septiembre 30, 2006

EZRA: QUÈ TAL VIEJO, CHE'SU MADRE


ezra pound: cenizas y cilicio

Tower of Pisa
Alabaster and ivory. Y eterno,
Para feria de fascistas
Quien la canta.
Y ebrio ya de belleza y en demencia
(Puede ser que sus ojos sean nuestros)
Rojo mar y el adriático crepúsculo
Y dos guerras herrumbradas en su frente:
Frente a la lívida amenaza de la historia:
Ezra Pound,Ezra
Y su ejército perenne en pie
De muerte.
Torre de PisaEt cinis et cilicium.

2

Ezra:
Sé que si llegaras a mi barrio
Los muchachos dirían en la esquina:
Qué tal viejo, che' su madre,
Y yo habría de volver a ser el muerto
Que a tu sombra escribiera salmodiando
Unas frases ideales a mi oboe.
El milagro se oculta entre lo oscuro
Donde olvido y memoria son tan sólo
Los reflejos de lo áspero y amado,
La ilusión que ha surgido del enebro.
Duramente recuerdo tus poemas,
Viejo fioca,
Mi amigo inconfesable.

Luis Hernández

septiembre 29, 2006

ZABRISKIE POINT/ ARMANDO ARTEAGA




ZABRINSKIE POINT*/ ARMANDO ARTEAGA

 







ZABRINSKIE POINT*/Armando Arteaga


Ojos de lluvia,
Muchacha de Oakland,
esta canción de amor, esta simple canción
no detendrá la guerra.


Ella está dentro de mí/ como un papel en los bolsillos
desde los días en que yo/ me preocupaba por hallar
las respuestas inmediatas a este amor:
LA CIUDAD
IL DESERTO
La
llu-
via
el frió
la ciudad
y los autos
dejándome ir
en el dejarse ir
de las calles
o las luces de invierno
entre los muros
y los hilos de la noche
hasta desembocar en la punta de la Isla:
“Aquel tours del 70, Yerba Buena Island, es-
ta buena, te amé, el grass, otra vez, Pyra-
mid above, San Francisco Bay, El Golden Ga-
te Bridge, un desierto y Antonioni”.
Y también el otro Boadway´s.
“Oh papá, pobre papá, mamá te colgó
en el ropero viejo y yo estoy muy triste”.

 La caja negra:
Vuela
Ave
Vuela
Nave
Imprudente
No escondas para mí
la soga
absurda de donde cuelga
este pedazo
de
carne
humana
hecha
a imagen
de
la
piedra.
Ventana de todos los estilos arquitectónicos:
una casa va a estallar en millares de pedazos.

Y anochece. Un viento despeinándome/ hablándome en voz baja
y corre en las esquinas inmóvil con el tiempo
a fines de julio del 1971 el día 29 a eso de las 11:35 p.m.
Empecé a escribir
una nueva novela underground.
¿Buscando nuevos escenarios?.
¿Nuevo modo de vida?.
¿Cinema novo?.
Entonces tuve que ser un swinging
y cabalgar como Pierrot Le Fou a la Av. Tacna
deslizar mi mano sobre la trenza de Grace
y pienso que el problema está en eso
y pienso que a través de eso:
La lluvia
o la ciudad
es asunto de literatura:
 UN AVION SIN HELICE VOLANDO SOBRE MI CABEZA
 y de que yo (como un árbol)
me sienta culpable de este amor
al encender un cigarrillo
-punto final, trama y urdimbre-
o por hacer algo en la tercera estación del año.
 TODO VA –A ESTALLAR- MEJOR CON COCA COLA.

Dauni, 1974.
 *Homenaje a Michelangelo Antonioni.



ZABRISKIE POINT/ ROLANDO REVAGLIATTI




ZABRISKIE POINT*

A la parrilla modernista
las cadenas de mandos

En las parrillas modernistas
ni horizonte

Los bronces
de la inmortalidad.

A la parrilla
le han explotado los desiertos

Y mañana serán
restos los hombres

Vuelan los explotados
y alucina (dinamita)
una chica.

*ZABRISKIE POINT, filme dirigido por Michelangelo Antonioni.





ZABRISKIE POINT**


Barrila modernistari
aginte kateak

Barrila modernistetan
hodeiertzik ere ez

Hilezintasun
brontzeak

Barrilari
basamortuak lehertu zaizkio

Eta bihar kondarrak
gizakiak izango dira

Leherturikoak hegaz
eta liluratuta (dinamita)
neska bat.

**ZABRISKIE POINT: bilingüe castellano-euskera;
traductores: Iñigo Ruiz de Sabando & José Ángel Péres Berasategui

Rolando Revagliatti

www.misioletras.com.ar

www.revagliatti.com.ar

Rolando Revagliatti (Buenos Aires, 1945)

Fue uno de los responsables del Ciclo de Poesía y Prosa Breve “Nicolás Olivari” (1999) y el coordinador general de los Ciclos de Poesía “Julio Huasi” (2001), “Luis Franco” (2002), “Carlos de la Púa”, “Susana Thénon”, “Horacio Pilar”, “Homenajes” (2003), así como de la Revista Oral de Literatura “Recitador Argentino” (2003) y de "La Anguila Lánguida" Muestra de Poesía 2004. Libros publicados: HISTORIETAS DEL AMOR, 1991; MUESTRA EN PROSA, 1994 (cuentos y relatos). LAS PIEZAS DE UN TEATRO, 1991 (dramaturgia). OBRAS COMPLETAS EN VERSO HASTA ACA; DE MI MAYOR ESTIGMA (SI MAL NO ME EQUIVOCO):; TROMPIFAI; FUNDIDO ENCADENADO; TOMAVISTAS; PICADO CONTRAPICADO; LEO Y ESCRIBO; RIPIO; DESECHO E IZQUIERDO; PROPAGA; ARDUA; PICTORICA; SOPITA; CORONA DE CALOR; DEL FRANELERO POPULAR; EL REVAGLIASTÉS (Antología), entre 1988 y 2006 (poesía).



septiembre 22, 2006

SOY EL SUR----poetry/ RICARDO QUESADA


SOY EL SUR ------poetry*

ricardo quesada



El Sur es el camino del desierto
pero también de los volcanes
los lagos los ríos
y el cielo azul



Uno.
Es la noche la que oculta los cielos de la luz
Cielos que podrían acompañar hoy mi viaje
Hoy viajo al Sur
A los confines de mi Tierra
Y no tengo miedo de lo que me espera
Es más es ansia de llegar
Lo que late en mi piel de invierno gris
Ansia de encontrar al fin mis límites
Y mis olvidadas fronteras
Es Ansia>>>>>>>>>>>pura/ sola Ansia
Lo que toca mis dedos que hoy acarician
Otros kuerpos con fruición
Ansia la que lame oquedades
Y montes de vellos sudados
Ansia la que introduce en mi boca palabras
Frases versos metáforas olvidos
Que son sí! como Labios de Dios
Labios de Hacedor
Que orarán en aflicción por mi piel erguida
Faro lunar
Por el Sexo que calmará mi sed y hambre
De humanidad
Por mi angustia de limbo exacto purgatorio--------
Sur
Camino al Sur (soy)
Sendero escondido
Niebla fría de la mañana
Sur.

Dos.
Esta ciudad es de suaves maneras
Y su cielo muy azul
Azul de nube y palmera
De fuente empírica y palomas tul
De caminos de tierra limpia
Y de arquitectura de lava ígnea
Sin acabar
Se protege –esta ciudad- de sus demonios
Brindando ofrendas
Y celebrando sacrificios
-una y otra vez-
A sus Apus
Nevados/ volcanes/ montes tutelares
Chachani
Pichu Pichu
Ampato
Misti
Y es el Chachani
Príncipe alado de este Sur
El que con nívea blancura
De picos escarpados
Y belleza mayor
Toca de bondad las almas
De los habitantes y habitantes
De esta blanca ciudad
Oh! Ritos siempre que ofrecer:
Humano el hombre siempre es
En su pura y amarga desolación:
Coquita y maíz
Alpaca y vicuña
Maca y anís
Río de agua rumorosa
Chili mujer
Ritos y ofrendas que ofrecer
Sacrificios sangrientos sin cesar
Para alcanzar la limpidez un día más
Pecando sin pecar porque el pecado
No existe ya
Pecando sin malicia/simple transcurrir
Porque Dios los pecados ya no ve
Porque esto es así y nada más.

Tres.
El desierto inaudible
Las tormentas dulzura del cielo
Los pasos que parecen perdidos y
Las rutas ignoradas
Los abismos muy cercanos
Demasiado
Y
El desierto ahora arena movediza
El viento de alacrán y lagartija
La lluvia llanto de mi amor
Salado mar/amor de la tristessa
Roce ignoto
Caricia dada
Amor.


Cuatro.
A un poco más de dos mil metros
Sobre el nivel del mar
Mi camino sigue
Debe seguir!
Arequipay: tierra fresca
Que me acaricia hoy
Mañana Puno y su Sagrado Lago
Origen de mi civilización
Y después Cusco
Inca poder piedra de oro
Cóndor de alas: mundo creador
Para seguir sin nunca parar por Abancay
Y por Chalhuanca de Yawar Fiesta
Sangre de Rito y Renovación
Nasca y Pisco casi al final
Todo
Pacífico mar de puro fulgor.

