre Mucha suerte con harto palo"/ Carlos García Miranda (UNMSM)
“La serpiente de oro en Bagua” /Eva Velásquez
Presentación de libros
11.30 -12:00
Juan Félix Cortez
Sexta Mesa Centenario de Ciro Alegría
12:00 - 13: 00 h.
“Los cuentos orales de Ciro Alegría”/ Diómedes Morales Salazar
“Calixto Garmendia en Ciro Alegría: justicia y justicieros en la memoria del ande”/
Jacobo Alva Mendo (UNMSM-Archivo de la Memoria)
“Del fiero Vázquez al Luis Pardo”/Macedonio Villafán Broncano
"Poesía y resistencia andina en El mundo es ancho y ajeno, de Ciro Alegría/ Néstor Espinoza
15:00
15:15
Presentación de Libro, Revista, Plaqueta
Grupo Editorial Arteidea
ALEC.
Poéticas Andinas. Puno
Mesa 4 Literatura Nacional
16:00-17.15 h.
“Los ríos profundos o la mirada a un mundo complejo: de la experiencia colectiva a la visión individual” /Martin Guerra
"Vigencia de la poética del indigenismo"/Miguel Maguiño Veneros (UNMSM)
“La Narrativa Amazónica Peruana, desde la Perspectiva Sociológica”/Ángel Gómez Landeo
“Clorinda Matto de Turner y Mercedes Cabello de Carbonera: el surgimiento de un discurso nacional desde la experiencia femenina”/ Oriele Manrique Campos (UNMSM Ciencias Sociales)
"Algunos soportes creativos para la creación"/Francisco León
Mesa 5 Literatura Nacional
17.15 - 18:00
"Huámbar: El carnaval frente al canon (Subalternidad, indigenismo y cultura popular los andes) / A. Villar Lurquin (PUCP)
“Los gatos endemoniados de Pedro Monge: una lectura desde la escatología, a la tradición oral del Valle del Mantaro” /Jair Pérez Grañez - Centro cultural- Universidad Continental (Huancayo)
"El desarraigo en la poesía de Vallejo"/ Julián Pérez Huarancca (Universidad Federico Villarreal)
Presentación de libro
18:00 - 18:15
Veinte del veinte. Antología del cuento universal.
Roberto Reyes Tarazona.
Mesa 6 Literaturas regionales y tendencias
18:30 -
“De estandarte de opiniones a discurso residual: Una historia cultural del teatro en el Perú independiente”/ Javier Garvich
“Arte de nuevo tipo y el teatro de Sendero Luminoso”/ Manuel Valenzuela Marroquín (UNFV)
Plenaria de Escritores:
19:00- 19:15
1º Mensaje del escritor Luis Yáñez Pacheco: “La responsabilidad social del escritor”
2º Informe del CDN GEP y Elección del nuevo Consejo Directivo Nacional
3º Elección de la Sede del Noveno Encuentro “M.J.B.”
Clausura del Evento
19:45 - 20:00 h.
Sábado 31 de Octubre del 2009
Visita a Marcahuamachuco
Almuerzo Despedida
octubre 25, 2009
JULIO GALARRETA GONZÁLEZ Y LA LITERATURA DE HUAMACHUCO
VIII ENCUENTRO NACIONAL DE ESCRITORES "MANUEL JESÚS BAQUERIZO"
HUAMACHUCO
DEL 28 AL 31 DE OCTUBRE DEL 2009
Ponencia:
JULIO GALARRETA GONZÁLEZ Y LA LITERATURA EN HUAMACHUCO
Autor:
Armando Arteaga
El aporte de Galarreta al enfrentar la relación Vallejo-Huamachuco es haber podido integrar estos instantes y haberles dado un sentido de “gaudeamus” para explicar que toda obra literaria se define por la actitud del escritor ante el mundo como una manera de sentir, de vivir y de entender el lenguaje de las cosas. Las palabras del escritor o del poeta, son muchas veces justas, pero nunca pobres. La fe en las palabras elige casi siempre el fervor del poeta.
Alcides Spelucín, poeta, doctor en filosofía, y escritor liberteño, n. en Trujillo en 1897, que formó parte del grupo “Bohemia” de Trujillo (1915-1917) y que publicó “El libro de la nave dorada” (1926), también fue recipiendario del afán literario de Galarreta. Le dedicó varios estudios en revistas y publicó: “Alcides Spelucín: Hombre y Poeta” ((U.N.F.V., 1977). Poco se ha hablado de Spelucín, un vanguardista, hombre de una poesía magnifica, eléctrica y sonora, llena de fantasía, impulso de la palabra misma: “como un pájaro herido al que nadie ha curado”.
