abril 29, 2009

MANUELCHA PRADO: ARPA Y VIOLÍN EN LA DERRAMA MAGISTERIAL

MANUELCHA PRADO

Cautivará con Arpa y Violín

Miér. 6 y Jue. 7 de mayo - Derrama Magisterial

Por primera vez en su trayectoria artística, Manuelcha Prado deja la guitarra momentáneamente y acompañado de los sonidos ancestrales del arpa y violín indígenas, interpretará las canciones quechuas más profundas de nuestros abuelos “nunca muertos, solo dormidos”.

Ya en los años 80, el antropólogo Rodrigo Montoya lo definió: “Por primera vez en la historia de la música andina, él ha llevado la música india del arpa y el violín a la guitarra. A su calidad de intérprete, agrega Manuelcha su voz, para cantar con estilo campesino guardando lo mejor del estilo mestizo y urbano”.

Próximamente, en un Homenaje a la Madre Peruana, eximio guitarrista ofrecerá dos conciertos de antología denominados “MADRE ANDINA”, los días miércoles 6 y jueves 7 de mayo, ocasión especial para presentar su nuevo DVD del mismo nombre, donde luego de investigar y escarbar nuestras raíces tierra adentro, interpretará temas como: Koka Kintucha, Apankoraycha, Expreso Puquio, Killinchallay, Madre Querida, entre otros, y canciones del Perú profundo que nuestro querido José María Arguedas difundiera.

Manuelcha Prado estará acompañado por los maestros Jaime Quilqa y Andrés ‘Chimango’ Lares (arpa y violín nativos) de Cabana Sur. Además, tendrá como invitado a uno de los más grandes exponentes de la música peruana y a quien José María Arguedas dedicó su libro Todas las Sangres: Jaime Guardia "El Charango del Perú".

DATOS DEL EVENTO:

Miércoles 6 y Jueves 7 de Mayo

Hora: 8:00 p.m.

Lugar: Teatro Auditorio de la Derrama Magisterial, Av. Gregorio Escobedo 598, Jesús María.

Informes: 387-0741 / 999 499 899 / 99 824*2741 / E-mail. trilceprado@yahoo.com, www.manuelchaprado.org

abril 16, 2009

EL OTRO MARGEN DE LA LITERATURA PERUANA

LIBROS:
EL OTRO MARGEN
LA LITERATURA PERUANA: UNA VISIÓN DESDE ADENTRO
(arteidea editores, 262 p.p.)



Ya están editadas las Ponencias del VI Encuentro Nacional de Escritores “Manuel Jesús Baquerizo” (Lima, 2007) que se realizó en noviembre del 2007 en la Casona de la Universidad Nacional de San Marcos, con la participación de mas de 150 escritores de todo el país.

“El otro margen”, trae ponencias de las diversas regiones del país, acerca del problema de la literatura y otros aspectos relacionados con una “visión desde dentro” por parte de los mismos productores literarios, es decir de los escritores de “tierra adentro”. Y esto es algo muy bueno, para empezar el debate de la “descentralización” de la cultura. Es decir, trae una manera diferente de enfrentar las cosas, mirando de frente al descarado y anti-democrático “centralismo limeño”. La “descentralización” de la cultura es una necesidad urgente, lejos de las mezquindades académicas y sobre todo del simplismo y/o de la ignorancia burocrática de sus funcionarios: el centralismo limeño, tanto en lo económico y social, como en el aspecto cultural y literario, vive también una asfixia con pena de muerte; lejos de cualquier posibilidad de apoyo al surgimiento de estas nuevas literaturas regionales, al ningunearlas y al no ofrecerle algún soporte “estructural” y “educativo” para la divulgación de estos escritores regionales. No olvidemos que Lima, también es una región: además muy pobre en cultura, a pesar de su aparente opulencia material en el espacio “urbano”, ausente y vacía “culturalmente hablando” sobre todo en la parte del interior “rural” de su serranía: Canta, Yauyos, Cajatambo, etc. Para empezar a poner algunos ejemplos muy directos. Y, este aparente “desarrollismo cultural” que se ve desde Lima, ha terminado destrozado cualquier tipo de comunicación responsable con los espacios culturales del interior del país. Ninguna institución cultural de país funciona, todas están atrofiadas y caducas. Tal vez, por eso, los mismos escritores, han empezado a realizar sus propias propuestas literarias, entre ellos mismos, en primer lugar.

“El otro margen” es importante porque se ubica en este contexto actual de “descentralización” exigido por los consumidores de cultura. Vivimos un centralismo casi entupido, muy disperso, amorfo y cínico, impulsado por parte de los funcionarios y burócratas ineptos de siempre del Gobierno Central, los Gobiernos Regionales, y los Gobiernos Locales, que duermen en su eterna falta de “visión cultural” y de una “política cultural”, donde “ciudadanos incultos” estamos los peruanos, siempre últimos y padeciendo penurias: en las “estadísticas” sobre el tema de la “cultura” y la “educación” a nivel latinoamericano, detrás de Bolivia y de Haití, en muchos casos.

“El otro margen” es una alternativa aceptable y diferente asumida por los propios escritores regionales, es algo que vale la pena apoyar y mencionar en este debate de una política de la “cultura”, como un aporte sincero y real para la literatura, el arte y la apertura de nuevos contenidos culturales. (a.a.)

abril 06, 2009

LA POESÍA ANCASHINA DEL SIGLO XX/ ARMANDO ARTEAGA

I: INTRODUCCIÓN
 

Dedico esta manera convincente al observar el panorama de la literatura y de poesía de la Región Ancash del Siglo XX: para el rescate valorativo. Mirando el bosque voy encontrando árboles añejos y nuevos. Para mí, y para los demás investigadores literarios, supongo, es una manera de indagar sobre un territorio algo conocido y otro por conocer. Y recordar: ¿Qué queda de todo esto?. ¿Cuáles son los libros que resisten la dura inclemencia del tiempo y del olvido?. ¿Adónde mirar, entonces, nuevamente?. Acepto que mis opiniones son libres y arbitrarias, sinceras y polémicas, divergentes, y por qué no: convergentes.
 La primera aproximación de Justo Fernández.

Mi heterodoxia asume en primer orden el buen nivel poético de las obras y de los poetas, aborda esta realidad total como un continente de propuestas y de conocimientos; busca encontrar una “heurística” que nos aproxime hacia una “cultura viva” de la Región Ancash : siempre tan compleja, heterogénea, extensa, dispersa e invertebrada, pero con un “destino” común. Mis opiniones se someten al devenir de la “critica” literaria y social, y al “rigor” del análisis de este proceso histórico y literario. Los dilemas ideológicos han cambiado muy rápidamente, en los últimos tiempos, sobre todo en literatura: dentro y fuera, del escenario social. Hay que tener una mirada diligente y objetiva, ponerse dialéctico y realista, para las determinaciones certeras al final, del juicio final literario. Apuesto contra los agoreros que predicen congojas del moribundo acerca del “pintoresquismo”, del “paisajismo”, y del “folklorismo”: que parecía ocupar “el espacio cultural” de esta poesía, y que amenazaba “desengarzar” esta “poiésis” de la vida misma, y de su contexto social. Contrasto la visión “agónica” de los que predicen “descompaginaciones” contra la mía: que es fruto de la “agonística” (esa ciencia de los enfrentamientos) al observar la “realidad” histórica que nos convoca ahora a decir algunas cosas, para “facilitar” el desembrollo cultural: que va abriéndose “paso” y “peso” literario. Para decir algunas propuestas “en directo” sobre la literatura y la poesía ancashina del Siglo XX.

II: LOS INICIOS Y LOS FUNDADORES DE LA TRADICION Y LA MODERNIDAD : LOS ROMANTICOS, LOS MODERNISTAS, LOS NATIVISTAS, Y OTROS MULTIPLES LEGADOS POÈTICOS
 

Ancash es una región “inverosímil”, que el impacto “industrial” y “minero” transformará brutalmente: su convivencia rural y agropecuaria, si no hay un desarrollo “sostenible” en la región. El flujo económico que se inyectará en la zona transformará radicalmente la cultura de esta región. Ya en el siglo XX se han venido dando estas transformaciones radicales. Tiene un pasado “rico” arqueológico y una literatura oral en quechua que se va “disturbando”, y eso es algo inevitable que hay que tener en cuenta para tomar una posición para el “rescate” de este segmento cultural.
 
Reflexiones para un derrotero de la historia literaria de Ancash de Marcos Yauri Montero.

Existe una bibliografía, básica, que no puede pasarse por alto cuando indagamos sobre algunos hitos, y libros claves, de este proceso literario y poético, que son de varios autores que se han preocupado por este legado cultural e histórico:

José Mario B. Farfán: “Cantos quechuas en Ancash” (Lima, 1945); Félix Álvarez Brun: “Ancash histórico” (Lima, 1958); Cesar Augusto Ángeles Caballero: “Rumor y aroma en las leyendas y tradiciones de mi pueblo” (Lima, 1950); Cesar Augusto Ángeles Caballero y Justo Fernández: “Ancash, leyendas, fabulas y cuentos” (Lima, 1958); Artemio Ángeles Figueroa: “Yungay, tierra mía” (Lima, 1963); Santiago Atúnez de Mayolo: “ La Sublevación de los Indios del Callejón de Haylas” (Lima, 1957); Herman Buse: “Huaraz, Chavin” (Lima, 1957); Jaime López Raygada:”Los peces negros” (Crónicas, Lima, 1960); Leonardo Barrionuevo: “Ancash Actual, 1839-1939, (Lima, 1939); Alberto Gridilla: “Huaraz o apuntes y documentos para la historia de la ciudad” (Huaraz, 1937),y “Ancash y sus antiguos corregimientos; época colonial” (Arequipa, 1937); Moisés Octavio Haro F. : “Actuación de Ancash en la Revolución Nacional de 1854” (Lima, 1940); Federico Kauffman Doig: “La Cultura Chavin ” (Lima, 1963); Santiago Márquez Zorrilla: “Huari y Conchucos” (Lima, 1965); Mauro G. Mendoza: “Ancash, tradiciones y cuentos” (Lima, 1958); Eudoxio H. Ortega : “Los Konchukos” (Lima, 1956); José Toribio Polo: “ La Piedra de Chavin” (Lima, 1900); Alfonso Ponte Gonzáles: “Allá sobre los andes” (1960); Antonio Raimondi: “El Departamento de Ancash y sus riquezas minerales” (Lima, 1873); Ernesto Reyna: “El Amauta Atusparia, la sublevación indígena en Huaraz en 1885” (Lima, 1930), y “Los tesoros de Huarmey” (novela, Lima, 1936); Julio C. Tello: “Culturas Chavin, Santa o Huaylas, Yunga y Sub-Chimu” (Lima, 1956), “Chavin, cultura matriz de la civilización andina” (Lima, 1960); Enrique Demetrio Tovar y Ramírez: “Tierra de promisión: Chimbote” (Lima, 1924); Josué F.Vivar: “Monografía de Pallasca” (Lima, 1930); Carlos Eduardo Zavaleta: “Unas manos violentas” (Lima, 1958); Francisco Gonzáles: “Huarás visión integral” (Huarás, 1992); Lorenzo Samaniego Román: “Moro, Historia y Turismo” (Chimbote, 1992); Marcos Yauri Montero: “Ancash o la Biografía de la Inmortalidad. Nuevo Planteamiento de sus Problemas Culturales” (Lima, 1992), y “Literatura Ancashina, origen, oralidad, historia y regionalizad. (Reflexiones para un derrotero de su historia)” (Lima, 2003); Víctor N. Unyen Velezmoro: “El Despertar de un Coloso. Homenaje a la ciudad de Chimbote” (Chimbote, 1987); y Wilfredo Gambini E: “Santa y Nepeña. Dos Valles. Dos Culturas” (Lima, 1983).
Pbro Santiago Márquez Zorrilla: arqeología y literatura, recogió testimonios de oralidad.