Coda.
Hoy es mi Tierra la escogida
Porque
Profeta olvidado de sus encantos soy
Paisaje escondido
Nevada alba
Trueno de ojos santos
Ventisca de puro rumor
Quenas y zampoñas
Charangos y tambores
Danzas caricias plenitud
Alpacas y vicuñas
Lago de plata y oro: Titikaka creador!
Volcán
Que nunca se apaga
Volcán
Fuego que limpia el cielo
Volcán
Tierra de arcilla arena roca y candor
Profeta perdido y encantado
Soy
Soy.




Ricardo Quesada, poeta de la movida de Quilca, Lima, ahora en un viaje de vagabundeo por el mundo. Sus poemas siguen siendo de estilo underground.


*escrito en el Sur del continente americano. en el Perú. termina el Invierno y empieza la Primavera ya. estoy en mi Tierra y en el camino. siempre en el camino. sin detenerme nunca. Profeta encantado soy*

Amén

septiembre 21, 2006

ANTOLOGIA DE LA MINIFICCION PERUANA DE GIOVANNA MINARDI

______________________________________
NOTICIAS LITERARIAS, ARTÍSTICAS Y CULTURALES
LITERARY, ARTISTIC, AND CULTURAL NEWS

Instituto de Escritores Latinoamericanos
Latin American Writers Institute
Oficina de Asuntos Académicos / Office of Academic Affairs
Departamento de Humanidades / Humanities Department
Eugenio María de Hostos Community College
of The City University of New York (CUNY)

Director / Editor

Isaac Goldemberg

New York, Número/Issue 20, 2006

Breves, brevísimos. Antología de la minificción peruana

Las ediciones El Santo Oficio, de Lima, acaba de lanzar Breves, brevísimos. Antología de la minificción peruana, editada por Giovanna Minardi, catedrática de la Universidad de Palermo, Italia.

Esta selección de minitextos, que abarca desde el Inca Garcilaso de la Vega hasta los escritores de las más recientes promociones, pretende dibujar un mapa aproximado de la producción minificcional en el Perú, para que el lector pueda ingresar en este campo tan poco conocido en su territorio nacional. Son textos excépticos, ambiguos, cáusticos, que utilizan con frecuencia la ironía, la paradoja, el ingenio y la recreación de cierta tradición oral y popular.

Según afirma Giovanna Minardi en su prólogo, “los minitextos que componen este libro pueden clasificarse como: minicuentos que tienen una estructura lógica y secuencial, aunque no siempre presentan la estructura de los cuentos de extension convencional, es decir que suelen concluir con una broma o con una paradoja (Felipe Buendía, Carlos Eduardo Zavaleta, Jorge Díaz Herrera, Ana María Intili y Armando Arteaga); microrrelatos que tienen un sentido alegórico y un tono irónico (Isaac Goldemberg, Fernando Iwasaki). Estos textos pueden llegar a no tener una historia, sino una parodia de historia (por ejemplo, César Vallejo, Mario Guevara, José Adolph); un aforismo (Julio Ramón Ribeyro, José Beltrán); greguerías (Abraham Valdelomar); una parábola (Alfonso La Torre); o minificciones híbridas que yuxtaponen elementos de minicuentos y microrrelatos. Todos ellos exigen un lector activo, con sentido del humor; un lector cómplice que haya frecuentado la historia literaria y que conozca más o menos los entresijos del lenguaje. Entre los temas, lo conflictivo de las relaciones humanas y de pareja, el desencanto individual y colectivo, la violencia y las injusticias sociales, el sueño, la literatura”.

Además de los escritores ya mencionados, la antología incluye minicuentos de Ricardo Palma, Héctor Velarde, José María Arguedas, Lucía Fox, Carlos Meneses, Antonio Gálvez Ronceros, Luis Loayza, Arturo Corcuera, Antonio Cisneros, Julio Ortega, Elsa Vértiz, Guillermo Niño de Guzmán, Carlos Herrera, Patricia De Souza, Carlos Rengifo, Enrique Tamay y Grecia Cáceres.

Imagen: Armand.

http://www.casamerica.es/es/horizontes/zona-andina/antologia-reune-minificcion-de-autores-peruanos?referer=/es/horizontes/zona-andina

agosto 09, 2006

LO ACUÀTICO Y LO TERRESTRE EN LA POESIA DE GUSTAVO ARMIJOS/ ARMANDO ARTEAGA

APROXIMACIÓN A LA LITERATURA PIURANA

 
LO ACUÁTICO Y LO TERRESTRE EN LA POESÍA DE GUSTAVO ARMIJOS
Por Armando Arteaga

 

I: UN POETA EN UNA INMENSA METRÓPOLI DESOLADA

Diré algunas palabras acerca de la poesía de Gustavo Armijos Morales (n. Piura, 1952). Con mucho gusto. Y recordando que el poeta Armijos, aparte de ser mi paisano, fue uno de mis más cercanos amigos en las tertulias literarias del Café Palermo, allá por la década del setenta.

 

Poeta Gustavo Armijos.

Nos juntábamos alrededor de varias tazas de café para conversar de poesía. Éramos unos “raros”, para hacer esas cosas todos los días. De estas conversaciones nació la idea de hacer una revista que nos representara, que más tarde va a ser ese famoso fanzine “La tortuga ecuestre”, donde han publicado casi todos los poetas peruanos contemporáneos.

Vi a Gustavo por primera vez allí en el Café Palermo y lo que más me impresionó de él fue su acento fonético, muy piurano, al hablar ( ese tono muy mangache que le ponía a sus palabras). Nos hicimos amigos muy rápidamente. Me obsequió entonces su pequeño opúsculo literario que se llamaba “Retrato Humano”. Todavía recuerdo de memoria algunos versos de aquel “Retrato Humano”:
“Oh ruidosa orfandad de mi infancia,
partida a porrazos...


 
Ultimo nùmero de La Tortuga Ecuestre con poemas de Ulises Valencia.

Se hizo promotor cultural después con las entregas siempre puntuales de “La tortuga ecuestre”. José Rosas Ribeyro y Alfredo Pita decían cuando asomaba la imagen de Armijos en la puerta del Palermo que daba de cara a La Colmena: “Llegó la tortura ecuestre”, ante la sonrisa casi de niños de José Cerna, de Elías Durand, de Enrique Verastegui, de Santiago López Maguiña, y de Omar Aramayo. No era fácil una vida muelle entre poetas de esos tiempos, a pesar de que todos éramos muy amigos, pero además, éramos muy críticos entre nosotros. Siempre nos andábamos poniendo zancadillas “por quítame estas pajas”. En ese ambiente contradictorio nació y fue avanzando la obra literaria de Armijos.

 

Libro: "Liturgia De La Vigilia"

Para mi gusto, entre sus libros, destacan: “Liturgia De La Vigilia”, que es un trabajo muy de cerca a la “beat generation” y a la poesía de Ernesto Cardenal, tiene algo de Nicanor Parra y Enrique Lihn, de la nueva poesía cubana y de “poesía en movimiento” de los poetas mexicanos. El poema “Los porrones de vino a la hora del desayuno” es de los mejores, digamos de antología. Lo recuerdo con mucho cariño, varias veces leído por Max Dextre, en algunas de nuestras numerosas conversaciones matinales de café. El poema “Transfiguración” merece especial atención porque allí el poeta es capaz de definir el perfil casi fotográfico del personaje André Derain. Esa manera de definir, de construir y de pintar personajes, ha sido uno de los aportes más interesantes de los poetas de la generación del setenta: en Oscar Aragón, en Enrique Sánchez Hernani, y en Juan Carlos Lázaro, también podemos encontrar este tipo de poemas. Tal como sucede en los libros de Fayad Jamis y en los de Rogelio “Wichi” Nogueras, poetas que hicieron del poema un pretexto para dibujar, fotografiar y hasta filmar personajes tomados de lo cotidiano y lo conversacional.
El poema “Foederis Arca” con el que termina el libro “Liturgia De La Vigilia” me parece que debe ser analizado con mayor destreza por los críticos. Es un poema muy bello, y Gustavo a tenido la suerte y la persistencia de haberlo escrito.

II: UN POETA VIAJERO DANDO VUELTAS EN LA MISMA ESQUINA

Pasaron varios años desde aquellas tertulias literarias de Palermo, y el poeta Armijos fue diseñando su propia poesía con mayor coraje y con la virtud preciosista de estar en los caminos de la moda literaria donde fue definiendo el devenir de su postura, en la coyuntura de los años setenta y ochenta, hasta que llegó la desastrosa experiencia política y la debacle del primer gobierno aprista, la destructiva y violenta presencia de Sendero Luminoso y el MRTA, sumándose a todo esta desventura nacional, el desenlace casi “novelesco” de la imposición de esa plaga social que aún recorre como fantasma malévolo el país y otras partes del continente latinoamericano: la corrupción social y política, que en nuestro caso se llama “fujimorismo”, modificando parte del escenario de la cultura peruana, que volvió a casi todos los poetas post-setenta en ineludibles autores de empalagosos y discordantes textos.

A Gustavo Armijos no le hizo mella nada de esto. Ni la pauperización de las masas, ni el nuevo movimiento migratorio de las poblaciones serranas hacia las ciudades de la costa, en actual vigencia. Siguió su camino de viajero por los continentes y los países más recónditos, y por los paisajes más exóticos aún de su propia poesía.