Por todo esto, rescato como obras mayores otros tres libros de Galarreta donde uno puede encontrarse con la objetividad y la peripecias literarias para hacer una ruta de la estilística como disciplina para este “critico practicante”, salido de él mismo: de su cantera propia, de una ciencia vivida con su experiencia de escritor y de profesor: Merecen ciertos halagos estos libros: “Estancia del Tiempo” (1966), “Símbolos humanos de la literatura” (1965), y “Dimensión Literaria de Ortega y Gasset” (1979), donde uno puede apreciar el valor literario de sus escritos y el “background” del maestro, que despertó en las nuevas generaciones la vocación de escribir y el hambre de leer, para descubrir al verdadero hombre nuevo, en un mundo invisible donde todo puede verse, y estudiarse. Estimuló la indagación literaria y la acción creativa, despidiéndose de todos nosotros en Lima, en 1998. Galarreta escribió siempre sobre lo que enseñó.

octubre 20, 2009
4 BREVICUENTOS PARA LEER EN EL AVIÓN/ Alvaro Menen Desleal
Alvaro Menen Desleal
1
Un pasajero, a su vecino de asiento:
-¿Has visto? El periódico informa de otro accidente de aviación.
-Sí, he visto; en la lista de muertos estamos nosotros.
2
El pasajero, al tripulante: ¿Qué isla es aquella?
-Señor, esa isla no existe.
3
Una recién casada, al sobrecargo:
-Señorita, ¿por qué arde el avión?.
-Es natural, señora: estamos en el infierno.
4
Un sacerdote, a la azafata:
-En vez de esa música moderna, ¿no pueden poner algo
delicado?
-Lo siento, padre; es la única que saben tocar los ángeles.
Clemente Guido
Nació en Santa Ana, El Salvador, el 13 de marzo de 1931 y murió el 6 de abril del 2000.
Es uno de los grandes de la narrativa centroamericana.
Dedicado enteramente a la literatura, tuvo el raro don de ser un ganador de premios literarios al extremo que aún al final de su segunda edad conquistó lauros que motivaron la protesta de algunos escritores jóvenes de su país porque era “un acaparador de premios que debería estar retirado”.
Los grandes no se retiran.
Su pseudónimo (ALVARO MENEN DESLEAL) fue famoso en toda América y Europa, especialmente en Argentina donde vivió por muchos años, en Francia y Alemania, donde dio clases de literatura lo mismo que en algunas universidades de los Estados Unidos.
Invadió con éxito el ensayo, el periodismo, el teatro, la poesía, pero fue su suerte el cuento breve, raro arte destinado solamente a los raros... como RUBEN DARIO, el maestro de la narrativa breve de América.
Como a todo artista con sensibilidad social, le preocuparon los problemas socio-políticos de su país y estudió Ciencias Sociales en la Universidad de El Salvador.
Es difícil decir cuál es la mejor obra de ALVARO MENEN DESLEAL porque TODAS son su mejor obra, pero algunos críticos señalan como tal a LUZ NEGRA, ganadora de los Juegos Florales de Quezaltenango en 1965.
Pero si de premios se trata, él los cortó en abundancia: Premio Nacional de Cultura (El Salvador) en 1968, Premio Miguel Angel Asturias (Guatemala) en 1970, etc., etc., etc.
Fue un favorito de EDUCA, por su calidad, la que le editó la mayor parte de su obras.
Los libros que le dieron fama bien merecida y que deben ser estudiados por los narradores jóvenes del istmo que piensen dedicarse al cuento breve, son: Cuentos Breves y Maravilloso, La ilustre familia androide, (comentada por nosotros en NAC hace algunos meses), El fútbol de los locos (comentario que tenemos pendiente), Tres novelas cortas. Para escribir en los muros (poemario). La bicicleta al pie de la muralla, y queda sin publicarse EL GRAN FINAL (ensayo).
El cáncer, sí señor, ese fue el que lo mató, pero fue el cáncer del páncreas, no el de la envidia que le tuvieron muchos raquíticos del pensamiento que lo acusaban de conflictivo porque era un experto en polemizar sobre los temas que dominaba, pero sobre todo porque le gustaba destruir a los ídolos de barro de la literatura de su país.
Que descansen en paz el hombre que le dio a El Salvador las mejores obras de narrativa breve, las que deben ser estudiadas pero difícilmente superadas por los escritores jóvenes de toda el área.
Cayó un gigante.
Que no se alegren los enanos.
Campo Bruce, Abril 10 del 2000
octubre 04, 2009
UN POEMA DE CINTIO VITIER

TRABAJO
Esto hicieron otros
mejores que tú
durante siglos.
De ellos dependía
tu sensación de libertad
tu camisa limpia
y el ocio de tus lecturas y escrituras.
De ellos depende
todo
lo que te parecía natural
como ir al cine
o estar triste, levemente.
Lo natural, sin embargo, es el fango,
el sudor, el excremento.
A partir de ahí, comienza
la epopeya, que no es sólo
un asunto de héroes deslumbrantes,
sino también
de oscuros héroes, suelo de tus pisadas,
página donde se escriben las palabras.
Deja las palabras, prueba
un poco
lo que ellos hicieron, hacen,
seguirán haciendo
para que seas:
ellos,
los sumidos en la necesidad
y la gravitación,
los molidos por los soles implacables
para que tu pan siempre esté fresco,
los atados
al poste férreo de la monotonía
para que puedas barajar todos los temas,
los mutilados
por un mecánico gesto infinitamente repetido
para que puedas hacer
lo que te plazca con tu alma y con tu cuerpo.