Veamos algunos poetas que entran al siglo XX, casi todos con obra dispersa en periódicos de la época y editados en Huaraz. Así tenemos a los más destacados por obra y presencia literaria:

Luís Figueroa Lino (1869-1905): poeta y periodista, uso los seudónimos de "Ricardo Siul". Publicó en " La Neblina " de Chocano.

Alejandro Dextre Sierra (1876-1929): periodista y poeta “costumbrista” y “nativista”. Siguió la tradición de la sátira y el escepticismo popular por excelencia. Escribió letrillas, madrigales, epigramas, cerca del estilo de Leonidas Yerovi y Federico Blume, hizo famosos los seudónimos de "Nemo" y "Ángel Pitou". Su obra permanece desperdigada en periódicos y revistas de Huaraz. El INC: de Ancash, publicó parte de su obra en “Autores Ancashinos”.

Antonio Alba Barrenechea (1907-1960): es el precipuo poeta del Modernismo Ancashino, su producción está dispersa y no fue ajeno a la pose verleniana, exaltó a Amado Nervo y a Rubén Darío, conoció las exaltaciones del ritmo elegiaco de Chocano, y la moderación provinciana de Vargas Vila y José Eufemio Lora y Lora, utilizó el seudónimo de "Juan de Bohemia".

Manuel Hermenegildo del Río (1813-1883): humanista, escritor y periodista; Amadeo Figueroa (1847-1913): eminente orador sagrado, autor de un tratado de Filosofía y de "Fundamentos y Dogmas del Catolicismo"; Alejandrino Maguiña (1864-1935): catedrático en San Marcos, destacó en Filosofía, escribió un texto de “Metafísica”; Glicerio Fernández (1866-1912 ): notable jurisconsulto y político, fue también periodista; Víctor Manuel Izaguirre (1863-1897): escritor y periodista, costumbrista, colaboró en " La Juventud de Ancash", es autor del libro "Fuego Graneado"; Aurelio Arnao Loli (1868-1940): novelista y cuentista, seguidor de Zola, periodista y redactor de "El Comercio", autor indigenista, publicó: "Miniaturas", "Cuentos Peruanos" y "Cronicones Novelados”, y esporádicamente, poemas en revistas; José Manuel Tapia (1869-1909): matemático, y excelente cuentista, su obra se halla desperdigada en periódicos y revistas de Lima, Huaraz, Tacna, perteneció a la generación de Chocano; Ladislao F. Meza Lanvanderi (1893-1925). periodista, comediógrafo y escritor de notables cualidades, escribió teatro: "Padres Malditos", "El Tablado de los Miserables", " La Ciudad Misteriosa " y "El Demonio Llega" y también escribió cuentos y novelas, y algo de poesía; Teófilo V. Méndez Ramos (1895-1954): maestro y poeta de destacada calidad del post-modernismo ancashino, parte de su obra ha sido publicada por el Instituto Nacional de Cultura-Ancash (INC.), escribió también cuentos fantásticos bajo la hégira de Edgar Allan Poe; Miguel Eduardo Vega (1896-1980): poeta y prosador, investigó también en historia, creo un teatro regional poniendo en escena cuadros costumbristas y “sucesos” de la historia local, su obra permanece dispersa. publicó "Sol de Sierra", "Huaraz Coyllur", "Sobre las ondas", y " La Conquista de los Huaras"; Alejandro Tafur Pardo (1901-1962): poeta, periodista y abogado de los pobres, escribió espontáneamente y su obra ha sido recogida en un volumen de la colección de “Autores Ancashinos”; Carlos Valenzuela Guardia (1901-1945): poeta y luchador social, autor del poemario "Cementerio de Besos", y de obras como "Yawar Yawar" e "Inti Yawar" de inspiración regional con música de Daniel C. Vega; Carlos Alberto Zimic (1905-1941): notable poeta desaparecido tempranamente en el aluvión de 1941, autor teatral de "El Tinterillo" y "La justicia se equivoca”; Celso Víctor Torres Figueroa (1989 - 1918): compositor, periodista, músico, tradicionista, poeta, y amigo epistolar de Don Ricardo Palma. Otras personalidades literarias y de prestigio hay que tener en cuenta, como Fidel Olivas Escudero (Pomabamba); y José Ruiz Huidobro (1885-1945), gran narrador. Destacan también en esta apertura de esta poesía regional: Asunción Irene Antúnez de Manolo Gomero (1896-1948); Emna V. Ortiz Irigoyen (1917-1998); Mariano Araya y Soto (1872-1917); Agustín R. Loli Fernández (1886-1965); Manuel Lora Camones (1900- 1964); Teófilo Maguiña Cueva (1922-1996); Elena Mercedes Alba de Suárez Olivos (1863-1925); Jorge E. Ángeles Ángeles (1910-?); Manuel N. Arteaga Rosales (¿-?); Ángela Gadea Minaya (1904-1987); y Carlos Phillips (1859-1932): odontólogo y periodista, sus poemas los escribió en prisión y fue fusilado en la revolución del aprismo en 1932 en Huaraz.

Mención honrosa y un aparte singular merece Teresa Gózales de Fanning (1836-1918): educadora y novelista. Desde muy joven se orientó a la creación literaria, firmando sus primeros ensayos con evidente interés por las costumbres sociales y la educación bajo los seudónimos de "Clara del Risco" y "María de la Luz. Fue autora de las siguientes novelas: “Ambición v abnegación” (1886) “Regina “(1886), “Lucecitas” (1893), prologada por Emilia Pardo Bazán, “Indómita” (1904); y “Roque Moreno” (1904).

III: DOS PIONEROS SOLITARIOS DEL CREPUSCULO RURAL

Dos poetas llaman la atención por ser los forjadores de cierta modernidad, escriben libros modestos, llenos de provincianismo, pero son obras sinceras y de gran relieve para la determinación de este proceso de apertura social:

Julián Edmundo Hinostroza (1910-1994), conocido como “Lujani Domunde Maraval”; es autor de "Flores en mi camino" y "Floración Andina". Le cantó a la floresta amorosa, el mismo definió su obra: “Flores en mi camino, no halló su inspiración en entes reales ni tangibles. Tampoco está sujeta a los doctos cánones de la clásica versificación. Sus versos son libres, tal como sus alucinantes fuentes de surrealismo esencial.

 El libro esencial de Lujani Domunde Maraval: romántico y modernista.

Octavio Hinostroza Figueroa (1900 -1976). Conocido por su seudónimo de “Gabriel Delande", es el poeta de la tierra y de la permanente inquietud humana. Escribió poesías, comedias, novelas, cuentos. Sus obras más logradas son: “Poemas de la sugerencia pura”, “Orto de la revolución”, "Los Caballeros del Ande" y "Retamas de serranía". Obras de teatro como: “Los tiempos de hoy”, “El Diamante”, “La ilusión del terruño”, “Los caballeros del poncho de vicuña”, y “la flor en la roca”. Su crónica “Pinceladas Huarasinas”, publicada en la revista Folklore. Padre del poeta Rodolfo Hinostroza (Lima, 1941): de quien por el interés literaria que supone nos ocuparemos en otro espacio y en otra oportunidad.


Octavio Hinostroza Figueroa: otro destacado poeta local del nativismo ancashino.

IV: EL VANGUARDISMO DE ALBERTO CARRILLO RAMÍREZ Y DE JUAN EUGENIO GARRO:
 

Alberto Carrillo Ramírez, n. en Chiquián, y al igual que Juan Eulogio Garro, son dos destacados intelectuales, que sumaron al vanguardismo literario ancashino. Carrillo publicó sus “Poemas Cavernarios”, exaltaciones poéticas desde la caverna platonica, desde una posición dialéctica y anarquista frente a la vida, poemas escritos caprichosamente, texos prosaicos de gran valor, con una posición fidedigna para el cambio de la condición humana. La caverna subterránea es el mundo visible de las cosas y las acciones de los hombres, busca el fuego que ilumine este mundo real e inteligible hasta ahora lleno de cierta mediocridad; un mundo incierto, cautivo, y visible. Asume la visión anarquista de Gonzáles Prada. Carrillo Ramírez es uno de los más altos exponente de la poesía ancashina, publicó: “Ensayo monográfico de la provincia de Bolognesi (4T. Arequipa, 1954), “Luís Pardo, El Gran Bandido” (Lima, 1967), y sus “Poemas Cavernarios” (1982).
  El vanguardista y polémico libro de Alberto Carrillo Ramírez.

Juan Eulogio Garro n. en Chiquián, publicaba sus artículos periodísticos en Amauta y también hizo poesía de gran calidad dispersamente, su poemas “Aguas fuertes” y “Mi palabra” merecen una atención literaria especial, y un recuerdo especial para Juan Eugenio Garro (Chiquian): colaboró en la revista Amauta de Mariátegui, y en Variedades, escribió: “El Quechua del Chinchaysuyo de Ancash”, además hizo el prólogo de la “Antología de Literatos Ancashinos” (1939).

V: LA IRRUPCION LITERARIA DESDE EL INTERIOR: MIGRACIONES Y DESBORDES
Migraciones sociales, desbordes populares y desastres naturales, van a proliferar e impactar en las diversas zonas de esta región Ancash. La mayoría de sus escritores van a trasladarse a Lima, y allí van a desarrollar el impacto de sus obras. Algunos, casi autónomamente, y otros, en el desarraigo literario, han destacado y han logrado perdurar:

Rosa Cerna Guardia: educadora y poetisa, conocida por su seudónimo de "Diana". Escribe también literatura infantil. Ha publicado: “Imágenes en el Agua", "Figuras en el Tiempo", "El Mar y las Montañas", "Desde el Alba", "Los Días de Carbón". Imágenes en el agua: gran nivel de poesía .



Imágenes en el agua: gran nivel de poesía .

Marcos Yauri Montero (Huaraz - Ancash, 1930): poeta y novelista. Ha publicado: Poesía: "El Mar, La Lluvia y Ella", "La poesía es sencilla como el amor", "Un Rostro en el polvo", "La balada de amor de Lázaro", "Lázaro Divagante" y "El amor de la adusta tierra". Novelas: "Piedra y Nieve", "La sal amarga de la tierra", "En otoño después de mil años", "María Colón", "Mañana volveré", "Así que pasen los años". Ensayos: " La Rebelión de la Juventud ", "Ancash o la biografía de la inmortalidad". Testimonio: "Tiempo de Rosas y sonrisas". También, “Ganchiscocha”: cuentos y leyendas de Ancash (1960), “Warakuy, nuevas leyendas peruanas” (1967), “Leyendas ancashinas” (1979); “No preguntes quién ha muerto” (1989). “En otoño, después de mil años” (Lima, 1994), y “El hombre de la gabardina” (Lima, 2001).

Las voces femeninas que han destacado en la poesía son las de Judith de Pando Ramos: educadora y escritora, parte de su producción ha sido publicada por el Instituto Nacional de Cultura Filial Ancash en su colección de Autores Ancashinos; María Túrnate de Roca: educadora y poetisa; Camila Estremadoyro Robles: maestra, novelista y poetisa, tiene publicados textos escolares, una novela y un "Diccionario Histórico Biográfico"; Delia Figueroa de Sánchez: poetisa y maestra; autora del poemario "Retamas".