Roland Barthes en “El grado cero de la escritura” explica esta fenomenológica social y literaria entre los encuentros y los desencuentros que actualmente se dan en la prosa y en la poesía. En una nueva configuración de los nuevos “textos” literarios de la “nueva literatura peruana” de los últimos treinta años, deben utilizarse nuevos parámetros para el análisis literario, los instrumentos que han sido utilizados hasta ahora por la incipiente “crítica” literaria son obsoletos: sociologuistas y estilísticos. No valen mucho, si hablamos en serio. Debemos seguir buscando otros pretextos validos para otras interpretaciones también validas y actuales. Veamos con otros ojos la realidad literaria actual.
¿Existe una escritura poética? -se pregunta Barthes-. Y el mismo pionero de la “nueva” critica francesa se responde:

“En la época clásica, la prosa y la poesía son magnitudes, su diferencia es mensurable; no están ni más ni menos alejadas que dos cifras distintas, contiguas como ellas, pero distintas por la diferencia misma de su cantidad. Si llamó prosa a un discurso mínimo, vehículo más económico del pensamiento, y si llamo a, b, c, a los atributos particulares del lenguaje, inútiles pero decorativos, como el metro, la rima o el ritual de las imágenes, toda la superficie de las palabras se encontrará en la doble ecuación de Monsieur Jourdain:
Poesía = Prosa +a+b+c
Prosa = Poesía -a-b-c
De donde la Poesía es siempre diferente de la prosa, pero no se trata de una diferencia de esencia sino de cantidad. No atenta a la unidad del lenguaje, que es un dogma clásico. Hay una dosificación diferente de las maneras de hablar según las ocasiones sociales, aquí prosa o elocuencia, allí poesía o preciosismo, todo un ritual mundano de las expresiones, pero siempre un lenguaje único que refleja las eternas categorías del espíritu. La poesía clásica era sentida como una variación ornamental de la prosa, el fruto de un arte (es decir de una técnica), nunca como un lenguaje diferente o como el producto de una sensibilidad particular. Toda poesía no es entonces más que la ecuación decorativa, alusiva o cargada, de una prosa virtual que yace en esencia y en potencia en cualquier modo de expresarse. “Poética”, en la época clásica, no designa ninguna extensión, ningún espesor particular del sentimiento, ninguna coherencia, ningún universo separado, sino sólo la inflexión de una técnica verbal, la de “expresarse” según reglas más bellas, por lo tanto más sociales que las de la conversación, es decir proyectar fuera de un pensamiento interno que sale armado del espíritu, una palabra socializada por la evidencia misma de su convención.Sabemos que no quedan rastros de esta estructura en la poesía moderna, la que parte, no de Baudelaire sino de Rimbaud, salvo que se quieran tomar, según un modo tradicional modificado, los imperativos formales de la poesía clásica: los poetas instituyen en adelante su palabra como una naturaleza cerrada, que reúne a un tiempo la función y la estructura del lenguaje. La poesía ya no es una prosa ornamentada o amputada de libertades. Es una cualidad irreductible y sin herencia. Ya no es atributo, es sustancia, y por consiguiente, puede muy bien renunciar a los signos, pues lleva en sí su naturaleza y no necesita señalar afuera su identidad: los lenguajes poéticos y prosaicos están suficientemente separados para poder prescindir de los signos de su alteridad.Es más, las pretendidas relaciones entre el pensamiento y el lenguaje se invierten; en el arte clásico, un pensamiento ya formado engendra una palabra que lo “expresa” y lo “traduce”. El pensamiento clásico es sin duración, la poesía clásica sólo posee la necesaria para su disposición técnica. Por lo contrario, en la poética moderna, las palabras producen una suerte de continuo formal del que emana poco a poco una densidad intelectual o sentimental imposible sin ellas; la palabra es entonces el tiempo denso de una gestación más espiritual, durante la cual el “pensamiento” es preparado, instalado poco a poco en el azar de las palabras. Esta suerte verbal, de la que caerá el fruto madura de una significación, supone entonces un tiempo poético que ya no es el de una “fabricación”, sino el de una aventura posible, el encuentro de un signo y de una intención. La poesía moderna se opone al arte clásico por una diferencia que capta toda la estructura del lenguaje y que no deja entre esas dos poesías otro punto común que el de una misma intención sociológica.”
Walter Benjamín en “El surrealismo: la última instancia de la inteligencia europea” también habla de cómo van casi siempre en la misma vereda los acontecimientos sociales y las obras literarias, es decir los textos: “Las corrientes espirituales pueden alcanzar una pendiente suficientemente agudizada para que el critico edifique en ellas su central de fuerza”

Jaques Derrida en “De la gramatologia” también refiere a la relación entre la sociedad y el escritor, relación por demás desastrosa cuando se dan terremotos sociales donde algunos autores reverenciados en ciertas décadas terminan olímpicamente olvidados e ignorados debido a la presencia del mercadeo de las editoriales y al gusto del público que cambia, pero que nada tiene que ver con la buena literatura. Si después de la tempestad viene la calma, solo quedan los “textos” del escritor para ser analizados. Sobre esta relación entre “el escritor y sus fantasmas”, es valida la propuesta de Sartre en su libro ¿Para qué sirve la literatura?, pero siempre deben quedar los “textos” del escritor para el posterior análisis literario.
Derrida ha dicho: “No hay oposición ni distinción social entre texto y practica social. Toda practica social pasa por el texto, y todo texto es en si mismo una practica social”.

En el caso de Gustavo Armijos para analizar al poeta y su “descolocada época”, bien vale recurrir a sus “textos literarios” que el siempre asume como poemas, porque reclama para sí su propio recurrente creativo. Ir a sus “Tierras de exilio”, que es su libro de poeta mochilero, es también pasear por los desastres y esplendores de toda una època.
Los poetas de la generación del 70 siempre emprendieron el viaje hacia cualquier parte del planeta. Era una manera de salvarse. Se buscaba el destierro voluntario o el exilio obligado. No lo sé. Me acuerdo sí que casi todos se largaron de viaje a países exóticos, lejanos, o hacia sus respectivas provincias, algunos rechazados, otros integrados, por flujos y reflujos, donde -nuevamente- luego del impulso emigrante hacia la metrópoli limeña, quedó la experiencia de haber estado en alguna parte muy especialmente distinta a la estancia de Lima, o en ningún otro escenario, cada cual forjó su propio espacio para emprender la experiencia personal del poema hacia el “eterno retorno” en un lenguaje divergente a los demás poetas latinoamericanos de cierto prestigio, o por fin ir hacia el seno maternal de la poesía peruana. Todos habitaban fuerzas centrípetas y centrífugas, todos viajaban por placer, ninguno por necesidad de trabajo como lo expresan ahora los jóvenes “sudacas” en Europa y los “peruchos” en Estados Unidos. Volviendo a los poetas del setenta, muchos regresaron, otros volvieron a largarse Algunos no regresaron nunca, Y otros no regresaran jamás porque ya pertenecen a “la sociedad de los poetas muertos”. La generación del setenta fue contestataria, y Armijos es un digno representante de aquella época. Sus libros son su mejor respuesta de esa experiencia del viaje.

 
Libro: "Tierras de exilio".

"Tierras de exilio” es de alguna manera ese libro puro y por momentos difícil que da testimonio del viaje personal, gesto que está también en la novela “En el camino” de Jack Kerouac, o en la búsqueda de los jóvenes “nadaístas” y de la “literatura de la onda”. Ir tras aquella alucinante y libre trayectoria mental de la libertad espiritual para liberarse de la alineación o el stress urbano, que termina casi siempre arruinando a los viejos, volviéndolos locos y solitarios. Los jóvenes de todas las generaciones siempre se largan de sus casas, se van, eso es siempre la moda. Algo que nunca incomodó a ninguna generación.

Los poemas más resaltantes y eficaces de “Tierras de exilio” son “El motorista” que es un poema que nos lleva por el desenfreno caribeño de un lenguaje muy libre, por momentos parece incoherente, pero vuelve a recuperar su plenitud inductiva para configurar al personaje que resalta en el poema, que va en dos tiempos y en dos espacios literarios, pero con mucha unidad. Ciudades como Cartagena de Indias, Medellín, la Bahía de Veracruz, Bogota, y Cali, van definiendo el recorrido del viaje del poeta desterrado, lleno de premuras y de exóticos néctares que en el vagabundeo el poeta va bebiendo para aplacar la sed humana y desaforante que surge de aquel cielo caluroso, sofocante y solariego, de esas calles llenas de mujeres exóticas y de paisajes sinfónicos que el lector puede siempre ir descifrando, allí donde siempre: “El ceremonial humano entristece el ojo de Dios”. Allí también, el poeta acepta las ganas de vivir, el compromiso de acceder a los sueños propios.
 

Otros poemas reconfortantes son “Las autopistas de América Central”, “Hamburguesas de exilio” y “Una barroca estancia en La Panamericana”. Armijos sigue la transición de la poesía del setenta, conversacional y prosaica, en deuda con el imaginismo de Pound.
Así en el exilio, como en el destierro, que no siempre es lo mismo para el poeta, es eximia siempre la experiencia. La estancia de la alegría es un férvido homenaje a esa experiencia, es el fuego de los incendios. Todo el viaje del exilio es “como un viejo filme en que los amantes buscan un nido de amor en un fin de semana”. Algo exótico, algo imposible, cazar rinocerontes en el Perú.

III: LO ACUATICO Y LO TERRESTRE EN LA POESIA DE GUSTAVO ARMIJOS

Vivimos entre el agua y la tierra. No nos queda más como seres mamíferos de esta preciada vida. Armijos ha querido poetizar los destellos y los instantes donde el agua y la tierra se encuentran. El fuego puede desvanecer lo sólido, evaporar el agua, y también volver en cenizas la tierra. Somos, indescriptiblemente, hijos del sol. La tierra fue alguna vez una bola de fuego, pero también es una esfera de nieve, dando vueltas, con mucha agua en sus océanos, y en diversas etapas de nuestras edades geológicas.