Redúcete como ellos.
Paladea el horno,
come fatiga.
Entra un poco, siquiera sea clandestinamente,
en el terrible reino de los sustentadores
de la vida.
NOTA DEL SEPELIO
En la mañana de hoy, viernes 2 de octubre, fue sepultado en el Cementerio Colón de La Habana Cintio Vitier, destacado intelectual católico, cultivador de la poesía, la narrativa, el ensayo y la crítica literaria. Fue, junto al padre Ángel Gaztelu y otros destacados escritores cubanos, fundador de la revista Orígenes en los años 40 del pasado siglo.
Antes de ser depositado en el panteón familiar, el féretro con los restos mortales de Vitier fue conducido a la capilla central del Cementerio, donde el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana , dirigió la oración fúnebre por el eterno descanso del distinguido intelectual.
Cintio Vitier había cumplido 88 años el pasado 25 de septiembre. Le sobreviven su esposa, la poetisa Fina García Marruz con quien estuvo casado 63 años, sus hijos José María y Sergio, nietos y biznietos.
(Redacción Palabra Nueva)
octubre 01, 2009
CON CARLOS EDUARDO ZAVALETA EN HUARI/ ARMANDO ARTEAGA
Por Armando Arteaga
Un silencio metafísico enmudece las calles y las casas de Huari, asunto sólito, pero es sus esquinas cerca de la Plaza Central, uno asiste a un breve rumor de un intercambio de voces de muchachos y muchachas que juegan y conversan, y al fondo del escenario los árboles van empequeñeciéndose cada vez que la cuesta asciende. Han sido muchas las veces que he venido a Huari, y por múltiples razones. Huari duerme su eterna primavera, y cada vez la encuentro en un acelerado desarrollo urbanístico que, poco a poco, le van cambiando su fisonomía original –de centro poblado rural andino- que conocí cuando la visité por primera vez en el otoño del 62 acompañado del semblante patriarcal de mi padre Américo. El rumor de un pasado de pisadas de pasos perdidos por estos caminos peregrinos -entre cactus ariscos persiste, arbustos silvestres, e inmensidad de cumbres gélidas calladas al borde de la autopista que escudan con sus sombras- desde la parte alta donde se puede divisar toda la pequeña ciudad de Huari, donde me abruman unas ráfagas de vientos que avanzan entre los arbustos, donde persiste un ventarrón que hace chasquear las ramas de estos arbustos, y bruma la vista hacia el sonido sempiterno de la piedra de Chavin de Huantar.
Me he quedado para siempre con ese imagen del Huari pueblerino donde lo único que aún duerme en contraste con la actual Huari cosmopolita atiborrada por el “progreso” del boom minero es el estupendo sol andino, rubio y amarillento como retazo de pajonal de trigo, y su increíble cielo azul serrano.
Y, ahora, muchos años después, en la senectud de esta búsqueda del tiempo perdido, por ese compromiso con la literatura, estar en Huari con Carlos Eduardo Zavaleta, conversando y almorzando en la misma mesa del restaurante huarino que nos abruma con veleidades culinarias del lugar. Uno la pasa bien aquí. con Zavaleta, pues el escritor caracino tiene mucho sentido del humor, y una increíble memoria para recordar acerca de cualquier episodio o tema literario propuesto, o que se aborde en la conversación.
El tiempo es cruel. Nos quedan solo unos minutos. Terminamos hablando rápidamente de ciudades europeas que conoce muy bien, pues sus ocupaciones de agregado cultural lo han llevado en gestión diplomática por esos lares increíbles, aunque muy modesto, lo sé. Pero, viajero, conoce muy bien, se nota su gesto de maestro, muy bien la literatura inglesa y la literatura norteamericana, cosa rara, en nuestro mundo literario peruano. Hemos terminado este almuerzo de tamales verdes de choclo y truchas fritas, asentado con una excelente hierba luisa caliente para el frío. Vuelven entonces los recuerdos, en el camino de regreso al hotel: ciudades y escritores, vamos de Londres a Dickens, de Praga a Kafka, de Paris a Guy de Maupassant, y por último: de Lima a Sebastián Salazar Bondy.
Al día siguiente, cuando me toca exponer mi ponencia sobre el escritor carcino Celso V. Torres, le recuerdo que “Juana la Campa te vengará” es su cuento que más me gusta, ambientado en Tarma, insisto en que es un gran observador de lo andino-amazónico rural y de lo urbano, y que es un excelente escritor de “cuentos cortos”. Le pregunto si aún no se ha peleado ¨literariamente hablando con Fulkner¨. Me dice: no. No es para tanto, me palmea el hombro.