Otros poetas y escritores como Francisco González: educador, escritor, periodista y fotógrafo artístico director fundador del Instituto Nacional de Cultura Filial de Ancash, ha organizado el VII Congreso Peruano del Hombre y la Cultura Andina (1987), es autor de: "Poemario Escolar", "Vida de Perros", "Homenaje a la Madre ", "Retablo de Poemas", "Doña Nati", "Estampas de mi Madre”, "Kampaj", "Las Cruces de Carnaval", "Adivinanzas Infantiles Populares"; además de las figuras representativas de Carlos Zavaleta: brillante escritor de cuentos y novelas, ex - diplomático, catedrático, sus obras: “ La Batalla ”, “El Cristo Villenas”, “Los Ingar”, “Vestido de Luto”; y Augusto Alba Herrera: escritor, investigador, sus obras “Celso V. Torres, amigo de Palma”, y “Atusparia y la revolución campesina”.

VI: LOS TRES EJES CULTURALES VIGENTES: HACIA UNA NUEVA POESIA

Tres ejes culturales surgen: El Callejón de Huaylas (1), El Callejón Huari-Conchucos (2), y El Espacio Corredor Chimbote-Casma (3).

Cada uno de estos espacios con referentes autónomos, pero que hay que ir integrando. Varias antologías se hicieron después del terremoto del 70, y cuando se han empezado a definir estos tres ejes de desarrollo cultural, se publicaron las siguientes Antologías: “Abdón Dextre Hinostroza: Poesía Ancashina Joven” (Callao, 1968); Jesús Cabel: "Ancash 31” (Lima, 1976); Jesús Cabel: “Territorio de la esperanza: nueva poesía ancashina” (INC., Ancash, 1984). Varios acontecimientos de trascendencia definen el contexto geográfico de cada una de estos ejes. Este esquema tiene vigencia todavía.

1: EL CALLEJÓN DE HUAYLAS: HUARAZ DESPUES DEL TERREMOTO DEL 70

Varios escritores surgen después de esta catástrofe que impactó en la zona y por decisión propia de sus escritores y poetas: se forjan nuevas alternativas, dentro de la región, buscando perfil propio. Aunque algunos vienen escribiendo y publicando desde antes: Néstor Espinoza (Hucachi, 1938), ha publicado: “De puño y canto” (1982), “Pequeña canción” (1992) y “Poemas andinos” (Lima, 2002); Hugo Ramírez: Publicó “Cuando la nostalgia” (Lima, 1969).

Cuando la Nostalgia de Hugo Ramírez Gamarra despertó interés por la poesía de Ancash: Prologo de Humberto Vilchez Vera.

Livio Gómez: Publicó “Fraternidades y contiendas” (Lima, 1967), “Quebrantamientos” (Tacna, 1982), “Torre de los homenajes” (Tacna, 1982), y “Arte de puntar (Tacna, 1982). Marco Hinojosa Vigo: Publicó: “Yungay. Ciudad del Llanto” (Lima, 1971).
Hay que tener en cuenta los aportes literarios y periodísticos de escritores que han venido luchando por forjar un nuevo perfil para la literatura de Ancash como: Efraín Rosales Alvarado (1944):"Itinerario de un viajante (1970), "Camino rojo del silencio" (1976); Segundo Castro García; Carlos Toledo Quiñones: "Palabras de amor"; Nelly Villanueva Figueroa: "Poesía Ancashina" (1988); y Wilfredo Torres. Varios escritores y poetas caracinos surgen, o ya están en escena, antes y después del sismo, pero desarrollan “perfil bajo”, algunos como: Luís Espinoza Alcedo: profesor músico y periodista, director del periódico: "Atun Huaylas”; Amadeo Gadea Sánchez: pedagogo, doctor en literatura; César Ángeles Caballero: escritor, crítico, investigador acucioso, obra múltiple publicada; Francisco Carranza Romero: escritor, lingüista, catedrático en la Universidad de Hankuk de Seúl-Corea; José Malca Landaveri: folklorista, costumbrista; Rómulo Pajuelo Prieto: periodista, profesor, escritor, editor; Saturnino Paredes Macedo (¿-?): publicó “Indios sin tierra” (Poemas, Lima, 1948), discutido lider máximo del Partido Comunista "Bandera Roja" e insurrecto dirigente campesino que protagonizó "tomas de tierras" en las décadas 60-70; Moisés O. Haro (¿?). También han destacado : William Ames Canvini (1954); Eugenio Ángeles Gutiérrez (19289; Domingo Ángeles Ramírez (1921); David D. Camones Luna; Vicente Crespín (1960); Carlos Donayre Villanueva (1944); Luís Espinoza Alcedo (1904); Teresa Espinoza de Martínez (1932); Gustavo Figueroa Polo (1929); Gamaniel Giraldo (“Gavid Givad C., 1924); David T. Izaguirre; Julia Jaramillo Vda. De Phillipps; Berenice López Milla (1955); Hernán Eduardo Osorio Herrera (1929); Rosa Amelia Pesantes Cordova; y Estenio Torres Ramos (1968). Otros poetas de Huaraz que tienen obra poética visible son: Violeta Ardiles Poma (1945); Ludovico Cáceres Flor (1963); Manuel Cerna Fuentes (1959); Eusebio Depaz Shuan (1955): representativo poeta local; José Estremadoyro Fernández; Camila Estremadoyro Robles; Nora Gamarra Ramírez (1957); Jaime Loli Romero; Santiago Maguiña Chauca; Nicanor Juan Malky; Santiago López Maguiña; Marco Ferry; Víctor Ortiz Dextre (1908); M. Judith Pando (1910); Lydia Victoria Pando Ramos; Jorge Salazar Espinoza (1955); Rodolfo Sánchez Coello; José Sotelo Mejía (1933); Maria A. Zurriarte; Tjen Verheye (Bélgica, 1946); y Macedonio Villafán. De Bolognesi: Rodolfo Arbaiza Nazario (1956); Zenón Carhuachín Justiniano (1941); Fidel Dolores Tadeo (1945); y Zosímo Flores Calderón (1958). Y, de Aija: Jorge César Alvarado Gómez (1945); Guido Luís Antúnez de Manolo Barragán (1930); Eva Bayona Antúnez (1946); Domingo Guzmán Huamán Sánchez (1940); Leoncio Mauricio Maguiña Morales (1922); y Rey Eduardo Tamariz Quiñónez (1934). Además, Arnulfo Moreno Ravel, n. 1940, de Pallasca, publicó "Vida Nostálgica" (1961), y "Eufonias de la Noche " (1967).

2: EL CALLEJÓN HUARI-CONCHUCOS: EMERGE OTRO CENTRO CULTURAL ANDINO

Huari empieza a destacar como “foco cultural”, y la poesía no es ajena a este acontecimiento; destacan por sus meritos literarios: Luís Alberto Rondón Márquez: (Huari, 1937).Publicó: “Marfil” (Lima, 1964), “Del alba al mar” (Lima, 1966) y “El silencio de la piedra” (Lima, 2005.


Marfil de Luís Alberto Rondón Márquez: llamó la atención de la poesía en Huari.

Roberto Rosario Vidal: “Obsesión rebelde” (Huari, 1968), “Otoño 20 y Perfil del llanto” (Huari, 1969), “Inventario de las Iras” (Lima, 1973), “Corcel de fuego” (Lima, 1983).

Citemos algunos otros poetas que tienen obras interesantes y de cierto prestigio en Huari: Gaudecio Oscar Alva Maguiña (1936): "Versos de tierra y cielo" (1987) y "Celebración íntima" (2002); Adrián Alcides Alvarado Huertas (1943); Silvio Abelardo Huertas Asencios (1932); Abelardo Malqui Hidalgo (1965); Eusebio Miranda Peña (1958); Elmer Moreno Martel (1944); Justino Franco Solis Benites (1939); Yhollsey Teófilo Solis Benites (1935); y Formila Beatriz Verde Espinoza.

3: LA POESÍA URBANA EN CHIMBOTE: EL GRUPO ISLA BLANCA

Surge el Grupo Isla Blanca y su revista “Alborada”. Sus protagonistas más representativos de Isla Blanca, aparte de su fundador Oscar Colchado, son : Wilfredo Cornejo, Hugo Romero, Marco Cueva, Gonzalo Pantigoso, Miguel Rodríguez, Pietro Luna, Víctor Plasencia, Félix Ruiz, Jaime Guzmán, el pintor Julio de Castilla «Salamandra», Antonio Salinas, Pedro Rodríguez, Leonidas Delgado, Dante Lecca, Brander Alayo, Enrique Tamay, Gloria Díaz, Carmen Mimbela, Medalit Escalante, Lucy Eustaquio, Norma Jiménez, Francisco Vásquez Carrillo, Jhon López y Augusto Rubio Acosta.

Veamos algunos poetas y escritores que animan esta parte de la contienda poética chimbotana:

Óscar Colchado Lucio (Huallanca, 1947). Narrador y poeta. En 1977 fundo en Chimbote el Grupo Isla Blanca. Entre sus obras más importantes figuran: En cuento: Del mar a la ciudad (1981), Cordillera Negra (1985), Camino de zorro (1987) y Hacia el Janaq Pacha (1989). En novela: Tras las huellas del Lucero (1980), Cholito en los Andes mágicos (1986), Cholito en la ciudad del río hablador (1995), ¡Viva Luis Pardo! (1996), Los dioses de Chavin (1998) y Cholito en la maravillosa Amazonia (1999). Dante Lecca (Chimbote, 1957). Es autor de “El cedro de cemento” (1981), “Del cráter al pie de mi cama” (1984), “Diálogo con un orfebre” (1987), “Apretón de manos (1992)”, “Hablar de los caminos” (2002), “Oh cabeza clava de Chapín” (2007) y “Poemas del sur” (2007).

La poesía de Oscar Colchado también es interesante, aparte de su narrativa.

Antonio Salinas (Lima, 1944 – París, 1997). Viajero incansable. Conoció el bullicio del mundo, y en 1974 se estableció en París. Perteneció al Grupo de Literatura Isla Blanca de Chimbote. Publicó el libro “El bagre partido” (1985). Póstumamente aparecieron sus crónicas de viaje con el título de “Embarcarse en la nostalgia” (1999) y “Verdenegro alucinado moscón” (2000). En poesía, inédito: “El color era marrón”.

Gonzalo Pantigoso Loayza (Chimbote, 1957). Publicó en poesía “Confesiones de mantícora” (1987) y “Atahar” (2006) así como de la “Antología poética de Isla Blanca” (1988). Además “Antología del cuento chimbotano” (1994), el estudio Es miembro del Grupo Isla Blanca.

Jaime Guzmán Aranda (Chimbote, 1951). Sociólogo, poeta, periodista cultural y director del sello Río Santa Editores. Es autor de los poemarios “Patio de prisión” (1982), “Las muchedumbres” (1987), “Lugar de nacimiento” (1992) y “En la otra orilla” (1999).

Isla Blanca: varios buenos poetas.


Félix Ruiz Suárez (Trujillo, 1925). Es miembro del Grupo Isla Blanca. Publicó los poemarios “Sinfonía del alba” y “El hierofante inmortal” (1998), el libro de cuentos “El anciano y la serpiente” (1994) y el opúsculo “Yami, el elefante malvado” (2006).

Marco Cueva Benavides (Pacasmayo, 1944). Poeta y narrador. Es autor de los poemarios “Porque confío en el mañana2 (1980) y 2Mini-vademécum poético infantil2 (1985). En 1996 publicó el libro de cuentos “Sobre el arenal”. Pertenece al Grupo Isla Blanca de Chimbote.

Leonidas Delgado León (Jesús-Cajamarca, 1947). Poeta y narrador. Reside en Chimbote desde 1968. Es docente en la especialidad de Comunicación Integral e integra el Grupo Isla Blanca. En poesía ha publicado “Juguetes de barro” (1985) y en narrativa los libros de cuentos “Viajero del tiempo” (2001), “El tío Cundunda” (2002 y “Espina de pitahaya” (2006).