 
Libro: "Acuàtico/Terrestre".

Todo viene del agua, o del cielo, que es un espacio infinito, que es una manera muy particular de observar el universo lleno de helio, que es otra versión del infierno. La realidad verdadera del poeta es entonces, la tufa volcánica del sillar arequipeño, el sol de Paracas, el clítoris escarlata y húmedo de una mujer, el cuerpo de la araña pegado a la camisa, y hasta los pensamientos brillan mezclados con agua azulina, y el otoño en la tierra tiene otro espectro, donde se evocan soledades, la inmensidad tiene un limite, y la tierra siempre corre el peligro de desintegrarse, pero queda la poesía. La visión del poeta es ecologista, mirando millares de seres bajo su cabeza, mirando las estrellas. El astronauta o el poeta, miran este desolada paraje que se llama tierra.
El poeta nuevamente recrea en su desdicha terrestre la presencia indiscutible de un pescador en el Puerto de Paita, don Paulino Yarleque Simbala, narrador de historias de sirenas, de brujas legendarias, de piratas y corsarios, que asolaban no solo el puerto de Paita (siempre histórico para los recuerdos), e incluso Sechura, tierra triste de mujeres vestidas de negro (en luto permanente) y de hombres vestidos de blanco (en pureza celestial y campesina). El mundo de la infancia del poeta es marino, como una ilusión felliniana, es festiva, y tiene una suerte de ultraje, de imágenes que pasan como alimañas, El poeta vuelve en la memoria al recuerdo de don Paulino, le pone flores en el cementerio de su reposo, y se despide, también, de la tierra. Los tiempos han cambiado: “tiempos de bus malísimos para la paz de la tierra, les dije lo que de repente es la última visita de mi vida”, termina así la sentencia del poeta su última visita al puerto de Paita.

La poesía de Armijos ha llegado a cierta madurez esperada por él mismo, se ha ido transformando en un zahorí rural contra la estupidez urbana. El poeta sigue visitando ciudades internas del país, vuelve a Zaña siempre en ruinas, en busca de un amor perdido en los reflectores de la distancia y el glamour de la farándula, brilla nuevamente la luz arequipeña en ese canto de sillar, tal vez buscando su reclamado dialogo entre el arquitecto y el poeta, buscando "la arquitectura del poema". La poesía de Armijos ha regresado triunfante al amor terrestre, con mayor rigor, buscando la transparencia siempre aceptada del agua. El poeta se ha transformado en un ser más diáfano. Navegante sincero por ciudades muertas que viven en la memoria de su escritura: acción y experiencia del lenguaje asumido. Vive siempre el poeta, naturalmente, para recordar su propia historia, que en Gustavo Armijos, como rebelde tallan, es antiquísima.

Bibliografía:
-Gustavo Armijos, “Liturgia de la Vigilia”, Editorial Juan Mejia Baca, 1979.
-Gustavo Armijos, “Tierras de Exilio”, Ediciones Arte Reda, 1982.
-Gustavo Armijos, “Acuático/ Terrestre” Edición del Instituto Cultural de la Universidad Enrique Guzmán y Valle “La Cantuta”, 2005.

agosto 04, 2006

RECUERDOS DE JORGE TEILLIER/ JUAN CRISTÒBAL

Imagen: Armand.


RECUERDOS
DE
JORGE TEILLIER


Por Juan Cristóbal


Conocí a Jorge, allá por los años 65, cuando viajé a Chile por un exilio involuntario. El trabajaba en la Universidad de Chile, en el Boletín, donde publicaban, junto a otro poeta (Waldo Rojas), la revista.  Recuerdo que yo había comprado, antes de conocerlo, su libro de poemas "El árbol de la memoria". Cuando se enteró de ello me preguntó qué poema me había gustado más. Le respondí: "Cuando todos se vayan". 
 Eso me abrió las puertas de su amistad (que jamás fueron muy fáciles para nadie), pues descubrí que era uno de sus poemas preferidos, junto al de "Retrato de mi padre, militante comunista". Si bien el poema está dedicado a Eduardo Molina (un gordito bajito y colorado, buen conversador, de gran cultura y excelente humor, que anunciaba siempre un libro -"El Gran Taimado"- que jamás apareció, que conocía Europa sin haber salido nunca de Santiago -solamente a través de las postales-, y que dijo una frase que Jorge siempre repetía: "La novela es la poesía de los tontos"), en realidad, el poema es un homenaje a Ray Bradbury -confesión que me hiciera Jorge- lo cual se puede colegir de su lectura. Jorge nació un 24 de junio de 1935, en Lautaro, sur de Chile, día en que falleciera Carlos Gardel, al que admiraba de sobremanera Teillier. Y falleció un 22 de abril de 1996. Está enterrado en el camposanto de La Ligua, a unos 60 kms. de Santiago, pueblo donde viviera los últimos cinco años de su vida. De rostro fino y alargado, a veces melancólico, otras veces aire distraído, siempre un poco en las nubes, se despachaba con toda tranquilidad un libro de 300 páginas en un día y era capaz de comentarlo y criticarlo acusiosamente pues tenía una extraordinaria y prodigiosa memoria. Era hincha de la Universidad de Chile, en Santiago, y del Green Cross, en su pueblo, y del Celta de Vigo en España. Le encantaba traducir a Tralk, Gotfried Benn y Serguei Esenin. Era capaz de recitar, mientras tomaba unas copas de vino, poemas íntegros de Rilke y Dylan Thomas. Pero a tres años de su muerte, me gustaría recordarlo, mas bien, por una veta poco conocida en él: su fino sentido del humor. Veamos algunas anécdotas del poeta.
Un día andaba peregrinando con Enrique Lafourcade por el sur de Chile y le pidió que llegaran a Perquenco. ¿Qué vamos a hacer?, le preguntó el amigo. No sé. Nada, supongo, contestó el poeta. Y luego de un momento: Te vas a desilusionar -agregó- porque Perquenco se cae a pedazos. Como los viejos reinos, dijo el amigo. Sí, como todos los reyes, contestó el poeta. Jorge publicó un poemario titulado "Poemas del País de Nunca Jamás", inspirado en Peter Pan. Pero él creía en ese país, y como a todas las cosas que le agradaban, le inventaba sus mitos. Decía que en ese país los poetas entran gratis a los parques de diversiones, y que en una ciudad de Bolivia, una tarde soltó una silla voladora y mató a cinco poetas bolivianos, que, por supuesto, habían entrado gratis, exterminando de este modo a toda la poesía boliviana. Por lo que durante algunos años no hubo poetas y los bolivianos se la pasaban llorando y rasguñándose la piel hasta que comenzaron a crecer unos niños que se alimentaban de camanchaca, pegados a las ventanas. A Jorge jamás le encantaba demostrar sus conocimientos culturales. Silencioso, observador, escuchaba siempre. Y, al paso, como distraído, rectificaba fechas, datos, personajes, transformando al enseñador en enseñado. Todo esto debido a su educación sureña que ordena "no demostrar inteligencia". O como decía Borges "no hay que humillar a los tontos". Jorge afirmaba que Neruda escribió justamente contra los embajadores tontos, específicamente contra un "afernandezado afrancesado". Aconsejando no demostrar nunca inteligencia, sino cierta simpleza. Por eso los políticos inteligentes no llegan lejos, decía el poeta de los Veinte poemas de amor, pues las calidades de político e inteligente parecen reñidas, excluyentes. Teillier descubrió que Neruda había tomado la cita del poeta chino Su Tung Po, quien en el año 1200 escribió: "Hijo mío, quiero que seas tonto para que puedas llegar a ser embajador". 