Como en una esquina del ring para un boxeador frente al exigente publico huarino que ha asistido al “XVIII Encuentro...”, cuando me toca exponer, le lanzo un piropo al escritor: “Para nosotros C. E. Zavaleta es uno de los escritores más representativos de la narrativa latinoamericana, al nivel de Rulfo”. Al terminar, hicimos un aparte, y me agradeció la referencia. Me hace una confesión personal: “Está contento con el recibimiento que le ha tributado la gente de Huari”. Se lo merece, doctor, le digo. Me responde: “Desde hace ya más de un año es viudo, y que le friega no haberle dedicado más tiempo a su querida esposa, por andar en estas cuitas de la literatura”. Le respondo que el oficio de escritor en el Perú es así de ingrato, muy duro. Al fin de cuentas, uno viene al mundo solo y se va también solo. Y empieza a llover en Huari.
Por la noche, estábamos casi vecinos en las habitaciones del hotel que nos alberga, nos cruzamos en el hall y seguimos platicando de literatura para vencer lo rutinario, hablamos algo de Julio Ramón Ribeyro, de Arguedas. De los escritores ancashinos: de Arnao, de Ladislao Meza, y me devuelve otro piropo, me dice que le gustó oír mi ponencia sobre Celso V. Torres, su paisano, escritor carasino.
C. E. Zavaleta ha comprado muchos libros de los escritores jóvenes de Ancash, que se han exhibido en la Feria de Libros de la Plaza de Huari, sale a buscar una caja de cartón en algunas de las bodegas aledañas al hotel, en unos minutos regresa con una caja vacía de vinos Ocucaje. Aquí va a ir madurando mejor (se refiere a los libros de los escritores jóvenes que ha comprado) –me dice-. De manera cómplice. Los libros y los vinos son las mejores cosas del mundo, le respondo.
Mirando el cielo de Huari, pienso en ese refrán de sabiduría andina y popular:
Cielo serrano,
Cojera de perro,
Lágrimas de mujer,
No hay que creer…
Ahora lo miro a C.E. Zavaleta desde la ventana de mi habitación del hotel mientras en Huari empieza a desatarse una gran lluvia serrana. Sorpresa: “Es la hora perfecta para la caminata solitaria…”. El escritor C. E. Zavaleta ha salido a caminar bajo la lluvia abrigado de su gabán azul de lana, y su bufanda escocesa, y lleva puesto una boina azul marino, con sus anteojos grandes de siempre y de carey, en mi recuerdo.
-Zavaleta es un gran escritor- le digo a mi acompañante de habitación el escritor huarasino José Antonio Salazar Mejia que ha venido a Huari para presentar su libro “La tradición histórica oral ancashina”.
-Sí- me responde-. El viejo es bueno, me gustan sus cosas que escribe.
septiembre 26, 2009
GALERIA: ARTE ABSTRACTO: ARMAND
(vatio)
Técnica:
*
septiembre 21, 2009
Mirando el otro margen/ Abelardo Oquendo
Mirando el otro margen
Por Abelardo Oquendo
Que hay una amplia producción literaria que se escribe y publica en el país, fuera de la capital, es algo que se sabe pero interesa poco o nada a la mayoría de los estudiosos de la literatura peruana. Habría que marcar ese ‘la’, como lo hace Enrique Ballón Aguirre, para poner en cuestión la propiedad del singular, dado que existen no una sino varias literaturas peruanas, como las que se expresan en lenguas nativas y las llamadas populares, a las cuales la historia y los registros oficiales desconsideran. Pero no solo esas literaturas son desatendidas entre nosotros: también aquellas que sin estar fuera del castellano ni ser mayormente ajenas al canon occidental se publican en el interior del país y no llegan al mercado limeño: las literaturas regionales.A contrapelo de esta relación habitual entre los centros y las periferias culturales, hay quienes aplican su inteligencia y sus conocimientos al estudio de esa producción preferida y al rescate de sus valores. En el Perú el caso de Manuel Jesús Baquerizo es paradigmático en cuanto a las artes y las letras provincianas. Para honrar su memoria, proponer su ejemplo y contribuir a la continuación y expansión de su tarea se han instituido los “Encuentros Nacionales de Escritores Manuel Jesús Baquerizo”, cuya sexta realización tuvo lugar en la Casona de la Universidad de San Marcos, en el 2007. En el pasado octubre, en vísperas de VII Encuentro, un volumen editado por Arteidea dio a la luz las ponencias discutidas en el VI, bajo este título: El otro margen. La literatura peruana: una visión desde dentro.