Miguel Rodríguez Paz (Chimbote, 1936 -1980). Fundó la Casa de la Cultura , con Óscar Colchado Lucio y otros escritores, del Grupo Isla Blanca. Dejó inéditas las novelas “Náufragos de la vida”, “Los incomprendidos” y “Los buitres”, así como el poemario “Mares sin puerto”. Su poema “Un puerto que se llama absurdo” es obra maestra de la poesía chimbotana.

Brander Alayo Alcántara (Santiago de Chuco-La libertad, 1957). Es autor del poemario “Caliarena (1989)”, el libro de cuentos “Desasosiego” (1996), en ensayo “Reencuentro” (1997) Integra el Grupo Isla Blanca.

Víctor Raúl Plasencia (Contumazá-Cajamarca, 1943). Docente y miembro del Grupo Isla Blanca. Es autor del libro de poesía “Achallau, florcitas” (1994) y de la fábula “Los sueños del zorro ventolín y la gaviota golondrona “(1999).
Y otros escritores y poetas chimbotanos como: Benigno Araico Baca (Santa, 1919 – Casma, 2005). Historiador, poeta y narrador. Entregó breves estudios históricos y documentales sobre algunos distritos de la provincia de la Santa , como “Historia de Santa”, “Historia documentada de Chimbote” e “Historia del distrito de Samanco”. En poesía publicó: “Pasión iluminada”, “Cantares de mi alma”, “Palabra viva”, “Versos sin vocales” y “Sonetos sin vocales”.

Antonio Sarmiento (Chimbote, 1966), de la llamada Generación Poética del 90, en 1994 publicó su primer libro: “Metamorfoseo orgásmico” y más tarde, los poemarios “Cantos de Castor” (1999), “Tontas canciones de amor” (2002) y “El junco y la tormenta” (2004).

Augusto Rubio Acosta (Chimbote, 1973). Poeta, narrador, periodista, e integrante del Grupo Isla Blanca. Es autor del libro de relatos “Avenida indiferencia” (2005). Ha publicado los poemarios “Inventario de iras y sueños” (2005) y “Mi camisa de comando (2007)”.

Gloria Díaz Azalde (Lima, 1950). Es educadora. Su poesía aparece dispersa en las revistas locales Altamar, Marea, Alborada, Bellamar, Mar del norte, entre otras. Otra voz femenina de Isla Blanca es Carmen Mimbela (Chimbote, 1954).

Víctor Hugo Alvítez (San Miguel-Cajamarca, 1957). Poeta y gran promotor cultural. Reside en Chimbote desde 1983. Ha publicado los poemarios “Huesos musicales” (1995), “Confesiones de un pelícano” e “Inventario de palmeras” (1998), “Torito de penca. Torerito de papel” (2002) y “Árbol era esa mujer” (2004). Es cofundador del Movimiento Cultural Bellamar y director del Centro de Documentación y Archivo “Chimbote”.

Víctor Unyén Velezmoro (Chimbote, 1943). Es químico-farmacéutico y docente, autor del libro “El despertar de un coloso” (1979), importante monografía sobre la vida social y cultural de Chimbote. En poesía, ha publicado “Evocación Chimbote” (1977) y “Horas matinales” (1984).

Juan Carlos Lucano (Chimbote, 1975). Es licenciado en Lengua y Literatura. Fue miembro fundador del grupo de Literatura Brisas, Es autor de los libros de poesía “Rosas negras” (2005) y “La hora secuestrada” (2006).

Ricardo Ayllón (Chimbote, 1969). Poeta, narrador y editor del sello “Ornitorrinco”. Ha publicado los poemarios “Almacén de invierno” (1996), “Des/Nudos” (1998), “A la sombra de todos los espejos” (2003) y “Un poco de aire en una boca impura” (2008).

VI: LAS RUPTURAS Y LAS GENERACIÓNES DEL 60 Y 70

Estos son los poetas más importantes de la actual poesía ancashina, por su obra poética destacada, por su actitud creadora y por su nivel experimental dentro del juego de la poesía misma, tienen una obra importante, y merecen ser estudiados con mayor consideración y atención literaria:

Julio Ortega (Casma, 1943). Poeta, crítico y narrador. En poesía ha publicado: “De este reino” (1964), “Tiempo en dos” (1966), “Las viñas de Moro” (1968), “Rituales” (1976), entre otros poemarios. En narrativa, destacan sus libros “Las islas blancas” (1966), “Mediodía” (1970). Es profesor de Lengua Hispánica en la Universidad de Brown, Providence, EEUU.


Los meritos de Julio Ortega, aparte de la critica literaria, también están en su poesía.

Juan Ojeda (Chimbote, 1944 – Lima, 1974). A los 18 años viajó a Lima e ingresó en la Escuela de Filosofía de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos donde integró el grupo que editó la revista Piélago. Publicó las paquetes de poesía “Ardiente sombra” (1963), “Elogio de los navegantes” (1966), y Eleusis (1972). El 30 de noviembre de 1974, fue encontrado muerto sobre la berma en la cuadra 23 de la avenida Arequipa.Es uno de los grandes poetas de la poesía peruana y latinoamericana.                                             

 
Juan Ojeda: el más representativo poeta de Ancash.
Mario Luna (Chimbote, 1947 – Lima, 1984). Fue miembro fundador del Movimiento Hora Zero, de Lima. Publicó en diversas revistas. Dejó un solo libro de poesía “Poema para mis treinta años” (1981).

Román Obregón Figueroa (Caraz, 1946): Publicó: “Tono de jubilo” (Caraz, 1969), “Cuaderno del damnificado” (Caraz, 1970), “testimonio del Hombre y del Árbol” (Lima, 1974), “Caraz Amor” (Caraz, 1975, “Canciones y Jardines” (Caraz, 1981), “Calidoscopio caracino: morada del sol” (Caraz, 1983), ha sido director de la revista literaria “Las Comarcas”. Destacado poeta de la Generación del 60-70.

Román Obregón destaca con este libro "Tienda de Baratijas".

Yehudi Collas Berru: Publicó: “Peregrinación Transitoria” (Lima, 1966), "Gajos del corazón" (1968), "Hiperestesia" (1972), y “Surcando la espiral del tiempo” (Lima, 1982),

Abdón Dextre Henostroza (Huaraz, 1948): Publicó “Sombras amargas” (Lima, 1967), “Cerca de una Flor” (Huaraz, 1984). Es otro poeta importante de la poesía ancashina, ha bregado desde los setenta, su libro “Herido tambor de fuego...” es de gran nivel poético, a este poeta hay que reivindicar su obra poética que es de gran nivel.
Abdón Dextre Henostroza es otra voz destacada de las poesía ancashina. 

Bernardo Rafael Álvarez, Pallasca, 1954, poeta y escritor del movimiento Hora Zero, publicó “Aproximaciones & Conversaciones” (19749, “Dispersión de cuervos (1999), Toro de trapo y algunas otras deudas (2003), y Los bajos fondos del cielo (2007). Figura en las antologías Hora Zero, la última vanguardia latinoamericana de poesía (Venezuela, 2000), Un minuto cantado para Sierra Maestra (Lima, 2000), YACANA/51 poetas (Lima, 2005) y Poesía peruana contemporánea, 33 poetas del 70 (Lima, 2005).

Hora Zero en Ancash: Mario Luna y Bernardo Rafael Álvarez. 

Jaime Guzmán, poeta destacado del Grupo Isla Blanca, ha publicado las antologías de ensayos y crónicas “Los hervores de Chimbote en El zorro de arriba y el zorro de abajo de José María Arguedas” (2006) y “Chimbote: entre el fuego y el amor” (2006). Sus libros “Patio de prisión”, y “en la otra orilla” son verdaderos aportes en poesía.

Estos siete poetas representan la esperanza para la forja de una nueva poesía en Ancash que supere las limitaciones y los provincianismos que esta experiencia regional supone. Ese es el desafió. Un desafió total al centralismo limeño.

Ponencia 17º ENCUENTRO DE ESCRITORES ANCASHINOS
"Centenario de la muerte de Luís Pardo Novoa"
Chiquián 3-4-5 enero del 2009.

Ver tambien en:
http://holismoplanetario.wordpress.com/2009/04/24/la-poesia-ancashina-del-siglo-xx/
http://sol-negro.blogspot.com/2009/01/octavio-hinostroza-figueroa.html
Encuentro con el maestro ancashino Augusto Alba Herrera:

enero 31, 2008

MARÌA EMILIA CORNEJO: EL LADO OCULTO DE UN MITO/ JOSÈ ROSAS RIBEYRO


jueves, enero 31, 2008

María Emilia Cornejo: el lado oculto de un mito

A raíz de la encuesta a seis poetas peruanos sobre María Emilia Cornejo publicada en nuestro número anterior, Intermezzo tropical recibió una petición del poeta José Rosas Ribeyro en el que proponía "un artículo que esclarezca por fin el 'misterio' de los tres poemas editados a inicios de los setenta en la revista Eros , tan diferentes por su concreción y arquitectura de los demás que conforman el libro póstumo En la mitad del camino recorrido". Al mencionar Rosas Ribeyro en dicho artículo, que pueden leer enseguida, que los textos se los hiciera llegar Hildebrando Pérez Grande un año después de la muerte de Cornejo (acaecida en 1972), creíamos conveniente pedirle a este último su propia versión de los hechos con el fin de esclarecer aún más lo revelado por Rosas Ribeyro. En ese sentido, hacemos entrega de un debate que, sabemos, será motivo de múltiples comentarios en la escena literaria. [Intermezzo tropical]*