Cierta vez Teillier participó en unas jornadas organizadas por la Universidad Católica llamadas "El escritor y su fantasma". El acababa de llegar de México. Se trataba de escuchar a los autores respecto a su obra, sus demonios y el fantasma personal que suelen arrastrar. Teillier habló perfectamente de lo primero y cuando alguien le preguntó: ¿cuál es su fantasma?, Jorge contó que habia estado en México, que había visto a sus amigos, que lo había pasado tan bien conversando con Póli Délano en Cuernavaca que "yo me quedé allá, y el que ahora habla con ustedes es mi fantasma", contestó. En otro encuentro de escritores latinoamericanos, donde los poetas y escritores se adueñaron prontamente de la tribuna para debatir el fondo y la forma y los dominios y terrenos de la literatura latinoamericana, Jorge de pronto se paró y preguntó en voz alta: "¿No sería bueno que abriéramos las ventanas de esta sala para que entre la primavera con sus soles y sus brisas a oxigenar nuestro espíritu? Podríamos escuchar lo que vinimos a escuchar y que cada poeta lea lo que tenga que leer, para que al fin la poesía suba a la tribuna". 
Cierta vez,en una entrevista concedida en marzo del 90, Jorge esbozó una nueva forma para la enseñanza, a la que denominaba La educación de la Cimarra (La cimarra es una voz utilizada en los campos chilenos y argentinos para referirse al hecho de "hacer novillos", es decir, para el caso, "hacer estudiantes"). Ella consistía en lo siguiente, según fundamento del poeta: "La educación de los animales es más verdadera que la de los hombres, ya que está regida por los instintos y no por la mentira. Lo primero que hay que hacer es hacer trizas el televisor, luego jugar mucho. Incluso los alumnos pueden pelearse, para que hagan lo que tienen ganas de hacer. El horario debe ser abierto, día y noche. En el colegio también deben estudiar mujeres para que todos pololeen (se enamoren) tranquilamente. En ese colegio sólo irán profesores que quieran ir y que quieran reir o llorar con sus alumnos, a pesar de lo cual se les seguirá pagando. Toda la enseñanza debe ser sin represión, aunque no sepan lo que están haciendo, ¿por qué es necesario saberlo?, la cimarra será entretenida por ella misma. Deben haber muchas canchas de fútbol, jardines con ajedrez, piscinas y animales, juegos de cachito y dominó, esto último es muy bueno para la vida. Y, por supuesto, un bar restaurante. Todo gratis. ¿Quién pagaria todo esto? Sino hay nadie, decía melancólicamente y con cierta alegría, la escuela podría funcionar en un bosque". 
Y cuando estuvo en Lima, la primera vez en 1974, y fue al taller de poesía en San Marcos dijo: "A mí me han dicho que soy el último romántico, pero lo mismo le dijeron a mi amigo Teófilo Cid (gran poeta chileno surrealista:JC)cuando murió, que había dicho: cuando me muera no va a faltar el idiota que diga, vamos a enterrar al último romántico. Ojalá que cuando yo muera digan mejor: vamos a enterrar al último bohemio, aunque yo he enterrado ya a los últimos 28 bohemios". 
 Quisiera rescatar, ahora, su concepto sobre el poeta y la poesía. Decía, especialmente, en los últimos años de su vida: "No me interesa hablar de poesía, prefiero hablar con mi gato o el jardinero. Aprendo más y me aburro menos. No me interesa ser personaje, porque cuando te ven así, tu poesía pasa a segundo plano. No me interesa si escribes o no escribes. En cambio ser poeta en serio es una responsabilidad. La gente no debe escribir poesía, deben ser poetas. La poesía no es una carrera, eso queda para la hípica. La poesía es la lucha contra nuestro enemigo el tiempo y un intento de integrarse a la muerte, de la cual tuve conciencia desde muy niño. La poesía no me interesa sólo como acto estético, sino ético. Una manera de cambiar el mundo es empezando a cambiarse a sí mismo. No importa ser bueno o mal poeta, sino transformarse en poeta, luchar contra el universo que se deshace, no aceptar los valores que no sean poéticos, de nada vale escribir poemas si somos personajes antipoéticos".
Alfredo Portal y Juan Cristobal, amigos entrañables de Teillier.
 Teillier, en sus últimos libro, habló mucho sobre los bares y los seres marginales, los "dioses deribados", los outsiders que deambulan, tras el fracaso, por viejas cantinas de pueblo chico o suburbios antiguos de ciudades grandes. En 1991 declaró a Carlos Olivarez: "Me gusta el bar porque es un lugar de solitarios. Yo veo el bar como un barco, los concurrentes son la tripulación". Le encataba también conversar con los boxeadores, especialmente fracasados. Y en La Ligua, los escolares cuando salían del colegio al mediodía, iban a conversar con el poeta en un bar donde siempre estaba al mediodía para conversar sobre literatura e historia (Jorge estudió Historia pero no pudo terminar la profesión). 
Teillier publicó fundamentales libros, entre otros: El árbol de la memoria, Para ángeles y gorriones, Poemas del Pais de Nunca Jamás, Para un pueblo fantasma, Cartas parea reinas de otras primaveras, El molino y la higuera. En Lima le publicamos un poema inédito: "Invoco un nombre: Pablo" (Arteidea 1997), dedicado a Pablo Neruda. Dejó (hasta ahora) dos libros póstumos: Hotel Nube y El mudo corazón del bosque (verso tomado de un poema de O.W. Milosz). Con Jorge publicamos "La isla del tesoro" en 1982, que fue maltratado por cierto critiquillo de sobrenombre andino, en un diario de izquierda. Poemario que fue reeditado en Chile en 1996, en homenaje a su fallecimiento y en el marco de la Feria del Libro por la editorial Dolmen, a la cual fui invitado para la presentación del mismo. Lo que constituyó mi mayor alegría. Bueno, dejemos al poeta, y que las aves y la lluvia sigan viviendo y creciendo en su gloriosa leyenda.

 Poeta Jorge Teillier.

julio 11, 2006

POEMAS DE LUIS CUADROS FALLA

En la Foto: Poeta Luis Cuadros Falla.

CUQUI VISITA "TERRA ÌGNEA"


Luis Cuadros Falla (Lima, Perú, 1961)

Poeta y periodista. Tiene publicados los libros "Nocturno" y "La velocidad del amor" (Signotres). Fundador de la revista "El elefante asado", en homenaje al poeta Luis Hernández Camarero, ha sido co-editor y colaborador de varias revistas de poesía: Contraluz, Maldoror, La casa del delfin y otras, editadas en Arequipa.
Como periodista ha trabajado en diversos medios de comunicación nacionales, en organismos no gubernamentales y entidades de gobierno como el Ministerio de Educación, y el Congreso de la República

Luis Cuadros Falla viene preparando su tercer libro de poesía, "El velorio de los difuntos", que será editado próximamente en Estados Unidos.
Actualmente se desempeña en la actividad privada en Los Angeles, California (EU) en donde reside.
Los tres primeros poemas son inéditos pertenecen al nuevo libro "El velorio de los vivos" y "Jinete del Apocalipsis" a "La velocidad del amor".
Imagen: Libro "La velocidad del amor".
Ya casi estoy derribado

I
ya casi estoy derribado
pero tengo algo que decir
nada se retuerce en mi conciencia
y nada anida al amor
sólo el espejo de tu desnudez
II
soy como el tiempo
amado
odiado
siempre vuelvo
a los acantilados
y al otoño
III
que pena tan callada
la de tu cuerpo
que habita en la soledad de los parques
IV
breve es el canto del gorrión
y simple como la mañana
oyes?
qué simple
como el anillo de Neruda
el junco de Vallejo
la serpentínica u del bizcochero
la gente en el parque Universitario
el país
dando la vuelta en u
en donde dice
prohibido voltear en u

V
así también
el desierto y la ternura de la arena
el delirio del manantial
mil ovejas contando hombres
una oveja contando uno dos tres mil hombres
una oveja cantando
otra oveja contando
uno dos mil hombres
una mujer un hombre
una mujer un hombre
una mujer un hombre
no hay término medio?
VI
como una estrella el amor es lejano
está lleno de luz
de sol
es un animal de fantasía
es un animal azul añil del cielo
es una pieza de lunes
arrojada al mar
arrojada al celofán
un barco atraviesa con alguien en la proa
del otro lado: nada
así es esta travesía
tan parecida al dolor
a una luna escarlata fraccionada en mil
a un río revuelto
entonces se desliza
una de las ovejas
o un hombre o una mujer
y como ya está escrito
su corazón es anaranjado
qué color tan raro para el corazón
tierra de mar son sus labios
y su mirada ya no tiene color
qué esconde?
qué entierra?
por qué hurga?
por qué huye?

VII
un pez o una gaviota
las ovejas nunca lo hubieran imaginado
ni los hombres
ni las muejeres
como quiera
todos aquí aman
y ninguno es dueño de nada
ni de sí mismos
son las palabras como piedras
por aquí pasó un río
alguien tiene que decirlo
pasó
pasó
y en la orilla
unas manos dijeron adiós
secas

Bajo la tierra

a Lucía

entonces se desliza como una muralla suave la muchacha buscando cualquier cosa verde que se mueva cerca a una porción de cielo en su propio corazón de modo tal que la oscuridad le da sed tierra mar en donde nace la mirada del sepulturero y vuelve como sombra fresca escarbando de nuevo escarbando la nieve cuando no en el fuego partida en dos como una lágrima tan sencillo que es partir una lágrima en dos sólo se necesita de la voz cuando se quiebra y el desencanto también partido en dos y salta al abismo y se alegra de saberse vivita y coleando aunque desnuda dice que era un día propicio para la muerte y sólo quedan un lago el sol refugiado bajo sus párpados y las piedras destruyendo su hermosura bajo la tierra
Los Angeles julio 2006


El Payaso

una sonrisa
me borró
la mirada

yo tenía
dos años
-lo recuerdo-

podía soportar el viento
los ruidos extraños
extrañas miradas

hasta la noche
soportaba
mi cuerpo
-lo recuerdo-

porque siempre había algo brillante
cerca de mí

la luna
la pequeña luz de la veladora
un alma en pena

y amanecieron mis ojos
sin tristeza

mis ojos anunciaron
en verdad
el agua y el verdor

los colores
-hasta entonces-
eran maravillosos

toco mil colores
mil colores
tantas veces
toco mil colores
en un vaso de cerveza
en el cristal astillado
en el humo
en el recuerdo

viví feliz
por mucho tiempo
ni siquiera
el amor desesperado
me hizo daño
ni el adiós
me hizo daño
ni la ausencia
tanto daño
ni la lluvia
ni la soledad

siempre había algo brillante alrededor

por eso nunca entendí
lo que debía entender
a mis dos años

por qué un infame buscador de caricias e ilusiones
tenía que despertarme del sueño?
tenía que devolverme al mundo?

quién dijo que sus grandes labios
me harían reir?
que sus grandes ojos
me alegrarían?
que sus ademanes
me sorprenderían?

viví angustiado tanto tiempo
hasta que entendí lo que era el miedo:
no saber de dónde vienen las palabras
no saber de dónde vienen los sonidos
de dónde viene el viento
en dónde truenan los cuchillos
en qué lugares las personas amanecen solas
en qué cementerio no descansarán mis huesos
en qué paredes no escribiré tu nombre
en qué cama no te encontraré
a qué sabrán tus labios cuando los vuelva a besar
qué eco encontrará mi voz
en qué misterio enterraré mi tristeza
en qué agonía me volveré un santo
con qué palabras vomitaré al mundo
con qué sangre me vestiré de fuego
con qué algarabía me brotará el cuerpo
con qué colores entraré al oceano
de qué nube saltaré a un árbol
qué árbol soportará mis lágrimas
qué perro me mirara celoso
qué abrazo guardará mis secretos
quá música me devolverá el sueño
qué alivio se sentará en mis mañanas
qué alma colmará mi ensueño
qué alma brillará por mi
qué alma me volverá un vértigo

acaso hay alguien en esta multitud
que me pueda quitar este traje
estos zapatos largos
esta sonrisa dibujada
estos colores quemantes
y este dolor ajeno
que viste mi cuerpo?