Los siguientes son algunos de los trabajos que ese libro contiene: “La literatura puneña de fin de siglo”, por Feliciano Padilla; “Mujeres de pies descalzos: una aproximación a la narrativa de Zelideth Chávez Cuentas”, por Ana María Intili; “Literatura en la selva central”, por Helmer Tutos Aranda; “El gran mosaico literario ayacuchano”, por Samuel y Rómulo Cavero; “Cultura de Pallasca: de Diego Mejía a Santos Villa, una historia de metáforas y acordes”, por Hernando Rafael Álvarez; “Panorama literario-cultural de Coracora-Parinacocha”, por Alejandro Melgar; “Validez de las literaturas regionales. El caso de Chimbote”, por Ricardo Ayllón; “Florencio de la Sierra y el indigenismo poético piurano”, por Armando Arteaga. Una labor plausible que deberían apoyar y, mejor aún, promover y sostener las universidades del interior, que son tantas.septiembre 08, 2009
LA POESÍA DE UGO FACUNDO CARRILLO CAVERO/ ARMANDO ARTEAGA
Por Armando Arteaga
La publicación del libro “Baladas de un perro sin pelos en la lengua” y de "La Memoria del Agua" de Ugo Facundo Carrillo Cavero me permite volver a insistir en la importancia del tema prono andino hacia la reivindicación del “runapa siminpi” como una de las lenguas más importantes para la creatividad literaria y permisible para propalar su vigencia lírica. Muchos escritores han insistido en seguir escribiendo y pensando en “runapa siminpi”, asunto que nos parece de vital importancia. Se trata de fortificar un idioma y no poner a prueba la vigencia del “runapa siminpi” con el aporte de nuevas obras literarias, al fin de cuentas los escritores y los poetas purifican el idioma de sus pueblos con sus “textos” literarios publicados, y ayudan a la transparencia de nuevos mensajes en directo, teniendo en cuenta la esencia natural de nuestra cultura andina.
En realidad, se ha venido postergando el debate sobre la relación proteica entre poesía y lengua “runa siminpi”, y todos lo sabemos: lengua hegemónica del Tawantinsuyu, que a partir de la publicación de la “Gramática” de Fray Domingo de Santo Thomás (Valladolid, 1560) empezó a llamarse “kechwa”, y cuyo origen es antiquísimo, según Markham: “los kechwas habitaron en los valles de Abancay y Andahuaylas, posteriormente esta región fue invadida por los Chancas, y sus pobladores se sometieron o emigraron a otros lugares”. Y, por sugerencia de César A. Guardia Mayorga, en su “Diccionario Kechwa”, probablemente los fundadores del Tawantinsuyu descendieron de estos ayllus “kechwas” difundiendo el “runa simi” y desarrollando elementos culturales análogos.
Creo que en esta perspectiva de la poesía “kechwa”, me parece algo digno de ser resaltado es el caso del poeta cusqueño Andrés Alencastre, que firmaba con el seudónimo de Kilku Waraka, gran amauta a quién conocí en su estancia de Canas en la “movida” del Cusco rebelde de los años setenta donde ya era todo un personaje de leyenda para la poesía “kechwa” del Siglo XX, quien ha sido el único escritor y poeta entre los pocos que fueron con cierto nivel literario de prestigio -sin sentir la sombra influyente del árbol literario de José María Arguedas- que ha perdurado como piedra-signo. Porque no se trata solo de escribir poemas en “runapa simin”, se trata de avanzar en la naturaleza misma de la esencia poética de las cosas, se trata de universalizar el contenido de este modelo lingüístico de apertura, y con visión propia, remitiéndose siempre a la condición social del hombre andino en tanto que es un ser hablante. No es asunto del “anthropos” explicando el "ser" mismo. Si la antropología ha tratado al hombre como objeto de estudio, aquí la poesía se acerca a la filosofía donde el hombre es objeto-sujeto.
No quisiera ser injusto con esto, al observar el panorama histórico del proceso literario apurimeño, de omitir en esta memoria, por rapidez, la obra poética de Lily Flores Palomino (Abancay), quien en su libro “Troj” (1971) irrumpió con rigor literario este presado camino de la poesía “kechwa” en Apurímac, y que ha mantenido una postura libre y bilingüe kechwa-castellano siempre con renovada madurez donde puede observarse el aporte de su obra poética en libros posteriores como “Phawaq Titi” o “Proyectil” (1985), y “Waqalliq Takin” (19899, en donde para esta poesía no es fácil viajar en los rieles de un tren hacia los conflictos de tierra adentro, o mejor: en las líneas paralelas del gran riel del ferrocarril estimulante de la tradición y la modernidad al mismo tiempo. Siempre me ha parecido de una destacada actitud comprometida la poesía de Lily Flores Palomino, que asume también el dilema del género y otras cuestiones imprescindibles y claves para entender la modernidad de la poesía actual apurimeña. Ya Mariátegui hizo su respectiva apreciación sobre el problema de la dualidad cultural en “7 Ensayos…”: “El dualismo quechua-español del Perú, no resuelto aún, hace de la literatura nacional un caso de excepción que no es posible estudiar con un método valido para los literatos orgánicamente nacionales, nacidos y crecidos con la intervención de una conquista”. Suceso que me parece todavía dura en el ámbito cultural, problema que abre otro debate.