MARÍA EMILIA CORNEJO: EL LADO OCULTO DE UN MITO


Por José Rosas Ribeyro

Para abordar el lado oculto, secreto, del mito María Emilia Cornejo quiero empezar con una anécdota. Hace unos años volví al Perú en momentos en que tenía lugar el encuentro internacional de poesía que organizaba (no sé si todavía existe) la Universidad de Lima. Acudí a algunas lecturas, encontré a amigos que no veía desde hace tiempo y fui entrevistado por una periodista de El Comercio cuyo nombre no recuerdo. Era joven y estaba haciendo un reportaje -me dijo- sobre María Emilia Cornejo. Le pregunté que porqué se acercaba a mí y me respondió que se lo había aconsejado el profesor Hildebrando Pérez, a quien había entrevistado un momento antes. Supuse entonces que el amigo Hilde le habría contado ya algo sobre la relación de María Emilia Cornejo con San Marcos y, particularmente, con el taller de poesía que él y Marco Martos animaban en la Facultad de Letras y al que ella había asistido de manera irregular entre 1970-72. "Me ha dicho el profesor Pérez que usted tiene cosas interesantes que decir sobre María Emilia Cornejo", añadió la periodista. "Sí", le respondí, "tengo cosas sumamente interesantes que decir pero no estoy seguro de que alguien quiera oírlas o que usted se anime a publicarlas". Me aseguró que sí, que por supuesto, pero a final de cuentas no salió impreso en El Comercio nada de lo que entonces le revelé. En otras ocasiones intenté dar a conocer lo que yo sabía y siempre la respuesta fue el silencio. Este silencio impuesto me llevó a pensar en el poder oscurantista de los mitos de hoy. Éstos son como sólidos búnkers sin puertas, ventanas ni rendijas por donde pueda entrar o salir algo sin control previo. Son verdades absolutas, de cemento armado, a prueba de balas y de bombas. Y metida de fuerza en un búnker así se le ha venido construyendo un lugar a María Emilia Cornejo en el paisaje de la poesía peruana y, más precisamente, dentro del marco específico de la llamada "poesía femenina".¿Qué dije yo en aquella entrevista que fuera en ese momento impublicable? Hacia eso voy pero prefiero avanzar por etapas. Quisiera precisar desde ya que yo no fui un amigo íntimo de María Emilia Cornejo. Debo de haberme cruzado algunas veces con ella en San Marcos y, sobre todo, participé con ella en una animada fiesta que tuvo lugar muy poco tiempo antes de que se suicidara. Era una de esas reuniones setenteras en las que se bebía mucho alcohol, se fumaba algo de marihuana y se escuchaba sucesivamente música folclórica, caribeña y rock. Reuniones en que nos encontrábamos gentes de la primera y la segunda hornada de la Generación del 68 sin preguntarnos nunca quién era "del 60" y quién "del 70", fiestas que compartíamos con admiración, amistad y cariño con poetas "del 50" como Pablo Guevara y Leoncio Bueno. Allí llegó María Emilia, desesperada, desolada, con la angustia marcada en el rostro y la firme intención de ahogar su malestar existencial en el alcohol y el jolgorio de la fiesta. Días después supe que se había suicidado. Todo suicidio comporta un lado oscuro, incomprensible, misterioso, más aún cuando, como en su caso, quien lo comete tiene sólo veintitrés años.Alguien que conoció bien a María Emilia Cornejo fue Isaac Rupay, miembro fugaz de Hora Zero, quien publicaría en agosto de 1973, en la primera entrega de su pequeña revista Eros, los tres poemas que la hicieron póstumamente célebre en el medio literario y que, años más tarde, con el influjo feminista, la convertirían en un mito. Isaac nunca habló conmigo de esta amiga muy querida, lo cual no es nada sorprendente ya que él era una persona extremadamente discreta y silenciosa. Las circunstancias quisieron, en cambio, que al coincidir en el Versalles de la plaza San Martín se la presentara a Armando Arteaga , quien recuerda algunos detalles de este encuentro en un texto que se puede consultar en el blog Tierra ígnea. 1 Él la describe como "misteriosa y silenciosa", "amable y agradable" y dotada de una "ternura ideal". Y precisa que en la primera semana del mes de julio del año 73, Isaac Rupay le enseñó los "originales" (las comillas son suyas) de los tres poemas, hoy famosos, de María Emilia Cornejo: "Soy la muchacha mala de la historia", "Como tú lo estableciste" y "Tímida y avergonzada". Poco tiempo después, en ese mismo año 1973, los dos primeros de esos tres poemas los incluiría Alberto Escobar en el tomo II de su Antología de la poesía peruana 2, con lo cual consagraría a María Emilia Cornejo como "una personalidad con talento" dotada de "una voz individual". El carácter provocador e impúdico de los textos, la manera directa como en ellos se aborda la sexualidad y, además, la gran tirada del libro, editado dentro de una muy popular "biblioteca peruana", garantizó una difusión enorme a los cincuenta versos de María Emilia Cornejo antologados por Escobar. Las bases para la construcción del mito ya estaban dadas.¿Qué se sabe de esos tres poemas reunidos dieciséis años después por las ediciones del movimiento Flora Tristán en el libro titulado En la mitad del camino recorrido?3 En verdad, hasta ahora, muy poco. La mayoría de los comentaristas señala, sin embargo, que los tres publicados originalmente en Eros destacan entre los treinta incluidos en el libro. Ricardo González Vigil en su antología De Vallejo a nuestros días, selecciona "Soy la muchacha mala de la historia" y "Tímida y avergonzada"4 y en Poesía peruana Siglo XX, además de los tres poemas de Eros incluye dos otros, "Mi pueblo no es" y "Terriblemente tuya", que para cualquier lector medianamente conocedor de poesía son de calidad muy inferior a los tres ya mencionados.5 En la interesante encuesta sobre María Emilia Cornejo que Intermezzo tropical incluye en su cuarta entrega6, Montserrat Álvarez califica "Soy la muchacha mala de la historia" de "poema perfecto", Alessandra Tenorio dice que "es, ha sido y seguirá siendo un himno para muchas mujeres" y José Carlos Yrigoyen considera que el verso inicial "es un buen verso que está dentro de un muy buen poema". Xavier Echarri dice, por su parte, que éste y "Como tú lo estableciste" son "dos poemas redondos". Mucho menos entusiasta es, en cambio, la apreciación de los encuestados por Intermezzo tropical (y de la mayoría de los críticos) sobre el resto de la obra de María Emilia Cornejo. He aquí algunos ejemplos extraídos de la encuesta antes mencionada. Alessandra Tenorio evoca "una leyenda negra", agrega: "yo he escuchado desde que le hicieron el libro hasta que es un invento de las feministas" y afirma: "nunca sabremos cómo hubiera quedado su libro si hubiera terminado de corregirlo". José Carlos Yrigoyen hace referencia a En la mitad del camino recorrido como "un cuaderno de textos a medio hacer y de versos dislocados” y lo califica de “libro trunco”. Finalmente, Rommy Sordomez dice: “Creo que la poesía de María Emilia Cornejo ha sido sobrevalorada, debido a un efoque erróneo de un sector de la crítica”, y después de precisar que “el poemario presenta una serie de imperfecciones” destaca (y éste es un aspecto muy importante) que hay "versos repetidos en distintos poemas".Dicho esto ya me voy acercando a lo que le revelé, entre otros, a la periodista de El Comercio y que nunca hasta hoy ha sido hecho público. Voy a explicarlo aquí respondiendo a algunas preguntas. ¿Por qué lo que vio Armando Arteaga de los tres poemas famosos eran "originales" así, entre comillas? Porque no existen auténticos originales de los tres poemas de Eros, lo que Rupay recibió fueron hojas mecanografiadas por mí y Elqui Burgos. ¿Por qué se dice que hay, por un lado, uno, dos o tres "poemas perfectos" o "redondos" o "muy buenos" y, por otro, "textos a medio hacer" que constituyen la mayor parte de un "libro trunco"? Porque los poemas publicados en Eros fueron trabajados a posteriori, una vez fallecida María Emilia Cornejo, y los otros son textos extraídos "en bruto" de sus cuadernos y apuntes en hojas sueltas. ¿Por qué hay "versos repetidos en distintos poemas", como bien lo señala Rommy Sordomez? Porque los tres poemas famosos son montajes de versos extraídos de distintos apuntes, son estructuras que María Emilia Cornejo no realizó ella misma, mientras que el resto, ya lo dijimos, es material "en bruto". ¿Y cómo yo sé todo esto que afirmo? Pues por la sencilla razón que llevó a Hildebrando Pérez a dirigir hacia mí a la periodista de El Comercio: "Soy la muchacha mala de la historia", "Como tú lo estableciste" y "Tímida y avergonzada" son el resultado de un trabajo de montaje y construcción que en 1973 hicimos al alimón Elqui Burgos y yo en base a los textos que nos alcanzó Hildebrando Pérez un año después de la muerte de María Emilia Cornejo. En aquel momento, mientras nos pusimos a trabajar sobre los textos originales, no nos podíamos imaginar que los poemas resultantes iban a cobrar la importancia que hoy tienen. Alentados por Hildebrando Pérez, Elqui Burgos y yo utilizamos el mundo desgarrado, angustiado, autodestructivo y muy personal que se percibía en los apuntes desordenados, "dislocados" de María Emilia Cornejo para construir tres poemas que queríamos "redondos". Al margen del taller de poesía de San Marcos, al que yo no asistía pero Elqui sí, era nuestra forma de recordar, homenajear, a una muchacha que habíamos visto pasar entre nosotros como un pájaro que vuela con las alas quemadas y cuyo suicidio nos había dolido profundamente. Era nuestra manera de luchar contra el olvido, de comulgar con ella más allá de la muerte. Y era también un juego que Elqui y yo asumimos con el espíritu irreverente con que un anónimo poeta peruano había creado poco antes a una supuesta poetisa ecuatoriana. Según la opinión de los lectores, lo que buscábamos lo conseguimos más en unos que en otros de los textos, pero particularmente creo que en los tres poemas de Eros se nota mayor elaboración literaria que en el resto de escritos que María Elena Cornejo dejó dispersos, "en bruto", al suicidarse. Hildebrando Pérez, Elqui Burgos, yo y algunas personas más (cuyos nombres no revelaré aquí pues no me han autorizado a hacerlo), sabemos desde hace ahora treinta y cuatro años cuál es el misterio de la poesía de María Emilia Cornejo. Isaac Rupay debía saberlo también pero él murió muy joven traicionado por su corazón frágil y generoso. Sin embargo, nada de lo dicho aquí le quita méritos a los tres poemas que él decidió publicar en su pequeña revista sin saber tampoco que se convertirían en emblemáticos de la "escritura femenina". Al contrario, creo que la verdad sobre su origen, dicha con el respeto que merece una mujer que asumió con coraje su naufragio existencial, le confiere mayor complejidad y riqueza a "Soy la muchacha mala de la historia", "Como tú lo estableciste" y "Tímida y avergonzada", y permite valorarlos fuera de una visión simplificadora desde la que hoy, en muchos casos, se afirma de manera completamente arbitraria y tal vez exagerada, que "María Emilia Cornejo es la verdadera precursora de una vivencia de la poesía desde la mujer".7


NOTAS


1 "María Emilia Cornejo: el sinóptico de la poesía del 70", Armando Arteaga , en Terra ígnea (blog), 2 de febrero de 2006: terraignea.blogspot.com2 Antología de la poesía peruana, tomo II, Alberto Escobar, Biblioteca popular, Peisa, Lima, 1973, pp. 177-178.3 En la mitad del camino recorrido (Poesía reunida), María Emilia Cornejo, Ediciones Flora Tristán, Lima, 1989. Hay ediciones posteriores: 1989 y 2005.4 De Vallejo a nuestros días. Poesía peruana. Antología general. Tomo III, Ricardo González Vigil, Ediciones Edubanco, Lima, 1984, pp. 369-3705 Poesía peruana. Siglo XX Tomo II De los años ' 60 a nuestros días, Ricardo González Vigil, Ediciones Copé, Lima, diciembre de 1999, pp. 438 a 442.6 "Soy la muchacha mala de la historia", encuesta en: Intermezzo tropical, año 4, n° 4, Lima, julio de 2006, pp. 63 a 69. Intervienen: Montserrat Álvarez, Xavier Echarri, Carmen Ollé, Rommy Sordomez, Alessandra Tenorio y José Carlos Yrigoyen.7 "Fábula de los dos hermanos" Bethsabé Huamán A. , El Colegio de México, Estudios de Género, México D.F. Se puede consultar por internet: gmexico.colmex.mx/Fabulas.jsp



MARIA EMILIA CORNEJO Y EL TALLER DE POESIA DE SAN MARCOS
Por Hildebrando Pérez Grande

José Rosa Ribeyro es mi amigo desde hace muchas lunas, pero, como se dice en Lima, yo no sé nada. De esta manera podría dar curso, rápidamente, al expediente abierto por ustedes sobre este tema. Pero sería injusto, tanto por la memoria de María Emilia como por la amistad con José y por el entredicho en que dejaría al Taller de Poesía de San Marcos.Desde los años 70', a nuestro Taller llegaban jóvenes leones que deseaban compartir una guarida cómplice, provocadora, estimulante para la creación poética. Una tarde llegó María Emilio Cornejo, envuelta en el humo de su eterno cigarrillo ,un poncho inquietante para resguardarse del frío y la soledad y ese aire sospechoso de no saber qué hacer con la vida. Y se encontró con una jauría dorada de matreros, que tenían esquina, calle: quiero decir que no eran palomillas de ventana. Entre ellos, andaban verseando José y Elqui.En el Taller de Poesía se compartía una relación horizontal, franca, abierta, generosa. Relación que nos permitía invitar a cada uno de sus integrantes para que nos mostraran sus poemas, antiguos o recientes, y exponerlos, sin piedad, a la lectura y sugerencias y comentarios de cada uno de sus integrantes. Obviamente, el autor de los textos bien podía tomar en cuenta estas sugerencias o deshacerse de ellas, apenas con algún ademán vanidoso.Recuerdo, para el caso que ahora ventilamos, que los motivábamos contándoles lo que hizo Pound con la versión inicial de Tierra baldía. El viejo Ezra, con ojo zahorí,leyó y atisbó cómo debería ser, realmente, el texto de Eliot. Dentro de ese espíritu, pues, que ciertamente distinguía a la tribu de ese entonces, se debería contemplar el testimonio de José Rosas Ribeyro.Los poemas de María Emilia han crecido desde entonces ante los lectores y seguirán creciendo más sin duda alguna: es más, creo que alcanzarán alturas insospechadas al margen de las acertadas propuestas o enmiendas que en ese entonces José y Elqui le alcanzaron a la muchacha mala de la historia. El tiempo ha legitimado su autoría. En el imaginario y en el paisaje de la poesía escrita por mujeres en el Perú, siempre estarán fundidos aquellos poemas con la imagen de aquella joven que, una tarde sin nombre, ingresara al Taller de Poesía de San Marcos envuelta en el humo azabache de su cabellera nocturna.* Publicado en Intermezzo tropical 5. Lima, 2007, 124-127.En la foto: María Emilia Cornejo en dos instantáneas.

posted by Paolo de Lima at
12:00 AM


Tomado de:
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enero 29, 2008

JUAN RAMÌREZ RUIZ, ¡PRESENTE!/ POR JORGE LUIS RONCAL

Juan Ramírez Ruiz, ¡Presente!