Luis Cuadros Falla
Los Angeles 2006

La poesìa de Luis Cuadros Falla ("Cuqui") es de una busqueda existencial permanente.

JINETE DEL APOCALIPSIS


soy en verdad un bosque,
y una noche de árboles tenebrosos:
mas quien no se asuste de mi oscuridad (Nietzche
hallará también rosas bajo mis cipreses
(Nietzche)


yo
que he destrozado dragones
he mordido el polvo
y he descuartizado
las extremidades de mis enemigos
yo
que he saboreado desesperanzas
y me he subido a lo más alto
de la torre
para lanzarme si mucho éxito
yo
que he pecado
con mi sexo
y perdí la voz llorando
entre tus senos
yo
que me he erguido
y he comido a otros humanos
que he bebido
la sangre de tu cuerpo
y he destrozado tus manos
y he dejado una larga huella de sangre
sobre la nieve de tus ojos
yo
que me he alimentado de estrellas
y he vivido colgado de la luna
alumbrando como relámpago
playas solitarias
yo
que he deshilachado poemas
y he caído
como lluvia
y he hecho tronar mi voz
y he hecho estallar mi esperma
yo
que he echado mis ojos a rodar
y no han visto nada
que he sido voz
nota musical
pan al amanecer
piedra
y mar enbravecido
y sillar
yo
que he sido parte de tu cuerpo
noche cerrada
lluvia eterna
pez inmóvil
manos de fuego
destruyendo el amor
colmillos desgarrándote
tormenta de sangre
huella
fósil
saliva evaporada
yo
que he caminado tanto
sin dejar ningún rastro
ni encontrar oasis
ni desierto
ni arena
ni copa vacía
sed de polvo


yo
que harto de buscar
atravesé las aguas
tantas veces
que olvidé mi origen
y ya no sé
si soy viento o trueno
si soy cielo
o soy infierno
si la ternura me invade
y adoro a mis dragones
y perdura en mi
la mariposa del tiempo
y el manantial
yo
que he sido vaho
nido
nudo
y humedad
pies encadenados
manos magulladas
sonrisa marchita
y enamorada
yo
que he perdido la cabellera
que he sido un ser brutal
que he partido corazones
con mi espada de fuego
con mi lluvia de fuego
con mi amor de fuego
quemando
mis propias alas
y callando
cuando no había que callar
yo
que me levanto y anochezco
que me incorporo y me duermo
que me desvelo y vomito
y brincan de mis dedos
sapos y culebras y soles y ayes
y aves y luciérnagas y jaurías y flores


yo
que todo lo sé
y no sé nada
que me invento el amor
como invento un hueco
y el calor o el temblor
el bramido o el violín
el arpa y el sufrimiento
yo
que ya no lloro
las desgracias humanas
que amenazo a la muerte
con mil dragones
que vomitará mi boca
yo
que me declaro imperfecto
y escupo a la especie humana
(en vías de extinción)
y disuelvo la pasión
e incendio la memoria
seco los vientres
desnudo las espadas
y aborrezco
el sometimiento de la especie
a la estupidez total
al terror de los versos vacíos
al terror del amor ausente
yo
que pude haber escrito sobre héroes
yazgo aquí
extraviado en el olvido
con la boca muerta
sobre la cima de este reino
poblado
de sepulcros

Luis Cuadros Falla
del libro La velocidad del amor (Lima, Perú, 2004)

(Contactos:

junio 20, 2006

LAS CASTAÑAS DEL FUEGO/ ARMANDO ARTEAGA

LAS CASTAÑAS DEL FUEGO
armando arteaga*


*Poemas inèditos del ùltimo libro "Las castañas del fuego" de Armando Arteaga
publicados en la revista "La manzana mordida" N-65 (25 de mayo del 2006).
Director: Carlos Zùñiga Segura.Caràtula: VìctorEscalante.



En la Foto: Armando Arteaga.



















LIBREMENTE CRECE LA HIERBA


Pinta siempre la esmeralda
Observa desde la ventana
Es el mar y su música eterna
No pidas disculpas por este color
Abrumando el campanario y las palomas

Vuelve a ponerle el verde o el azul
Inventa la soledad de este árbol
Un hombre caminando por aquel barandal
Una mujer sonrosada por la tarde

El sol ocultándose por la persiana
Son otros tiempos estos rojos perdidos
Sobre el horizonte del sonoro muelle
No olvides que el sol llega humanamente, humeante

Mirando hacia la calle y el parque
Algo nuevo se divisa y corre el viento
Cambiando el escenario de esta rutina
Donde libremente crece la hierba, vuelve a pintar

El verde, la esmeralda, allí se llega humanamente
Humeante, hablándote, soñando
Observando desde la ventana
Donde crece la hierba
Es el mar y su mirada eterna.
No pidas disculpas por este amor
abandonando las palomas, del filosofo campanario.


EN NOMBRE DEL OLVIDO


Te nombro:
in perpétuum tu nombre.
Te busco
entre las sombras de esta casa.
¿No hay nadie en esta casa?.
Nadie viene a la convocatoria
de tu nombre.
Eres otra sombra de otra casa.
Vecina inolvidable.
Es cierto
No recuerdo tu nombre.
Me acosté contigo
Y no recuerdo tu nombre.
Te has esfumado
En los recuerdos de este encuentro.
Te has estancado
en la temprana enredadera
seca de la tarde.
¿Llegas tarde a este olvido?.
Y por esta llegada tarde
te he convocado
nuevamente.
Es cruel el olvido. Lo sé.
El desmemoriado duerme su propio olvido.
Yo olvidé que me acosté contigo.
Yo era entonces el navegante
errante
del olvido.
Y te vuelvo a besar sin poder decir tu nombre.


LA CIUDAD Y LAS MOSCAS


Viajo de un extremo a otro
En esta ciudad extensa
Uno se demora mucho viajando
Uno pierde mucho el tiempo
Mirando moscas
La gente habla sapos y culebras
Sobre la situación política del país
La gente vive últimamente con la soga en el cuello
La soga es una corbata
La soga en la casa del ahorcado
es una tentación perfecta

Se viaja mucho en este país
Se pierde mucho el tiempo en este país

Uno se ahoga en la demora de la tarde
Mirando moscas la gente habla
Un lenguaje batracio
Una escritura reptil
¿Para qué sirve hablar
de la situación política de un país?.
Nadie te hace caso.
Eres un ciudadano más al borde de la protesta.
Eres un punto más en una inmensa mancha, un quijote
huevón.
Eres un punto más en una inmensa marcha, un coyote
frangente.
Las moscas se agitan siguiendo el rumbo de la naturaleza
Fuerza es igual a masa por aceleración. Te has vuelto
newtoniano con el tiempo.
Acelera el ómnibus, cambia el rumbo, la masa y la mesa.
Mirando moscas
Es una tentación
Hablar en batracio.
Escribir en reptil.

Se viaja mucho en este país.
Uno se ahoga en la demora de las tardes.
Mirando moscas.
Mi lenguaje batracio.
Mi escritura reptil.
Es una mierda
Todo.
Nada.
Uno pasa mucho tiempo
Huevendo con la palabra:
Con Cervantes y Picasso.
Buscando la exacta dimensión
del horror, la soga, la corbata de Beingolea.
El ahorcado, el ahogado, el ninguneado
poeta, el abogado tramposo
o el asesino de Marat (el amigo del pueblo)
las moscas, los sapos y las culebras.
Es una mierda todo.
Es un viaje muy largo hacia la nada
Ir de un extremo a otro en la ciudad.


BOCAS PINTADAS EN EL BARRIO ROJO



¿Quienes son estas muchachas que caminan
por estas calles locas desnudas en pleno invierno
mostrando sus enormes glúteos, van en toda esta agonía
que cubre el cielo gris de esta ciudad sin nombre,
vienen por el otro lado sureño, traen un poco de rouge
en la cara, rímel en los ojos, las uñas pintadas de rojo
parecen leopardos listas al primer asalto de su presa
dan vueltas en el infinito torbellino de la nada
en este vértigo del tiempo, son bultos y desaparecen
bajo la lluvia, solas, de nuevo a sus casas, celulitis
edificios sucios, callejones, o ascensores viejos
y desarreglados, escaleras hacia ningún cielo:
las esperan las muecas duras y destempladas
de otros seres más marginales que ellas, tan hambrientos
como los tiburones llenos de sangre ajena, el puñal
por la espalda, las carcajadas, una tarde de cebollas,
ajos y emes, de carajos y dados que ruedan por el suelo
debajo de la mesa, infectados de colillas y escupitajos
sobre el aserrín de la vida, las maderas hechas polvo,
el bosque muerto de tus ojos, hombres muertos en vida
que las rodean como perlas infinitas y brillantes
sobre sus cuellos botticellianos, mujeres poliformes
y perversas para el sexo, perros lamiéndose el culo
ratas, cucarachas, niños-hormigas llevando
su pequeño terrón de azúcar, quiénes son
estos cuerpos lubricados y dulces que no representan
nada, apenas una risa que desemboca en la locura
o una imagen impostergable de dolor al fondo del oscuro
pasadizo donde espera el cansancio, la soledad, la muerte
sonriente, un minuto más
cambia la luz del semáforo, no hay tiempo, qué perder, huye
corre, olvida esta ciudad, cruza el puente
sigue la flecha del final de la noche,
sigue el tiempo rengo de la mirada y el aburrimiento:
no vuelvas la mirada hacia atrás
pinta de negro los ladrillos del barrio rojo,
allá quedó la impetuosa juventud
aquí va la otra orilla de la vida
la friega diaria de haber vivido
mirando la paja en el ojo ajeno
-no deseando a la mujer del carnicero-,
el aire mueve el trigo, la paja, te cambia las palabras,
estas bocas pintadas en qué sueño han vivido?.