Desde tiempos inmemoriales, en la noche de la historia, destaca la literatura oral de los Chancas, olvidados y ninguneados por los cronistas y la memoria colectiva de las panacas cusqueñas. Los chancas fueron derrotados por los incas –sus contemporáneos con quienes friccionaron- en la batalla de Yahuar Pampa, no aceptando esta derrota, los huestes chancas huyeron hacia la selva del actual departamento de San Martín, aún hoy por Lamas encontramos a los descendientes chancas llamados “las Tribus de Ancku Wallokc” por Víctor Navarro del Águila, pionero de la antropología andina. Y, para los que quieran ahondar en el tema, pueden encontrar mayores reflexiones arqueológicas e históricas en los libros de Gerardo Quintana: “Andahuaylas: Prehistoria e Historia” (1967), y “Los Chancas” (Historia, 1976). Testimonios de la presencia chanca se encuentran por todo el territorio del departamento de Apurímac, y de la presencia inca las tenemos -por ejemplo- en las ruinas arqueológicas de Sondor, frente a la laguna de Pacucha. Yo mismo, como un aporte personal, he encontrado un documento colonial firmado por el Cacique y Gobernador Elías Balboa de Carvajal sobre la Comunidad de Uranmarca que nos remite hasta 1218 en plena configuración de la nación chanca, y sabemos Uranmarca era una de las etnias principales de las tribus de Anta Waylla. Al costado de Uranmarca, frente al Pampas, duermen aún la ciudadela de Paccayranra, que es uno de los aportes urbanísticos más extensos de los chancas, y el Mollo-Mollo inca en Uranmarca, que son testimonios irrebatibles de la presencia chanca, quienes tuvieron una tecnología y un bagaje cultural diferente a los incas.
Pero, quien ocupó con mayor empeño la grandeza apurimeña de esta parte histórica de este proceso de la literatura apurimeña es Juan de Espinosa Medrano, indio natural de Calcauso, que en realidad se llamaba Juan Chancahuaña, creo es uno de nuestros más grandes escritores de la literatura latinoamericana del barroco, y de todos los tiempos. Y, aunque he inventariado más de 400 estudios sobre “El Lunarejo” de diversos escritores algunos de los más representativos que van desde Damaso Alonso y Luís Jaime Cisneros, de Luís Loayza y Mario Vargas Llosa, hasta estudios de escritores apurimeños como J. Agustín Tamayo Rodríguez y Antonio Centeno Zela, acerca de su excelsa y diversificada obra literaria escrita en kechwa, castellano y latín, donde sobresale “El Apologético a favor de Góngora”, obra renacentista, llena de barroquismo y culteranismo. Esta obra literaria que es inmensa, permanece todavía olvidada, lo mismo que la obra del arcediano Justo Apu Sahuauraura.
Por el espacio literario apurimeño han divergido con acierto las opiniones y testimonios de Ricardo Palma (1833-1919) en su tradición “Por beber en copa de oro” donde retrata parte de la idiosincrasia del pueblo de Tintay en Aimaraes. Manuel González Prada en sus “Baladas Peruanas” destaca la épica constructiva de “El Puente del Apurímac”. Los viajeros Charles Wiener y Ernest W. Middendorf han descrito significativos testimonios cuando han visitado algunos de sus paisajes y ciudades. Antonio Raimondi llamó a Apurímac: el papel arrugado, destacando la morfología geológica y orográfica de sus territorios. Así mismo, José de la Riva Agüero en sus “Paisajes Peruanos” visitó el Santuario de la Virgen de Cocharcas. Por decir algunos “textos" donde Apurímac destaca y aporta al carácter y esplendor de nuestra literatura apurimeña donde la literatura de Andahuaylas ocupa un prestigioso espacio literario.
La poesía de Ugo Facundo Carrillo Cavero viene a sumar y a formar parte de esta fuerza resultante para imponer nuevas obras literarias. Le otorga más prestigio a la literatura andahuaylina y al proceso cultural apurimeño. Apurímac, aparentemente un región de contrastes y diferencias, tiene un gran potencial literario, gracias al impulso creativo de sus escritores, sus gentes y sus pueblos. Arguedas como sabemos ocupa gran parte de esta poesía kechwa y abre la modernidad de esta, destaca también su narrativa, y resulta por demás reincidente. Muchas escenas y paisajes de su obra literaria recurren y recorren los espacios de Apurímac, siempre diversos, sobre todo en Andahuaylas, tal el caso de “Los ríos profundos”. José María Arguedas es el escritor que representa una nueva alternancia para la narrativa y la poesía apurimeña, desde “Los ríos profundos” hasta su poética de “Oda al Yet” y la poesía oral recopilada como “Carnaval de Tambobamba”, donde también tiene su equivalente regional en la narrativa de Manuel Robles Alarcón “Lloje Runa” con dos novelas “Sara Cosecho” y “Los Perros Vagabundos”. Y, me parece también recordar cierta oralidad poética de esta línea literaria “kechwa” de apertura donde destaca toda una generación de escritores apurimeños entre los que se encuentran los trabajos de poetas andahuaylinos como Juan José Flores (“Huambar/ Poetastro/ Aca Cautinaja”), Jorge Flores Ramos (“Poemas Matinales”, “El paisaje, el hombre y la vida”, y sus cuentos “El Grito”), Julio César Sanabria Hermoza (“Canto a Apurímac”), los poemas metafísicos de Abel Gutiérrez Ocampo, Erasmo Montoya Obregón, Hugo Tello Prado (de quien recuerdo siempre su estupendo poema “Sabascha”), del neo-indigenismo de Erasmo Montoya Obregón, Blequer Alarcón Silvera, Luís Rivas Loayza, René Alarcón Montoya y Luz Samanez Paz. En esta pléyade no pueden obviarse dos nombres que son los cimientos de la saywa poética del imperio del río que habla poderoso: Sixto Gutierrez Bendezú y José González Castañeda.