Por Jorge Luis Roncal

No debería extrañarnos. Y de hecho, no nos extraña, pero nos indigna. El talento marginal tiene que morirse para que las compus -de los diarios, revistas, blogs, incluso las nuestras- ensayen aproximaciones, testimonios, golpes de pecho sobre la frágil y pálida memoria. Se ha marchado Juan, y de poco sirve que hoy defendamos la vigencia de la insurrección creadora que fue la vida del fundador y teórico de Hora Zero, autor no sólo de los tres libros de poesía que publicó –Un par de vueltas por la realidad, Vida perpetua y Las armas molidas– sino de una las más altas aventuras y realizaciones poéticas de las últimas décadas. Abril del 95, cualquier madrugada, diagramamos con Juan en mi vieja macinstosh Las armas molidas interrumpidos de rato en rato por el llanto de mi hijo César Darío, de días de nacido; recién en abril del 96 vio la luz el libro de poesía más atrevido de la década. Lengua, historia, sociedad, rebelión, en lenguaje alfagramático, como le llamó el poeta. Y que la mezquindad y mediocridad de la crítica hegemónica poco menos que ninguneó. Luego de 12 años, en la mañana del sábado, César Darío me anuncia lo que dice la tele: “papá, murió el fundador de Hora Zero”, confirmándome lo que ya sabíamos desde el viernes, y que Willy Gómez anunció, desolado, en el Yacana. ¿Cómo murió? Por favor, no dejemos que los buitres conviertan en carroña la rebeldía, la libertad y la soledad. Tampoco le lloremos al estado, por definición excluyente, rapaz, antihumano y hostil al arte. Más bien preguntémonos, o mejor, respondamos, cuánto hacemos -o dejamos de hacer- para evitar que se reiteren sus golpes bajos, su prepotencia, su cinismo. Un viento de rabia nos eriza la piel y el sentimiento. La bella e intensa poesía de Juan, sus páginas inéditas, su entera amistad, nos abrazan, nos abrasan. No nos extraña. Nos indigna. Y nada es suficiente. Hasta siempre, camarada.


LAS ARMAS MOLIDAS/ TULIO MORA


LAS ARMAS MOLIDAS
Escribe Tulio Mora (1995)

El nombre de Juan Ramírez Ruiz (JRR) está asociado a la creación del Movimiento Hora Zero. Fundador del mismo (con Jorge Pimentel), autor de los primeros conceptos sobre el "poema integral", base estética de este movimiento, y asimismo de dos libros claves para entender esa propuesta ("Un par de vueltas por la realidad", 1970, y "Vida perpetua", 1978), publicará en breve, después de 18 años, su tercer libro, de más de 200 páginas, en el sello editorial dirigido por Jorge Luis Roncal, que ya se anuncia como uno de los más importantes de este fin de siglo: "Las armas molidas".
Dos de las características de la poesía de JRR han sido la experimentación y la puesta en escena de la épica (de "épica urbana" se calificó a su primer libro), de la voz alta, de la reflexión pública y que en "Las armas molidas" adquiere dimensión de lo colectivo nacional, de lo histórico. El tema dolorosamente palpitante de la guerra le ha servido como gran telón de fondo para articular un discurso que por su unidad, por su profundidad y vibración debe asociarse a "España, aparta de mí este cáliz", de César Vallejo, a "Canto general" y "España en el corazón", de Pablo Neruda. Asociación en este caso no significa influencia sino coincidencia en el planteamiento del texto que se construye desde la voz de un emisor plural, abarcando un amplio horizonte temporal y espacial como hilo conductor, iluminador, del suceso histórico.
El sujeto poético entonces se sumerge en el tiempo para encontrar en los orígenes mismos ciertas claves que pudieran darle la lucidez que reclama al sentido de la violencia de su época. Dividido en tres partes, el libro es un rastreamiento del "rumbo", de la "huella" ("toda huella firma tiempo y vale espacio") que resultarán a la postre orientadores de una vocación de lo humano andino sobre la tierra ("casa tocada por la furia o la ternura").
En el primero nos propone la aparición del hombre en unidad "cordial" con la tierra y el todo natural (naturaleza y cosmos). En versos de un conceptismo riguroso y metáforas renovadas el poeta evoca los alcances del hombre en el pasado, tiempo al que atribuye un valor nutricio retroalimentador ("no es muro, sino vianda del futuro"). Según este pensamiento todo era reproducción del todo ("copias de gente brotaban del molde"), todo era habitable ("la respiración era mi casa") y hasta las fieras tenían un propósito preconcebido ("ubicada muy cerca del proyecto del puma"). Esta afirmación de lo absoluto no tiene, felizmente, el tono rezagante de la nostalgia arcádica (neoindigenista, diríamos, que se envuelve de los postulados de Valcárcel o de Vasconcelos), que podría restar méritos al texto, ideológicamente hablando, sino de distancia y objetividad. En efecto, ningún peruano podría desmerecer a nuestro pasado su grandeza (según decía Toynbee la peruana es una de las ocho grandes conquistas culturales del mundo), pero pocos sabrían despojarse, como JRR, de lo chauvinista para entregarnos un sentido de lo trágico al lado de lo demiúrgico.
Esto se entiende claramente en la segunda parte cuando con la cultura ("Huaca Prieta: mi valle de premaíz") JRR nos presenta también la guerra ("y ya también la guerra había comenzado"). El hombre toma rumbo, construye huella y ya tiene un nombre: "el golondrino", concepto sociológico que se adjudica contemporáneamente a los campesinos sin tierra que bajan de sus lugares de origen a los valles costeños en época de siembra y que para JRR identifica a los pobres de siempre, a los despojados de todas partes (en algún momento incluye también en ese calificativo a los islámicos, los chicanos, los papúas, es decir a toda la humanidad carente) que construye la historia con su voluntad de vida: "el golondrino, p.e., toma el rumbo/ y no por eso el amanecer suelta/ la muerte encuentra/ y no por eso la vida pierde". Este rumbo son las concreciones de todas las expresiones culturales que han hecho posible lo que Toynbee reconociera, rumbo que para JRR "pertenece al Tiempomundo/ al Astrocasa y al Cosmoamor". La armonía, según este postulado es el absoluto en perpetuo equilibrio, incluyendo el fatalismo de la guerra en un contínuum de millones de años ("15 millones de años -15/ mide el rumbo de un solo combate"). El golondrino es por eso "guerrero de un combate + antiguo/ que el oleaje de los mares -eslabonando a cadáveres recientes", y como tal protagonista que da sentido histórico a los posteriores sucesos del país.
En la tercera parte el poeta se instala en las hecatombes de nuestro siglo y convoca a la memoria étnica (las minorías sobrevivientes de la amazonía), al martirologio fecundo y permanente del golondrino. De todo ello resulta explicable la guerra, escenario del que JRR ha resaltado sus símbolos (los apagones, las torturas, los desaparecidos, las fosas comunes) y sus hombres que los sufren. Hombres (golondrinos) que son nombres propios, individualidades heridas, universos frustrados, complejidades interrumpidas: "vi a Manuel Riego -jefe de la coop. Chota-/ embutir un huaype/ en muchas bocas que después ya no respiraron". Como este verso muchos otros construyen un discurso del nombre y una deuda de la palabra. El poeta ante su deber: "Aquí están muertos todos/ menos uno: yo, que no puedo callar". No callar es este libro como gran resultado, y su autor que expresa al final: "me han visto viniendo del gran amor/ por para labrar el libro de la guerra y de la paz".
Para construir este sólido discurso JRR se ha valido del tono imprecatorio, con el que recurrentemente va interpelando a diversos sujetos; de la sentencia breve y lúcida; de la metáfora reactualizada, con un poderoso ritmo que sugiere en algunos momentos la lectura en alta voz, de púlpito, de profeta. Estas características lo diferencian notablemente del tono actual de la poesía (aún narrativo, pero intimista, que confía más en el desarrollo de la imagen) para entroncarse, renovándola, con la tradición española.
Pero el libro de JRR tiene un segundo aporte importante que viene de su vena experimental. Así como se divide en varias partes sucesivas (temporales), también tiene una bipartición espacial (arriba/abajo) en cada página, que nos sugiere la aplicación estructural del pensamiento andino (Hanan/Urin). En la parte posterior se encuentra el discurso que ya hemos descrito y en la parte superior un "alfagrama", conjunto de signos recogidos por el autor de diversas fuentes (quipus, tejidos, ceramios) con los que construye un complejo sistema escritural (cuyas instrucciones nos da a conocer al final del libro) que él llama "andino". El resultado son criptogramas con los que redacta, es la cuarta parte titulada "Las excursiones", tres poemas que sin duda será incitante decodificarlos. Al entregarnos un sistema escritural inédito (lo único que lamentamos en este caso es que no tenga una correspondencia alfabética con el quechua o aymara), JRR se ha inscrito en la tradición de Guamán Poma, de Vallejo de "Trilce", de Churata de "El pez de oro", y los trasciende (no hablamos de calidad sino de desafío) porque lo que ha inventado es un lenguaje poético -y por tanto social.
"Las armas molidas" viene a ser uno de los tres o cuatro libros que se han escrito sobre la guerra (curiosamente todos sus autores pertenecen a la generación del 70) y con su publicación se instalará, con rastro y rumbo propios, en la memoria histórica peruana (y latinoamericana). Bien valió el largo silencio.