TALLER DE CARPINTERO


De niño
Yo era un carpintero viejo
Mi taller olía a cola y nogalina
Todavía recuerdo los cuartones de madera
cepillados en acero inoxidable,
brotando alcohol y sus texturas:
ásperas líneas
Que tuve aprender a dibujar
En la Facultad/ Dibujo Arquitectónico
Dibujando maderas uno se pasa el tiempo
Una mancha de puntos (0.1) hace un jardín
Un árbol es un garabato, le dice un niño
A su madre, a la tuya, a la mía
Le hemos dicho tantas cosas, locuras esperadas
Yo quería ser un carpintero viejo
Cuando llegue a viejo, si es que entonces, el niño
Se hace viejo y el viejo se vuelve niño.
¿Qué Niño es este Ñaño de Piura?.
Un diluvio en el desierto, las lagrimas de un niño
Un desierto en el diluvio, las lagrimas de un viejo.
Uno quiere ser muchas cosas cuando es niño.
Uno no quiere ser ya casi nada cuando llega la vejez.
Ni niño ni viejo se pasa uno jugando la vida.
En el juego del niño y del viejo.

-No te distraigas, muchacho-, me decía mi viejo,
serruchando maderas.


SALON FAMILIAR


Vuelvo
después de muchos años
a perder el tiempo mirando los peces
del acuario, son necios
los hombres y los peces
son tercos
los hombres y los peces
para vivir y morir como viven y mueren

yo en cambio miro los peces, apenas, supongo
perder el tiempo
ni siquiera he soñado últimamente
con el retorno a la sala de la casa familiar
o del acuario exhibiéndose, son torpes
los hombres y los peces
están atrapados en mundos diferentes
bajo el agua
sobre el aire
los hombres y los peces
desde la tierra perdida
se miran y están conmovidos
de tanta destreza:
el fuego encandila sus torpezas

un día se liberarán
el hombre se volverá nuevamente un pez
el pez se volverá nuevamente un hombre

Y será otro tiempo.
Volveré a ser pez.
Volveré a ser hombre.
La infancia se disolverá.
Son necios los peces.
Son tercos los hombres.
Volveré a perder el tiempo.

ARMANDO ARTEAGA

n. Piura, 1952, pertenece a la Generación del 70.
Estudios de arquitectura y ciencias de la comunicación.
Director actual del ITECA (Instituto de la Tecnología y la Cultura Andina-Amazonía).
Ha publicado:
“Callejón sin salida” (Poesía, 1982).
“Un amor en que aún” (Poesía, 2000).
“Cuentos de cortometraje” (Narrativa,2002).
“Terra Ignea” (Poesía, 2004).
Este año se publicará su libro “Avistar” (Poesía).
Los poemas que aquí presentamos son inéditos y pertenecen al libro “Las castañas del fuego”.


http://poetrypoem.com/cgi-bin/index.pl?poemnumber=198307&sitename=armandoarteaga&poemoffset=0&displaypoem=t&item=poetry

artenupe@yahoo.es


EUCARISTÌA: LA HOSTIA CONSAGRADA DE SANTIVÀÑEZ/ ARMANDO ARTEAGA

En la Foto: El poeta Roger Santivàñez.
LIBROS


EUCARISTÍA:
LA HOSTIA CONSAGRADA
DE SANTIVÁÑEZ.

Por Armando Arteaga




El poeta Roger Santiváñez viene de dar varios tumbos por la dura vivencia del “huso” del lenguaje experimental en su poesía también de rango experimental.
Desde Antes de la muerte (1979) el compromiso del poeta era con el lenguaje sin ambages y con cierta mística –adolecente- donde resaltaba el canto jubilar a los iniciales años corporales con la poesía pura o social, me parece que esa era la etapa también de algunos poemas publicados en la revista Auki (N-1, Lima/03/1975) como “Sissi heart”
-por ejemplo- que es lo que más recuerdo de ese “itinerario”, además me parece –si no me equivoco- de “Simpatia por Michaux” y “Agente viajero”, que son sus más celebrados poemas y que personalmente están en nuestra memoria generacional.
Para dar ese salto de ruptura con esa “primera fase” (y para estar a tono con los setenta) dejada atrás, es que Santivañez logra un estupendo salto, pero en un discutible libro que nunca dejó de sorprenderme: “Homenaje para iniciados”(1984). Allí está todavía el poeta provocador dispuesto a pelearse con el lenguaje nuevo abriendo el pórtico definitivo al lunfardo limeño de la noche y a la neblina inveranal de la experiencia peculiar con los “paraísos artificiales”, el rock urbano y el pastel empedernido de las fachadas de las casonas antiguas que se caen a pedazos del barrio bajopontino, sin tranvías y ya casi sin ficus. La conversación con el padre en su lecho de enfermo es severa y arrolladora, duda: “tal vez la muerte no sea una bella palabra” y desde allí: “fácil será escribir”, pero creo que en uso de esa gran licencia donde resalta la libertad expresiva y cierta anarquía, es que el lenguaje de la poesía de Santivañez da un vuelco, no es raro esto, son los años transcuridos en la experiencia sanmarquina, de la Sagrada Familia y de Kloaka: la kofradía lirika de los 80. Son los años oscuros y perdidos del senderismo luminoso, y cierto estío literario.
Los libros “Symbol”(1991) y “Cor Cordium” (1995) son obras a mi entender “espacios asfixiantes” en este “itinerario” de esta “otra fase” de la poesía de Santivañez. En “Symbol” hay una pulcritud desmedida: La poesía es un texto contra el mundo. Es poesía cotideana y deliberadamente pensada donde el poeta pierde la emoción “mística” inicial, que vuelve en “Cor Cordium”, con una exagerada credencial religiosa y coprolalica.
Son antecedentes que nos preparan para “La Pasión según San Tivañez”, en la misma retórica, poesía y musa es lo mismo para el poeta, cuerpo femenino y poema es lo mismo para el texto, pero con un nuevo nivel de poesía como en los años matinales:
Si yo escribo tu nombre en el verdor
De nuesta paz interior es porque
Aun continua viva la clepsidra
Por ti bebida en los días iniciales.

Lo eucarístico, perteneciente a la palabra religiosa “Eucaristía”, dicese de las obras en prosa o en verso cuyo fin es dar gracias. Con pan y con vino, aún para los herejes (como yo) que nunca hemos tenido dioses, aun para los agnósticos (como yo) que nunca hemos creído en nada, y tal vez solo para los “protestantes” que “creen” en algo.

Prefiero el pan y el vino a la “transustanciación “de las palabras en la poesía. Por eso es que sigo entendiendo este último libro de Santivañez: “Eucaristía” (2004) como una búsqueda en el argot y el barroco nuestro, como Martín Adán (juguetón) o como los “metros” de Oquendo de Amat, aunque, ni Santivañez es tan místico como Diego de Hojeda o Diego Mexia de Fernangil, tampoco es oceánico como Juan de Peralta ni geométrico como Pablo de Olavide, a pesar de que en su libro “Eucaristía” se mete en el “recuteco” del culteranismo.
No es nueva esta “tradición religiosa” de hacer poemas ecuménicos y eclesiásticos en la poesía latinoamericana: Luis de Tejeda “gongorizaba sobre la superficie de la lengua” (replicando a Anderson Imbert), los nadaistas también veían a la Virgen y la desnudaban con pasión desenfrenada. Visión “mística” para las cosas terrenales también tenían como “habito de perfección” un poeta inglés de gran modernidad como Gerard Manley Hopkins y méritos al “insondable Evangelio” le han rendido las palabras casi proféticas de Robert Lowell: Cristo camina sobre las aguas negras.
Volviendo a Santiváñez, su lenguaje poético permanece, adoptando un léxico popular y callejero, metafísico y culto, por momentos, manteniendo varios planos de significación.