La dialéctica de la poesía de Ugo Facundo Carrillo Cavero en este libro “Baladas de un perro sin pelos en la lengua” es inseparable de la dialéctica histórica y social del espacio social kechwa, donde se da un razonamiento lógico para llamar a cada cosa por su nombre. Se burla de los polos estéticos y políticos occidentales, logrando una sincera unidad entre forma y contenido en cada uno de sus poemas. Si el historicismo de los “Cantos” de Pound son una tentativa de síntesis del pasado y el presente para mejorar el futuro: ¿y qué escritor representa mejor que Pound al hombre que ha intentado comprender la vida moderna mediante el estudio del pasado? Si la vida del poeta es la vida de todos como decía Gérald de Nerval, o desde que Platón expulsó a los poetas de su famosa República, dudamos de las instituciones, o tal como escribió Enrique Lihn.: el poeta es el ojo imperdonable del que todo lo ve. La poesía de Ugo Facundo Carrillo Cavero juega en los parámetros de esta estética para escudriñar el pasado de su aldea andina que es al fin de cuentas su casa: su universo poético, por eso están siempre presentes en sus poemas personajes universales del mundo cultural andahuaylino como el viejo conspirador Juan Barrio y el fotógrafo Leopoldo Velasco, los médicos Hugo Pesce Pescetto y Ernesto Che Guevara, por citar solo algunos testimonios actuales y vigentes. La poesía como frágil manjar, tal como sentenció en su “Testamento ológrafo” Sebastián Salazar Bondy. El hombre no debe soñar con sistemas perfectos que nadie necesita, el hombre siempre ha buscado un lugar para lo autentico, su lengua, no importa que sea de perro, mejor si es libre e imaginativa: sin pelos en la lengua. LA POESÍA COMO UN LUGAR PARA LO AUTENTICO.
septiembre 07, 2009
RAQUEL JODOROWSKY: LA MAGIA DE LA REALIDAD
La magia de la realidad
Hace 82 años nació Raquel Jodorowsky Prullansky en una mina de cobre en el norte de Chile. Descendiente de judíos, su familia viajó hace casi cien años desde Ucrania hasta el desierto de Atacama, huyendo de la bestialidad de los cosacos y la persecución de los zares. Al Perú llegó muy joven para estudiar arqueología, enamorarse, ser madre, escribir, pintar y salir adelante sola, con ingenio, humildad y agallas. Su ingrato hermano, Alejandro Jodorowsky, es un famoso escritor, cineasta e ilusionista que vive en España. Nuestra Raquel ha escrito veinte libros y algunas maravillosas obras suyas siguen buscando un editor. Al permitirnos entrar en su mundo, Raquel nos mostró la vida como un hermoso regalo. Vale la pena.
Entrevista: María Luisa Del Río Labarthe
Foto: Leslie Seartes
¿Cómo se siente en este momento de su vida?
Uno siente que llega a la madurez, cambia de pensamiento, de manera de ver el mundo, de personas. En la madurez se aclaran los pensamientos, vivo con menos ilusiones, ahora entro en la magia de la realidad. Mi poesía también ha cambiado.
¿Empezó a escribir de niña?
Sí, en el desierto, en la arena. Como mi padre y mi abuela hablaban otro idioma, yo no hablaba con ellos, tenía que hablar español, entonces me pusieron en un colegio donde iban las hijas de los mineros y los pescadores. Con ellas aprendí a hablar castellano. A los seis años escribí un libro que se llama CUENTOS DEL NORTE. Conservo el periódico de la oficina salitrera donde publicaron un poema mío. Como no entendía matemática me pasaba la hora escribiendo. En esa época te corregían por escribir con la izquierda, yo era zurda y me pegaban con reglazos, me acostumbré con la derecha.
¿Por qué emigró a Chile toda su familia?
El zar hizo un gueto en Ucrania para mantener aislados a los judíos, solo podían caminar alrededor de tres cuadras, no podían salir, ni estudiar ni nada. Mi papá hablaba cinco idiomas, hasta chino, y nunca pudo entrar a la universidad. De tanto en tanto venían los pogroms, grupos de cosacos que entraban al gueto, robaban todo, violaban a las niñas y se llevaban el dinero. Entonces un millonario de Estados Unidos reunió a toda esa gente y la embarcó. Chile fue uno de los países que abrió las puertas. Venían cientos de personas en la cubierta del barco, todos apiñados, y a los que se enfermaban los botaban al mar para que no contagiaran al resto; a mi tío lo tiraron. Todas estas familias desembarcaron en el desierto de Atacama, todo era arena, campamentos mineros, ahí tuvo que trabajar mi padre y ahí nacimos mi hermano Alejandro y yo. Se acababa una veta y había que ir a otro lugar, así fue mi infancia. Luego mis papas se separaron y cuando yo terminé el internado nadie me fue a buscar.