LAS ARMAS DE JUAN RAMÌREZ RUIZ: SUS VERSOS/ ROQUE RAMÌREZ RUIZ

LAS ARMAS DE JUAN RAMÌREZ RUIZ: SUS VERSOS

Por Roque Ramìrez Cueva




Las Armas Molidas es un libro de poesía denso en símbolos, lato en temas nacionales que son universales, ergo de lectura fácil para el sensible lector en asuntos del País continente de los de Abajo nuestro y no ajeno, un libro pletórico, exultante en significaciones polisémicas que nos muestran el tránsito de la nación ayer, desde luego las muchas naciones que fuimos y de las naciones hoy que somos ¿seremos? Sin embargo este asunto literario tan accesible a ese ojo que mira más de lo que alcanza a ver (parafraseando a Julio Carmona), le esconde, le zafa el cuerpo, apenas si le muestra los sueltos vocablos sin contexto ni texto al lector insensible por dos.Insensible por su origen del país de los de arriba o insensible siendo de abajo por mirar sin ver la maniobra a los de arriba. Una primera estancia aquí. La construcción antilineal de mis textos tienen una intencionalidad de solidarizarse con la construcción lírica honda pero no insondable del poeta entero que fue y es Juan Ramírez Ruiz, a modo también de un saludo que se soslayó o talvez se entrecruzó en el Jirón Quilca, ese barrio musa de los creadores cuando pisan suelo en Lima.En Armas Molidas, Ramírez Ruíz muestra y demuestra las naciones nuestras, confirma su transcurrir deconstruyendo la historia: el Perú invadido lo mismo hoy si ayer y presenta la otra cara de la medalla de lo que fuimos o de lo que dicen no fuimos. No por algo la voz lírica de Armas Molidas, susurra en el grito una interrogante actualísima ¿quién dice que los invasores hicieron polvo las armas resistentes? Y enlaza una concatenación no caótica de afirmaciones que no lo son porque nos vienen envueltas en interrogantes signos:“Cómo se llamaban los yanaconas los mitayos los hatunrunas golondrinos a Manco Inca unidos”“Quién además de Cahuide – Tampu Aysu Pisac...Lorenzo Farfán de los Godos.... acompañaron aQuisu Yupanqui”El lector lego en historia andina y real debe enterarse de Manco Inca y Cahuide como los hombres de la resistencia rescatados para no los textos escolares; mas no son los únicos, afirma la voz poética, entre millones miles:“...¡Hasta las briznas son pocas: no se puedeay, contar con ellas a todos los caídos”“...La guerra al suelo va aferraday sólo acaso con el cadáver de uno mismose borrarán las grietas que el suelo le coloca”Es obvio, este libro de poemas, digo su creador no se conforma con la lírica voz sino que da tribuna a las otras voces, las de los que resistieron y resistirán en esa longura bélica, la cual empezó cuando nos sentimos traicionados por ofrecer, ingenuos, aposento al invasor. Aquestas voces de hoy, como canta la copla popular, quieren hacer florecer del carbón silente su fuego crepitante y así nunca olvidar:“Pero la brasa encendida atrae y acogelos nombres venerables – y los deja en el canto”“Levantando montañas para que mi rumbo pase lego nombres para – por con ellos recordar”Nos queda claro en plan de no meros lectores que no es la palabra lírica o voz (formal) sino su antitesis desorientando porque orientar no basta si el propósito es construir utopías, a éstas también hay que descodificarlas. Entonces no nos propongamos un Norte porque éste es el Sur, y éste el Norte. Luego, apuntemos en el horizonte a nuestro Sur, allí estuvo y experimentamos el pasmo de la aventura creadora, fazedora. Esta metáfora, por cierto, del Sur que en realidad es el Norte orientador, es una constante en la poesía de Juan Ramírez Ruíz, el tema aparece en el poema en loor a Mario Luna con que los amigos y leales lectores honran la partida, el tiempo finito del propio Juan Ramírez Ruíz, digo finita porque ha pasado a la infinita vida en el parnaso del País de los de Abajo:“reuní en mí la vida que pasaba Nortecuando el Perú y yo veníamos Sur..”Esta breve lectura, reseña no deliberada de si apenas tres cantos (18 – 19 – 20) de Armas Molidas, compuesto de 71 cantos, más dos epílogos e índices decodificadores, publicado en 1996 por Arteidea editores; no es más que un pretexto para decir que ha muerto (fuera de la retórica del parnaso de los de Abajo) un poeta en el bi-estilo peruano: al estilo del Estado que los mantiene en la miseria económica a los creadores e intelectuales anti Quo, pero no en lo moral, espiritual (no es blasfemia) ni en lo ético porque en esto último, en verso de Borges, son altos y cabales que es el estilo de los creadores populares. Un pretexto para despedirlo de la finitud a la infinitud de su obra vida en el abrazo fraterno que en su “soledad sin soledad siquiera” (verso de Juan Luis Velásquez) no tuvo.Un pretexto para soltar en el descuido válido de la emoción un desatino, quizás acorde al cristal con que se mire (¿anónimo?) y unirse a la protesta, como bien la han enarbolado jóvenes creadores de Chiclayo, para que las instituciones ni funcionarios del Estado se abstengan de ofrecer homenajes a los creadores del País de los de Abajo que en la visión de Juan Ramírez Ruíz no implica estar bajo de, recordando que el Estado tiene su estilo en la estima dada a los creadores del Perú – País doble nación que no es lo mismo que múltiples naciones. Un pretexto para saludarlo en el desde ahora mediante su propia voz no final mañana allá no aquí estaremos estará:“Quedarán los poetas trajeados con su el rumbo enteroy quedarán mis nombres reunidos en mi nombre nuevo”quedarán perennes los vuelos de las playassi del subsuelo del mar parten,y al suelo perfumado luego suben,para ir con la multitudentre la procesión de estrellas...”
Ver:
Fabiàn Bruno:

enero 26, 2008

JUAN RAMÌREZ RUIZ: LA REVELACIÒN DE LA REALIDAD PROVINCIANA EN LIMA/ POR JUAN ZEVALLOS AGUILAR


Juan Ramìrez Ruiz:
La revelación de la realidad provinciana en Lima.