*POEMAS DE SANTIVAÑEZ


a la manera de un poema de Apollinaire

Hay un poeta que sueña con la pequeña
Hay una pequeña exquisita en la vasta Lima
Hay una cama de dos plazas donde dejaste
que besara tus lindos senos
Hay toda la vida
Y yo te adoro

2

Te amo mi pequeña
Te amo mi querida luna de enfrente
Te amo cuerpo delicioso de 16
Te amo vulva cerrada
Te amo seno izquierdo paradito
Te amo seno derecho blanco
Te amo pezón derecho bajo el fino polo
Te amo pezón izquierdo como la puntita
de un iceberg dorado
Os amo nalgas delicadamente colocadas
sobre la cama para que yo las contemple
Te amo trenza castaña
Os amo axilas frescas niñas
Te amo curva de los hombros dulcemente
redonda cuando te volteas y me miras
Te amo muslo de alabastro
sentada al filo de la cama
poniéndote el blujean que me gusta
Os amo orejitas para las que preparo
mis más lindas frases de cariño
Te amo cabellera negra rescátame
de los amores perdidos
Os amo pies rosados uñas rosadas
Te amo lomo imponente y tan frágil
como tu nombre de pétalo de rosa
Te amo espalda de vírgen que me dejaste
levantar curvándote con
la suavidad del desmayo
Te amo boca oh mi sueño mi corazón
latiendo locamente
Te amo mirada tierna e inteligente
Os amo manos cuyo movimiento
cuando hablas me hechiza
Te amo nariz con 2 huequitos negros
Te amo con tu caminada desafiante y ondulada
Oh pequeña te amo te amo te amo


SAN PEDRO NUNCA VUELTO A VISITAR


Ahora ya no sé cuántos veranos
viví entre la marea de las 6
y la marea de las 6
remontaba el mar la colina
de algas y no tenía para mí
El jardín del pulpo
con una chica
flotando los cabellos al viento
igual que la pelota de colores
que un día arrastró
el desierto
entre las dunas
y se llevó los nombres de las
muchachas que tomaban cerveza
y aguardaban la caída
de la noche entre las
casas nuevas a medio construir

Todo fue en un tiempo
en que las balsas entraban y
salían del mar
con peces de plata
y las horas bastaban
para echarse a volar
siguiendo el filo de la playa
hasta la Bocana o la Pescana

Allí acaba el mundo/
comienza el día en el balneario
el motor-honda duerme
como la infancia de Claudia o Aníbal III
o mi propia adolescencia
muerta repartida
en las tinajas de agua fresca
que nadie se acordó de recoger
el día del regreso a la ciudad

NO ME PREGUNTES


Dónde vaga esa luz
Que de noche pega estrellas
Nadie sabe de la calle
Embotellada de desierto
Mientras duermen los choferes
Extasiados en el sueño del volante
La luz que me circunda
Tendida de una pista a otro jardín
Tiene canto de cabellos enmarañados
Removidos en la acera del otoño
Bebida la sonrisa de tus labios
Visionarios en la calle de los chinos
Anduvimos apagados en lo inmenso
Refrenando tu cuerpo en las esquinas
Quebrando el inútil pensamiento de la muerte
Suerte de observar la llovizna perniciosa
De entre el sol y la noche
Más ecuestres y marítimos
Escuchamos las orquestas ya etílicas
Sucumbir al estruendo de las horas
Alejados de las tiendas
Lo sórdido no huye de la atmósfera
Hay dementes pernoctando bajo llantas
De camiones olorosos por sus frutas
Aguardando el griterío del alba en el mercado
Las noticias que del agua
Aquí tenemos
Hablan suave hasta el silencio
Refieren la leyenda de la lluvia
Que ha perdido tantas mentes voladoras
Sin que algún sendero o avenida
Nos separe un lugar en el taxi de la noche
Y llegaremos como el ensueño a tus párpados
Llegaremos al fracaso más hermoso
Tal como a mis ojos
El aceite vidrioso de la hierba

PUEBLOS

Camino de los pueblos del norte, va el sol
y es así de simple
como la pobreza de aquellas poblaciones
en que la tarde duerme envuelta en tierra triste.
Allí están los burros, o la caña
para matar de silencio o de belleza el paisaje,
allá la luna cuando nadie se acuerda de mirarla.
Esta en la historia de los ríos,
de los valles más extraños siempre al borde
de un desierto
amplio y largo hasta el pánico.
Son esos pueblos. Los más solitarios
se hunden en la arena
y no hay todavía avisos luminosos
sino la misma soledad de algunos años antes
ésos son los pueblos que siguen aguardando
con sus techos de paja
con un aire que muere sin los barcos.
Hay una bicicleta sobre la calle asfaltada
suponemos que están doblados hacia el sembrío
y que el ud
y que el sudor no mancha los arroces
sin embargo siguen perdidos
el país no existe sino un puente
que ha de llevar a alguna parte
Nada nos indica que conocen
sino sólo que viven deslomándose
que las noches avanzan como un vaho
y que es bien poco
lo que en realidad les pertenece.


SIMPATÍA POR MICHAUX

El sol.
El sol, después del ruido.
El sol desciende oscuro y me acaricia, bajo el fresco
yo lo desconozco.
Sé que soy nadie, escucho nítidas palabras cinceladaspor
el miedo. Sueño en incendios, magníficas destrucciones,
bestialismos amorosos como en los campos. Guardo para la
melancolía.
La noche rodeada de mugidos, cielos inútiles cruzados por
un buhó. Lechuza prendida de un alambre me agradaba.
Cuando vuelven las luciérnagas, yo me obligo a vomitar.
Deseo el asco para mi vergüenza, me escondo para gozar con
un asesinato a mansalva. Debo frecuentar los naranjales hacia
el amanecer.
He necesitado abrir un poco mi coronaria. Con el viento
proclive al desnudo, descubrí que me había vaciado total-
-mente. Alguien ya no. Sin embargo encontré yerbas fuma-
-bles. Mordiendo un caballo, duraré como un trago que nos
arde para siempre en el estómago.
Amo el ridiculo. Doy dolor. Buscaré el olor que se me-
-pare. Visito la caverna desde la que nadie ha de reconocerme.
Los otros, ellos, los que yo miro y huelo. Siento una hermo--
sa secreta satisfacción de no necesitarlos. De estar desvincula--
do.
Abro el corazón ahora que compruebo mi vida en el cen-
-tro del pánico. Y lo abro porque nadie osará acercarse. Hun-
-dido por completo no comprendo cómo fue que desperté.
Negado por el tiempo. Lluvia que gocé corriendo cantan--
do. Espasmos al contacto con el follaje. Cantando absoluta-
-mente solitario. Modulé mi bellísima voz para escucharme y
verme discurrir sin planear nunca nada.
Me señalan. Son censurado.
Apotesosis de mi triunfal perdición.
Y los escucho bramar. Y yo bramo. Me aviento hacia el
más extraño verdor.
Soñando negarme, escupido, frenético.

LA BATALLA

Allí en la calle empedrada, en la Junín
fui testigo de la tierra del'Élias
seguro mi cuerpo al lado de Angela
¿Quién grita así como la Ronca?
Críspulo, el viejo Alcantarilla
nombres que pronuncio con amor
y nadie sale a responderme, ni el garage
ni los pavos ni los pollos
y ese silencio de la noche me sigue
como si el taller de mecánica fuera de carburo
y no me deja soñar, no me deja caminar
no puedo respirar y tengo náuseas
grito entonces Hey, Ramos ya no pinte al duco
por favor, no ve que me duele el corazón
y rasguño este poema como puedo
y Ud. está morado, está azul, para negro
y se va y no lo veo esta noche ni ninguna
bajo la ventana en que escondo
este sol que me cae implacable y me destroza
Ahora me limpio el sudor y cojo un pedazo
de masa y me lanzo hasta el fondo del horno de Manolo
quisiera mancharme de harina las espaldas
pero debo contentarme con cantar a la puerta del garage
pero no me río y tengo miedo de no reconocer a nadie.


AGENTE VIAJERO

Con su charcherosa, con su cansada
Camioneta Volkswagen llegabaNapoleon
rojo, desde Montero, desde Ayabaca
los tapabarros olían a caballo
su pelo zambo y castaño
no cubría nunca sus mentiras, tan gozadas
tan fervorosamente dichas, tan queridas
con el placer maldito de hacer una ficción
con el orgullo inocente de matar
enemigos que aguardan en los espejos,
en los baños o en las frazadas
que don Napo vendía por todos los caminos
antes de empezar una cerveza
y cantar un tango de cuando estuvo en Buenos
Aires, estudiando medicina
y decía: Ha: como yo, aprende chupa en tu casa
su mujer lo miraba con la paciencia
de los astros, dejaba correr sus ojos
maquillados por las cortinas hasta
envolver la pista entrarse en los cristales
Napo prendía la TV. el tocadiscos
decía precios, dormía un rato su muerte
y siempre me parecía pánico
cuando se quitaba a la sierra
cuando calentaba motores
se emborrachaba hasta morir
de tarde -como a las 4- al filo de que
algo hiciera sufrir a la gente


PARA AICAMLAD


III

Tiene el pelo negro, negro Aicamlad
¿será el sol? me pregunto
en la penumbra sus 2 pezones los
4 ángulos, posiciones, la política
sus odios repentinos, un país de sudamérica

IV

No comeremos nada esta semana
porque no hay plata, ni
oro de Catacaos
la filigrana Aicamiad
abrázame no suscribas los
comunicados del tiempo no
dicha manera de ser


PRIMERA MUERTE

Mi nombre es Nenfas
Vivo en Pachitea. Mi suegra todo el día
me dice serrano. Regreso de traer algarrobo
y ella me grita serrano.
Esta tarde
frente a un viejo algarrobo donde a veces
lloro mi desdicha o me alegro el corazón
con las soñas y los chilalos diré déjame
algarrobo tu sombra para que yo pueda
colgarme tranquilo y ya no me digan más
serrano y me verá Roger Santivañez
a los doce años o trece años después él cantará
con la soledad que yo les entregué
esa noche de verano cuando me vio ahorcado
y en la arena aún correteaban
las iguanas. .