¿Nunca más vio a sus padres?
Hace unos años supe que mi padre estaba vivo en Israel y mi madre viva en Italia, pero que se había juntado con un hombre muy joven que se gastó todo su dinero y la dejó. Me enteré que mi mamá había estado averiguando en la embajada de Perú si yo vivía aquí y un día se apareció con el pelo blanco, y me dijo: soy tu madre. La hice pasar Y se quedó unos años conmigo hasta que murió de cáncer acá en mi casa, hace dos o tres años.
Me contó una vez que una de sus abuelas no hablaba.
Mi abuela materna, la mamá de ese chico que tiraron al mar porque se enfermó en el barco. Ella sufrió mucho, antes de eso los cosacos habían matado a su hijita de cinco años y se la trajeron sin cabeza, solo porque era judía y la encontraron jugando fuera del gueto. Hacía todo, cocinaba, cosía, bordaba, pero nunca hablaba.
Hay una constante en su obra, una conexión fuerte con la naturaleza. ¿De dónde viene ese vínculo?
Yo me saqué una beca a los 16 años, terminando mi colegio en Chile, para estudiar arqueología en el Perú. Llegué al Cusco y en ese momento se inauguraba el camino inca, subimos unos cinco poetas agarrándonos de las malezas como gatos hasta Machu Picchu porque no había mucho camino. Ahí descubrí el mundo, YO venía de un internado de niñas Y mi contacto con la naturaleza era nulo.
Por eso será que su poesía habla de culturas precolombinas y sitios sagrados.
Después del Cusco me fui a pasar un tiempo a la selva amazónica, viajaba en camiones. Tenía 20 años y andaba con una maleta y un florero de porcelana que me había comprado. Vivía entre los shipibos, una vez, viajando entre tribus, se paró una mariposa azul en mi hombro y me llenaron de collares y de regalos, porque para ellos se trataba de un espíritu que me estaba visitando. Pasé un año por ahí trabajando en excavaciones, parece que los incas se refugiaron por esos lugares de la selva cuando llegaron los españoles. Después vine a Lima a seguir haciendo trabajo de campo. Luego me casé con un peruano que ha muerto el año pasado.
¿Tiene hijos?
Uno, Daval. Su papá Y yo nos separamos cuando él era niño. No podía enseñar lo que había aprendido porque me faltaba el título y me dediqué a vender ropa en el garaje de una amiga en Miraflores. Había aparecido el deporte de la tabla hawaiana Y se me ocurrió hacer ropa especial. Hacía camisetas pintadas con mis poemas, pantalones de colores para los hombres, la juventud se volvió loca. Vendía tanto que pude comprar esta casa. Eran los años 69 Y 70, la época hippie. Puse un aviso en las afueras del cine Pacífico que decía: Ropa para él, para ella Y para los otros también... así que empezaron a venir los gays (risas). También vendía tablas hawaianas de segunda mano.
¿La tecnología la asusta?
Es parte de la magia de la realidad. Aprieto una letra en el Internet Y converso con mi nieto que está a miles de kilómetros de distancia Y veo las fotos de mi bisnieta. ¿Eso no es magia? HOY día un poeta hindú me hizo una entrevista desde la India , Yo me maravillo, nunca pensé que iba a poder manejar el Internet pero aprendí en 30 días con un maestro.
¿Piensa en la muerte?
Sí, el año pasado me operaron de cáncer y estoy bien, pero estuve tres días dentro del hospital aislada mientras iba tomando la radio. Te aíslan, te pasan la comida por un hueco Y todo lo que tocas lo tienes que botar tú misma al tacho. En esos tres días pensé en la muerte y no tuve miedo, pensé que quizás uno se termina para pasar a otra etapa, a otra cosa, y así no me sentí mal, ni vómitos ni llantos. Pero sí pensé en qué va a pasar cuando muera, y tengo un deseo: quiero volver a Atacama, donde nací, es un deseo de cerrar un anillo de poder. Yo he viajado, he dado la vuelta al mundo, pero quiero que me entierren allí porque por algo nacemos en un lugar.
¿Qué hace todos los días?
Me levanto y me siento a escribir y ordenar mis escritos de 6 a 9 de la mañana. Eso puedo hacerlo tranquila porque estoy sola, nadie me interrumpe. Mi soledad no la siento, esta llena de cosas, me encanta, me gusta salir pero no podría convivir con un amor todo el día dentro de la casa, por ejemplo, mi soledad es algo maravilloso a lo que he llegado, llena de trabajo, tengo muchas cosas por publicar Y me encantaría encontrar editores.
¿Cuáles han sido sus temas en los últimos años?
Te leo algo: En estos papeles quedo/ y queda el amor que me alumbró/ que venga el tiempo con su otoño/ y desparrame mis hojas / en la emoción del hombre/ o si no que venga el tiempo igual/ que haga polvo, ceniza, aire mi decir/ y nunca sepa nadie / lo que junto a mis huesos / ardió, ardió, ardió.