Por Juan Zevallos Aguilar









La crítica literaria peruana no ha investigado lo suficiente a la denominada generación poética peruana del 70. Aparte de Estos trece (1973) de José Miguel Oviedo, durante mucho tiempo el primer y único libro dedicado a los poetas del 70, y las breves notas biobliográficas que anteceden a los poemas publicados en distintas antologías aparecidas en los últimos años[1], se carecen de estudios particulares sobre Manuel Morales, Enrique Verástegui, Jorge Pimentel, las figuras poéticas más importantes de este momento poético y un estudio totalizador lo suficientemente riguroso que lo explique. Pese a estas carencias, en el espacio literario último existe el consenso en considerar que en los años setenta la poesía peruana sufre una serie de cambios o, en términos más relativos, se recuperan constantes que la tradición poética peruana contenía en su cauce. Para Washington Delgado en la obra de César Vallejo, principal soporte de la tradición poética peruana, se encuentran prácticamente todos los elementos que poetas ulteriores desarrollaron en su praxis poética. Desde este punto de vista el coloquialismo tan característico de la poesía del 70 ya se encuentra en Vallejo.[2] Añadiría yo que la trayectoria vital de César Vallejo también se constituyó en un modelo a seguir para las nuevas generaciones de poetas.
Sin embargo, a pesar de las negligencias de la crítica literaria, el nombre de Juan Ramírez Ruiz se pronuncia cada vez con mayor admiración en los sectores marginales del underground artístico limeño[3]. Para este sector artístico conformado básicamente por poetas y músicos que frecuentan los bares del cada vez más deteriorado centro de Lima, la figura del autor de la poética de la "poesía integral" es tomada como paradigma. Para ellos también tiene mucho atractivo su trayectoria personal parecida a la de César Vallejo. En ella no se ha hecho concesiones con la institución literaria. Más bien se ha constituido en una conciencia crítica que señaló también las contradicciones y acomodos de excompañeros de ruta. En efecto, luego de renunciar al movimiento Hora Zero en 1973, Ramírez Ruiz hizo circular un manifiesto en 1980 donde denuncia las inconsecuencias del movimiento. Entre otras acusaciones, apuntó la traición a los principios del movimiento de los primeros años de la década del 70.
Salvo escasas incursiones en la esfera pública, la posición bastante crítica de Ramírez Ruiz lo ha llevado a mantener una situación de marginalidad y no protagonismo. Del mismo modo sus planteamientos respecto a la praxis poética ahora más que nunca cobran particular vigencia para los nuevos poetas. La experiencia urbana que experimento Ramírez Ruiz compete a muchos más seres humanos. La población de Lima se ha multiplicado debido a las migraciones del campo a la ciudad. Los valores del individualismo , el sálvese quien pueda, el todo vale han sido impuestos en sucesivas olas neo liberales a partir de los 70.
Juan Ramírez Ruiz en su primer libro Un par de vueltas por la realidad publica a manera de colofón el documento “Poesía integral (notas acerca de una hipótesis de trabajo) Primeros apuntes sobre la Estética del Movimiento HORA ZERO”, donde formula la poética del "poema integral".[4] En este artículo se va a estudiar este manifiesto con el propósito de ver si existe una coherencia entre los planteamientos de su poética integral y los poemas que contiene el libro.
La poética del poema integral de marcado corte realista es propuesta asumiendo previamente el axioma de que la poesía tiene poder de cambio. "El poder de la poesía y el arte como forma y factor de conciencia social, es energía suficientemente capaz de hacer avanzar o hacer retroceder una sociedad en su proceso de evolución". Por ese motivo, Juan Ramírez Ruiz en su poética voluntarista propone la escritura de una poesía que integre, totalice y registre todos los elementos que afectan la vasta y compleja experiencia humana contemporánea que no puede ser registrada por la poesía estrictamente lírica. En esta escritura todos los objetos, los sucesos, los hechos históricos del mundo y de la individualidad merecen ser expresados en el poema. Y más aún a los hechos trivializados por la repetición es necesario darles proyección y lugar como hechos humanos trascendentes. En palabras de Juan Ramírez Ruiz "materia de un poema integral es la realidad acontecida y acontecente; y que adviene en sucesos como expresión de los enfrentamientos de las clases en pugna"(p.110). Más adelante, en la misma página, añade "Que el uso directo del tiempo, del espacio, de gente, de hechos que se protagonizan o no y también recuerdos, anhelos, sensaciones, necesidades y situaciones de todo nivel son sólo elementos de la materia de un poema integral".
Junto al énfasis que Juan Ramírez Ruiz pone en su concepción historicista y social de la poesía, también es materia de reflexión la estructura formal y la sintáxis del texto artístico. Para él: "Todo poema en sí es una obra que vale por si mismo. En cada poema es necesaria una forma diferente de decir las cosas. La poesía integral hará aparecer la vida como es y como debe ser". Es decir, hay que comenzar abriendo el poema y consignar la Realidad vital. Todo poema integral intentará postular el ritmo y el sentido del nuevo estilo de vida. De esta manera el Arte actuará como potencialidad transformadora, el poema integral se ubicará dentro del contexto socio-histórico eliminando el divorcio entre tiempo que se vive y problemática que se expresa (...) intentando ser motivación para un cambio cualitativo.
Premunido con su estética social y voluntarista se lanza a escribir Un par de vueltas por la realidad, presentándose una gran coherencia entre poética y escritura[5]. En su libro se formaliza poéticamente el universo ideológico cultural del emergente sector social de clases medias que el proceso sociopolítico del Velascato (1968-1974) había generado. Por este motivo, en este poemario a partir de la omnipresencia de un yo-poético que articula todo el libro se incorporan nuevas experiencias vitales, nuevos personajes, nuevos espacios y formaciones discursivas dominadas de los años setenta. En pocas palabras, en el espacio poético del libro se revela una nueva realidad social y cultural que había emergido en estos años.
En esta tarea de incorporación de la nueva realidad a lo largo de todo el libro y sobretodo en la primera parte titulada "Vía férrea" se configura en distintos planos la identidad del yo poético. En esta configuración personal mediante la palabra es fundamental la asunción de su personalidad póetica, su situación de migrante de origen provinciano y su pertenencia a un emergente y dinámico sector social medio que tenía su “belle epoque” durante el gobierno de Velasco Alvarado.
El yo-poético en distintos pasajes del libro se preocupa en destacar su calidad de joven poeta que vive "vomitando belleza por la boca sucia/ sudando poesía y respirando poesía y viviendo poesía"(37). La personalidad poética asumida va asociada a una sensibilidad que le permite comprender la diversidad de la realidad que percibe. Además el yo-poético considera que esta sensibilidad no debe permanecer en la mera percepción sino siente que, en la típica figura del escritor que tiene un deber cívico con su sociedad, ésta debe ser transmitida a sus semejantes. (En el poema número 1 dice: "soy un aullante canto ambulatorio,/ mi cuerpo está lleno de poemas y salgo a la calle a repartirme como obsequio", p.31). Sin embargo, el hecho de asumir una figura de poeta hace que se generen contradicciones entre el yo-poético y el sector social al cual pertenece y con el que se encuentra identificado.
Es en el plano personal donde aflora la contradicción más notoria. En el poema "El único amor posible entre una estudiante en la academia de decoración y artesanía y un poeta latinoamericano" el yo poético contrasta las diferencias de consumo cultural que se dan entre un poeta y una estudiante de academia provinciana. Mientras la estudiante está totalmente absorbida por la cultura de masas, el poeta consume una cultura de elite: lee libros, ve cine europeo y escucha música exclusiva (rock y música clásica). El consumo de bienes culturales distintos produce la incomunicación. Frente a esta situación la relación no prospera, entre los amantes se interponen muchas más diferencias e intereses que los lleva a la separación. La concepción tradicional de poeta en base a la asunción de una cultura elitista letrada y hegemónica y su sensibilidad de poeta que, según él, le permite una visión más profunda de la realidad hace que se construya un muro infranqueable con aquellos individuos que por adscripción de clase en primer término interactúa.
De otra parte en la economía de sentido del texto, también es remarcada la situación de migrante de origen provinciano del yo poético. En el texto se testimonia la experiencia vital, la cotidianidad del joven provinciano que sienta sus reales en el gran centro de migración que es Lima y frente al cual tiene sentimientos ambivalentes. Por un lado, siente una sensación de deslumbramiento frente a la modernización de la urbe, pero por otro tiene un sentimiento de ajenidad a un mundo en el cual no se ha integrado del todo.
El yo poético en primer lugar está deslumbrado por los estímulos culturales que le proporciona la ciudad. En el espacio de la gran ciudad él puede tener acceso a los últimos productos de la cultura universal. Como poeta cree que es necesario el consumo de esta cultura para conseguir una mayor "lucidez". En segundo lugar se encuentra el descubrimiento del vertiginoso movimiento de la ciudad donde ocurren hechos que lo sumen en la desolación. Por ello se encuentran poemas donde se trata de hacer una crónica urbana desde una perspectiva crítica en la que se denuncia situaciones de injusticia y marginación.
En los poemas que están titulados con nombres de personas se narran hechos cotidianos de la gran ciudad. En el poema "Manuel Castillo" se relata el hecho de un individuo que ya lleva desaparecido cuatro días. En "Teresa" se aborda la temática de una mujer de treintiocho años que está dispuesta a todo por su ansiedad sexual. En "Juana Cabrera" se relata la situación de una inquilina que ha sido desalojada y no tiene más remedio que dormir en la calle. Por último en "Ellos quieren saber quién es el hombre" se narra el hallazgo de restos humanos sin identificación alguna en un barrio limeño.
Al lado del sentimiento de deslumbramiento frente a la gran metrópoli limeña se presenta el desasosiego, el sentimiento de ajenidad a un universo que el yo-poético no siente propio. Y se registra un sentimiento de frustración al no haber podido apropiarse del espacio urbano ("He tardado usando semanas enteras en parques,/ cines, lechos o avenidas. O avenidas dentro de una ciudad que creía mía", p.70). También, la frustración va asociada a un sentimiento de soledad en una ciudad en la cual es difícil llevar una vida comunitaria ("demencia y soledad vale esta civilización", p. 47, "y he permanecido en la capital del Perú sin justificación/ y sin vecinos", p. 71). En esta situación disfórica la vida en la ciudad se convierte en una tediosa rutina. No queda otra salida que volver a los orígenes, es decir a la provincia, ya sea mediante la nostalgia de un mundo que se contrasta con la metrópoli o la realización de un viaje que posibilita el alejamiento transitorio de la fuente de experiencias disfóricas. El yo poético se desplaza por tierra en un ómnibus y registra las sensaciones auditivas y visuales que provoca el viaje. El interior del ómnibus provincial y las paradas que hace en el viaje a su origen le sirve para incorporar pequeñas ciudades de provincia como Talara, Monsefú y el Puerto de Supe cuya cotidianidad también al poeta le produce una sensación de desasosiego.
De otra parte, el yo poético está caracterizado en su dimensión social. No es el migrante de origen señorial provinciano sino es un migrante que se encuentra en esa franja intermedia de clase media y sector popular. Su origen social determina su ocupación de empleado en una tienda, su permanencia en el barrio popular de Surquillo y el diseño de una red de relaciones sociales con personas de igual condición social y económica. Es así como incorpora un conjunto de pequeños espacios inéditos por los cuales se desplaza e incluye un conjunto de personajes que por distintos motivos están relacionados con la voz poética. Así aparecen en el texto mercados, lugares marginales y personajes que vienen a integrar los sectores medios y populares. Los personajes tienen sus propias experiencias, sentimientos e historias. El poeta en su exploración de la cotidianidad registra los detalles más ínfimos. Este registro pormenorizado de la cotidianidad es realizado porque responde a una de las exigencias básicas de la poética del poema integral donde se exige como tarea del poeta "la revelación de lo 'esencial cotidiano' y de lo efímero que es fundamental para la edificación del nuevo edificio verbal" (p. 112). En el enfoque literario de estos detalles se pretende hacernos conocer la intrahistoria de un momento importante de la historia peruana. Es decir la vida cotidiana de los sectores sociales medios y populares que alcanzaron protagonismo en la Lima de los 70 gracias a las políticas de estado del gobierno de Velasco Alvarado[6]. Ne otros términos es en los años setenta donde se produce el gran desborde popular que cambia para siempre la fisonomía del país. Asimismo, en este acercamiento de lo cotidiano popular se incorporan expresiones del castellano coloquial popular y formaciones discursivas dominadas como recurso expresivo. Según Ramírez Ruiz en la poética del poema integral: "El nuevo lenguaje será sencillo, directo, duro y sano. Hallará sus palabras en el habla popular, en el argot, en los giros populares" (p.112). Más aún la oralidad y el empleo de la norma urbana coloquial modulan la producción misma del poemario. En este casi obsesivo tratamiento de la cotidianidad encontraríamos una búsqueda de afirmación personal de un poeta migrante provinciano que quiere apropiarse del lado marginal del nuevo espacio pero que no siente propio.
Si tomamos como alter-ego de Juan Ramírez Ruiz al yo-poético de Un par de vueltas por la realidad, su trayectoria vital narrada en el libro nos ayudaría a comprender a la generación poética del 70. Así la configuración de la identidad del yo-poético en los tres niveles señalados tendría correspondencia con las personalidades de varios poetas del 70. La asunción de una cultura letrada hegemónica que provoca conflictos personales en la vida del poeta nos estaría indicando una estrategia de legitimación de los sectores medios a tráves del aprendizaje de la cultura de elite que se basaba en la escritura alfabética.
En los años setenta el proceso reformista iniciado por el General Juan Velasco Alvarado crea las condiciones básicas para la consolidación de nuevos sectores sociales.[7] A trazos gruesos los sectores medios relativamente vivieron un periodo de tranquilidad social y prosperidad económica. Esta situación es la que precisamente influyó para la aparición de un libro con las características del de Juan Ramírez Ruiz. Otra vez en el campo literario peruano se presenta una emergencia generalizada de sectores medios que traen consigo un nuevo background social y cultural. Al igual que los indigenistas de los 20 y la generación del 80 como el grupo Kloaka, los nuevos escritores buscan asentarse en el campo literario. Para lograrlo buscan su legitimación buscando la representatividad de un sector social mayoritario. Esta nueva promoción de poetas escogió a un sector urbano mayoritario urbano constituyéndose en seguidores y canceladores de la narrativa del 50, por ejemplo. A mediados del siglo XX la distribución poblacional peruana empieza a cambiar. La mayoría de la población era urbana, Lima tenía un crecimiento vertiginoso por las oleadas de migrantes que invadían Lima seducidas por el relativo crecimiento económico. La presencia de la provincia otra vez era notoria y adquiría características particulares. La mayoría de los provincianos ocupaban barrios populares, se encontraban afectados por una cultura de masas que modulaba un imaginario popular muy particular con otros símbolos y otros mitos que se distanciaba de un imaginario rural.
A manera de conclusión, tanto la poética del problema integral como los poemas de Un par de vueltas por la realidad manifiestan la emergencia de nuevos sectores sociales que se ajustan a un nuevo tipo de vida. Sin embargo, estos sectores no se consolidan, desperdiciandose oportunidades historicas, sino se quedan en una mera potencialidad convirtiéndose en una promesa. Desafortunadamente la historia del Perú en una acumulación de promesas incumplidas y oportunidades perdidas. Es decir, la mayoría de artistas e intelectuales de origen provinciano nunca se convierten en clase media sino se incorporan a los sectores marginales que desafían cualquier definición sociológica. De tal modo, que en la historia de la literatura peruana y latinoamericana encontraremos una sucesión de momentos de emergencia de nuevos sectores sociales que plantean novedosas propuestas de cambio que se quedan en el olvido.
Notas [1] Los poemas de Juan Ramírez Ruiz aparecen antologados en: Alberto Escobar. Antología de la poesía peruana, Lima: Peisa, 1973, Tomo II; César Toro Montalvo. Antología de la poesía peruana del siglo XX. Años 60/70, Lima: Ediciones Mabú, 1978; Ricardo González Vigil. De Vallejo a nuestros días, Lima: Ediciones EDUBANCO, Tomo III, 1984; Gustavo Armijos. Antología de la poesía peruana los años 70, Lima: Colegio de Periodistas del Perú, 1985; Ricardo Falla y Sonia Luz Carrillo. Curso de realidad proceso poético 1945-1980, Lima: Ediciones Poesía 1988, 2 vol.
[2]Desde este punto de vista el coloquialismo, tan característico de la poesía del 70 ya se encuentra en Vallejo. Ver: Literatura y sociedad en el Perú, Lima: Huesohúmero, 1981.
[3] Entre los muchos comentarios que el autor de esta nota escuchó en Lima durante los meses de agosto y setiembre de 1990, a Juan Ramírez Ruiz se le pone el nombre de "Juan Perú".
[4]Un par de vueltas por la realidad es un libro heterogéneo en el sentido que dentro de él están incluidos como prólogo dos manifiestos del grupo Hora Zero: "El Punto sobre la I" y "Palabras urgentes". Luego tiene cuatro partes autónomas, con su propia coherencia interna que nos llevaría a pensar en la existencia de cuatro poemarios. Y se cierra el libro con dos documentos: "Poder de la Joven Poesía" y "Poesía integral".
[5]Como colofón del libro Un par de vueltas por la realidad aparece el documento: Poesía integral (Notas acerca de una hipótesis de trabajo). Primeros apuntes sobre la Estética del Movimiento HORA ZERO.
[6]Cotidianidad que por cierto se distingue de las otras cotidianidades. En este sentido Alberto Escobar es el primero que se da cuenta de este problema en particular.
[7] Mirko Lauer El sitio de la literatura, Lima: Mosca Azul Editores, 1988. Alberto Escobar y Ricardo Falla y Sonia Luz Carrillo también aluden a esta conexión.
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Nota aclaratoria: Esta es una primera versión de "Notas sobre la poética del poema integral y Un par de vueltas de la realidad de Juan Ramírez Ruiz" que fue publicado en Intermezzo tropical 4. Tribu/laciones del sujeto des/centrado latinoamericano (2006), número monográfico dedicado al tema: ¿Ya fuimos? Perú: los febriles 70; pp. 47-52. La incluyo en este blog porque considero que Un par de vueltas por la realidad es una primera autorrepresentación de la vida de la clase media baja y popular provinciana en Lima.